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miércoles, 9 de marzo de 2016

Sombras I

(Son casi 10 años de esto... y me doy cuenta que nadie lo sabe)

Han pasado un par de semanas desde que llegue de Tenjo, me he conectado de nuevo con el trabajo y la universidad, también con el sexo casual después del trabajo, creo que he conocido ya todas las residencias cercanas al parque de Lourdes, y también algunos apartamentos y cuartos.

Esta noche estoy con un muchacho en un motel, dice que esta cursando una carrera técnica, miro al techo mientras me penetra, me muevo pero esta noche no salen gemidos de mi boca.

Hace un par de horas me han dicho que tengo casi dos meses de embarazo; no me siento bien, y la noticia me ha desconcertado. Se lo dije a este desconocido, me desahogue, parece que le gusta que yo este así.

Al día siguiente me levanto antes que él, me pongo de pie casi decidida.


Debo hacer algo.



Al aire libre, en un bosque II

Estoy tan excitada que ya no me importa nada, tantos ojos mirando mi desnudez, tantas mentes morbosas deseándome...  y yo desbordada en placer, desconectada de mi vida.

Estoy apoyada en el árbol, no estoy segura dónde esta Fredy, y personas del publico me hablan, sin embargo decido no poner atención y no puedo hacer una clara distinción de sus palabras.

Alguien salta la reja, volteo a mirar y veo que Fredy le da su aprobación; no puedo distinguir muy bien quién es o cómo es su apariencia, solo me doy cuenta de su erección cuando sin ninguna dificultad me penetra. Casi con desesperación se mueve, como si en mucho tiempo no ha estado con una mujer, me gusta eso, se aferra a mi, sus manos cubren y aprietan con fuerza mis senos, muerde mi cuello, apoyo mi frente el la corteza del árbol, tengo un pequeño clímax, escucho en mi oído como un susurro los gemidos de él, y como me llena mi vagina con su semen.

Veo que Fredy hace una seña con la mano, y pronto percibo una presencia a mis espaldas, no lo puedo ver, pero se acerca a mi, me toca, este es mucho más alto y grande que el anterior, sus manos grandes y ásperas, sus brazos velludos. Me toma del cabello con firmeza, hace que me incline y su pene entra en mi enseguida.

Sus envestidas son fuertes y profundas, me domina con facilidad, mis gemidos se incrementan y mi placer mata la voz de mi moral. Giro mi cabeza para ver los ojos de todos; ahora todos están en silencio, atentos, ya puedo verlos a sus ojos casi sin vergüenza alguna.

De alguna manera ahora mi mirada es una invitación, quiero que todos se acerquen, no importa el numero.

La fantasía es interrumpida por un intenso orgasmo, y por la venida de él, de nuevo en mi vagina.

De nuevo sola, esperando una nueva compañía, los observo, casi retando... pero nadie da un paso al frente. Siento algo de frustración, pero entiendo que no se atrevan por vergüenza o asco.

Pero quiero dar buen espectáculo, me arrodillo frente Fredy, pongo su verga en mi boca, quiero mamarcelo con intensidad, tal vez así alguien mas se anime; recibo todo su semen en mi cara, con mi mano restriego su pene por todo mi rostro.

No hay respuesta de nadie.

Con una sensación extraña de satisfacción y frustración a la vez, me pongo de pie y voy a la casa, sin poner atención a nadie.


viernes, 4 de marzo de 2016

Al aire libre, en un bosque I

Me he tomado una semana sabática de la U y del trabajo, a mi jefe no le agrado mucho la idea pero no me negó un descanso. Decidí irme con este hombre a su casa a las afueras de la ciudad; es posible que un ambiente distinto me haga bien.

Tenjo es un pueblo bien particular, tranquilo y movido a la vez, pero con una desesperanza de vida inquietante; sin embargo para mi esta bien, su casa esta en la parte rural, es una finca no muy grande ubicada en una vereda no muy lejos de la carretera. Es extraño que viva solo, aveces pienso que voy a toparme con el cadáver de su ex en alguna parte de la finca.

He disfrutado el paisaje y la tranquilidad, escucho vacas, caballos, perros, aves, el viento. La noche anterior creo que pase más de una hora observando las estrellas en una noche especialmente despejada; nunca había visto algo así, nunca pense que el cielo pudiera verse tan iluminado.

Hay varias fincas cercanas, constantemente puedo ver camiones que recorren el camino en tierra para dirigirse a ellas, la del frente es una finca igual de sencilla, en la parte de atrás puedo ver una finca mucho más amplia, con muchas vacas. Y siempre hay trabajadores recorriendo el camino que rodea la finca.

Fredy es conductor, trabaja en la única empresa de transporte del pueblo; usualmente esta todo el día trabajando y llega en la noche. En las tardes voy al pueblo, me siento en una banca del parque central bajo los arboles más grandes que jamas he visto; regreso a la finca, y Fredy me esta dando unas noches de sexo inolvidables.

Es algo brusco, tengo mis brazos y piernas llenos de morados; creo que es un hombre maltratador, no se lo he dicho, pero han llegado citaciones de comisaria de familia y de fiscalia.

Hoy es un día especialmente caluroso, Fredy no fue a trabajar, dice que se quiere divertir conmigo... no sé exactamente a qué se refiere. Prepara un balde lleno de hielo con unas cervezas, me lleva afuera y nos sentamos a tomar.

No hablamos, solo insiste en que me desnude para broncearme, me causa algo de gracia, pero veo que va enserio; me desnudo con naturalidad, me pongo mis gafas de sol y me siento, tomo una cerveza helada.

No hace falta ser muy observador para leer la situación, pronto las camionetas y camiones pitaban sin cesar al pasar, algunos se detienen un momento, otros que van a pie saludan a Fredy y me ven incrédulos y desconcertados a la vez.

Hay un pequeño bosque en la frontera norte de la finca, él me lleva allá, trae las sillas.

-Mucho sapo hay acá- dice mientras se sienta y enciende un cigarrillo.

