sábado, 9 de noviembre de 2019

Siete mentes perversas

Estoy agotada, no sé si han pasados dos horas o cinco minutos, mi cuerpo esta lleno de sensaciones, principalmente las huellas de siete hombres de mentes pervertidas y cuerpos frustrados; estoy sudando y en mi rostro han dibujado una sonrisa que expresa placer.

Es una habitación no muy grande, se encuentra vacía, no hay muebles, cuadros, solo una colchoneta de inflar que no tendrá más uso, en ella estoy de rodillas observando siete mentes perversas; el primero se acerca tímidamente o más bien no sabe muy bien qué hacer, abro mi boca, mete su pene y lo vuelve a sacar, lo repite un par de veces, se viene en mi cara, tengo la sensación de calidez de su semen, se aleja y se acerca el segundo, éste viene decidido, y eyacula abundantemente en mis senos, lo noto espeso, y que baja casi en cámara lenta; el tercero se acerca con dudas, los demás le dicen "en la boca", pone delicadamente su mano en mi mentón, abro la boca, su semen baja lentamente, es liquido casi como agua; el cuarto viene seguro y dice "que la carita le quede llena", y así lo hace, es espeso y pareciera que al derramarse en mi frente su semen quedo inmóvil ahí un buen rato; el quinto se acerca y me dice "abra la boca", no he tragado el semen del tercero así que tengo la sensación de tener la boca a rebosar; el sexto casi con apuro, termina de llenar mis senos de semen; el séptimo, seguro y sin dudar se derrama en mi rostro.

Cierro los ojos y me encierro en mi misma, disfruto de las diferentes sensaciones, la calidez en mis senos y en mi cara, mi boca llena, estoy llena de siete mentes perversas, mientras lo pienso, bajo mis dedos, froto mi clítoris, que no hace falta estimularlo mucho para tener un nuevo orgasmo, más ligero que los anteriores, pero de alguna manera se siente como una delicada recompensa. Sé que esas mentes me hablan, pero no comprendo, solo hago que ese momento duré por siempre. Cuando escribo esto, se dibuja la misma sonrisa, me sonrojo ligeramente como emulando esa calidez en mi piel.

viernes, 8 de noviembre de 2019

¿Que si he tenido relaciones estables?

Es una pregunta que me la hacen con relativa frecuencia, y suelo responder SI, sin reflexionar mucho sobre el tema, pues en alguna medida nunca me pareció especialmente importante, no obstante, hoy he querido dar una respuesta más completa a esa pregunta.

Si lo pienso en términos de tiempo, actualmente tengo relaciones con las que llevo aproximadamente tres años, y hago énfasis en relaciones pues no hay exclusividad. Por lo tanto si me lo preguntan con la condición de exclusividad podría decir que nunca he tenido una relación así, creo que a razón que soy débil ante la tentación, y en efecto lo intente un par de veces, pero nunca supere la prueba de la tentación de estar con otra persona, así que me rendí y me di cuenta que la exclusividad no es lo mio.

Cierta ocasión conocí un hombre que parecía ideal, era chef, me cocinaba platos deliciosos, era cariñoso, buen amante, le caería muy bien a mis padres, y decidí darnos una oportunidad, convivimos un par de meses, pero a la semana de convivencia me tope con un hombre diametralmente opuesto, un "niño malo" con el que comencé a tener tardes especialmente húmedas. No me gusta engañar, así que esa relación termino, él se caso y ahora tiene dos hijos.

Puede ser que estables deba ser una relación sincera, y de esas tengo cinco en la actualidad, si me lo permiten les comentare a grandes rasgos las características o acuerdos de estas relaciones:

Amante enmascarado: Lo conocí en Tinder hace tres años, no sabemos nuestros nombres, no conocemos nuestras ocupaciones o lugar de residencia, yo no conozco su rostro, pero una vez al mes nos escribimos, nos ponemos de acuerdo y pasamos una noche en un hotel, él siempre me espera con una mascara con una peluca rubia, no hablamos, no conversamos de ningún tema, solo es sexo, al otro día cada quien se viste y se va, y hasta el próximo mes. El acuerdo es no hablar, solo disfrutar.

