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martes, 15 de marzo de 2016

Bacantes II: Piscina

He llegado a un punto en donde puedo acostarme con cualquiera, sin embargo no sé si es por sentirme triste y sin claridad de mi futuro o por las promesas del placer.

Al sumergirme en la piscina tengo pensamientos alrededor de mi misma y de que de alguna manera he perdido el control de mi vida, es como si estuviera en automático esperando que el tiempo pase; sé que hay música, pero es como si no estuviera escuchando, comprendo que estoy lejos de casa pero me siento terriblemente cómoda, estar desnuda ante varios ojos observadores se ha vuelto cada vez más sencillo.

Un hombre alto y poco atractivo se acerca, me toma de la cintura y me lleva a una esquina de la piscina, lo hace tan lento que me siento segura en sus brazos, me agrada la sensación, me da la vuelta, quedo dándole la espalda y arrinconada en la esquina más alejada de la casa, besa mi espalda y con sus dedos busca mi clítoris, lo estimula un rato y luego mete sus dedos en mi vagina; en seguida siento su erección, y sin mucho preámbulo me penetra, con fuerza, su gentileza se transforma en una rudeza como pocas, gimo, grito, me estremezco.

Puedo ver por un ventanal el cuarto que anteriormente había visto, esa muchacha que después supe que se llama Paola se encuentra en 4, con un hombre envistiendola salvajemente y con una fila de hombres esperando su turno; me pregunto si mi fila es igual de grande. Nuestras miradas de complicidad se cruzan, puedo ver lo que interpreto como una sonrisa, y yo respondo con una igual.

La fila avanza, un nuevo hombre en mi, este es mucho más gentil, ella sufre o disfruta, o padece el placer, sus expresiones me confunden; tal vez las mías sean igual, me gusta ver lo que sucede en ese cuarto, creo que es como verme a mi misma.

Avanza la fila de nuevo, un hombre, el unico que esta vestido se acerca y me pregunta:

-¿quiere algo de tomar señorita?, ¿una cerveza?, ¿ron?- me sorprende su amabilidad y tranquilidad, supongo que esto sucede con frecuencia en esta casa.

-Ron- respondí entre gemidos.

Creo que ella me simpatiza, o me agrada saber que hay otras mujeres como yo, al no tener muchas amigas mujeres he perdido de vista cosas, he desconocido e ignorado que otras mujeres viven libremente como yo.

De nuevo avanza la fila, otro hombre rudo que quiere hacerme gritar, al tiempo llega mi ron, se ve delicioso con dos cubos de hielo y el vaso lleno de gotitas; me lo tomo en tres sorbos, sin pedirlo aparece un nuevo vaso de ron y, lo desaparezco rápidamente.

Llega un nuevo hombre, éste me da la vuelta, abro mis piernas, me penetra y me aferro a su cuello, lo hace llevando un ritmo rápido pero sin ser muy profundo, me genera mucho placer, puedo ver mi fila claramente; segundos después tengo un intenso orgasmo que emociona a todos, la fila avanza una vez más.

He perdido la cuenta, se ha hecho de noche, también he perdido la cuenta del ron, y hay un vaso esperándome al borde de la piscina, el hombre que me esta clavando susurra algo a mi oído y después grita algo a los demás. No logro entender.

Tomo mi ron, quiero beberlo todo, un hombre me lo arrebata de la mano, lo miro con hostilidad, con la otra mano se esta masturbando y no tarda en eyacular en mi ron; se lo pasa a otro y hace lo mismo, y así hasta completar 7 eyaculadas.

El ultimo deja el vaso de ron al borde de la piscina, y todos me instan y me retan para que me lo tome. Lo miro con curiosidad, tomo el vaso y de un sorbo lo termino todo.

El ruido es ensordecedor.



jueves, 10 de marzo de 2016

Bacantes I: Introducción

Recibí una llamada curiosa, alguien que dijo conocerme esta interesado que asista a una reunión o fiesta en una finca; no me da muchos detalles pero dice estar seguro que me va a gustar. No estoy muy segura y me niego a asistir.

Insiste, y me comunica que me follo aquella vez cuando estaba apoyada en aquel árbol. Me describe la situación y no me queda duda que estuvo ahí, por alguna razón decido ir a explorar la propuesta.

Es sábado en la tarde, voy en el bus rumbo a Tenjo, lucho por controlar mis expectativas, tratando de no emocionarme mucho y a la vez nervios y algo de miedo; tengo un dialogo interno en donde me cuestiono el haber aceptado una propuesta ambigua. Pienso en el peligro, el riesgo, sin embargo mi panty esta húmedo.

Quedamos de vernos en el parque central, sin embargo no sé como reconocerlo, solo dijo que su nombre es Raul; igual él me reconocerá y se acercara, con eso es suficiente, ese pensamiento me relaja. A continuación un hombre alto, ancho, con bigote y barba descuidadas se sienta a mi lado y me saluda, reconozco su voz, y veo que sus manos me son familiares.

-Seré directo, hay una fiesta, y quiero ir, pero me pusieron como condición para entrar que tenia que llevar una mujer de mente abierta... y solo la tenia a usted en mente...así que- al decirlo su mirada era de deseo.

-Mhmm entiendo- dije y fije mi mirada en un gato que trepaba en un árbol.

-Mi camioneta esta aqui cerca... es una una finca algo retirada, la invito a tomar algo, es mejor que llegue ya... relajada- su tono cambio de ser tímido a retador, como si esperara que me negara a ir.

-Un ron estaría bien- respondí al tiempo que me puse de pie.

Es más lejos de lo que pensé, llevamos un buen rato por un camino de tierra en la camioneta, e´l me señala con su dedo la ubicación de la finca, se escucha música y se pueden ver varias camionetas y carros, y caballos, en una casa  de una planta que se ve enorme.

Lo primero que noto al entrar y que realmente me da algo de miedo es encontrar hombres armados, unos cinco, creo que son escoltas o algo así. Veo que Raul habla con un par de personas, me señala a mi y nos dejan pasar. La música esta a todo volumen, como si estuvieran en un concierto.

Al entrar en la casa, veo en la sala que hay aproximadamente 7 hombres desnudos, en el sofa esta una mujer de 40 años aproximadamente, peliroja, muy atractiva, algo pasada de kilos. Le hace sexo oral a uno, los demás esperan su turno, la veo algo despelucada, imagino que ya llevan un rato ahí.

-Ella es profesora, vive con sus hijos en el pueblo... se gana unos pesos de más cuando viene- dice Raul como queriendo normalizar la situación, nunca había visto algo así, por lo que creo que ha visto mi expresión de sorpresa.

Seguimos adelante, un conocido de Raul nos guía por la casa, pasamos por una habitación en donde es evidente que hay varias personas; se escuchan los gemidos y gritos de una mujer, hecho un vistazo, hay varios hombres, le hacen doble penetración entre dos hombres, ella se ve joven, tal vez unos 18 años de edad.

-Ella con un par de cervezas se enloquece, así con lo joven que es nadie imagina que ya tiene 3 hijos- dice Raul como si la conociera muy bien, y con un tono burlón, me hace sospechar que alguno de esos hijos es suyo.

Esta tan ebria que no se si lo disfruta o lo padece, me hace preguntarme si así me veo yo cuando he estado en una situación similar.

Seguimos adelante, llegamos a la parte posterior de la casa donde hay una piscina de mediano tamaño. Hay unos 5 hombres en esta piscina.

-Aquí vas a estar tu- me dice tocándome el hombro nuestro guía.

Sin pensarlo dos veces me quito la ropa, la dejo en el suelo y entro a la piscina lentamente... esta tibia.



miércoles, 9 de marzo de 2016

Al aire libre, en un bosque II

Estoy tan excitada que ya no me importa nada, tantos ojos mirando mi desnudez, tantas mentes morbosas deseándome...  y yo desbordada en placer, desconectada de mi vida.

Estoy apoyada en el árbol, no estoy segura dónde esta Fredy, y personas del publico me hablan, sin embargo decido no poner atención y no puedo hacer una clara distinción de sus palabras.

Alguien salta la reja, volteo a mirar y veo que Fredy le da su aprobación; no puedo distinguir muy bien quién es o cómo es su apariencia, solo me doy cuenta de su erección cuando sin ninguna dificultad me penetra. Casi con desesperación se mueve, como si en mucho tiempo no ha estado con una mujer, me gusta eso, se aferra a mi, sus manos cubren y aprietan con fuerza mis senos, muerde mi cuello, apoyo mi frente el la corteza del árbol, tengo un pequeño clímax, escucho en mi oído como un susurro los gemidos de él, y como me llena mi vagina con su semen.

Veo que Fredy hace una seña con la mano, y pronto percibo una presencia a mis espaldas, no lo puedo ver, pero se acerca a mi, me toca, este es mucho más alto y grande que el anterior, sus manos grandes y ásperas, sus brazos velludos. Me toma del cabello con firmeza, hace que me incline y su pene entra en mi enseguida.

Sus envestidas son fuertes y profundas, me domina con facilidad, mis gemidos se incrementan y mi placer mata la voz de mi moral. Giro mi cabeza para ver los ojos de todos; ahora todos están en silencio, atentos, ya puedo verlos a sus ojos casi sin vergüenza alguna.

De alguna manera ahora mi mirada es una invitación, quiero que todos se acerquen, no importa el numero.

La fantasía es interrumpida por un intenso orgasmo, y por la venida de él, de nuevo en mi vagina.

De nuevo sola, esperando una nueva compañía, los observo, casi retando... pero nadie da un paso al frente. Siento algo de frustración, pero entiendo que no se atrevan por vergüenza o asco.