Me siento a su lado, tomo un largo sorbo de la cerveza que queda casi vacía.

-Quiero verla dándose dedo- me dice mirándome a los ojos y colocando una mano en su entrepierna.

Coloco dos dedos en mi clítoris, y lo froto con suavidad, realmente lo disfruto, y disfruto la mirada de este hombre morboso.

Se pone de pie, se acerca y saca su verga, la pone en mi boca y con gran deseo se la chupo, se pone duro rápidamente y crece en mi boca. Me toma del brazo y me apoya contra un árbol, chupa rápidamente mis senos y me da vuelta.

-Saque culo- dice, con sus mano apoyadas en mis caderas.

Busca mi vagina y me penetra con relativa facilidad, la situación resulta un tanto fantasiosa, casi en el momento me he dado cuenta que estoy cumpliendo una fantasía. Fredy creo que también, lo noto en la intensidad de sus ya acostumbradas envestidas agresivas... me pregunto si alguna ex lo ha denunciado por eso.

Tengo la sensación que varios pares de ojos nos están observando, pero no puedo comprobarlo, tengo la mirada fija en el tronco del árbol y en el cielo... o lo que alcanzo a ver.

Silbidos atronadores empiezan a romper los sonidos de la naturaleza, me sonrojo, empiezo a sudar, por un segundo la vergüenza moral trata de apoderarse de mi, sin embargo el placer es mucho más grande; tomo una decisión clara... quiero darles un buen espectáculo.

Mis gemidos aumentan cuando él comienza a pellizcar mis pezones, giro mi cabeza, puedo ver un grupo de adolescentes, y mas atrás un grupo numeroso de trabajadores de la finca vecina; mis piernas tiemblan, no me puedo sostener.

Fredy me pone en 4, agarra con firmeza mis caderas; a continuación con la primera envestida mis gafas de sol caen al suelo, luego de la segunda el agarra con firmeza mi cabello, halandome hacia atrás, quedo de frente al publico... me sonrojo de nuevo.

Me gusta que me vean, los silbidos aumentan, me gritan cosas, todo eso a la vez es demasiado, no resisto más... viene un intenso orgasmo, gimo ahogadamente, percibo que me pongo toda roja como si no pudiera respirar.

Él me pone de pie enseguida, con su cinturón ata mis manos al árbol, me da un par de nalgadas... alguien grita algo y de nuevo silbidos, creo que hay más personas. Tengo una fugaz fantasía que todos hicieran una fila y llegaran a mi.

Mete dos dedos en mi culo, los saca enseguida, luego escupe en mi ano; enseguida me penetra con fuerza, su verga se siente gigante, entra y sale lentamente pero con firmeza, a la quinta vez que lo mete percibo como su semen sale y llena mi ano, cuando lo saca siento que salen un gran chorrito de semen.

Me aferro al árbol, agotada, maltratada.



lunes, 29 de febrero de 2016

Noche de barra libre III

Ellos dos se habían ido, estoy algo decepcionada quería compañía, pero una compañía un poco más larga; sin embargo confieso que ha sido divertido.

Me levanto y voy caminando sin rumbo, creo que voy a casa pero no decido el camino. En un punto me doy cuenta que he elegido seguramente un mal camino; en una esquina veo un par de prostitutas que me miran con agresividad, sonrío al pensar que me creen una competencia que invade su territorio, también pasan a mi lado un par de habitantes de calle que dejan un aroma fétido y pesado.

Siento miedo, es un miedo que primero me paraliza, mis pensamientos desafortunadamente quedan congelados y sesgados al temor y las desesperación; escucho los ruidos de la calle, y solo reacciono cuando un taxi choca a una camioneta, el estruendo me distrae, los pequeños vidrios a mis pies, los gritos de la gente. Levanto la mirada, giro hacia mi derecha y puedo ver un bar lleno de gente.

No lo pienso dos veces, y casi por instinto percibo que es un lugar seguro, o por lo menos más seguro que la calle. Al entrar me doy cuenta que en realidad es una tienda, de aquellas que en el día son panadería; en un primer vistazo llegue a la conclusión que la persona más joven tendría alrededor de 57 años.

Un señor se me acerca, me invita a que lo acompañe, tiene un acento extraño que no logro identificar. Pone una cerveza frente a mi, y mi primer pensamiento es rechazarla, pero pienso en la calle y en llegar a casa, por lo tanto la acepto; no es un hombre agradable, pero me siento segura junto a él, y eso es más que suficiente por el momento.

Bueno segura ante otros peligros, pero ciertamente no segura de él mismo. Es un hombre grande, con bigote y barba a medio canar, sus manos son grandes y ásperas como de toda una vida de trabajo con las manos; me dice que es conductor, camisa abierta y muy velludo.

No tuvo que esforzarse mucho, en menos de una hora ya estaba desnuda en la cama de un motel. Se quito su cinturón, y con él ato firmemente mis manos a la cama, no puedo moverme, su pene esta duro, mojado en la punta cuando roza mis pezones, lo hace suavemente, luego sube y restriega su verga en mi rostro.

Sus manos ásperas empiezan a tocarme, las piernas, los senos, el rostro, mi vagina. Abre mis piernas y con firmeza pone su palma contra mi vagina, mueve su mano haciendo que su mano y mi vagina entren en una fricción humeda, no pongo resistencia.

Se arrodilla frente a mi, y sube, haciendo encima de mi pecho apoyando sus rodillas en la cama.

-abra la boca y mamelo- me dice agresivamente.

Enseguida la abro y sin esperar mete su pene en mi boca; lentamente lo saca y lo mete de nuevo, lo masajeo con mi lengua, y puedo ver sus expresiones de un placer negado durante años.

-que rico lo mama- dijo, lo saco, retrocedió disponiéndose a penetrarme.

Se dejo caer pesadamente sobre mi, y me penetro rápidamente; me beso mientras lo metía y sacaba con firmeza, lentamente, lo deja adentro un momento, lo va sacando lentamente y rápidamente una envestida violenta, gimo y grito, eso le encanta.

