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lunes, 3 de abril de 2017

Angie IV


Agua caliente cae en mi frente y recorre mi cabeza de una forma que me da la sensación de descanso en un día que ha parecido muy largo, tengo esta costumbre, después del sexo, en lo posible tomo una ducha de agua caliente, y hago un recorrido mental de mi dia; medio día en clases, luego un inesperado encuentro con alguien que apenas conocí, y llegar a casa solo fue entrar en otra aventura mucho más extrema. Quiero compartir que lo que ha sucedido hoy en mi apartamento me ha hecho pensar un montón de cosas, pero, resalta por encima de todo lo que pensaba de mi misma. Me explico, cuando inicie a contarles esta historia me definí a mi misma como una mujer prácticamente sin prejuicios y con una sexualidad abierta, aventurera, juguetona. Me he dado cuenta que no es tan así.


No soy una chica que vea porno, por lo tanto creo desconocer algunas practicas, y en efecto hoy me he dado cuenta de esto. Esta mujer me ha mostrado que soy bastante tradicional, o por lo menos mi mente no es tan abierta, pues de seguro nunca podre hacer lo que ella ha hecho este día... simplemente no seria capaz.

Siento mi piel pegajosa, huelo a semen, me encanta esa sensación, ser objeto de deseo, fantasía y realidad a la vez. Cruza por mi mente que nunca había quedado en "segundo lugar", o por lo menos creo que no estoy acostumbrada a compartir, es más, creo que compartir me molesta un poco; no por el acto en sí, mas bien a los que algunos llaman el "momento post-coito", y no es que sea de aquellas que pide un abrazo o compañía al final, pero estoy acostumbrada a tener la certeza de que mi amante me sigue deseando después... así no lo diga con palabras o con actos.

Hoy no me he sentido deseada, la deseada ha sido otra, definitivamente no puedo acostarme con esos pensamientos rondando mi cabeza, los recuerdos y las decisiones tomadas taladrarían mi cerebro hasta causarme una migraña.

Salgo de la ducha con una intención clara, definitivamente quiero dormir en paz conmigo misma, abro la puerta y la dejo así, regreso a la ducha como esperando que alguien entre y me haga suya... pero no sucede. Me pongo una toalla negra, bastante corta y salgo a la sala, parece vacía en un primer vistazo, no obstante me percato que aquella desconocida esta mirando hacia la ventana, se encuentra desnuda, pero una desnudez totalmente cómoda -nunca había visto algo así-, es como que estar desnuda le resultara más cómodo que estar vestida, o por lo menos esas fueron mis inmediatas impresiones.

Tiene un cigarrillo encendido entre sus dedos, un brazo se cruza casualmente cubriendo sus pechos y posándose sobre su brazo, puede verse toda su silueta, y parece estar desconectada en la oscuridad, la sala tiene las luces apagadas y solo las luces de la calle iluminan tenuemente el apartamento. Pensé retirarme, dude un instante y ella se dio cuenta de mi presencia; me pregunto si fumaba, le respondí que hace mucho tiempo no lo hacia, mantuvo todo el tiempo su mirada en las luces de la calle, no sé si pensando o simplemente estando ahí. 

Me senté en el espaldar del sofá a su lado, observe el edificio en el frente y considere que tal vez alguien con unos binoculares nos espiara, entonces ella hizo un comentario similar a mis pensamientos, reímos un poco, luego me pregunto si algunos de los hombres del grupo era mi pareja, le conteste que de ninguna manera; menciono el nombre de alguien que no pude distinguir, dijo que quería seguir viéndolo, no le respondí, no supe hacerlo. Le pregunte si era la primera vez que hacia algo así, pero apenas la ultima palabra salio de mis labios me sentí estúpida, era evidente que no era su primera vez, ella sonrió, sus ojos se dirigieron al techo como en un gesto de reminiscencia y dijo que ya había estado en varias situaciones similares.

Compartí mis dudas respecto a esas situaciones, ¿cómo sucedían, ¿donde sucedían?, ¿con quienes sucedían?, ella se limito a mirarme y decirme que preferiría no hablar de aquello, me sonroje, pues me sentí como una entrometida o como una niña ante temas adultos. 

Alguien mas llego a la conversación, un hombre de cabello largo, serio y con los ojos cansados, puso sus manos en la cintura de la desconocida, entendí que solo le hablaba a ella, le dijo al al oído, la tomo con firmeza, pude ver que su mano se iba al frente, sus dedos a su clítoris, la mirada de ella siguió fija en las luces; en seguida se volvió a mirarme, luego poso delicadamente su mano en la mejilla de su amante, y dijo "creo que ella te necesita más que yo en este momento". Él me miro y se acerco como hechizado, no por mi... por ella, me tomo del brazo, y me invito a acomodarme en el sofá, quito mi toalla, me puso en cuatro y me penetro sin avisarme.