Pero quiero dar buen espectáculo, me arrodillo frente Fredy, pongo su verga en mi boca, quiero mamarcelo con intensidad, tal vez así alguien mas se anime; recibo todo su semen en mi cara, con mi mano restriego su pene por todo mi rostro.

No hay respuesta de nadie.

Con una sensación extraña de satisfacción y frustración a la vez, me pongo de pie y voy a la casa, sin poner atención a nadie.


viernes, 4 de marzo de 2016

Al aire libre, en un bosque I

Me he tomado una semana sabática de la U y del trabajo, a mi jefe no le agrado mucho la idea pero no me negó un descanso. Decidí irme con este hombre a su casa a las afueras de la ciudad; es posible que un ambiente distinto me haga bien.

Tenjo es un pueblo bien particular, tranquilo y movido a la vez, pero con una desesperanza de vida inquietante; sin embargo para mi esta bien, su casa esta en la parte rural, es una finca no muy grande ubicada en una vereda no muy lejos de la carretera. Es extraño que viva solo, aveces pienso que voy a toparme con el cadáver de su ex en alguna parte de la finca.

He disfrutado el paisaje y la tranquilidad, escucho vacas, caballos, perros, aves, el viento. La noche anterior creo que pase más de una hora observando las estrellas en una noche especialmente despejada; nunca había visto algo así, nunca pense que el cielo pudiera verse tan iluminado.

Hay varias fincas cercanas, constantemente puedo ver camiones que recorren el camino en tierra para dirigirse a ellas, la del frente es una finca igual de sencilla, en la parte de atrás puedo ver una finca mucho más amplia, con muchas vacas. Y siempre hay trabajadores recorriendo el camino que rodea la finca.

Fredy es conductor, trabaja en la única empresa de transporte del pueblo; usualmente esta todo el día trabajando y llega en la noche. En las tardes voy al pueblo, me siento en una banca del parque central bajo los arboles más grandes que jamas he visto; regreso a la finca, y Fredy me esta dando unas noches de sexo inolvidables.

Es algo brusco, tengo mis brazos y piernas llenos de morados; creo que es un hombre maltratador, no se lo he dicho, pero han llegado citaciones de comisaria de familia y de fiscalia.

Hoy es un día especialmente caluroso, Fredy no fue a trabajar, dice que se quiere divertir conmigo... no sé exactamente a qué se refiere. Prepara un balde lleno de hielo con unas cervezas, me lleva afuera y nos sentamos a tomar.

No hablamos, solo insiste en que me desnude para broncearme, me causa algo de gracia, pero veo que va enserio; me desnudo con naturalidad, me pongo mis gafas de sol y me siento, tomo una cerveza helada.

No hace falta ser muy observador para leer la situación, pronto las camionetas y camiones pitaban sin cesar al pasar, algunos se detienen un momento, otros que van a pie saludan a Fredy y me ven incrédulos y desconcertados a la vez.

Hay un pequeño bosque en la frontera norte de la finca, él me lleva allá, trae las sillas.

-Mucho sapo hay acá- dice mientras se sienta y enciende un cigarrillo.

Me siento a su lado, tomo un largo sorbo de la cerveza que queda casi vacía.

-Quiero verla dándose dedo- me dice mirándome a los ojos y colocando una mano en su entrepierna.

Coloco dos dedos en mi clítoris, y lo froto con suavidad, realmente lo disfruto, y disfruto la mirada de este hombre morboso.

Se pone de pie, se acerca y saca su verga, la pone en mi boca y con gran deseo se la chupo, se pone duro rápidamente y crece en mi boca. Me toma del brazo y me apoya contra un árbol, chupa rápidamente mis senos y me da vuelta.

-Saque culo- dice, con sus mano apoyadas en mis caderas.

Busca mi vagina y me penetra con relativa facilidad, la situación resulta un tanto fantasiosa, casi en el momento me he dado cuenta que estoy cumpliendo una fantasía. Fredy creo que también, lo noto en la intensidad de sus ya acostumbradas envestidas agresivas... me pregunto si alguna ex lo ha denunciado por eso.

Tengo la sensación que varios pares de ojos nos están observando, pero no puedo comprobarlo, tengo la mirada fija en el tronco del árbol y en el cielo... o lo que alcanzo a ver.

Silbidos atronadores empiezan a romper los sonidos de la naturaleza, me sonrojo, empiezo a sudar, por un segundo la vergüenza moral trata de apoderarse de mi, sin embargo el placer es mucho más grande; tomo una decisión clara... quiero darles un buen espectáculo.

Mis gemidos aumentan cuando él comienza a pellizcar mis pezones, giro mi cabeza, puedo ver un grupo de adolescentes, y mas atrás un grupo numeroso de trabajadores de la finca vecina; mis piernas tiemblan, no me puedo sostener.

Fredy me pone en 4, agarra con firmeza mis caderas; a continuación con la primera envestida mis gafas de sol caen al suelo, luego de la segunda el agarra con firmeza mi cabello, halandome hacia atrás, quedo de frente al publico... me sonrojo de nuevo.

Me gusta que me vean, los silbidos aumentan, me gritan cosas, todo eso a la vez es demasiado, no resisto más... viene un intenso orgasmo, gimo ahogadamente, percibo que me pongo toda roja como si no pudiera respirar.

Él me pone de pie enseguida, con su cinturón ata mis manos al árbol, me da un par de nalgadas... alguien grita algo y de nuevo silbidos, creo que hay más personas. Tengo una fugaz fantasía que todos hicieran una fila y llegaran a mi.

Mete dos dedos en mi culo, los saca enseguida, luego escupe en mi ano; enseguida me penetra con fuerza, su verga se siente gigante, entra y sale lentamente pero con firmeza, a la quinta vez que lo mete percibo como su semen sale y llena mi ano, cuando lo saca siento que salen un gran chorrito de semen.

Me aferro al árbol, agotada, maltratada.



lunes, 29 de febrero de 2016

Noche de barra libre III

Ellos dos se habían ido, estoy algo decepcionada quería compañía, pero una compañía un poco más larga; sin embargo confieso que ha sido divertido.

Me levanto y voy caminando sin rumbo, creo que voy a casa pero no decido el camino. En un punto me doy cuenta que he elegido seguramente un mal camino; en una esquina veo un par de prostitutas que me miran con agresividad, sonrío al pensar que me creen una competencia que invade su territorio, también pasan a mi lado un par de habitantes de calle que dejan un aroma fétido y pesado.

Siento miedo, es un miedo que primero me paraliza, mis pensamientos desafortunadamente quedan congelados y sesgados al temor y las desesperación; escucho los ruidos de la calle, y solo reacciono cuando un taxi choca a una camioneta, el estruendo me distrae, los pequeños vidrios a mis pies, los gritos de la gente. Levanto la mirada, giro hacia mi derecha y puedo ver un bar lleno de gente.

No lo pienso dos veces, y casi por instinto percibo que es un lugar seguro, o por lo menos más seguro que la calle. Al entrar me doy cuenta que en realidad es una tienda, de aquellas que en el día son panadería; en un primer vistazo llegue a la conclusión que la persona más joven tendría alrededor de 57 años.

Un señor se me acerca, me invita a que lo acompañe, tiene un acento extraño que no logro identificar. Pone una cerveza frente a mi, y mi primer pensamiento es rechazarla, pero pienso en la calle y en llegar a casa, por lo tanto la acepto; no es un hombre agradable, pero me siento segura junto a él, y eso es más que suficiente por el momento.

Bueno segura ante otros peligros, pero ciertamente no segura de él mismo. Es un hombre grande, con bigote y barba a medio canar, sus manos son grandes y ásperas como de toda una vida de trabajo con las manos; me dice que es conductor, camisa abierta y muy velludo.

No tuvo que esforzarse mucho, en menos de una hora ya estaba desnuda en la cama de un motel. Se quito su cinturón, y con él ato firmemente mis manos a la cama, no puedo moverme, su pene esta duro, mojado en la punta cuando roza mis pezones, lo hace suavemente, luego sube y restriega su verga en mi rostro.

Sus manos ásperas empiezan a tocarme, las piernas, los senos, el rostro, mi vagina. Abre mis piernas y con firmeza pone su palma contra mi vagina, mueve su mano haciendo que su mano y mi vagina entren en una fricción humeda, no pongo resistencia.

Se arrodilla frente a mi, y sube, haciendo encima de mi pecho apoyando sus rodillas en la cama.

-abra la boca y mamelo- me dice agresivamente.

Enseguida la abro y sin esperar mete su pene en mi boca; lentamente lo saca y lo mete de nuevo, lo masajeo con mi lengua, y puedo ver sus expresiones de un placer negado durante años.

-que rico lo mama- dijo, lo saco, retrocedió disponiéndose a penetrarme.

Se dejo caer pesadamente sobre mi, y me penetro rápidamente; me beso mientras lo metía y sacaba con firmeza, lentamente, lo deja adentro un momento, lo va sacando lentamente y rápidamente una envestida violenta, gimo y grito, eso le encanta.

-quiero dejarla preñada- me dice, nos miramos a los ojos, lo saca, y lo me lo mete violentamente; no respondo, solo lo miro y grito cada vez mas fuerte siempre que me penetra.

-yo respondo- dice al tiempo que me lo mete violentamente de nuevo.

No puedo moverme, me duelen mis muñecas, trato de decirle que las afloje, pero ignora mi petición, apaga mi voz con una nueva envestida. Me lastima, pero mi cuerpo extrañamente se apega más a él. La cama rechina, la cabecera de la cama golpea contra la pared.