Joven aprendiz: Lo conocí cuando él tenia 17 años de edad, comenzamos a conversar en alguna red social, él buscaba una mujer con experiencia para perder su virginidad, y desde la primera vez hubo una conexión especial, se podría decir que lo he entrenado desde hace dos años para que me de el máximo de placer; viene a mi apartamento una vez a la semana. Me cuenta de su novia, de sus estudios, yo le cuento de mis amantes.

El piloto: Viene a la ciudad aproximadamente cada dos o tres meses, ya es un hombre maduro, es casado, tiene nietos, es piloto, se pensiona en dos años. cuando viene se queda en mi apartamento 2 o 3 días, cenamos, salimos, jugamos en mi cama. Le gusta hablar de sus nietos, me gusta preguntarle de su oficio. Ambos sabemos que cuando se pensione no nos volveremos a ver.

El profesor: es soltero, tiene dos hijos, hace mucho deporte y participa en eventos deportivos, siempre esta entrenando, y dice que entrena pensando en tener un buen rendimiento en mi cama, y creo que funciona, nuestros encuentros suelen ser muy vigorosos; llevamos un año aproximadamente en donde cada sábado en la tarde toca mi puerta y vamos directo a mi cama o a la ducha si viene de entrenar.

Uber: Ya no uso transporte publico, tengo mi propio Uber, desde hace 6 meses aproximadamente. Cada mañana me recoge en mi apartamento, sube, tenemos sexo un rato, me alisto, me lleva al trabajo, eso sucede todas las mañanas de lunes a viernes, es divorciado y en una pelea irracional por la custodia de los hijos, ella le fue infiel, y creo que tiene cierta rabia con las mujeres en general, se desquita conmigo.

Pienso entonces que sí he tenido (y tengo) relaciones estables, pero podría comprender si tú querido lector no estas de acuerdo con mis argumentos, no me molestaría si piensas que lo que expongo no es valido. Pero de todas formas me gustaría conocer tu opinión.

viernes, 1 de noviembre de 2019

Tentativa de inventario de los hombres que me folle a mis 19 años de edad

Un policía que interrumpía su trabajo por follarme, cinco muchachos de 18 años de edad que estaban haciendo su servicio militar obligatorio, dos vigilantes de la universidad. Siete profesores de diferentes carreras, cuatro taxistas, dos conductores de transmilenio. Un ayudantes de un bus intermunicipal, un bicitaxista, dos bachilleres que hacían trabajo social en una biblioteca.

Dos escoltas de traje negro y lentes oscuros, cuatro vigilantes del edificio donde viví. Cinco turistas argentinos, un turista peruano, tres turistas españoles, un turista aleman, dos turistas mexicanos, un turista de Panama, uno ecuatoriano y uno chileno. Doce hombres casados, ¿seis divorciados?, un abogado de familia, dieciséis ingenieros, cinco estudiantes de ingeniería, tres médicos, un estudiante de medicina, cuatro estudiantes de periodismo, un trabajador social, un veterinario. Un arqueólogo (no Indiana Jones) uruguayo, tres stripers, dos estudiantes de psicología, siete estudiantes de contabilidad.

El recepcionista de un hotel en San Andres, cinco negros de la isla de San Andres y el guía del "tren" que da la vuelta a la isla, el recepcionista de un hotel en villavicencio, el guía turístico en Cartagena. El dueño de un bar en Cali y su amigo, el instructor de natación en Compensar, tres primos paternos. Un estudiante de fotografía y su profesor, cinco estudiantes de arte y dos profesores, cuatro totales desconocidos y mi exnovio con el que perdí mi virginidad.


viernes, 13 de septiembre de 2019

Tentativa de inventario de los hombres que me folle a mis 18 años de edad

Un compañero del semestre, cabello rizado, moreno, alto. Ex-compañero del colegio, quiso revivir viejos tiempos. Estudiante de ingeniería y novio de una amiga. Un vigilante de la U. El mejor amigo de mi papá, quiso ayudarme cuando salí a vivir sola. El profesor de matemática básica. El profesor de biología, nunca vi fumar a nadie como él lo hacia.