Ella se inclino, acerco su cara a la mía, me pregunto qué deseaba en aquel momento... sin pensarlo respondí "ser follada en la ducha".



FIN





lunes, 13 de febrero de 2017

Angie III


Es probable que Chapinero sea de los sectores de la ciudad donde más cosas suceden, recuerdo las palabras de un amigo que me decía "Angie, es que nosotros vivimos donde la ciudad esta viva de verdad". Y cada día le doy más razón a esas palabras. Solamente el otro día caminaba por la 7ma poco después que acabara la ciclovia de los domingos, y pude ver en la ventana de una casa vieja la grabación de un vídeo porno profesional -me refiero al montaje de todo un escenario, luces, varias cámaras, los actores- que no es que estuviera a la vista de todos, pero que el transeúnte  atento podría ver sin dificultad. Otro día me entretuve viendo una especie de "competencia" de drones que zumbaban en el cielo, y hace un tiempo algunas obras callejeras, en donde actores y actrices estaban desnudos, pero sus cuerpos estaban totalmente pintados, creo que se conoce como bodypainting.

También no es raro ver los fines de semana -y entre semana- personas tomando en las calles, y con ello todo lo que implica, he visto peleas, he sentido compasión por los guardias y policías que deben tratar con borrachos problemáticos; me he sorprendido por los actos sexuales que se presentan en algunos bares de la zona, y me he asqueado por ver personas vomitando y durmiendo en la calle.

Sin embargo todo eso sucede allá afuera, pues tengo la sensación que cuando cierro la puerta de mi apartamento llego a una zona segura, en donde podría terminar el mundo pero yo estaría a salvo en mi apartamento; esa era mi sensación de todos los días hasta que Jairo trajo todo ese caos que sucede en Chapinero a nuestro apartamento. Ello me llevo a no sentir por primera vez esa seguridad en la que era mi zona segura.

La sala es una zona de guerra, veo botellas, vasos, camisetas, pantalones, comida, entre otras cosas, regadas por el suelo. Enseguida todos me observan, como conteniendo el aliento en un segundo, lo que se convierte en el segundo posterior en chiflidos y gritos de emoción; puedo darme cuenta que llevan ya tiempo así, y apenas son las 4:00 pm si no estoy mal. Jairo se acerca y me murmura su deseo en que participe de su reunión, lo miro a los ojos, no contesto su pedido, centro mi atención en las personas, especialmente en la mujer... puedo decir que se ve bastante más joven que yo. Esta sentada en el sofá, ocupando una posición central, evidentemente ella es el eje de toda esta actividad que a mis ojos carece aún de sentido y orden, tiene sus piernas abiertas, un hombre de cabello largo se encuentra a su izquierda, y tiene su mano, sus dedos para ser más precisa, en su entre-pierna. Otro hombre, con la cabeza rapada, esta a su derecha, ligeramente inclinado, se encarga de lamer y chupar sus senos... los demás están casi rodeando la escena, tal vez esperando su turno o siendo testigos privilegiados de la acción. En total son seis hombres, siete si contamos a Jairo.

Sin decir una palabra me retiro de la sala y me encierro en mi habitación, creo que todos describirían esa acción como si estuviera escapando de algo; cuando cierro la puerta siento un enorme alivio, me dejo caer en mi cama, cierro los ojos, paso mis dedos por mi cabello.

Pienso en el instructor, su forma casi "profesional" de follarme, me pregunto si se habrá prostituido; pienso en como caí fácilmente en su juego y como agradezco a las casualidades por haberlo hecho, seguramente habrá roto muchos corazones, pues, debo confesar que tengo muchos deseos de escribirle, pero si lo hiciese cabria la posibilidad de enamorarme de alguien del que es mejor no hacer ese tipo de estupideces.

Pienso en la mujer, entregada totalmente al placer y a un grupo de siete hombres lujuriosos que la tienen como un objeto de placer; puedo escuchar sus gemidos, sus gritos, veo sus gestos en mi mente. No niego que trato de imaginarme lo que esta sintiendo esa desconocida, me da curiosidad y un poco de miedo, ya que un trío HMH ya es todo un reto para mi, y para cualquier mujer, ahora bien, estar con siete es ir más allá de los limites del cuerpo femenino.

Si, realmente considero salir y aceptar la propuesta de Jairo, pero me cuesta tomar la iniciativa, los gritos de esta mujer están en la frontera del dolor y el placer, y temo que en mi caso las sensaciones estén sesgadas hacia el lado del dolor.