Una nueva envestida, mi cuerpo comienza a restregarse contra el suyo, su ritmo cambia, ahora es rápido y profundo, tan intenso y tan profundo que pronto llega mi primer orgasmo, él se percata, acelera su ritmo y llena mi vagina de su semen.

Se incorpora, de nuevo de rodillas en la cama frente a mi, puedo ver como contempla mi vagina; a continuación inicia a frotar mi clítoris con intensidad, con la otra mano busca meter un dedo en mi culo...y lo hace fácilmente.

La sensación es demasiado para mi, si intensidad, no puedo hacer nada para impedirlo y viene sin aviso la explosión que deja empapada su cara, quedo exhausta en la cama; él sigue buscándome, se acuesta a mi lado, busca mi vagina de nuevo con sus manos, me frota con intensidad... cada vez mas rápido, percibo que mi rostro esta caliente y rojo, mas rojo que nunca.

-todavía sale más- dice con una gran sonrisa en su rostro.




jueves, 25 de febrero de 2016

Noche de Barra Libre II

Estoy de nuevo aqui, solo viviendo, solo dejando que la vida pase. Una cerveza helada en mi mano, el aire huele a cigarrillo; mis ojos están fijos en un concierto de los Guns ´n Roses, la música esta a todo volumen.

Veo rostros conocidos, veo sonrisas que interpreto como irónicas; he estado viviendo al mismo bar por un par de semanas, llego sola y siempre me voy acompañada. Espero que hoy sea una de esas noches.

Aprendí a facilitar las cosas, es mejor ir en minifalda y sin ropa interior, ya que se la suelen "robar", para tener una especie de "recuerdo". Esta noche llevo solo una corta minifalda que me queda ajustada y una chaqueta negra, pequeña, abriga muy bien, y debajo de la chaqueta absolutamente nada; apenas entro bajo la cremallera para dejar un profundo escote.

Se sientan en mi mesa dos hombres que ya he visto un par de veces acá; no sé si están ebrios o están drogados, de sus labios solo salen frases incoherentes acompañados de gestos de una ansiedad casi incontrolable.

Se muestran sin embargo muy seguros, el primero de cabello largo, rizado y negro se hace a mi derecha, el otro de cabello corto a mi izquierda; no son tímidos en mirar mi escote a pesar de cruzarse con mi mirada ocasionalmente. Estoy segura que me han observado... y que me han estado esperando.

El de cabello largo baja por completo la cremallera de mi chaqueta, ambos se ríen nerviosamente mientras ven y tocan mis pezones. Inmediatamente me pongo húmeda, sus manos tocan mis piernas, mis muslos, mi vagina. Les digo que nos vayamos, e imagino una noche larga en un cuarto, una noche de placer.

Estoy más ebria que las otras noches, puedo caminar sin problemas, pero en ocasiones es como sin levitara en lugar de dar pasos, es una sensación extraña. Ellos me acompañan a mis lados, de vez en cuando me manosean, voy caminando con la chaqueta abierta y no me importa, me siento juguetona.

Llegamos a un callejón más oscuro que los demás, veo que el de cabello corto saca una caja de aguardiente de su maleta, se lo pasa a su compañero; enseguida el de cabello corto me toma del brazo arrimándome contra una pared llena de grafitis descoloridos, aprieta con fuerza mis pezones, el otro pone la caja de aguardiente en mi boca y me hace beber 1/4 de la caja, al final no puedo más y un poco se riega por mi cuello y mis senos. El de cabello corto lame y chupa mis senos que están empapados de aguardiente.

-Abra las piernas putica- me dice el de cabello corto, y mis piernas se abren para él.

De un solo empujón su verga entra hasta el fondo de mi vagina, sale un pequeño grito, más de sorpresa que de dolor o placer; lo saca de nuevo suavemente, y de nuevo con fuerza me penetra, esta vez su compañero tapa mi boca para apagar mis gritos. Me dejo llevar, cualquier otra viviría esto como una violación, yo en cambio lo vivo como un placer pervertido, sin embargo no dejo de sentir cierto abuso... y me encanta.

-Le voy a llenar esa cuca- me dice, lo que me hace mojar más y me lleva a una cadena de sensaciones y emociones, entre miedo, placer, tristeza y más placer... y un fuerte orgasmo, seguido por una sensación húmeda y caliente que empieza a salir de mi vagina cuando él se detiene.

-Deme culo- dice el de cabello largo, lo cual no me sorpende, me sorpende más mi respuesta.

-Rompeme el culo- respondí, mientras me daba vuelta, apoyaba mis manos en la pared y sacaba cola. Frunci el ceño extrañada por mis palabras.

Primero metió su verga en mi vagina, lo hizo con delicadeza, entraba y salia con paciencia... como si tuviera toda la noche para hacerlo, un dedo entro en mi ano, luego dos y tres, que movía con cierta intensidad. A continuación los saco, y saco su pene, percibí la punta de su verga en mi ano.

-Relájese- susurro en mi oído, y luego me penetro con fuerza.

No fue delicado en ningún momento, su ritmo es frenético desde el inicio, como si estuviera esperando esto por demasiado tiempo; su mano en mi boca es la que evita que llene de gritos la noche, y de repente recuerdo esa primera vez cuando mi profesor del colegio me introdujo en el sexo anal.

Mis piernas desfallecen, no me puedo mantener en pie, pero él con sus envestidas me sostiene, los mete y lo saca rápidamente, con intensidad, como con la intensión firme de lastimarme... hasta que el dolor placentero es seguido por un pseudo-alivio provocado por su semen que llena mi culo.

Se aleja, y mis piernas se doblan, mi respiración es muy agitada, estoy sudando, el suelo esta frío, no puedo moverme; intento ponerme de pie y fracaso, busco que me ayuden a ponerme de pie, me doy cuenta que estoy sola.




lunes, 22 de febrero de 2016

Noche de barra libre

Es apenas martes, me quede en la U sin sentido alguno, se paso la tarde sin darme cuenta; son más de las 8:00pm y la sola idea de ir a casa en transmilenio me aburre.

Voy caminando sola, hace frío, voy en minifalda y siento mis piernas casi congeladas; hay poca gente, no es como un viernes que es casi imposible caminar por ciertos sectores, no tengo una cita, no tengo nada, voy caminando y mi rumbo es incierto.

Me encuentro con un letrero mal hecho y viejo que dice "barra libre para mujeres". No estoy segura de entrar, pero por alguna razón no suena tan mal, además puede que encuentre un rumbo adentro.

Es una casa vieja, el bar queda en el segundo piso, las escaleras son de madera vieja y a cada paso tengo la sensación que se va a romper; la música esta a medio volumen, escucho risas y personas conversando, creo que solo ponen rock en español.

Esta oscuro, tengo esa sensación cuando se llega a cine y la película ya ha iniciado. Voy directo a la barra y tomo asiento, es el único lugar con una iluminación decente; apenas iba a abrir la boca cuando ya tenia una cerveza en la mano, esta helada y rápidamente pense que habría sido mejor un capuccino.

Mis ojos van acostumbrándose a la oscuridad, puedo ver que no hay muchas personas, sin embargo no distingo sus rostros, asumo que la mayoría serán estudiantes de la universidad.

Alguien pone una mano en mi cintura y me habla.

-Hola preciosa, estas como muy sola- es una voz de un hombre presumiblemente mayor, pero al verlo no lo es tanto.

-Hola...- respondí lentamente.

Su aliento de cerveza y cigarrillos inundo mi espacio personal, por un momento paso por mi mente ignorarlo, sin embargo fue insistente.

-Ven me acompañas, yo te cuido de todos estos pervertidos- me respondí a mi misma que seguramente él seria el más pervertido, la forma que me miraba era la de alguien que no veía a una mujer en años.

Dice que su nombre es Hair, creo entender que esta prestando el servicio militar o es soldado profesional. Hair es un hombre grande con cara de niño, su rostro muestra uno quince años de edad, pero dice que tiene 22; su forma de hablar me hace pensar que en otras circunstancias este hombre me estaría pidiendo mi celular con una navaja en su mano.

-Me llama la atención que estés sola y a estas horas en un lugar así...- con cada palabra parecía acercarse más a mi, con la segunda cerveza ya estaba mareada y accesible.

No respondí, y no reaccione de manera particular cuando puso su mano en mi pierna; habla mucho, tal vez demasiado cuando esta tomando; mi atención esta en su lenguaje corporal, su cercanía, su mirada morbosa y mis latidos.

Me dice que nos vayamos, acepte, me dice que vayamos a algún lugar pero no entendí y no pregunte, tomamos un taxi, me recosté en su pecho, no estoy ebria, creo que solo no tengo energías. En poco tiempo llegamos a un parqueadero, debe ser algún motel en chapinero.

Hair habla con alguien y le dan una llave, solo tenemos que ir al segundo piso; tomamos las escaleras, es la habitación del fondo me dice. El pasillo es oscuro, nada especial, el piso es como el de cualquier apartamento en cualquier barrio de Bogotá.

La habitación tiene un espejo en el techo, justo encima de la cama; es bastante grande e iluminado, voy a la cama enseguida y me acuesto boca arriba. En el reflejo vi que él se desnudo rápidamente, y se acerco a quitarme las botas...y toda mi ropa.

-No me gusta usar condón- me dijo al oído, al tiempo que me penetro lentamente. No dije nada, sinceramente no me importo.

Pude darme cuenta de lo húmeda que estaba al sentir como su pene entraba y salia con facilidad generando un sonido que me excitaba más. Me aferre a él, su espalda ancha hizo que me entregara con mayor facilidad, estoy dispuesta a todo.

-Llevaba 11 meses sin nada de nada- me dijo, mientras llenaba mi vagina de varios chorritos de semen.