-quiero dejarla preñada- me dice, nos miramos a los ojos, lo saca, y lo me lo mete violentamente; no respondo, solo lo miro y grito cada vez mas fuerte siempre que me penetra.

-yo respondo- dice al tiempo que me lo mete violentamente de nuevo.

No puedo moverme, me duelen mis muñecas, trato de decirle que las afloje, pero ignora mi petición, apaga mi voz con una nueva envestida. Me lastima, pero mi cuerpo extrañamente se apega más a él. La cama rechina, la cabecera de la cama golpea contra la pared.

Una nueva envestida, mi cuerpo comienza a restregarse contra el suyo, su ritmo cambia, ahora es rápido y profundo, tan intenso y tan profundo que pronto llega mi primer orgasmo, él se percata, acelera su ritmo y llena mi vagina de su semen.

Se incorpora, de nuevo de rodillas en la cama frente a mi, puedo ver como contempla mi vagina; a continuación inicia a frotar mi clítoris con intensidad, con la otra mano busca meter un dedo en mi culo...y lo hace fácilmente.

La sensación es demasiado para mi, si intensidad, no puedo hacer nada para impedirlo y viene sin aviso la explosión que deja empapada su cara, quedo exhausta en la cama; él sigue buscándome, se acuesta a mi lado, busca mi vagina de nuevo con sus manos, me frota con intensidad... cada vez mas rápido, percibo que mi rostro esta caliente y rojo, mas rojo que nunca.

-todavía sale más- dice con una gran sonrisa en su rostro.




jueves, 25 de febrero de 2016

Noche de Barra Libre II

Estoy de nuevo aqui, solo viviendo, solo dejando que la vida pase. Una cerveza helada en mi mano, el aire huele a cigarrillo; mis ojos están fijos en un concierto de los Guns ´n Roses, la música esta a todo volumen.

Veo rostros conocidos, veo sonrisas que interpreto como irónicas; he estado viviendo al mismo bar por un par de semanas, llego sola y siempre me voy acompañada. Espero que hoy sea una de esas noches.

Aprendí a facilitar las cosas, es mejor ir en minifalda y sin ropa interior, ya que se la suelen "robar", para tener una especie de "recuerdo". Esta noche llevo solo una corta minifalda que me queda ajustada y una chaqueta negra, pequeña, abriga muy bien, y debajo de la chaqueta absolutamente nada; apenas entro bajo la cremallera para dejar un profundo escote.

Se sientan en mi mesa dos hombres que ya he visto un par de veces acá; no sé si están ebrios o están drogados, de sus labios solo salen frases incoherentes acompañados de gestos de una ansiedad casi incontrolable.

Se muestran sin embargo muy seguros, el primero de cabello largo, rizado y negro se hace a mi derecha, el otro de cabello corto a mi izquierda; no son tímidos en mirar mi escote a pesar de cruzarse con mi mirada ocasionalmente. Estoy segura que me han observado... y que me han estado esperando.

El de cabello largo baja por completo la cremallera de mi chaqueta, ambos se ríen nerviosamente mientras ven y tocan mis pezones. Inmediatamente me pongo húmeda, sus manos tocan mis piernas, mis muslos, mi vagina. Les digo que nos vayamos, e imagino una noche larga en un cuarto, una noche de placer.

Estoy más ebria que las otras noches, puedo caminar sin problemas, pero en ocasiones es como sin levitara en lugar de dar pasos, es una sensación extraña. Ellos me acompañan a mis lados, de vez en cuando me manosean, voy caminando con la chaqueta abierta y no me importa, me siento juguetona.

Llegamos a un callejón más oscuro que los demás, veo que el de cabello corto saca una caja de aguardiente de su maleta, se lo pasa a su compañero; enseguida el de cabello corto me toma del brazo arrimándome contra una pared llena de grafitis descoloridos, aprieta con fuerza mis pezones, el otro pone la caja de aguardiente en mi boca y me hace beber 1/4 de la caja, al final no puedo más y un poco se riega por mi cuello y mis senos. El de cabello corto lame y chupa mis senos que están empapados de aguardiente.

-Abra las piernas putica- me dice el de cabello corto, y mis piernas se abren para él.

De un solo empujón su verga entra hasta el fondo de mi vagina, sale un pequeño grito, más de sorpresa que de dolor o placer; lo saca de nuevo suavemente, y de nuevo con fuerza me penetra, esta vez su compañero tapa mi boca para apagar mis gritos. Me dejo llevar, cualquier otra viviría esto como una violación, yo en cambio lo vivo como un placer pervertido, sin embargo no dejo de sentir cierto abuso... y me encanta.

-Le voy a llenar esa cuca- me dice, lo que me hace mojar más y me lleva a una cadena de sensaciones y emociones, entre miedo, placer, tristeza y más placer... y un fuerte orgasmo, seguido por una sensación húmeda y caliente que empieza a salir de mi vagina cuando él se detiene.

-Deme culo- dice el de cabello largo, lo cual no me sorpende, me sorpende más mi respuesta.

-Rompeme el culo- respondí, mientras me daba vuelta, apoyaba mis manos en la pared y sacaba cola. Frunci el ceño extrañada por mis palabras.

Primero metió su verga en mi vagina, lo hizo con delicadeza, entraba y salia con paciencia... como si tuviera toda la noche para hacerlo, un dedo entro en mi ano, luego dos y tres, que movía con cierta intensidad. A continuación los saco, y saco su pene, percibí la punta de su verga en mi ano.

-Relájese- susurro en mi oído, y luego me penetro con fuerza.

No fue delicado en ningún momento, su ritmo es frenético desde el inicio, como si estuviera esperando esto por demasiado tiempo; su mano en mi boca es la que evita que llene de gritos la noche, y de repente recuerdo esa primera vez cuando mi profesor del colegio me introdujo en el sexo anal.