Dos años atrás tuve mi primer trío HMH, uno de mis amantes recurrentes una día me pregunto si quería estar con él y un amigo que estaba en la ciudad, y que según él, llevaba casi un año de sequía. Considere excitante la idea de ayudar con su problema, y aún más emocionante la idea de estar con dos hombres al tiempo... ser el centro de atención de dos hombres narcotizados por el deseo sexual. No entrare en detalles, sin embargo, quiero resaltar que me vi en problemas en dos momentos particulares en nuestro encuentro.

En primera instancia, al momento de intentar una doble penetración, tuve una sensación de ahogo, como si mi respiración dejara de ser un proceso automático, enseguida puede darme cuenta lo incomodo de la situación, y como ellos buscaron generar movimientos que en un principio me resultaron dolorosos; pude aguantar un tiempo, luego del cual el placer empezó a estar más presente. En segunda instancia ellos se turnaron para estar conmigo, casi sin dejar que descansara entre uno y otro, eso hizo que en un punto mi cuerpo -especialmente mi vagina- estuviera en el umbral del agotamiento.

Esta mujer es mucho más pequeña que yo, mucho más delgada, lo que me lleva a pensar que seguramente ella estará experimentando algo mucho más extremo. Si hacemos cuentas, en caso de que me atreviera a salir, seriamos dos mujeres para siete hombres: eso quiere decir que una tendría a tres hombres y la otra a cuatro, y seguramente, por aquello de la novedad, yo seria la que tendría a cuatro hombres. Pasar de siete a cuatro resulta significativo, pero también es de considerar que abra rotaciones, lo cual resulta verdaderamente intimidante.

Mientras estoy acostada los ruidos de la sala son cada vez más insoportables, llevo mi mano a mi vagina y la froto por encima de mi pantalón, la escena es profundamente erótica y mis sentidos no pueden negar esa realidad; me cuestiono entonces mi inicial cobardía, considero que tal vez podría arrepentirme si solamente me quedo encerrada en mi habitación.

En un instante me atraviesa una profunda sensación de determinación, me pongo de pie, y me quito la ropa, la dejo en mi cama, toco mi vagina -la cual lleva húmeda casi desde que llegue a mi apartamento-, abro la puerta y salgo sin prisa, puedo escuchar los gemidos de la mujer y cómo el grupo la anima a continuar, a no detenerse, me apoyo en una pared cruzando mis brazos, y miro atenta la imagen que me muestra esta bacanal urbana; la mujer esta en cuatro, apoyando sus manos en el espaldar del sofá, hay un hombre moreno que la penetra desde atrás, y hay un joven con gafas y el pelo en punta que tiene su verga dentro de la boca de la desconocida, que se encuentra de pie tras el sofá. Jairo es el primero en percatarse de mi presencia, da un grito manifestando su emoción, que lo entiendo como que "ahora si se armo la fiesta", se acerca, me toma de la mano, me lleva al sofá, me invita a ponerme en cuatro al lado de la mujer desconocida, lo hago sin poner resistencia, nuestros hombros se rozan, observo de cerca su rostro, abre sus ojos y me observa, nos miramos, y creo ver una ligera sonrisa en sus labios que le están dando placer al hombre de gafas, yo le devuelvo la sonrisa... siento que me dan una nalgada y Jairo invita a un amigo a que me penetre, mientras él mismo se hace frente e mi rostro -tras el sofá- y restriega su verga en mi cara.

No tardo en sentir como penetran mi vagina, no puedo ver quién lo hace, pero lo hace con firmeza, chocan las manos con Jairo, y éste me acerca un vaso pequeño de aguardiente, toma mi rostro con su mano y lo guía hacia arriba haciendo beber todo el contenido del vaso; después mete su pene en mi boca, moviéndose ligeramente hacia adelante y hacia atrás.

Este inicio no me es del todo extraño, ya lo he hecho antes, solo que sin tantos ojos mirando; me es imposible negar que la sensación de ser observada es muy agradable, muy excitante para ser más precisa. Jairo tiene una mirada distinta, cuando hemos estado juntos suele ser más "inocente", pero hoy su mirada raya con la locura, puede tener una simple explicación en que esta doblemente embriagado, por el alcohol y por la situación en si.

Alguien me toma de la cadera y me lleva a ponerme de pie, el hombre de cabeza rapada se sienta en el sofá, toma su pene erecto y me mira... entiendo su intención y me acerco, abro mis piernas y me hago encima de él, su verga entra despacio hasta el fondo, enseguida otro hombre se hace atrás, mete un dedo en mi culo, lo hace delicadamente, luego mete otro, los mueve de adentro a afuera, la sensación me llena de un placer que va creciendo con cada movimiento, llega otro hombre y pone su verga en mi cara, la restriega, abro mi boca y la mete la cabeza, la lamo, la chupo. El que esta detrás saca sus dedos, percibo como pone la cabeza de su pene en la entrada de mi culo, y va empujando poco a poco, grito ahogadamente, y en ese grito el que esta en mi boca mete la mitad de su pene en mi boca, lo mueve como masturbándose con mis labios.