No alcance a venirme, fue inesperado que se viniera así de rápido, me sentí algo frustrada, quise ponerme de pie pero Hair me detuvo, y empezó a moverse de nuevo. Con intensidad sentí su pene dentro de mi, y como mi cuerpo le pertenecía.

Abrí mis piernas, mordí su oreja, arañe su espalda con intensidad cuando por fin pude venirme, él no se detuvo.

-No se lo quiero sacar mi amor- dijo, puso mis piernas sobre sus hombros y busco una penetración más profunda.

Mis gemidos fueron en aumento, y también mi humedad, clave mi mirada en el reflejo del espejo del techo. Se aferro a mi, casi no podía moverme, él dominaba mi cuerpo y movimientos.

Después de la 1:00am, me levante al baño, Hair estaba ya durmiendo, exhausto, percibí como salia un montón de semen de mi vagina; me mire a mi misma, por un lado me sentí mal... pero por otro muy bien.

Volví a la cama, sabia que quería más, lo busque, me hice a un lado y busque su pene, lo metí a mi boca; se puso duro rápidamente, lo chupe con intensidad, y luego me hice encima... lo guié a mi vagina y me lo metí.

-No quiero dormir- le dije.

lunes, 21 de diciembre de 2015

Reto del Bukakke Parte 1

Ellos me retaron, dos compañeros de la universidad que parecen estar curiosos o tal vez han visto demasiado porno; o tal vez las cosas que hablan de mi hace que las personas se tomen cierta confianza conmigo, pienso que hay quienes quieren poner a prueba mis limites, y que también hay algunos que saben lo que pueden lograr conmigo.

Ellos me retaron, y se mostraron escépticos, por lo que dude en aceptar, no por la propuesta en sí, sino por mi sospecha de que sea una broma; a pesar de esa duda acepte, queriendo ver hasta donde iba la propuesta, sus alcances y veracidad.

Es un apartamento no muy grande, es tarde en la noche, en la sala hay un tapete blanco muy suave, en el que estoy arrodillada y desnuda ante ellos. Es el apartamento de Juan Pablo, y esta con su amigo inseparable Camilo; hay otros cuatro hombres, todas son caras familiares, pero no tengo nombres para esos rostros, sin duda son de la universidad, los habré visto en algún pasillo, en la inducción, la cafetería, algún bar cercano, un auditorio.

Nunca he visto tantos penes juntos, todos están desnudos y mirándome, me gustaría saber qué están pensando; la música esta alta, parece que JP disfruta la electrónica, y disfruta hacer reuniones en su apartamento, me pregunto si ya han tenido otras mujeres en esta misma posición.

La verga de JP entra en mi boca, la disfruto, la saboreo, la de Camilo esta en mi mano, y otra en mi otra mano, todos se juntan y buscan restregar sus penes en mi cara, alguno me da un par de golpecitos, haciendo que yo parpadee automáticamente, los veo que se masturban y me observan. Esa imagen me excita, quiero que me penetren... pero aún no lo van ha hacer. Viene a mi mente la conversación que tuvimos con JP y Camilo en la U, cuando me dijeron:

-...vienes, vamos a estar varios y te hacemos un bukakke-

-¿Un que?- pregunte no por ignorancia, quise reafirmar o que creí escuchar.

-Entre varios hombres te bañamos en semen- lo dijo con mayor seguridad, parecía que tenia la certeza que aceptaría el reto.

Abro mis piernas, llevo una mano a mi vagina, quiero estimularme mientras... uno de ellos da un paso adelante, aparta a JP con el brazo, veo que me apunta con su verga, abro la boca esperando que meta su verga, pero me sorprende con tres chorritos de semen que dibujan tres lineas desde mi mentón hasta mi frente, unas pocas gotas entran en mi boca, la saboreo y juego con su semen en mis labios.

-No te limpies- dijo Camilo colocando su mano en mi hombro. Enseguida puso su verga en mi boca, la metió y saco un par de veces, luego se froto y al poco tiempo eyaculo en mis senos, con dos chorritos fuertes que atravesaron mi pecho de lado a lado, luego puso su pene en cada unos de mis pezones, mojandolos con su liquido.

-¿Quién sigue?- dije en voz alta en un tono pícaro.

-La noche apenas comienza- dijo alguien.



Continuara en 2016... que vendrá con más Pensamientos Libidinosos.

Feliz fin de año a mis lectores, mucha diversión y mucho sexo.

martes, 15 de diciembre de 2015

Todos Fracasos IV: Obesidad Morbida

Creo que Ruben lleva casi un año haciéndome la misma invitación, creo que no la he aceptado solo porque me suena a un plan demasiado romántico, y el romanticismo cursi me crea algún tipo de aversión.

Esta cursando su segunda carrera como administrador de empresas, es chef, parece que desde hace años tiene obesidad mórbida, que hace que sea alguien reconocido en la U, en parte por su físico y en parte porque es una persona realmente agradable.

Desde que nos conocimos siempre me hablo de ir a su apartamento, en donde me prepararía lo que yo quisiera acompañado por vino; nunca me decidí, y no fue enteramente por su físico que he evitado esa invitación tanto tiempo, pero debo admitir que en parte sí lo era.

Amigos y amantes no perdían ocasión para hacer bromas, en donde la imagen común era que si follaba con Ruben quedaría totalmente aplastada.

Mientras él abre el vino todos esos chistes vienen a mi, en una cascada de memorias, de algún modo no pude contener una risita.

Pero la risa termino en el momento en que estoy en su cama, desnuda y esperándolo; ahora hay miedo y ansiedad, Ruben es realmente grande y obeso, me da curiosidad la experiencia pero a la vez me siento como una virgen sin tener la mínima idea de qué hacer y cómo hacerlo.

Se desnudo a los pies de la cama, no pude ver su pene, su barriga lo cubría totalmente, vi que se tambaleo un poco por efectos del vino, se tumbo suavemente en la cama, y rece para que ese movimiento no me catapultara contra el techo, sonreí con la imagen y abrí mis piernas hacia él. Ruben con sus dedos y su lengua comezo a explorar todo mi coñito, con paciencia.

A continuacion se puso de pie, tomo un poco más de su vino y rego unas gotas en mis senos, parece estar mucho más ebrio de lo que imagine; enseguida lentamente se empieza a posar encima de mi, siento un desespero por la idea de tener todo su peso encima, él por otra parte parece olvidar ese detalle.

Se deja caer suavemente, y me penetra, puedo sentir que mis pulmones tienen menos espacio para el oxigeno, trato de moverme y acomodarme para ganarles espacio, y lo logro parcialmente; Ruben empieza a moverse con agilidad, me sorprende, me aferro a él, empiezo a sentir placer y comienzo a pensar que puedo aguantar.

Súbitamente él se detiene, estoy esperando un cambio de posición, pero no sucede nada, solo siento su profunda respiración, y su peso en mi.

!Maldita sea¡ se quedo dormido, eso le sucede por tomar tanto, halo su cabello y hundo mi dedo en sus mejillas para despertarlo, pero apenas consigo algunos balbuceos, no se mueve, y parece que no tiene planeado hacerlo.

Empujo con todas mis fuerzas colocando mis manos en su pecho, ni un milímetro puedo moverlo, luego intento por un costado tratando de llevarlo al borde de la cama, pero todos mis esfuerzos no tienen buenos resultados.

!Maldita sea¡ debí tomar la iniciativa y hacerme encima, pero no, me estoy desesperando, no sé qué hacer; a continuación se me ocurre taparle la nariz con mis manos, tal vez ahogándolo reacciones, pero siento temor de alguna reacción violenta.

!A la mierda¡ si no hago nada aqui me quedare, me decido ha hacerlo, hago un esfuerzo para llevar mi mano derecha a su rostro, con dificultad lo consigo, tapo su nariz, en un principio nada, luego hace un violento movimiento hacia arriba y se desliza hacia mi izquierda, cayendo al suelo en donde todo su peso reposo en la alfombra, y sin despertar del todo.

!Soy libre¡, mis pulmones vuelven a tener espacio para el oxigeno.

Solo pienso en vestirme e irme y hacer algo con esta frustración.

¿Donde esta mi ropa?... hay no, no ahí... !MALDITA SEA¡


No 30. Masturbación en el bus

He dormido poco, tengo preocupaciones nocturnas del futuro, o del presente, no lo sé; pasé la noche con imágenes de una vida sin futuro, no tengo idea a donde voy, tengo una gran incertidumbre si la carrera que elegí me va a brindar tranquilidad.

Es temprano, muy temprano. Voy sentada en un bus casi vacío, el trafico es terrible, debo llevar 15 minutos frente a la misma casa antigua por la Av Ciudad de Cali, escuche que graban novelas en esa casa, por su toque antiguo y elegante.

Observo atentamente por la ventana, no tengo nada mejor que hacer, las personas se ven desesperadas; un taxista no para de pitar, de la camioneta que esta al frente puedo ver que agita sus brazos y hace señas con su mano, me apoyo contra la ventana, como queriendo dormir y despertar en mi destino.

Se oye un cristal rompiéndose, seguido por gritos de varias personas, puedo ver un hombre corriendo a toda velocidad con algo en la mano. Odio cuando eso sucede, e ideas de justicia y rabia se apoderan de mis pensamientos, me pongo tensa y mi respiración se acelera. Al darme cuenta, hago un esfuerzo por re-dirigir mis pensamientos... necesito tranquilizarme.