Mis piernas desfallecen, no me puedo mantener en pie, pero él con sus envestidas me sostiene, los mete y lo saca rápidamente, con intensidad, como con la intensión firme de lastimarme... hasta que el dolor placentero es seguido por un pseudo-alivio provocado por su semen que llena mi culo.

Se aleja, y mis piernas se doblan, mi respiración es muy agitada, estoy sudando, el suelo esta frío, no puedo moverme; intento ponerme de pie y fracaso, busco que me ayuden a ponerme de pie, me doy cuenta que estoy sola.




lunes, 22 de febrero de 2016

Noche de barra libre

Es apenas martes, me quede en la U sin sentido alguno, se paso la tarde sin darme cuenta; son más de las 8:00pm y la sola idea de ir a casa en transmilenio me aburre.

Voy caminando sola, hace frío, voy en minifalda y siento mis piernas casi congeladas; hay poca gente, no es como un viernes que es casi imposible caminar por ciertos sectores, no tengo una cita, no tengo nada, voy caminando y mi rumbo es incierto.

Me encuentro con un letrero mal hecho y viejo que dice "barra libre para mujeres". No estoy segura de entrar, pero por alguna razón no suena tan mal, además puede que encuentre un rumbo adentro.

Es una casa vieja, el bar queda en el segundo piso, las escaleras son de madera vieja y a cada paso tengo la sensación que se va a romper; la música esta a medio volumen, escucho risas y personas conversando, creo que solo ponen rock en español.

Esta oscuro, tengo esa sensación cuando se llega a cine y la película ya ha iniciado. Voy directo a la barra y tomo asiento, es el único lugar con una iluminación decente; apenas iba a abrir la boca cuando ya tenia una cerveza en la mano, esta helada y rápidamente pense que habría sido mejor un capuccino.

Mis ojos van acostumbrándose a la oscuridad, puedo ver que no hay muchas personas, sin embargo no distingo sus rostros, asumo que la mayoría serán estudiantes de la universidad.

Alguien pone una mano en mi cintura y me habla.

-Hola preciosa, estas como muy sola- es una voz de un hombre presumiblemente mayor, pero al verlo no lo es tanto.

-Hola...- respondí lentamente.

Su aliento de cerveza y cigarrillos inundo mi espacio personal, por un momento paso por mi mente ignorarlo, sin embargo fue insistente.

-Ven me acompañas, yo te cuido de todos estos pervertidos- me respondí a mi misma que seguramente él seria el más pervertido, la forma que me miraba era la de alguien que no veía a una mujer en años.

Dice que su nombre es Hair, creo entender que esta prestando el servicio militar o es soldado profesional. Hair es un hombre grande con cara de niño, su rostro muestra uno quince años de edad, pero dice que tiene 22; su forma de hablar me hace pensar que en otras circunstancias este hombre me estaría pidiendo mi celular con una navaja en su mano.

-Me llama la atención que estés sola y a estas horas en un lugar así...- con cada palabra parecía acercarse más a mi, con la segunda cerveza ya estaba mareada y accesible.

No respondí, y no reaccione de manera particular cuando puso su mano en mi pierna; habla mucho, tal vez demasiado cuando esta tomando; mi atención esta en su lenguaje corporal, su cercanía, su mirada morbosa y mis latidos.

Me dice que nos vayamos, acepte, me dice que vayamos a algún lugar pero no entendí y no pregunte, tomamos un taxi, me recosté en su pecho, no estoy ebria, creo que solo no tengo energías. En poco tiempo llegamos a un parqueadero, debe ser algún motel en chapinero.

Hair habla con alguien y le dan una llave, solo tenemos que ir al segundo piso; tomamos las escaleras, es la habitación del fondo me dice. El pasillo es oscuro, nada especial, el piso es como el de cualquier apartamento en cualquier barrio de Bogotá.

La habitación tiene un espejo en el techo, justo encima de la cama; es bastante grande e iluminado, voy a la cama enseguida y me acuesto boca arriba. En el reflejo vi que él se desnudo rápidamente, y se acerco a quitarme las botas...y toda mi ropa.

-No me gusta usar condón- me dijo al oído, al tiempo que me penetro lentamente. No dije nada, sinceramente no me importo.

Pude darme cuenta de lo húmeda que estaba al sentir como su pene entraba y salia con facilidad generando un sonido que me excitaba más. Me aferre a él, su espalda ancha hizo que me entregara con mayor facilidad, estoy dispuesta a todo.

-Llevaba 11 meses sin nada de nada- me dijo, mientras llenaba mi vagina de varios chorritos de semen.

No alcance a venirme, fue inesperado que se viniera así de rápido, me sentí algo frustrada, quise ponerme de pie pero Hair me detuvo, y empezó a moverse de nuevo. Con intensidad sentí su pene dentro de mi, y como mi cuerpo le pertenecía.

Abrí mis piernas, mordí su oreja, arañe su espalda con intensidad cuando por fin pude venirme, él no se detuvo.

-No se lo quiero sacar mi amor- dijo, puso mis piernas sobre sus hombros y busco una penetración más profunda.

Mis gemidos fueron en aumento, y también mi humedad, clave mi mirada en el reflejo del espejo del techo. Se aferro a mi, casi no podía moverme, él dominaba mi cuerpo y movimientos.

Después de la 1:00am, me levante al baño, Hair estaba ya durmiendo, exhausto, percibí como salia un montón de semen de mi vagina; me mire a mi misma, por un lado me sentí mal... pero por otro muy bien.

Volví a la cama, sabia que quería más, lo busque, me hice a un lado y busque su pene, lo metí a mi boca; se puso duro rápidamente, lo chupe con intensidad, y luego me hice encima... lo guié a mi vagina y me lo metí.