Un costeño que conocí en un bar, nunca supe su nombre. Un muchacho tímido de Pasto, llevaba poco tiempo en la ciudad. El policía bachiller que estaba todo el día en la estación de la 63. Administrativo de la U, trabajaba en admisiones y solía salir con estudiantes, se caso con una. Negrito del bar, muy atractivo, muy joven. Negrito de San Andres, nunca lo olvidaré. Señor mayor que conocí en una red social, nuestra relación era viajes y sexo, me llevo a San andres.

Muchacho de FB, estaba desesperado por perder la virginidad. Un taxista, cobro la carrera de otra manera. Mi primo, se emociono al saber que vivía sola. Mi ex-novio del colegio, nos encontramos de casualidad en una disco. El amigo de una amiga, me invitaron de paseo.

Un militar que conocí en una red social. El músico de una orquesta en una feria de pueblo. El administrador de un hotel en Villavicencio. Un compañero de la U y su hermano que estaba aun en el colegio. El vigilante del edificio donde viví, y también su compañero del otro turno. Un futbolista que nunca supe si se hizo famoso. El abogado, mi jefe de ese trabajo espantoso. Un locutor de una emisora universitaria, no sé si sea también ahora famoso. Un bajista de una banda de metal de Bogotá.

Un poeta que era profesor en un colegio. Mi otro jefe, en una papelería. El ingeniero que arreglo mi pc de mesa. Un técnico de Telmex. Un piloto de Avianca que siempre estaba ebrio. El estudiante de contabilidad que se afeitaba en la mañana y en la noche ya tenia barba de nuevo. Un compañero de la U que llevaba 7 años tratando de terminar la carrera. El mesero del bar a donde solía ir.

El estudiante costeño recién llegado a la ciudad. El paisa que siempre tenia la camiseta de un equipo de fútbol. El ciclista que siempre entrenaba pero nunca competía. El hombre de FB que me llevo a en su carro a viajar. El estripper que contrato una amiga para la despedida de soltera de su hermana. El vecino que me ayudo a subir una caja muy pesada. El muchacho que me llevo al baño de una disco y no lo vi cuando salí y su amigo que me acompaño a mi apto. El representante de los estudiantes que siempre me saludaba. El de ingeniería que tenia moto.

Gracias por todo, estaré bien

Hay una decisión que ya acepte toda la vida me van a cuestionar, los ojos bien abiertos de sorpresa, indignación, incredulidad, no me generan ya ninguna molestia, creo que incluso ya lo espero; cuando menciono tajantemente que no quiero tener hijos creo que dudan hasta de mi humanidad. Mis razones son muchas, pero la historia detrás de esa decisión no la sabe nadie, nunca la conté, siempre la evité. No me avergüenza, pero me da algo de escalofríos. 

Anoche follé con un español que tiene siete hijos, le encanta tener hijos, ser padre, lo que hizo que se indignara al contarle mi decisión hace ya muchos años tomada, al hacerme a un lado, recordé cuando cumplí 18 años de edad; estoy en el baño de la casa de mis padres, sentada en el inodoro, tengo una prueba de embarazo que arroja negativo, todo por un compañero de Universidad que decidió quitarse el condón sin mi consentimiento y de lo que me percate cuando él se había ido. Cometí el error de dejar la prueba en el baño.

Estoy en el suelo, mi rostro arde, mis padres me miran, no hablan, solo me miran, mi mamá tiene la prueba en su mano y mi padre se frota la palma de su mano derecha, aun debe sentir el tacto de mi mejilla; dejo una nota en mi cama: GRACIAS POR TODO, ESTARÉ BIEN.

Apenas si tengo dinero, voy a la U, anoto todos los números de residencias universitarias, voy a la más barata, es una casa, vieja, descuidada, parece vacía. Abre un hombre, tiene 58 años de edad. Estoy triste, tengo rabia, esa noche me folla, me folla con rabia, no usa condón, se viene adentro, lo hace dos veces, quiere dejarme embarazada. 

Voy a hacerme la cirugía, me piden una prueba de embarazo, sale negativa, una semana después estoy en cama, adolorida, no solo dolor físico, pero me siento tranquila con mi decisión. 

lunes, 29 de julio de 2019

Infierno: Segundo incidente

Pero M no estuvo en la oficina el resto de la semana, no pregunté a nadie por él, me reserve cualquier comentarios respecto a su ausencia, me limite de nuevo a hacer mi trabajo; no hubo llamadas, no llego un correo a mi bandeja de entrada, lo que significaba evidentemente que conservaba el trabajo, claro, no esperaba menos. 