Viene a mi imágenes del fin de semana pasado, follando con mi jefe en vía publica bajo una llovizna, un compañero de la U que es el culpable de que haya dormido poco, una cita a ciegas que termino en un motel. Los recuerdos me tranquilizan, puedo darme cuenta que mi cuerpo se relaja y pasa a un estado en donde se desconecta del instante.

El bus no se mueve, debe haber un accidente lo que puede implicar estar aqui un tiempo importante; estoy sentada en la ultima silla, la entrada/salida es en la parte del frente, el conductor es joven, no debe tener más de 25 años de edad, y va con un compañero que parece ser contemporáneo, seguramente fueron compañeros del colegio... hablan estupideces en voz alta. En la primera fila hay una señora que debe estar en sus 50´s, parece estar muy apurada, detrás de ella hay un hombre joven con saco y corbata. Unas filas más atrás esta un hombre canoso, con un chaleco, parece un profesor, a su lado hay otro señor, sucio y descuidado, huele a tierra y gasolina, cada vez que lo veo impulsivamente intento abrir más ventanas.

Mis recuerdos me están excitando, empiezo a sentir calor, un calor que me hace sentir incomoda y desesperada por no poder hacer nada; decido pensar en otras cosas que me permitan sobrellevar la situación: el trabajo, la U, las vacaciones, el próximo año. Sin embargo nada de eso me resulta útil , ahora estoy profundamente aburrida, y lo peor es que la biblioteca, mi referente de que estoy cerca a mi destino, ni siquiera se asoma a la distancia.

"Necesito hacer algo, o voy a morir aqui encerrada, y ¿si me pongo a leer algo?, pero, ¿qué voy a leer la sentencia del juzgado que llevo?, eso seria peor.... estoy tan excitada, ojala fuera a la oficina de Victor o de alguien... uhmm sera... no, mejor no, además con jeans seria muy incomodo. Bueno, igual no tengo nada que perder... nadie se va a dar cuenta..."

Al desabotonar mi jean pensé en lo practico que habría sido llevar minifalda, pero cuando la distancia es grande prefiero los pantalones. Deslizo mi mano entre el pantalón y mi panty, de modo que me froto por encima del panty ligeramente, sin prisas, dándome cuenta lo húmeda que ya estaba.

El bus empieza a andar lentamente, bajo un poco mi jean, dirijo mis dedos directamente a mi clítoris, mantengo mi mirada en los otros pasajeros, vigilando mi privacidad, y la sensación de peligro y miedo lleva mi placer a otros limites; la idea de ser observada, ojos y miradas lujuriosas apreciandome... deseándome.

Lo hago intensamente, mi mano me genera muchos placeres, conoce mi anatomía, mi clítoris ultrasensible; debo terminar lo que empece, no quiero quedar a medias y frustrada, entonces busco un orgasmo, uno ligero, no puede ser muy intenso pues eso me delataría.

Se suben dos nuevos pasajeros, llevan uniforme de colegio, pero no me detengo, sigo estimulandome el clítoris, estoy tan llena de placer que he olvidado dónde estoy y hacia dónde voy; estoy más húmeda, empapada, me froto con mayor intensidad y puedo percibir que mi rostro empieza a ponerse rojo, hay mucho calor, mi rostro arde, mi boca se abre como si me estuviera ahogando, mis piernas se contraen y con una mano aprieto fuertemente la silla del frente. Me detuve, ese ligero orgasmo seria suficiente por el momento.

Los dos nuevos pasajeros se sientan en la ultima fila, justo a mi lado, me pregunto que habría pasado si...

Ese pensamiento es interrumpido al darme cuenta que estoy cerca a mi destino, me acomodo mis jeans, me lo abotono, los dos muchachos del lado me miran interesados y desconcertados a la vez.

Hoy no Pilar, hoy no, me dije a mi misma, tratando de enfocarme...


lunes, 14 de diciembre de 2015

Alcohol y Sombras II: En la calle, bajo una llovizna

Estoy ebria, veo luces moverse en el cielo, no sé si son reales, o si estoy dormida soñando con luces que parecen naves espaciales rondando el oscuro firmamento. Puedo notar que hace frío, pero el alcohol en mi sangre me protege del clima bogotano de la madrugada; Sí, eso lo recuerdo bien, salí con mi jefe a tomar algo, eso es real, con el movimiento la linea del sueño y la vigilia se hace claro.

Es un taxi, Victor aunque evidentemente alcohólico sabe que no quiere poner su vida y la de nadie en riesgo, eso me tranquiliza... otra vez oscuridad.

Mis ojos se abren de nuevo, pero no por completo, mi mejilla esta pegada al vidrio de la ventana, trato de sentarme bien y miro a mi derecha, puedo verlo observándome, creo que le divierte verme así. No sé a donde vamos. Mis ojos se cierran de nuevo.

Hay un ruido extraño y familiar a la vez, tengo una sensación placentera y no reacciono; escucho una conversación pero no distingo las palabras, puedo reconocer la voz de Victor, la otra voz masculina me es desconocida, es ronca y con un acento particular. Sí, son dos dedos en mi vagina, puedo sentir que mi nuevo jefe esta inclinado hacia mi, percibo la cercanía de su cuerpo.

A él le encanta que no use ropa interior, me reta a salir a menudo de esa forma, y jugar, divertirme con ello; sin embargo se vuelve una condición cuando salgo con él, me ha comprado minifaldas para que las use cuando salimos juntos, "con minifalda y sin cucos" me dijo esa misma tarde antes de ir a un bar, me llevo al Exito de la calle 53, eligió ropa para mi, con la condición que debería mostrarle mientras me probaba ropa... en el probador. Ese recuerdo me excito demasiado, me moje y los dedos de mi jefe chapoteaban en mi coño como un pez en un balde.

Decidí no abrir los ojos, gemí, y puse un dedo en mi boca para morderlo; de nuevo escuche a Victor comentando algo con alguien, no le entendí, parecía estar divirtiéndose... es su estilo, entre semana dedicado al trabajo y el fin de semana pierde el control. Abre mi blusa, aprieta mis pezones con sus dedos, y luego con sus dientes.

Enseguida abro los ojos, el taxi esta en movimiento, y mi jefe estimulandome con sus dedos mira atentamente las expresiones de placer de mi rostro.

-...así borrachas...- fueron las únicas palabras que entendí, cuando le hablo al taxista. Él no seguía mucho la conversación, pero parecía apoyarlo y asentir en sus comentarios.

No es muy hablador en sano juicio, pero con que se tome una cerveza todo el mundo se hace digno de su confianza y de hacer parte de su circulo más intimo.

Me sentí totalmente desinhibida, me quite la blusa, y la deje a un lado, luego la minifalda, de modo que solo conserve mis botas negras que llegan hasta mis rodillas. Sé que le encanta eso.

-...parqueese aqui- saco un billete de la billetera, y lo puso en el hombro del taxista, le dio tres firmes golpecitos y le dijo: -... y esperece un ratico-

Victor me tomo firmemente del brazo, bajándome del taxi, pude darme cuenta que había una leve llovizna, hace frió, pero mi calor interno me impide sentir frío; las calles están muy inclinadas... debemos estar cerca de su apartamento, pensé. Mi cuerpo rápidamente es cubierto por gotitas, paso mis manos por mi cuerpo, en parte jugando, en parte cerciorandome de qué tantas gotitas habían; claramente no estaba empapada, pero mi cuerpo quedo con el brillo de una tenue humedad que refleja tímidamente las pocas luces de los postes de la calle. Victor se detuvo unos segundos para contemplarme desnuda, bajo una llovizna nocturna esperando a ser poseída.

Guió mis manos a una reja, al sujetarme del frío metal puedo darme cuenta que es una casa abandonada... espero que no hayan fantasmas... o duendes, pensé y sonreí. Mi jefe, aferrándose de mis caderas, me penetra fuertemente con su verga, le gusta ponerme en 4, y mi vagina esta realmente feliz de recibir sus atenciones, me muevo a su ritmo, estoy feliz, estoy excitada, parece como si alguien quisiera tumbar esa reja de metal.

Trato de hacer el menor ruido posible, pero él hace de eso una tarea imposible de cumplir, la reja se mueve, él me penetra con más fuerza como queriendo llegar al fondo, mis gemidos salen y se vuelven palabras:

-Más... más...sí...así....más...- pienso en el taxista, en el buen espectáculo que esta viendo, y esa sola idea, hace que mi mano vaya a mi clítoris, y con apenas rozarlo un intenso orgasmo llena todo mi cuerpo de sensaciones desesperadas y placenteras. Mi jefe acelera el ritmo, y enseguida siento que clava sus uñas en mis caderas y se viene dentro de mi vagina con tres embestidas finales.

Me toma del brazo, al caminar siento que su semen se escurre entre mis piernas, la sensación húmeda y caliente me hace dar frió por primera vez. Victor quiere que entremos al taxi, pero lo detengo y le digo:

-Pasame algo para limpiarme- puse una mano en la puerta del taxi para apoyarme, estoy mareada, abrí mis piernas y con la otra mano puse mis dedos en mis labios vaginales, los abrí y más semen salio. Siento pasos que se avecinan, me doy vuelta para mirar, asustada, pero son un par de perros.

Mi jefe toma su pañuelo, y desde atrás seca toda mi vagina, alzo la mirada y veo los ojos del taxista mirándome, mientras apoya su barbilla en una mano que tiene sobre la superficie del techo de su taxi. Sonreí porque no sabia qué otra cosa hacer.

viernes, 4 de diciembre de 2015

No 29. Pasando la materia

Nunca he tenido a las matemáticas en mis afectos, creo que desde muy niña aprendí una especie de bloqueo mental ante los números; grande fue mi sorpresa y decepción cuando me di cuenta que habían varias materias de matemáticas y estadística los primeros semestres de la carrera, creo que es una sensación que muchos y muchas de los que estudiamos psicología tenemos ese primer año.