-No quiero dormir- le dije.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Alcohol y Sombras II: En la calle, bajo una llovizna

Estoy ebria, veo luces moverse en el cielo, no sé si son reales, o si estoy dormida soñando con luces que parecen naves espaciales rondando el oscuro firmamento. Puedo notar que hace frío, pero el alcohol en mi sangre me protege del clima bogotano de la madrugada; Sí, eso lo recuerdo bien, salí con mi jefe a tomar algo, eso es real, con el movimiento la linea del sueño y la vigilia se hace claro.

Es un taxi, Victor aunque evidentemente alcohólico sabe que no quiere poner su vida y la de nadie en riesgo, eso me tranquiliza... otra vez oscuridad.

Mis ojos se abren de nuevo, pero no por completo, mi mejilla esta pegada al vidrio de la ventana, trato de sentarme bien y miro a mi derecha, puedo verlo observándome, creo que le divierte verme así. No sé a donde vamos. Mis ojos se cierran de nuevo.

Hay un ruido extraño y familiar a la vez, tengo una sensación placentera y no reacciono; escucho una conversación pero no distingo las palabras, puedo reconocer la voz de Victor, la otra voz masculina me es desconocida, es ronca y con un acento particular. Sí, son dos dedos en mi vagina, puedo sentir que mi nuevo jefe esta inclinado hacia mi, percibo la cercanía de su cuerpo.

A él le encanta que no use ropa interior, me reta a salir a menudo de esa forma, y jugar, divertirme con ello; sin embargo se vuelve una condición cuando salgo con él, me ha comprado minifaldas para que las use cuando salimos juntos, "con minifalda y sin cucos" me dijo esa misma tarde antes de ir a un bar, me llevo al Exito de la calle 53, eligió ropa para mi, con la condición que debería mostrarle mientras me probaba ropa... en el probador. Ese recuerdo me excito demasiado, me moje y los dedos de mi jefe chapoteaban en mi coño como un pez en un balde.

Decidí no abrir los ojos, gemí, y puse un dedo en mi boca para morderlo; de nuevo escuche a Victor comentando algo con alguien, no le entendí, parecía estar divirtiéndose... es su estilo, entre semana dedicado al trabajo y el fin de semana pierde el control. Abre mi blusa, aprieta mis pezones con sus dedos, y luego con sus dientes.

Enseguida abro los ojos, el taxi esta en movimiento, y mi jefe estimulandome con sus dedos mira atentamente las expresiones de placer de mi rostro.

-...así borrachas...- fueron las únicas palabras que entendí, cuando le hablo al taxista. Él no seguía mucho la conversación, pero parecía apoyarlo y asentir en sus comentarios.

No es muy hablador en sano juicio, pero con que se tome una cerveza todo el mundo se hace digno de su confianza y de hacer parte de su circulo más intimo.

Me sentí totalmente desinhibida, me quite la blusa, y la deje a un lado, luego la minifalda, de modo que solo conserve mis botas negras que llegan hasta mis rodillas. Sé que le encanta eso.

-...parqueese aqui- saco un billete de la billetera, y lo puso en el hombro del taxista, le dio tres firmes golpecitos y le dijo: -... y esperece un ratico-

Victor me tomo firmemente del brazo, bajándome del taxi, pude darme cuenta que había una leve llovizna, hace frió, pero mi calor interno me impide sentir frío; las calles están muy inclinadas... debemos estar cerca de su apartamento, pensé. Mi cuerpo rápidamente es cubierto por gotitas, paso mis manos por mi cuerpo, en parte jugando, en parte cerciorandome de qué tantas gotitas habían; claramente no estaba empapada, pero mi cuerpo quedo con el brillo de una tenue humedad que refleja tímidamente las pocas luces de los postes de la calle. Victor se detuvo unos segundos para contemplarme desnuda, bajo una llovizna nocturna esperando a ser poseída.

Guió mis manos a una reja, al sujetarme del frío metal puedo darme cuenta que es una casa abandonada... espero que no hayan fantasmas... o duendes, pensé y sonreí. Mi jefe, aferrándose de mis caderas, me penetra fuertemente con su verga, le gusta ponerme en 4, y mi vagina esta realmente feliz de recibir sus atenciones, me muevo a su ritmo, estoy feliz, estoy excitada, parece como si alguien quisiera tumbar esa reja de metal.

Trato de hacer el menor ruido posible, pero él hace de eso una tarea imposible de cumplir, la reja se mueve, él me penetra con más fuerza como queriendo llegar al fondo, mis gemidos salen y se vuelven palabras:

-Más... más...sí...así....más...- pienso en el taxista, en el buen espectáculo que esta viendo, y esa sola idea, hace que mi mano vaya a mi clítoris, y con apenas rozarlo un intenso orgasmo llena todo mi cuerpo de sensaciones desesperadas y placenteras. Mi jefe acelera el ritmo, y enseguida siento que clava sus uñas en mis caderas y se viene dentro de mi vagina con tres embestidas finales.

Me toma del brazo, al caminar siento que su semen se escurre entre mis piernas, la sensación húmeda y caliente me hace dar frió por primera vez. Victor quiere que entremos al taxi, pero lo detengo y le digo:

-Pasame algo para limpiarme- puse una mano en la puerta del taxi para apoyarme, estoy mareada, abrí mis piernas y con la otra mano puse mis dedos en mis labios vaginales, los abrí y más semen salio. Siento pasos que se avecinan, me doy vuelta para mirar, asustada, pero son un par de perros.

Mi jefe toma su pañuelo, y desde atrás seca toda mi vagina, alzo la mirada y veo los ojos del taxista mirándome, mientras apoya su barbilla en una mano que tiene sobre la superficie del techo de su taxi. Sonreí porque no sabia qué otra cosa hacer.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Alcohol y Sombras I: El Comienzo

Estoy especialmente triste, pero la gente ve mi mal humor, es como una rabia que enmascara una tristeza profunda; la U va bien, pero no salgo ni me relaciono con nadie de allá, creo que piensan que soy antipática o creída, y en algún sentido tendrán razón soy como un autómata que va a estudiar y se va al terminar las clases.