Miro a mi lado y veo como la desconocida también tiene tres hombres, de la misma forma que me tienen a mi... pienso que es la primera vez que estoy con tres al mismo tiempo, ella, no creo que sea su primera vez así, puedo ver que se mueve ligeramente, mientras que yo no puedo mujer un dedo a voluntad; ella gime, como sintiendo solo placer, yo grito -o trato de hacerlo-, debido a que siento más dolor que placer desde el momento que me han penetrado ambos asta el fondo, los tres me sujetan con fuerza cuando se percatan que intento librarme de ellos, el que esta en mi boca me toma con ambas manos mi cabeza, el que esta debajo me toma de mis caderas, casi que enterrando sus dedos en mi piel, el que esta atrás pone sus manos en mis hombros y deja caer su peso sobre mi.

Jairo se acerca, me mira a los ojos, se divierte con mi mirada un tanto desesperada, luego se acerca a mi compañera; no estoy segura cuanto tiempo ha pasado, podrían ser solo cinco minutos, o podrían ser 20, cuando los tres hombres terminan quedo tendida... agotada en el suelo, el tapete tibio me acoge, me siento destrozada, todo me duele, y creo no tener fuerzas para ponerme de pie. Alguien se hace encima de mi, me penetra sin mayor dificultad, no lo rechazo, pero no es del todo bienvenido, tomo un respiro y un segundo aliento, pongo mis manos en su pecho, lo empujo y digo cuatros veces "NO MÁS¡". El hombre se detiene, se pone de pie, mientras que trato se sentarme, y apoyo mi espalda contra una pared fría que me da una sensación de descanso. Pongo mi mano en mi vagina, es como si estuviera ardiendo.

Una gota de sudor baja por mi frente, el apartamento se siente bastante caliente, huele a sexo; paso mis dedos por mi cabello, me preguntan dónde quiero que se vengan, pero solo respondo NO con un ligero movimiento de mi cabeza. Mi compañera, acostada en el suelo tampoco se mueve, la veo igualmente agotada, el hombre de cabello negro se acerca a ella, se extiende sobre ella y la penetra con rudeza, ella grita y gime, se aferra a él, y la veo temblar, estremecerse en orgasmos que no cuentan con energía para expresarse. A continuación el hombre de gafas le dice al otro que es su turno, el otro se levanta, y el de gafas toma ami compañera de la mano, la hace girar, con sus piernas abre las piernas de ella y la penetra por su culo, ella gime y trata de moverse, él lo hace con fuerza y sin consideración... creo que todos pasaron por ella, y Jairo fue el ultimo, y lo que les voy a narrar no tengo como definir lo sucedido, por momentos "asqueroso" es la palabra que más resuena en mi cabeza, "sucio", "extremo", "perverso", en ultimas no ´se con cual quedarme, por eso le quedara a usted querido lector darle el calificativo con el que usted considere esa practica.

Jairo coloco a mi compañera en cuatro, en el suelo, con una mano llevo a que colocara su cabeza en el suelo, inclinandola, la penetro por su culo, metiendo y sacando su pene cinco veces y de forma muy lenta. Luego se puso de pie, tomo un objeto blanco que tenia a sus espaldas, no lo pude ver bien al principio, sin embargo cuando lo puso en el ano de mi compañera puede darme cuenta que era un embudo; él introdujo buena parte de la parte inferior, luego dijo a sus amigos que no quería manchas de semen en el tapete, y que todos iban a venirse en el embudo... enseguida Jairo comenzó a masturbarse, me miro, me sonrió y sin tardar mucho se inclino, pude ver como salieron varios chorritos generosos de su semen.

Quede perpleja, abrí mis ojos hasta que casi se salieron de su órbita al ver algo que nunca considere podría darse; cuando el segundo hombre imito las acciones de Jairo pude ver como mi compañera levanto su rostro, que pude ver claramente pro primera vez, sus mejillas se mostraron coloradas, sus ojos cerrados, y en general una fisonomía que no podría definir de otra manera sino de un absoluto e indudable placer. El tercero siguió a los anteriores, lo hizo rápido, me pregunte qué tanto ella sentía en el instante, luego el cuarto, que se acerco a ella y beso su mejilla, lo vi bastante cargado, el quinto dijo que el semen se había rebosado, entonces le pidieron a mi compañera que se moviera un poco para que fuera entrando, así lo hizo, y según ellos iba funcionando -sinceramente no sé si eso tenga alguna explicación-, vino el sexto, que le dio una nalgada que seguramente le dejara sus nalgas rojas, la tomo con fuerza del cabello y le dijo algo a su oído, eyaculo con facilidad, y el séptimo, que se acerco, pellizco sus pezones se masturbo rápidamente y se vino en el embudo. En total siete hombres eyacularon en ese embudo.