Estadística II fue al finalizar el año mi monstruo negro, por alguna razón deje de asistir a esa clase, aún sabiendo que la perdería. Tal vez es el profesor, un viejo canoso malhumorado que siempre huele a cigarrillo; parece que nos ve a las psicólogas como ineptas para su materia, en sus ojos puedo ver que no nos soporta.

El año esta finalizando, y según mis cuentas, por fallas y parciales apenas me voy a sacar un 1.5 sobre 5. Tengo rabia, me descalifico a mi misma, pensando que el próximo semestre tendré que volver a ver Estadística II; en su metodología le gusta divertirse viendo sufrir a las personas, de manera personal, le agrada tener entrevistas personales para explicarles el porqué de las notas, mirando a los ojos a sus estudiantes y "degustando" su nerviosismo, para rematar siempre con su frase característica de "yo sé que ustedes son psicólogas, y no les interesa esta vaina, pero tienen que aprender a hacer estas pendejadas...".

Cuando entraba a clase siempre recibí de su parte un "tenemos una estudiante nueva...", quería matarlo, pero nunca fui capaz de responderle algo. Tiene fama de viejo verde pervertido, no porque saliera con estudiantes, sino que algunos decían que lo veían siempre viendo porno en la sala de internet de la U; sin embargo mi impresión es que odiaba a las mujeres, las miraba con una extraña combinación de deseo y desprecio que generaba miedo o asco, o las dos. Pero eso es solo una percepción femenina, ya que los hombres lo veían como un señor de un malhumor que les parecía gracioso, y es que para ellos había un trato evidentemente diferente... y no es que nadie pensara que era gay, pero se le veía más relajado, tal vez las mujeres lo intimidaban.

Y... aquí estoy sentada esperando mi turno para que este profesor me comunicara mis notas, pensé en no asistir, pero imagine que podría ser peor huir de la situación. No resulta muy alentador ver los rostros de mis compañeras cuando salen del salón donde esta el profesor, algunas se ven molestas, otras con lagrimas, y claro, mis compañeros hombres salían sonrientes, no me imagino cómo voy a salir yo, pensé. Tuve una imagen mis, saliendo arrastrándome por el suelo, y con lagrimas negras. Que bueno que no me puse maquillaje.

Me puse unas botas y una minifalda, una blusita esqueleto negra con el logo de Ac/Dc en azul, depronto pensé que había sido mejor haber elegido algo más "masculino", esos pensamiento me ponen más nerviosa, y lo peor, me dejo de ultimas, debe tener su mejor repertorio para mi... la estudiante nueva en sus clases.

Maldita sea, llego mi turno, estoy temblando; me asomo por el borde de la puerta, y puedo verlo que esta de pie junto al escritorio del salón:

-Señorita Pilar, pase- con sus manos señalo una silla. Pase y sin decir palabra alguna me senté, no lo miraba, mis ojos estaban clavados en el suelo.

-¿Sé le perdió algo?- dijo secamente, y mi miedo se volvió terror por tener que verlo a sus ojos.

-No, nada- respondí con una vocecilla apenas audible.

-Pensé que no se iba a dignar a venir hoy- la ironía en su voz encendió mis ojos de rabia, no porque fuera a atacarlo, sino más bien estaba acorralada.

Después de una larga disertación sobre mi desinterés y mi ineptitud me percate que había sido muy optimista, mi nota final es 1.1 sobre 5.

-Pero, podemos llegar a un acuerdo, tengo una propuesta que solo es para sus oídos... y solo se la digo si esta dispuesta, y sino, nos olvidamos de esto y nos vemos el otro año- vi su particular interés, pero era confuso ya que la sequedad en su tono se mantuvo.

-Pues, no quiero repetir la materia...- respondí, dejando claro mi disponibilidad.

-Me han contado que es buena en algunas... cosas, si quiere pasar la materia, la recojo en mi carro en..-  vi las intenciones, sin duda quería pasar muy discreto ante la situación, pero me alegro, pues vi la oportunidad de no tener que ver más estadística el resto de la carrera.

Salí del salón, con una expresión seria en mi rostro, casi neutral, los demás la interpretaron como que "ya sabia lo que le esperaba". Baje al primer piso, salí de la U, y fui a una tienda al frente, pedí una Pony Malta, y me entretuve un rato mientras escuchaba la conversación de dos estudiantes, sobre sus planes en las vacaciones, me pareció una tierna conversación.

Es casi la hora, salgo de la tienda, y camino dos cuadras hacia el norte, y me pongo de pie en un esquina poco concurrida, pasaban carros y motos, me veían de manera extraña. Vi el carro del profesor, se estaciono frente e mi, y me abrió la puerta, entonces seguí, y me senté sin decir nada, él tampoco hablo.

Hace mucho calor, y como suponía su carro apesta a cigarrillo, al estar cerca, pude darme cuenta que su bigote canoso tenia las puntas amarillas, tan vez por la nicotina o porque en sus mejores años era rubio; no fui muy consciente del camino, pero ne menos de 5 minutos ya estábamos entrando al parqueadero de una residencia a pocas cuadras de la U, nos bajamos, en silencio y subimos a la recepción, el profesor pago un tiempo de 3 horas, y el recepcionista nos miraba interesados, tal ves imaginándose alguna historia.

Subimos una escalera, y nos dan un cuarto pequeño, en el segundo piso, entramos, y de su maletín saca unas esposas, y dice:

-Desnúdese- su mirada fuerte persisitio, pero ahora había algo de ansiedad... locura tal vez.

Me quite las botas, deje mi blusita en una mesita al lado de la cama, y mi minifalda quedo en el suelo, me senté al borde de la cama, y vi como el profesor me miraba.

-Acuéstate- obedecí, me acosté en la cama, mientras el tomaba mis manos y me esposo a la cabecera de la cama, hay una especie de aro incrustado en la pared, seguramente no es la primera vez que viene.

Luego vendo mis ojos con su corbata, todo quedo oscuro para mi, escucho que se quita el pantalón, lo hace con paciencia, la idea que me vea desnuda y con deseo, hace que me humedezca rápidamente. sus dedos tocan mi vientre, acaricia mi ombligo suavemente, luego sube, se detiene en mi pecho, lo inspecciona, después siento sus dedos en mi pezón derecho y enseguida en mi otro pezón también, los aprieta suavemente.

La punta de su lengua toca ligeramente mi clítoris y mi humedad, enseguida siento que uno de sus dedos entra en mi vagina, primero la primera falange, y luego todo el dedo. empiezo a gemir sutilmente; a continuación, con mas intensidad besa mi vagina, su bigote me hace cosquillas, pero su lengua se mueve con experticia en mi coño, siento como si me fuera a hacer venir muy rápido.

Y lo logra, tengo un intenso orgasmo, me espalda se arquea hacia atrás, aprieto mis muslos en su cabeza, pero él no se detiene, se mantiene y con fuerza sigue estimulando mi clítoris, me riendo, me relajo y dejo que lo siga haciendo. Se incorpora, y de deja caer sobre mi, me besa en la boca, sabe a nicotina, y lentamente me penetra, puedo sentir su pene erecto y palpitante entrando en mi vagina.

-Es verdad lo que dicen... esta estrechita...- me dijo al oído, mientras me penetraba cada vez con mayor fuerza. Siento demasiado placer como para pensar en sus comentarios.

Sus movimientos son cortos, pero rápidos, y están estimulandome de una excelente forma, me vendré pronto de nuevo.

-Le voy a poner 5, señorita Pilar- cuando dijo mi nombre sentí como se estremeció, me dio con mayor fuerza, como buscando depositar su semen lo mas profundo posible... o eso creo, no estoy segura si se puso un condón.

Saca su pene, me quita su corbata de mis ojos, enseguida busca algo en su maletín, y puedo darme cuenta que no esta usando condón, igual... no me importa. Saca una cámara, no es muy grande, apunta a mi coñito, y empieza a sacar varias fotos. Luego se acuesta a mi lado, y me muestra las fotos que saco, en donde se ve mi vagina, rojita, y escurriendo su semen. Me dice que es su fetiche.

Recoge el semen de mi vagina con sus dedos, y me lo da en mi boca, saboreo sus dedos; entonces saca su portátil, lo pone a mi lado, entra a la plataforma de la Universidad, y sube mis notas, dejándome 5 en todos los cortes. Eso me hace muy feliz.

Cierra el Pc, comienza de nuevo a frotar mi clítoris, su mirada esta fija en mi, en mis expresiones de placer, se sube en mi de nuevo, mis muñecas empiezan a doler.

-¿Me las quitas?, ya me están doliendo- el profesor hace un rápido movimiento y me las quita, pongo mis manos en su espalda, y me aferro a él. Me penetra de nuevo.

-La quiero llenar- susurro a mi oído. Abrí mis piernas como accediendo  sus deseos.

Cuando estaban por cumplirse las 3 horas, el profesor me pidió que me sentara al borde de la cama, abriendo mis piernas, mientras con mis dedos abría mis labios dando paso a que el semen saliera, y el pudiera sacar las ultimas fotos.

Se ofreció a llevarme a mi casa, pero me negué, tengo ganas de caminar, le dije; él se fue en su carro, moría de hambre, no había comido nada desde el desayuno, entonces me dirigí a comer algo, enseguida pude percatarme que aun había semen en mi interior, es una sensación extraña y divertida a la vez, debí bañarme antes de salir, pensé.

Entre en un Olímpica en la calle 63, pedí un sandwich de pavo, eso serviría por el momento.