Un mes después M se presento a una reunión de trabajo, nada había cambiado, llevaba sus lentes oscuros, una camisa blanca. Me senté frente a él, no supe si me miraba, había una tensión que nadie más noto, tal vez a razón de que esa tensión tenia vida solamente en mi imaginación, la reunión fue larga, aburrida, sin sentido; M me llamo a su oficina, me hizo pasar, cerro la puerta y se sentó en un sofá de cuerdo negro gastado en los bordes, se bajo el cierre de su jean, tenia una erección, comenzó a frotarse lentamente mientras expresaba que había pensando mucho en mí, que cada noche me recordaba y que estaba muy ansioso por regresar a ..., sus palabras me interesaron, también poder observar que había sinceridad en sus acciones me emociono, tendió su mano al frente como si me invitara a bailar, pero no me estaba invitando a bailar. Me senté a su lado, de nuevo me tomo del cabello y me inclino, su pene estaba ya muy mojado cuando entro en mi boca, guió el ritmo con sus mano, primero muy despacio, luego algo más aprisa, seguido por movimientos lentos y profundos, no tardo en venirse en mi boca, me recosté entonces al otro extremo del sofá, vi mi reflejo en sus lentes y me lo tome, una ceja se arqueo por encima del borde de estos lentes oscuros. 

Me puse de pie, con intención de salir, llegue hasta la puerta pero M me tomo del brazo y no me dejo avanzar en mi propósito, me llevo contra la pared, bajo mi vestidito, dejando mis senos al descubierto, los lamió suavemente, los chupo, se ocupo de ellos con paciencia. Mi vestido quedo en el suelo y M de rodilla frente a mi se ocupo de inmediato de mi clítoris, en combinación con el frío de la pared en mi espalda resulto ser refrescante; M se puso de pie, pude percatarme que tenia de nuevo una erección completa. 

No aguanto más si estar dentro de ti, me dijo, e inmediatamente me penetro, me beso, me excita viendo mi reflejo en sus grandes lentes oscuros, se escaparon algunos gemidos, M tapo mi boca, acelero el ritmo, me vine, enterré mis uñas en su espalda, luego él se vino, de nuevo adentro de mi. Me estas volviendo loco, me dijo, me puse mi vestido, salí, fui a mi oficina.

Hice algunas entrevistas en la tarde, en medio de la segunda, me di cuenta que mi oficina tenia olor a sexo, me sonroje, me puse algo nerviosa, seguramente las dos personas que había entrevistado se han dado cuenta también. Fui al baño, me limpie, pero el olor no se iba, decidí ignorarlo y seguir trabajando, hacia más calor que cualquier otro día y el ventilador no funcionaba. 

Terminado la tarde M se había ido de nuevo, lo de la oficina no era suficiente para mi, me sentí decepcionada, sola, aburrida. Bueno, tal vez lo más adecuado es decir que estaba desesperada, hambrienta; sin casi pensarlo fui a la oficina del contador, fui decidida, pero un poco más tarde pensé que había tomado una mala elección, pero claro, no estaba en condiciones de tomar buenas elecciones. 

El contador paso la noche encima de mi, me miraba a los ojos, me penetro como otro desesperado, pero no fue lo que esperaba, demasiado tímido para mi gusto. 


Infierno: primer incidente

Y sin embargo, esta no es la historia del mensajero, que fue solo como un dulce que dura poco. Después de dos semanas intensas de follar casi todos los días, él se fue, tuvo que irse, me pidió ir con él, y me negué, ni siquiera lo dude. Nos despedimos una tarde en el río, follamos y no hablamos, solo follamos, así fue nuestro estilo de conversación. Evidentemente los días siguientes lo extrañe. 

Me adapte muy rápido al trabajo, resulto ser mucho más sencillo de lo que pensé, me empoderé de tal forma que cuando no quería ir a la oficina, simplemente no iba; todo cambio cuando llego M, el coordinador, mi jefe inmediato. Según me dijeron solo iba una vez al mes a la oficina, pues su cargo requería que constantemente visitara otras sedes de la empresa y esta estaba de ultimas en su lista. M era un hombre de 35 años de edad, cabello corto, media aproximadamente 1.75, se veía bastante delgado, siempre usaba lentes oscuros, daba la impresión que siempre tenia resaca.