Tuve ganas de vomitar, lleve mi mano a mi boca, y no pude ver más la escena....




Continuara...





martes, 7 de febrero de 2017

Angie II

No ha sido el mejor día en la universidad, he estado distraída, y si me pidieran hacer un balance de la mañana no dudaría en decir que ha sido un desperdicio, no estoy segura qué motiva esta mala sensación; en estos casos suelo pensar en muchas cosas, diversas estrategias para simplemente ignorar esta sensación desagradable e indeseada.

Analicemos la situación detenidamente. Es jueves, y mañana debo madrugar, lo que implica que ir a tomar no es una buen opción, sin embargo no la descarto del todo; podría salir a comer algo, pero ir sola me parece aburrido y sin sentido... también esta,  la opción de simplemente ir a casa a dormir. Elijo solo salir a caminar, a ver el camino mismo a dónde me lleva, son aproximadamente las 2:00pm, el día es gris pero de seguro no va a llover, por lo menos no ha sucedido en un tiempo. La multitud de estudiantes aveces me hace sentir segura, otras veces simplemente me fastidia, sin embargo, que los hombres de la U me miren resulta ser una brisa agradable.

Entro a Juan Valdez y pido un granizado de café mediano, tomo asiento junto a la ventana, observo mares de estudiantes hundidos cada uno en sus propias preocupaciones, y también parejas despreocupadas por el futuro.

Mi celular suena, es un aviso de wsp, lo ignoro un momento, tomo otro sorbo del granizado y pongo el celular en una mesita, reviso atentamente la pantalla -20 mensajes nuevos-, dudo por un segundo si responderlos o simplemente olvidarme de ellos. Al abrir la app observo que la mayorías son de mi mamá, otros de amigo que decido ignorar, y un "hola" de un numero desconocido; pensé que no tenia mucho que hacer así que respondo este ultimo mensaje.

Se inicio una conversación con este "desconocido", que en su foto de perfil solo pude ver un tatuaje de un brazo relativamente musculoso, no niego que eso capto -y mantuvo- mi atención. Menciona que ya nos hemos visto, y que él sabe quien soy, además que tenemos amigos en común; enseguida me comenta que también le han contado cosas de mi, mis cejas se arquean y le pregunto ¿qué cosas se hablan de mi?, él me responde que sus amigos le han comentado mi gusto por el sexo y de mi mente liberal.

En ese momento la conversación se hace interesante, me propone vernos, pues según él trabaja cerca a mi U. Al terminar mi granizado sé con seguridad mi destino, un modesto gimnasio a unas pocas cuadras; tomo camino por toda la Cra 13 hacia el norte, y observo como pasan miles de personas, muchos estudiantes, personas que tiene su oficina cerca, o que viven en el sector. Cuando llego al gym -después de haber caminado 15 minutos aproximadamente- subo una estrecha escalera que me lleva a un segundo piso, en donde efectivamente hay un gym modesto, con algunas maquinas. Mi desconocido me recibe amablemente, y resulta ser mucho más atractivo de lo que esperé.

Él es instructor y propietario del gym, al verlo Angie piensa en lo activa que debe ser la vida sexual de un instructor; ya que ahí puede verse desfiles de jóvenes universitarias, mujeres que seguramente la belleza hace parte de sus sustento, mujeres maduras con un segundo despertar sexual, y en general mujeres con una libido agitada.

Angie toma la decisión de no darle nombre al desconocido, y éste tampoco se preocupa por dárselo. El instructor cierra la puerta de modo que ambos quedan solos dentro del gym, enseguida él la invita a pasar a una zona húmeda, un sauna de un tamaño adecuado para tres personas máximo. Ella sin dudarlo se interesa por la invitación, entra en el sauna y lo examina minuciosamente, sonríe y percibe como ella empieza a excitarse con la conversación sin palabras que están teniendo. Angie comprende que su nuevo instructor sabe de sus intereses, así mismo, infiere que debe ser amigo de alguno de sus conocidos, -tal vez de alguno de sus amantes- en tal caso no tiene nada mejor que hacer.

"Sí, no pierdo nada", pensé, y luego me di cuenta como él se quitaba su camiseta, tiene un cuerpo muy bien cuidado y trabajado, una espalda ancha y unos brazos fuertes que, me hacen soñar con tenerlos alrededor mio. Creo, sino estoy mal que se ha duchado recientemente, pues su piel se ve fresca y brillante, puedo adivinar que lo ha hecho varias veces -me refiero a seducir a una mujer- pues, sin mucho esfuerzo esta funcionando conmigo. Me dice que busque una toalla en un pequeño cuarto al fondo, y que ahí puedo cambiarme para entrar al sauna, así lo hago, el cuarto esta oscuro, prendo la luz y puedo ver varios casilleros llenos de toallas blancas, cierro la puerta y me quito lentamente mi ropa.