Bueno, un pequeño precio por no volver a ver estadística en mi vida. Sonreí, ahora empiezan las vacaciones, luego fruncí el ceño, y me detuve a reflexionar sobre algunas palabras del profesor.


lunes, 30 de noviembre de 2015

Alcohol y Sombras I: El Comienzo

Estoy especialmente triste, pero la gente ve mi mal humor, es como una rabia que enmascara una tristeza profunda; la U va bien, pero no salgo ni me relaciono con nadie de allá, creo que piensan que soy antipática o creída, y en algún sentido tendrán razón soy como un autómata que va a estudiar y se va al terminar las clases.

Tengo un trabajo final en una materia, y lo he venido aplazando demasiado tiempo; como buena colombiana deje todo para ultimo momento, según en mis apuntes tengo que realizarle una entrevista a un profesional, e identificar cuál ha sido los puntos claves de su desarrollo profesional, para eso tengo que grabar la entrevista y presentar de manera escrita un perfil del entrevistado, y todo eso es para el lunes, y hoy es viernes.

Lo primero que pensé fue entrevistar a algunos de mis padres, pero resultaría muy obvio, y corría el riesgo de un sermón ético de mi padre, por lo que fácilmente descarte esa opción. Me di cuenta que en mi circulo social no habían profesionales, cosas de la edad y mi momento de vida, supongo. Mi jefe en el bar tiene un socio, es un abogado litigante, tiene su propia oficina, lo distingo porque en ocasiones ha ido al bar. Mi jefe me ayuda, comentándome que su socio esta dispuesto y tiene un espacio libre el viernes en la noche. Me pareció curioso, pero no hice preguntas.

Llegue muy temprano, entonces decido comerme una dona de arequipe en un donkin donuts cerca al parque de Lourdes, según recuerdo, este señor es muy serio e intimidante, y esas imágenes me llevan a pensar en huir, pero perder una materia no es una opción, Tengo miedo. Trato de relajarme pidiendo otra dona, que devoro con una ansiedad que me recuerda que no he almorzado.

Se acerca la hora, salgo del local ya teniendo claro cuál es el edificio, pero tengo que devolverme, olvide mi maleta en el dunkin, me siento estúpida, y tengo una sonrisa estúpida de aquellas que tiene pequeños temblores en la comisura de los labios. Estoy frente al edificio, mi jefe me había dado el teléfono de su socio, y me indico que debía llamarlo cuando estuviera en el edificio. Tome mi celular, y saque una hoja donde tenia anotado su teléfono, marque, tuve que marcar tres veces ya que mis dedos estaban temblando lo que hacia que digitara mal el numero; cuando finalmente lo logre el teléfono empezó a marcar, y marcar, y nadie respondió. Lo intente de nuevo, y no hubo respuesta.

Me desespera tener que esperar, pero bueno, tal vez esta ocupado, espero diez minutos e intento de nuevo, pensé. Me di vuelta, contemple ríos de gente caminando, y esperando bus, ya todos camino a casa. Mi teléfono sonó, llego un mensaje de texto que decía:

"Pilar, estoy ocupado, en 10 min bajo por usted, disculpe hacerla esperar tanto".

Ni modos, tendré que esperar, es difícil describir mis sensaciones en ese momento, había alegría pues podría hacer la entrevista y terminar con es angustia de perder una materia, pero también había miedo, como si en el fondo habría sentido un alivio por no hacer esta entrevista.

Diez minutos eternos, tenia frió, apenas llevaba una chaqueta de jean, y una blusita esqueleto; la puerta se abrió, era él.

 -Entre Pilar, no me había dado cuenta que se volvió de noche- lo dijo secamente, como si su mente no se desconectara del trabajo ni por un segundo, con su mano detuvo la puerta e hizo un gesto invitándome a seguir.

Cuando pase a su lado fui consciente por primera vez de lo alto y gordo que era, si lo abrazara, estoy segura que mi mejilla se apoyaría en su estomago; también note un acento, seguramente de la costa, B/quilla o Cartagena, o algo así, moreno y con un corte que me recordó a los militares.

Al entrar en el ascensor, pude ver en el espejo la diferencia de tamaño, él ocupa todo el espacio del pequeño ascensor, mientras que yo quedo relegada a un pequeño rincón. Si se atascara el ascensor, él se robaría todo mi oxigeno, pensé, y se dibujo en mi rostro otra de esas sonrisas nerviosas.

Su oficina es en el tercer piso, él se adelante sin decirme nada, saca unas llaves y abre la oficina; actúa como si tuviera prisa, o simplemente es su ritmo de vida, entro a su oficina, hay dos escritorios de madera, una ventana grande que da hacia la Cra 13, y hay una puerta que esta cerrada, imagine que era un baño.

Sonó su teléfono, contesto, parece ofuscado con la persona, la conversación me hace sentir incomoda y decido observar la imagen que brinda la ventana. Por lo menos su voz va a quedar muy clara en la grabación, eso me recuerda que debo revisar la grabadora, y estar lista, no quiero quitarle demasiado tiempo a este tipo.

-Pilar, sigue por aquí- abre la puerta de madera, no era un baño, es un salón de reuniones, hay una mesa ovalada, con aproximadamente seis sillas alrededor. Seria irónico que su segundo nombre fuera Arturo, pensé.

-¿Quieres tomar algo?, ¿un whisky, ¿un tequila?- pude ver que cerro la puerta y apago su celular, lo que se reflejo en una expresión de alivio, como si oprimiera un interruptor y lo pusiera en Off. Su día laboral había terminado y quería relajarse.

-Un whisky esta bien- asentí, tuve una extraña sensación de vergüenza si daba una negativa a su amabilidad, parece que es un lado que poco sale de él.

Mientras servia mi trago, pude notar su mirada, me deseaba, pero este era una expresión de deseo diferente; estoy acostumbrada a que los hombres que me desean se conviertan brevemente en caballeros dulces, con expresiones amables y gestos juguetones, pero él es diferente, es fuerte, imponente, es como una roca, tal vez odie las mujeres. Por otro lado esta con vestido y corbata, demasiado formal y pulcro, soy una adolescente al lado de él, creo que eso puede molestarle, creo que no odia a las mujeres, odia a las adolescentes. Se sentó al otro extremo de la mesa.

-Bueno, pues este es un trabajo para la universidad, voy en segundo semestre... - me sentí tonta tratando de demostrar que no era una adolescente, pero igual continué.

-Qué interesante, pues Leo, me hablo estos días del tema, y como le ha ido bien en el bar, pues no le vi problema- sus gestos contradecían sus palabras, apoyo su rostro en su mano, y se escuchaba aburrido.

-Si, pues... es... una... entrevista pequeña- me alivie de terminar la frase, por un momento pensé que no lo lograría, a continuación puse la grabadora en la mesa y la encendí.

-¿Podría usted... hablarme un poco de su formación profesional?- soné como una grabación robotizada.

-Sí, si podría- se quedo en silencio, y me miro fijamente. Fruncí el ceño, lo vi como a una hormiga debajo de mi bota, lance una sonrisa estúpida y dije:

-¿Cual ha sido?- dije con firmeza pero me sonroje, comencé a sudar, tenia la sensación de tener la frente perlada.

-Soy abogado, egresado de la Universidad Católica, en Bogotá...- de pronto caí en cuenta que no le pregunte el nombre, y golpee ligeramente mi frente con mi mano.

-Perdón, y ¿Cual es su nombre?- eso me va a costar puntos menos en la evaluación.

- Mi nombre es Víctor- levanto una ceja, lo odio por eso.

Cuando apague la grabadora pude ver que habían sido 20 minutos de desastre en una entrevista digna de un niño de cinco años, pero por lo menos ya la había hecho, eso era un alivio.

-¿Cuantos años tienes Pilar?- me sorprendió con la pregunta, esperaba que simplemente se levantara y me indicara la salida.

-Tengo 19, los cumplí hace poco- volví a mi tono habitual de niña.

-Muy bien, y estudias psicología, y trabajas los fines de semana en el bar... ¿tienes novio?, ¿hijos?- su tono cambio, menos fuerte y genuinamente interesado.

-Soltera, sin hijos- dije, mientras guardaba la grabadora en mi maleta.

-Y, creo que vives sola, ¿no es así?- me sorprendió lo bien informado que estaba.

-Si, ya hace un año... casi- 

-Una mujer tan bonita y ¿sin novio?, ¿qué pasa?- se levanto, se acerco y se sentó en otra silla a mi lado, nuestros pies se tocaron.

-Estoy bien así- fruncí el ceño, mostrando desagrado en pensar en una relación formal.

-Sí, conozco a las que piensan como tu- puso su mano en su entrepierna, comenzó a frotarse sin ninguna vergüenza o pudor.

Me sonroje aun más, mi cuerpo se puso rígido, la mirada procure mantenerla arriba, pues no sabia cómo reaccionar.

-Además estoy buscando una asistente...- su comentario me dejo desconcertada, ¿para qué me dice eso?, yo no estoy estudiando derecho. -... y de pronto estas interesada- me tuteo por primera vez, debo admitir que le sonó gracioso.

-¿Yo? pero si, yo no estudio derecho...- 

-No pasa nada, necesito a alguien que me ayude, y no tiene que saber de derecho- se froto con mayor intensidad, su pene parecía iba a reventar su pantalón.

No podía escapar, la puerta estaba cerrada, y Víctor bloqueaba mi paso; comencé a preguntarme lo que sucedería si expresaba no estar interesada, y más aun las implicaciones o qué clase de pacto cerraría con el diablo si aceptaba el trabajo, mi única certeza es que no conozco nada de este hombre, y el trabajo podría venir bien.