Tengo un trabajo final en una materia, y lo he venido aplazando demasiado tiempo; como buena colombiana deje todo para ultimo momento, según en mis apuntes tengo que realizarle una entrevista a un profesional, e identificar cuál ha sido los puntos claves de su desarrollo profesional, para eso tengo que grabar la entrevista y presentar de manera escrita un perfil del entrevistado, y todo eso es para el lunes, y hoy es viernes.

Lo primero que pensé fue entrevistar a algunos de mis padres, pero resultaría muy obvio, y corría el riesgo de un sermón ético de mi padre, por lo que fácilmente descarte esa opción. Me di cuenta que en mi circulo social no habían profesionales, cosas de la edad y mi momento de vida, supongo. Mi jefe en el bar tiene un socio, es un abogado litigante, tiene su propia oficina, lo distingo porque en ocasiones ha ido al bar. Mi jefe me ayuda, comentándome que su socio esta dispuesto y tiene un espacio libre el viernes en la noche. Me pareció curioso, pero no hice preguntas.

Llegue muy temprano, entonces decido comerme una dona de arequipe en un donkin donuts cerca al parque de Lourdes, según recuerdo, este señor es muy serio e intimidante, y esas imágenes me llevan a pensar en huir, pero perder una materia no es una opción, Tengo miedo. Trato de relajarme pidiendo otra dona, que devoro con una ansiedad que me recuerda que no he almorzado.

Se acerca la hora, salgo del local ya teniendo claro cuál es el edificio, pero tengo que devolverme, olvide mi maleta en el dunkin, me siento estúpida, y tengo una sonrisa estúpida de aquellas que tiene pequeños temblores en la comisura de los labios. Estoy frente al edificio, mi jefe me había dado el teléfono de su socio, y me indico que debía llamarlo cuando estuviera en el edificio. Tome mi celular, y saque una hoja donde tenia anotado su teléfono, marque, tuve que marcar tres veces ya que mis dedos estaban temblando lo que hacia que digitara mal el numero; cuando finalmente lo logre el teléfono empezó a marcar, y marcar, y nadie respondió. Lo intente de nuevo, y no hubo respuesta.

Me desespera tener que esperar, pero bueno, tal vez esta ocupado, espero diez minutos e intento de nuevo, pensé. Me di vuelta, contemple ríos de gente caminando, y esperando bus, ya todos camino a casa. Mi teléfono sonó, llego un mensaje de texto que decía:

"Pilar, estoy ocupado, en 10 min bajo por usted, disculpe hacerla esperar tanto".

Ni modos, tendré que esperar, es difícil describir mis sensaciones en ese momento, había alegría pues podría hacer la entrevista y terminar con es angustia de perder una materia, pero también había miedo, como si en el fondo habría sentido un alivio por no hacer esta entrevista.

Diez minutos eternos, tenia frió, apenas llevaba una chaqueta de jean, y una blusita esqueleto; la puerta se abrió, era él.

 -Entre Pilar, no me había dado cuenta que se volvió de noche- lo dijo secamente, como si su mente no se desconectara del trabajo ni por un segundo, con su mano detuvo la puerta e hizo un gesto invitándome a seguir.

Cuando pase a su lado fui consciente por primera vez de lo alto y gordo que era, si lo abrazara, estoy segura que mi mejilla se apoyaría en su estomago; también note un acento, seguramente de la costa, B/quilla o Cartagena, o algo así, moreno y con un corte que me recordó a los militares.

Al entrar en el ascensor, pude ver en el espejo la diferencia de tamaño, él ocupa todo el espacio del pequeño ascensor, mientras que yo quedo relegada a un pequeño rincón. Si se atascara el ascensor, él se robaría todo mi oxigeno, pensé, y se dibujo en mi rostro otra de esas sonrisas nerviosas.

Su oficina es en el tercer piso, él se adelante sin decirme nada, saca unas llaves y abre la oficina; actúa como si tuviera prisa, o simplemente es su ritmo de vida, entro a su oficina, hay dos escritorios de madera, una ventana grande que da hacia la Cra 13, y hay una puerta que esta cerrada, imagine que era un baño.

Sonó su teléfono, contesto, parece ofuscado con la persona, la conversación me hace sentir incomoda y decido observar la imagen que brinda la ventana. Por lo menos su voz va a quedar muy clara en la grabación, eso me recuerda que debo revisar la grabadora, y estar lista, no quiero quitarle demasiado tiempo a este tipo.

-Pilar, sigue por aquí- abre la puerta de madera, no era un baño, es un salón de reuniones, hay una mesa ovalada, con aproximadamente seis sillas alrededor. Seria irónico que su segundo nombre fuera Arturo, pensé.

-¿Quieres tomar algo?, ¿un whisky, ¿un tequila?- pude ver que cerro la puerta y apago su celular, lo que se reflejo en una expresión de alivio, como si oprimiera un interruptor y lo pusiera en Off. Su día laboral había terminado y quería relajarse.

-Un whisky esta bien- asentí, tuve una extraña sensación de vergüenza si daba una negativa a su amabilidad, parece que es un lado que poco sale de él.

Mientras servia mi trago, pude notar su mirada, me deseaba, pero este era una expresión de deseo diferente; estoy acostumbrada a que los hombres que me desean se conviertan brevemente en caballeros dulces, con expresiones amables y gestos juguetones, pero él es diferente, es fuerte, imponente, es como una roca, tal vez odie las mujeres. Por otro lado esta con vestido y corbata, demasiado formal y pulcro, soy una adolescente al lado de él, creo que eso puede molestarle, creo que no odia a las mujeres, odia a las adolescentes. Se sentó al otro extremo de la mesa.

-Bueno, pues este es un trabajo para la universidad, voy en segundo semestre... - me sentí tonta tratando de demostrar que no era una adolescente, pero igual continué.

-Qué interesante, pues Leo, me hablo estos días del tema, y como le ha ido bien en el bar, pues no le vi problema- sus gestos contradecían sus palabras, apoyo su rostro en su mano, y se escuchaba aburrido.