Me entrevisto, y durante aquella entrevista jamas pude ver sus ojos, lo que para mí resulta bastante incomodo, pues es difícil imaginar lo que puede estar pensando la persona, le es fácil esconder reacciones, expresiones que fácilmente se podrían leer, pero cuando no es posible hacerlo queda una sensación de no saber qué sucedió en la conversación. Pregunto por mi vida personal, ignoro mi experiencia profesional y todo finalizo con una llamada que interrumpió el interrogatorio, me dijo que lo esperara al final de la jornada para hablar tranquilamente, asentí y fui a mi oficina. Encendí el PC con una extraña sensación de incertidumbre, y no miento, pensé que era posible que me fuera a despedir por mi juventud e inexperiencia, de modo que, en mis planes estuvo quedarme tal vez una semana más y regresar a Bogotá, buscar un nuevo trabajo y simplemente continuar.

M tenia otra cosa en mente, me llevo a un bar en el centro del pueblo, pidió unas cervezas, y lo más sorprendente fue que a pesar de la oscuridad del lugar no se quitaba las gafas, el interrogatorio continuo, y digo interrogatorio pues estaba algo intimidada y no me atreví a preguntar por su vida personal; minutos después comenzó a hablar de más, su forma de expresarse podía tener sentido en un momento y luego de súbito carecía de coherencia, toco mi pierna, cada vez estaba más cerca, me hablaba más cerca. El bar estaba casi vacío, solo un par de personas solitarias aquí y allá, M se levanto, fue al baño, al salir intercambio algunas palabras con el encargado del sitio y regreso. Eres las psicóloga que estábamos necesitando, dijo, la psicóloga que yo estoy necesitando, pues tengo un problema grave de erecciones y lo peor es que me masturbo cinco veces al día y no quedo satisfecho, hace meses no tengo una vagina para desahogarme. Puso de nuevo su mano en mi pierna, desvié la mirada a una TV en un rincón, M, subió su mano lentamente, llego a mi coñito, los agarro y dijo: "esto es lo que necesito", me sonroje y no pude mirarlo, simplemente porque sabia que solamente vería mi propio reflejo en sus lentes.

Silencio, un silencio tenso nos envolvió un par de minutos, pero sus dedos se movieron y notaron una leve humedad en mi coñito, luego se puso de pie, me tomo de la mano y me dijo que quería mostrarme algo, me llevo al baño de hombres, se bajo los lentes e intercambio una mirada con el encargado cuando pasamos frente a él; el baño era pequeño, el lavamanos era una gran mueble de madera, había un espejo, M se bajo los pantalones, y me mostró su erección completa y luego menciono que ese era su gran problema. Me tomo de la cintura, me hizo girar y me inclino, la experiencia comenzaba a ser surrealista, noté que las cervezas ya habían hecho efecto en mí, seguramente ya desde hace algún tiempo. Su pene entro lentamente en mi coñito, entro por completo, salio y luego de nuevo adentro, con fuerza como si quisiera atravesarme, me tomo del cabello y me hizo mirarlo en el reflejo, pero de nuevo solo veía sus lentes.

Lo hizo con firmeza, una mano en mi cabello, otra en mi cintura, gemí, y él también lo hacia, el rimo se incremento, mis piernas perdieron fuerzas, me vine y a los pocos segundos M también lo hizo, se vino adentro de mí, lo saco y pude notar al instante que su semen caía desde mi coñito y lentamente recorría mi pierna derecha. M se subió los pantalones y salio del baño, no antes sin darme una sonora nalgada, yo tarde un poco más, ordene un poco mi cabello y salí, no obstante, M no estaba, se había ido, el encargado me miro, sonrió y me dio una cerveza, esta es cortesía, dijo, la tome, me senté y la bebí lentamente. Esa noche en mi habitación me masturbe dos veces antes de dormir, ahora pienso que lo hice solamente para evitar pensar en lo que sucedería la mañana siguiente en el trabajo.