No dejo de pensar en qué momento acepte esta invitación, no sé si he sido hipnotizada o si solo desde que salí de la U estoy funcionando en automático, o si mi libido tomo el control de mis acciones. Puedo jurar que no he dicho si, pero el instructor actúa como si ya lo hubiera dicho o como si asumiera un si rotundo de mi parte... pensándolo mejor, el solo hecho de venir es si, sin dudas, y en mi cabeza solo digo si.

Dejo mi ropa doblada en un casillero que esta a media altura, me pongo una gran toalla blanca que llega hasta mis rodillas; salgo de la habitación y me dirijo al sauna, veo que mi instructor ya esta adentro, esperándome, lo veo sentado con una pequeña toalla de mano apenas cubriéndolo, mi cuerpo tiembla un poco de la emoción y del anticipo de otras emociones más intensas, entonces me siento a su lado. Me deja saber que le soy atractiva con unas simples palabras, pero no puedo decir que es una conversación, más bien es como si estuviéramos sentados juntos y cada uno hiciera un diminuto monologo.

Estamos húmedos, sudorosos y desnudos, como en un juego previo en el cual ninguno se atreve, o ninguno sabe en realidad cómo iniciar.

A continuación menciona que esta listo, en un principio no lo comprendo, trato de buscar su mirada, él lleva su mirada hacia la puerta, y luego encuentra la mía, luego hace un pequeño movimiento donde sus ojos apuntan casi imperceptiblemente hacia abajo, entonces sigo su mirada y puedo ver como la toalla esta elevada apenas cubriendo una erección completa.

Con sus dedos haciendo una pinzas retira la toalla, dejándome ver por completo su pene erecto, verlo me emociona, y no ignoro mi sentir y mis deseos, enseguida me inclino, saco mi lengua e inicio a lamer de abajo a arriba su verga palpitante, el toma mi cabello con su mano como guiando y acompañado mis movimientos. El sabor me encanta, la textura me enloquece y mi humeada se acrecienta con cada lamida que le doy, lo meto luego en mi boca, chupo con entusiasmo la cabeza.

Llevo mis propios dedos a mi vagina, me penetro ligeramente con dos dedos, él poco a poco va dejando mi toalla en el suelo; tira ligeramente de mi cabello y me guía para que me ponga de pie, me pone contra la pared, lleva sus dedos a mi vagina, mete dos dedos, hace tres movimientos lentos y circulares, luego saca sus dedos, y los lleva a su boca, prueba mis fluidos, a continuación lo repite, mete dos dedos en mi vagina, da tres movimientos circulares y esta vez mete sus dedos en mi boca, luego con sus dedos aprieta mis pezones que por el calor y la humedad se conservan suaves.

Se gira y se coloca un condón, me toma de la cintura con firmeza y me besa, baja sus manos, aprieta mis nalgas, baja un poco más y me toma de mis piernas alzándome y apoyándome contra la pared, luego baja una de sus manos, toma su pene y busca penetrarme, entra de un solo empujón firme. Sin dar espera mi instructor inicia un movimiento regular, ni muy rápido ni muy lento, pero profundo y firme, me retira de la pared y me aferro a su cuello, mi peso cae sobre su pene, lo que hace que cada penetración sea aún más profunda. El ritmo continua, otros ya se habrían cansado, pero él no, él continua como si el gasto de energía física fuera insignificante.

Me aferro con mas fuerza y entierro mis dedos en su espalda, tiemblo con un orgasmo tempranamente inesperado para mi. No permito que continúe con la forma en que me aferro, él comprende y delicadamente me deja ponerme de pie, sin embargo, me toma del brazo, me hace girar de modo que quedo dándole la espalda, pone su otra mano en mi cabeza y me obliga a inclinarme, me dice que él no ha terminado, y al tiempo que me dice esas palabras de nuevo su pene esta dentro de mi vagina, esta vez con mayor velocidad y fuerza.

Mis movimientos eran limitados, en parte por mi estado pos-orgasmico, y en parte por sus manos en mi caderas que me sujetaban con firmeza; rápidamente me llene de placer, fije mi mirada en nuestras sombras y pronto llego otro orgasmo que hizo que mis rodillas flaquearan, pero mi instructor no me dejo caer y continuo penetrándome, no sé cuanto tiempo paso, pero en algún momento cruzo por mi mente que jamas iba a terminar. Aumento la velocidad, saco su pene y pude sentir como su semen cubrió mi espalda baja y mis nalgas, restregó su verga en mi cola, lentamente, como percibiendo cada curva de ellas.