-Si, pues... es... una... entrevista pequeña- me alivie de terminar la frase, por un momento pensé que no lo lograría, a continuación puse la grabadora en la mesa y la encendí.

-¿Podría usted... hablarme un poco de su formación profesional?- soné como una grabación robotizada.

-Sí, si podría- se quedo en silencio, y me miro fijamente. Fruncí el ceño, lo vi como a una hormiga debajo de mi bota, lance una sonrisa estúpida y dije:

-¿Cual ha sido?- dije con firmeza pero me sonroje, comencé a sudar, tenia la sensación de tener la frente perlada.

-Soy abogado, egresado de la Universidad Católica, en Bogotá...- de pronto caí en cuenta que no le pregunte el nombre, y golpee ligeramente mi frente con mi mano.

-Perdón, y ¿Cual es su nombre?- eso me va a costar puntos menos en la evaluación.

- Mi nombre es Víctor- levanto una ceja, lo odio por eso.

Cuando apague la grabadora pude ver que habían sido 20 minutos de desastre en una entrevista digna de un niño de cinco años, pero por lo menos ya la había hecho, eso era un alivio.

-¿Cuantos años tienes Pilar?- me sorprendió con la pregunta, esperaba que simplemente se levantara y me indicara la salida.

-Tengo 19, los cumplí hace poco- volví a mi tono habitual de niña.

-Muy bien, y estudias psicología, y trabajas los fines de semana en el bar... ¿tienes novio?, ¿hijos?- su tono cambio, menos fuerte y genuinamente interesado.

-Soltera, sin hijos- dije, mientras guardaba la grabadora en mi maleta.

-Y, creo que vives sola, ¿no es así?- me sorprendió lo bien informado que estaba.

-Si, ya hace un año... casi- 

-Una mujer tan bonita y ¿sin novio?, ¿qué pasa?- se levanto, se acerco y se sentó en otra silla a mi lado, nuestros pies se tocaron.

-Estoy bien así- fruncí el ceño, mostrando desagrado en pensar en una relación formal.

-Sí, conozco a las que piensan como tu- puso su mano en su entrepierna, comenzó a frotarse sin ninguna vergüenza o pudor.

Me sonroje aun más, mi cuerpo se puso rígido, la mirada procure mantenerla arriba, pues no sabia cómo reaccionar.

-Además estoy buscando una asistente...- su comentario me dejo desconcertada, ¿para qué me dice eso?, yo no estoy estudiando derecho. -... y de pronto estas interesada- me tuteo por primera vez, debo admitir que le sonó gracioso.

-¿Yo? pero si, yo no estudio derecho...- 

-No pasa nada, necesito a alguien que me ayude, y no tiene que saber de derecho- se froto con mayor intensidad, su pene parecía iba a reventar su pantalón.

No podía escapar, la puerta estaba cerrada, y Víctor bloqueaba mi paso; comencé a preguntarme lo que sucedería si expresaba no estar interesada, y más aun las implicaciones o qué clase de pacto cerraría con el diablo si aceptaba el trabajo, mi única certeza es que no conozco nada de este hombre, y el trabajo podría venir bien.

-No es nada complicado, y estoy dispuesto a pagarte bien... solo si...- saco su pene, y comenzó a masturbarse como si estuviera solo.

-Solo si... ¿qué?- complete su frase, y pase de estar completamente intimidada, a estar intimidad pero con un poco de diversión que hace mucho no sentía.

Sin embargo en mi mente empezó a correr una película de lo que sucedería, como si estuviera segura de lo que venia, ya que de alguna manera no era la primera vez que estaba en una situación semejante, en ultimas casi todos los hombres tiene las mismas fantasias.

-Pues necesito una mujer descomplicada, como tu, y necesito saber ¿hasta que punto es tu "libre pensamiento"?- intuí un reto, difícilmente le huyo a los retos... y lo odie porque parecía que actuara y hablara de modo que me hacia sentir que sabia todo sobre mi.

-ok- realmente no supe qué más decir.

-¿Quieres hacer la prueba?- me miro a los ojos, no dejo de masturbarse, lo hacia lentamente.

-Esta bien- dije sin dudarlo. No tenia nada que perder.

-Muy bien, entonces levántate y quítate la ropa... lentamente-

Me puse de pie, me quite la chaqueta y la colgué en el espaldar del asiento, me senté y me quite mis botas, que deje debajo de la mesa; me puse de pie de nuevo, desabotone mi jean, lo baje lentamente y lo deje en el suelo, a continuación me levante mi blusita, y la deje en la mesa, no traía bra, luego me di la vuelta, le di la espalda a Víctor y baje mi hilo azul claro, me puse en cuatro por unos instantes y lo deje encima de mis jeans.

Me volví para mirarlo, me percate que sus ojos recorrían detenidamente mi cuerpo, seguía masturbandose lentamente, sin prisa, creo que pretende que la situación no termine nunca.

-Ahora quiero que te pongas boca abajo en la mesa... recuéstate, ponte cómoda- se puso se pie, puso su mano en mi mejilla llevándome a la mesa, y acomodando mi cabeza delicadamente. A continuación metió dos dedos en mi ano, en una mezcla de determinación y delicadeza, que logro que gimiera con efecto retardado... ya cuando sus dedos habían entrado por completo.

-Así es la prueba, y de ti depende tu paga- definitivamente no entendí el reto. Saco sus dedos, abrió un cajón en un mueble, saco un cuaderno y un lápiz, empezó a escribir algo, se mostró emocionado y excitado, como impaciente por comenzar, enseguida puso el cuaderno a mi lado, para poder ver lo que escribió, mientras con el lápiz empezó a enfatizar cada una de sus palabras golpeando el cuaderno con el borrador del lápiz. -Si aguantas menos de 5 minutos, no tienes el trabajo y no nos volvemos a ver en la vida; si aguantas más de 10 minutos, esta va a ser tu paga; si aguantas más de 15 minutos esta va ser tu paga, y si aguantas hasta que me derrame... esta sera tu paga-.