El instructor me indico dónde estaban las duchas, cuando pude recuperar mi aliento fui rápidamente, sentí que me ahogaba el calor y mi propio sudor parecía quemarme. Me duche con agua tibia, escuche voces y asumí que el gym estaba abierto de nuevo a los clientes, me apresure en secarme y vestirme, y cuando salí ya había un par de personas haciendo spinning, mi instructor apenas si se percato de mi presencia y lo entendí como que debía irme; ya en la calle puedo darme cuenta que me siento diferente, más relajada, creo que la sensación que se tiene luego de hacer algún ejercicio, paso por una tienda y pido una botella de agua con gas, pues igual que cualquier ejercicio también percibo estar al borde de deshidratamiento.

Decido entonces ir a mi apartamento, y tal vez, ver una película, tal vez solo acostarme y tocarme un rato.

Quince minutos después me encuentro viéndome en el espejo del elevador, me veo algo sonrojada y radiante si me lo permiten decir; se abren las puertas del ascensor, se oye música a un volumen moderado, proviene de mi apartamento, imagino que es alguno de mis compañeros con alguna amiga, en plan de conquista y seducción seguramente, entro al apartamento y me sorprendo al ver mi sala llena de personas, tal vez siete personas, una sola mujer, y un Jairo -mi amante/compañero- casi borracho.

No entiendo muy bien lo que esta sucediendo, mi reacción es de absoluto silencio, en parte es que nunca había visto mi apartamento de esa manera, en parte es que esperaba estar sola, dudo un instante si seguir o simplemente irme... observo con mayor atención, en efecto solo hay una mujer, el resto son hombres que desconozco, la mujer esta desnuda y sus ojos están cerrados como viviendo en un mundo interior.




Continuara...






miércoles, 25 de enero de 2017

Angie I

Quiero compartirles algo, es una pequeña historia personal que solo pocos saben; cuando me pidieron escribir alguna experiencia intima no tuve duda de cual debería relatar, tal vez no por ser mi mejor experiencia sino las que mas recuerdo, y que ya pasado los años aún genera muchas cosas en mi.

Me tome la libertad de contarlo como una espectadora privilegiada de mi propia vida sexual, pues hoy día creo que he sido afortunada de tener una mente lo suficientemente abierta como para no avergonzarme de lo que he vivido y que lo puedo decir sin temor a equivocarme "he tenido la vida sexual que he querido", no conozco lo que es estar frustrada, cada fantasía que he ideado se me ha cumplido sin mayores dificultades, me he comido a tipos muy atractivos y puedo hablar de sexo sin sonrojarme.

Creo que todos recordamos mucho nuestras épocas en la Universidad, yo estudie en la Piloto, y fueron cinco años bastante agradables y locos; pude viajar y conocí muchas cosas de mi país, tome, baile, tuve sexo. Para mi todo empezó en el segundo año, cuando dos compañeros me propusieron que compartiéramos un apartamento, lo cual me pareció de inmediato una muy buena idea. Rentamos un apartamento de dos alcobas en la calle 53; yo me quede con la alcoba principal y ellos la secundaria, había una sala razonablemente amplia y una cocina tipo americana.

En ocasiones tenia relaciones con ellos, aveces las teníamos los tres al tiempo, los cuales fueron mis primeros tríos y mi "inducción" a las dobles penetraciones. Establecimos algunas reglas básicas la primera noche que pasamos en nuestro nuevo apartamento; cada uno podía entrar otras personas, con la condición que no se quedaran viviendo ahí, yo tendría mis encuentros en mi cuarto, y ellos en el suyo, de modo que si alguno tenia acción el otro debía dormir en el sofa-cama de la sala. No habrían comentarios y no se permitía opiniones.

Debo decir que estas reglas funcionaron durante los tres años que estuvimos ahí, y que a mi personalmente me facilitaron la vida. La segunda noche fui la primera en tener acción y mis compañeros respetaron ejemplarmente mi espacio y mi intimidad.

Esta historia no se entendería lo suficiente si los les presento a mis dos compañeros y nuestra historia. A Jairo lo conocí un año atrás, era el mejor amigo de mi primer novio en la universidad, pasamos mucho tiempo los tres o los cuatro cuando él tenia alguna novia fugaz, él llevaba aproximadamente cuatros años en Bogotá, a la cual llego luego de problemas en su ciudad, nació y creció en Santa Marta, y a pesar de su edad -24 años entonces- ya tenia dos hijos -de 5 y 2 años de edad-, con mujeres diferentes. Y Sebastian, que viene de Medellin, y llevaba en aquel entonces apenas un mes en la ciudad, era mucho más maduro -35 años- y se definía como un soltero feliz, no tenia hijos y dejo su ciudad por problemas de seguridad.

Con el primero empece a tener sexo cuando aun estaba de novia de su mejor amigo, y desde entonces tuvimos una conexión intima muy poderosa, con el segundo tuve un encuentro casual en mis vacaciones que pase en el eje cafetero, creo que lo contacte por una pagina de citas y pasamos un fin de semana en un hotel en Pereira, me pidió no perder el contacto pues iba a mudarse a mi ciudad.

En la tercera noche tire con un vecino que me encantaba físicamente -intelectualmente no mucho-, Jairo tuvo un interesante encuentro con alguien que conoció en un chat, recuerdo que la chica grito bastante esa noche -de inmediato supe por qué-, y Sebastian se vio obligado a dormir -o intentar hacerlo- en la sala -sinceramente en sofa-cama era muy cómodo, aunque nunca dormí ahí-.

En la cuarta noche todos fuimos afortunados, yo repetí con el vecino, Jairo trajo otra amiga y Sebastian con su nueva novia. Recuerdo esa mañana siguiente, lo incomodo o raro que fue el encontrarnos los seis en la sala; las dos mujeres me miraban con lo que entendí era un poco de rabia, durante un tiempo recibimos continuas visitas de la nueva novia de Sebastian, siempre he pensado que iba más a vigilar que a estar con su pareja.

Los domingos usualmente era para nosotros tres, salíamos a cine, a comer, o nos quedamos en la sala o en mi cuarto, el plan era simple, pero siempre con un alto contenido sexual. Era recurrente que buscáramos porno, vídeos de tríos HMH y tratábamos de poner en practica en paralelo la escena, casi todo, pues cuando nos dábamos cuenta que la escena no era del todo heterosexual quedábamos congelados y moríamos de risa en ocasiones.

Debo decir que para un hombre "comprometido" no les es conveniente vivir conmigo, un día la novia de Sebastian encontró mi panty en su cama, y por lo que me contaron fui afortunada de no estar ahí cuando sucedió.

Hubo semanas donde cada noche de la semana había un hombre diferente en mi cama, y que no pensaba más sino en los placeres de la vida. Ese apartamento fue pura lujuria durante tres años.

Pueden llamarme Angie, soy bogotana, pero casi nunca me creen que lo soy; principalmente por el color de mi piel moreno tostado, canela dicen algunos, mido 1.70, y tengo una tatuaje en el muslo derecho que se extiende por un costado y llega hasta casi tocar mi nalga. Soy delgada, fui en su momento modelo de protocolo, ya saben, estuve en varias ferias vendiendo productos con vestidos escotados y cortos, pose en autos de lujo y tuve que escuchar mil veces la pregunta: ¿vienes incluida con el carro?.

Un día en una feria -en Cali- dije que si a esa pregunta, y termine encerrada en un motel todo el resto del fin de semana con un Catalan de los más atractivo. Una noche, mi jefe me follo en otra feria encima de un Jaguar verde esmeralda, mi cola quedo llena de su semen, además recuerdo que me pidió que lamiera el auto, ahora que lo pienso es un fetiche algo extraño.

Si han estado en Bogotá seguramente conocen el Salitre Mágico, en donde hay una gran rueda de chicago que se mueve muy lentamente, y la vista es maravillosa; un día Sebastian me reto a desnudarme completamente en ella, cuando estuviéramos en lo más alto, él perdió la apuesta, y dije que quería una folladita ahí mismo. Le dimos un espectáculo a unos adolescentes que estoy segura nunca olvidaran en su vida.

Una noche con un amigo entramos al Parque Simon Bolivar, no fue fácil, y nos desnudamos a oscuras, con el alcohol nos olvidamos del frió y tuve uno de mis mejores experiencias, después creo que fue más fácil entrar que salir.

Terminando semestre tuve una conversación con Jairo, que estaba ya bastante tomado, me comento que tenia una obsesión descontrolada por la idea de organizar y participar en una orgía, pero no quería ir a un bar sw o algo así, su idea era por así decirlo algo más intima. Le pregunte que si estaba viendo vídeos de orgías, pero el me dijo que eso no tenia nada que ver.

Él me contó de rumores de su universidad, de reuniones subidas de tono, de experiencias cargadas de puro erotismo, de una chica libidinosa y de grupos que tenían regularmente actividades interesantes. Me pregunto si estaría dispuesta a algo así en el apartamento, a lo que en primera estancia me pareció demasiado loco, sin embargo, entre mas lo pensaba pude imaginar que podría resultar una experiencia totalmente diferente y que esta era la época para vivir ese tipo de cosas.

Le dije que si, y nos olvidamos del tema por un tiempo.



Continuara.....