Abrí mis ojos con sorpresa, económicamente la oferta es bastante tentadora, pero igual, no debe ser fácil, por e modo en que me lo ha dicho me hace pensar que no es la primera vez que hace algo así.

-Esta bien- dije, y cerré mis ojos, como si al hacerlo me volviera más fuerte.

-Nos vamos a guiar por el reloj de la pared, ¿esta bien?-

-Esta bien...- no me dejo terminar de contestar cuando metió sus dos dedos nuevamente, sin aviso, los saco rápidamente, escupió en mi ano un par de veces y su verga empezó a entrar lentamente en mi culo.

Apreté mis labios, la situación si duda me tiene mojada, puedo darme cuenta que mi coñito esta humedeciendo la superficie de la mesa, pero el dolor también es innegable; comienza un ritmo, no muy rápido, no muy lento, lo saca lentamente y lo mete de un empujón violento, cada vez que lo hace grito, no tarda entonces en acelerar el ritmo, manteniendo la fuerza, siento dolor y placer, y lucho por enfocarme en el placer. Tengo el impulso de abrir los ojos y mirar el reloj... pero no lo hago.

-Ya...cinco... minutos- dijo Víctor jadeando ligeramente.

Admito que tenia cierto temor de no llegar ni a los 5 minutos, sentí alegría, es la primera vez en casi seis meses que siento alegría; y viene una envestida con más fuerza, ahora va lento, y cada vez que entra me quiere destrozar, mis gritos son mas fuertes...intensos, y ahí viene otra ves... me duele, y de nuevo... no creo que aguante. Llevo mi mano a mi coñito, tal vez frotando mi clítoris pueda nivelar el placer. Mis expresiones son extrañas, oscilan entre gritos de dolor seguidos por gemidos de intenso placer. Él me agarra del cabello, hala de el arqueando mi espalda ligeramente hacia atrás.

-diez- susurra a mi oído, y en su voz noto el cansancio y el placer.

Me esta destrozando, y mis gritos lo alientan a seguir haciéndolo; me enfoco totalmente en mi clítoris, hay más gemidos que gritos ahora, algunos dirían que son gemidos gritados de placer, pero debo hacer algo y no resistiré más, voy a buscar mi orgasmo. Lo froto con intensidad, mi humedad facilita que sea intenso y con buena velocidad...y no tardo en sentir que esto cerca, estoy tan cerca, llego al limite, no hay vuelta atrás, sale de mi boca un grito ahogado de placer y un desahogo de meses, la mesa queda empapada.

Víctor percibe mi orgasmo, acelera su ritmo, con todas sus energías... y gime, siento gotitas de sudor en mi espalda, y mi ano ser llenado de su semen. Se deja caer un instante sobre mi, es demasiado pesado, entierro mi codo en su estomago indicándole que se levante. Se pone de pie, agitado.

-Mierda, no llegue a 15- dijo Víctor, sonreí sinceramente.

-¿Cuando empiezo?- pregunte juguetonamente.

-Pásate el lunes, en la tarde-


Prologo: Alcohol y Sombras

Pensaba que hay trabajos irremediablemente divertidos, como por ejemplo en un parque de diversiones, en una casa del horror, una tienda de tecnología o un bar. Sin embargo son trabajos que se suelen idealizar, y que deja a un lado una realidad que resulta ser no tan divertida y emocionante; el que trabaja en un parque de diversiones esta ahí para que los demás se diviertan, en una casa del horror la monotonía y la incomodidad pueden llevar al tedio, en una tienda Apple tiene que vender y competir, y si estas en un bar... bueno lidiar con borrachos nunca es algo divertido, o si, hasta cierto punto. El asunto con este ultimo es que te puede consumir, y da pie a que empieces una rutina y un estilo de vida poco sano, y aún más si no te encuentras bien.

He conocido personas que trabajando en un bar logran de alguna manera un equilibrio casi perfecto, se vuelven nocturnas, pero estudian, tienen relaciones y familias ejemplares, como que en todo hay un limite bastante claro que les permite llevar paradojicamente una vida sana. Pero también hay otros casos en que la vida nocturna, y el trabajo nocturno los consumen; recuerdo un buen amigo, emprendedor, con un aire independiente de aquellos que detestan tener jefes, lo que lo llevo a la idea de montar un bar. Lo curiosos es que literalmente se bebió su propio bar.

En mi caso, me pondría en los segundos. Seré sincera, cuando mi blog empezó a crecer y ha tener una idea clara, pensé saltarme e ignorar este periodo de mi vida, pero he decidido que para mantenerlo lo mas fiel a mi vida... debo contarlo, así que va a ser un año de mi vida, un año oscuro por así decirlo, un año que no viví, sino sobreviví.

Alcohol y Sombras es una serie donde ilustro la etapa más cruda y oscura, donde me puse en riesgo, y en donde tuve contacto con practicas sexuales más extremas y con personas dañinas, y de algún modo abusadoras. Por lo que es posible que no sea una lectura para todo el mundo.

Todo empieza 6 meses después de los acontecimientos de EN EL BAR, ¿y por que doy un salto de 6 meses?, en realidad considero que en ese periodo de tiempo no paso nada, fue un periodo muy tranquilo, me sentía tan mal que pasaba fines de semana enteros en mi casa, incomunicada, aislada. Incluso conviví con un par de compañeras, que hicieron que mi libido llegara casi a cero. Tuve una pareja formal, y había muy poco sexo.

Trabajando en el bar, recibía tantas propuestas indecentes, que termine por ignorarlas todas, creo que hasta me fastidiaban, estaba de mal humor casi todo el tiempo... estaba muy triste y peleada con la vida. Eso facilito que todo esto pasara, pues de haber estado bien estoy segura que habría tomado otras decisiones.

Pero todo cambio una noche, una noche cuando lo conocí a él.