-No es nada complicado, y estoy dispuesto a pagarte bien... solo si...- saco su pene, y comenzó a masturbarse como si estuviera solo.

-Solo si... ¿qué?- complete su frase, y pase de estar completamente intimidada, a estar intimidad pero con un poco de diversión que hace mucho no sentía.

Sin embargo en mi mente empezó a correr una película de lo que sucedería, como si estuviera segura de lo que venia, ya que de alguna manera no era la primera vez que estaba en una situación semejante, en ultimas casi todos los hombres tiene las mismas fantasias.

-Pues necesito una mujer descomplicada, como tu, y necesito saber ¿hasta que punto es tu "libre pensamiento"?- intuí un reto, difícilmente le huyo a los retos... y lo odie porque parecía que actuara y hablara de modo que me hacia sentir que sabia todo sobre mi.

-ok- realmente no supe qué más decir.

-¿Quieres hacer la prueba?- me miro a los ojos, no dejo de masturbarse, lo hacia lentamente.

-Esta bien- dije sin dudarlo. No tenia nada que perder.

-Muy bien, entonces levántate y quítate la ropa... lentamente-

Me puse de pie, me quite la chaqueta y la colgué en el espaldar del asiento, me senté y me quite mis botas, que deje debajo de la mesa; me puse de pie de nuevo, desabotone mi jean, lo baje lentamente y lo deje en el suelo, a continuación me levante mi blusita, y la deje en la mesa, no traía bra, luego me di la vuelta, le di la espalda a Víctor y baje mi hilo azul claro, me puse en cuatro por unos instantes y lo deje encima de mis jeans.

Me volví para mirarlo, me percate que sus ojos recorrían detenidamente mi cuerpo, seguía masturbandose lentamente, sin prisa, creo que pretende que la situación no termine nunca.

-Ahora quiero que te pongas boca abajo en la mesa... recuéstate, ponte cómoda- se puso se pie, puso su mano en mi mejilla llevándome a la mesa, y acomodando mi cabeza delicadamente. A continuación metió dos dedos en mi ano, en una mezcla de determinación y delicadeza, que logro que gimiera con efecto retardado... ya cuando sus dedos habían entrado por completo.

-Así es la prueba, y de ti depende tu paga- definitivamente no entendí el reto. Saco sus dedos, abrió un cajón en un mueble, saco un cuaderno y un lápiz, empezó a escribir algo, se mostró emocionado y excitado, como impaciente por comenzar, enseguida puso el cuaderno a mi lado, para poder ver lo que escribió, mientras con el lápiz empezó a enfatizar cada una de sus palabras golpeando el cuaderno con el borrador del lápiz. -Si aguantas menos de 5 minutos, no tienes el trabajo y no nos volvemos a ver en la vida; si aguantas más de 10 minutos, esta va a ser tu paga; si aguantas más de 15 minutos esta va ser tu paga, y si aguantas hasta que me derrame... esta sera tu paga-.

Abrí mis ojos con sorpresa, económicamente la oferta es bastante tentadora, pero igual, no debe ser fácil, por e modo en que me lo ha dicho me hace pensar que no es la primera vez que hace algo así.

-Esta bien- dije, y cerré mis ojos, como si al hacerlo me volviera más fuerte.

-Nos vamos a guiar por el reloj de la pared, ¿esta bien?-

-Esta bien...- no me dejo terminar de contestar cuando metió sus dos dedos nuevamente, sin aviso, los saco rápidamente, escupió en mi ano un par de veces y su verga empezó a entrar lentamente en mi culo.

Apreté mis labios, la situación si duda me tiene mojada, puedo darme cuenta que mi coñito esta humedeciendo la superficie de la mesa, pero el dolor también es innegable; comienza un ritmo, no muy rápido, no muy lento, lo saca lentamente y lo mete de un empujón violento, cada vez que lo hace grito, no tarda entonces en acelerar el ritmo, manteniendo la fuerza, siento dolor y placer, y lucho por enfocarme en el placer. Tengo el impulso de abrir los ojos y mirar el reloj... pero no lo hago.

-Ya...cinco... minutos- dijo Víctor jadeando ligeramente.

Admito que tenia cierto temor de no llegar ni a los 5 minutos, sentí alegría, es la primera vez en casi seis meses que siento alegría; y viene una envestida con más fuerza, ahora va lento, y cada vez que entra me quiere destrozar, mis gritos son mas fuertes...intensos, y ahí viene otra ves... me duele, y de nuevo... no creo que aguante. Llevo mi mano a mi coñito, tal vez frotando mi clítoris pueda nivelar el placer. Mis expresiones son extrañas, oscilan entre gritos de dolor seguidos por gemidos de intenso placer. Él me agarra del cabello, hala de el arqueando mi espalda ligeramente hacia atrás.

-diez- susurra a mi oído, y en su voz noto el cansancio y el placer.

Me esta destrozando, y mis gritos lo alientan a seguir haciéndolo; me enfoco totalmente en mi clítoris, hay más gemidos que gritos ahora, algunos dirían que son gemidos gritados de placer, pero debo hacer algo y no resistiré más, voy a buscar mi orgasmo. Lo froto con intensidad, mi humedad facilita que sea intenso y con buena velocidad...y no tardo en sentir que esto cerca, estoy tan cerca, llego al limite, no hay vuelta atrás, sale de mi boca un grito ahogado de placer y un desahogo de meses, la mesa queda empapada.

Víctor percibe mi orgasmo, acelera su ritmo, con todas sus energías... y gime, siento gotitas de sudor en mi espalda, y mi ano ser llenado de su semen. Se deja caer un instante sobre mi, es demasiado pesado, entierro mi codo en su estomago indicándole que se levante. Se pone de pie, agitado.

-Mierda, no llegue a 15- dijo Víctor, sonreí sinceramente.

-¿Cuando empiezo?- pregunte juguetonamente.

-Pásate el lunes, en la tarde-


Prologo: Alcohol y Sombras

Pensaba que hay trabajos irremediablemente divertidos, como por ejemplo en un parque de diversiones, en una casa del horror, una tienda de tecnología o un bar. Sin embargo son trabajos que se suelen idealizar, y que deja a un lado una realidad que resulta ser no tan divertida y emocionante; el que trabaja en un parque de diversiones esta ahí para que los demás se diviertan, en una casa del horror la monotonía y la incomodidad pueden llevar al tedio, en una tienda Apple tiene que vender y competir, y si estas en un bar... bueno lidiar con borrachos nunca es algo divertido, o si, hasta cierto punto. El asunto con este ultimo es que te puede consumir, y da pie a que empieces una rutina y un estilo de vida poco sano, y aún más si no te encuentras bien.

He conocido personas que trabajando en un bar logran de alguna manera un equilibrio casi perfecto, se vuelven nocturnas, pero estudian, tienen relaciones y familias ejemplares, como que en todo hay un limite bastante claro que les permite llevar paradojicamente una vida sana. Pero también hay otros casos en que la vida nocturna, y el trabajo nocturno los consumen; recuerdo un buen amigo, emprendedor, con un aire independiente de aquellos que detestan tener jefes, lo que lo llevo a la idea de montar un bar. Lo curiosos es que literalmente se bebió su propio bar.

En mi caso, me pondría en los segundos. Seré sincera, cuando mi blog empezó a crecer y ha tener una idea clara, pensé saltarme e ignorar este periodo de mi vida, pero he decidido que para mantenerlo lo mas fiel a mi vida... debo contarlo, así que va a ser un año de mi vida, un año oscuro por así decirlo, un año que no viví, sino sobreviví.

Alcohol y Sombras es una serie donde ilustro la etapa más cruda y oscura, donde me puse en riesgo, y en donde tuve contacto con practicas sexuales más extremas y con personas dañinas, y de algún modo abusadoras. Por lo que es posible que no sea una lectura para todo el mundo.

Todo empieza 6 meses después de los acontecimientos de EN EL BAR, ¿y por que doy un salto de 6 meses?, en realidad considero que en ese periodo de tiempo no paso nada, fue un periodo muy tranquilo, me sentía tan mal que pasaba fines de semana enteros en mi casa, incomunicada, aislada. Incluso conviví con un par de compañeras, que hicieron que mi libido llegara casi a cero. Tuve una pareja formal, y había muy poco sexo.

Trabajando en el bar, recibía tantas propuestas indecentes, que termine por ignorarlas todas, creo que hasta me fastidiaban, estaba de mal humor casi todo el tiempo... estaba muy triste y peleada con la vida. Eso facilito que todo esto pasara, pues de haber estado bien estoy segura que habría tomado otras decisiones.

Pero todo cambio una noche, una noche cuando lo conocí a él.


viernes, 27 de noviembre de 2015

En el bar

Me dijeron que estudiar enfermería era para maricas, eso solo lo estudian viejas y maricas, me dijo mi padre el día en que le dije que quería ser enfermero; hoy termine el primer semestre, somos dos hombres en un curso con 20 mujeres, nos hicimos muy amigos desde el primer día, creo que estar entre tantas mujeres es intimidante. Bromeábamos respecto a que la mitad de las mujeres eran para él y la otra mitad para mi, y en la compañía de una cerveza fría debatimos cuales eran las suyas y cuales las mías.

Fue gracioso hasta que él empezó a tener éxito con "las que le correspondían", admito que me daba envidia cuando comentaba sus aventuras, en solo este semestre se había comido a tres de nuestras compañeras; yo, por otra parte he fracasado recurrentemente, a pesar que lo he intentado y he optado por varias estrategias, y ninguna me ha servido.

El fin de semana pasado estuve cerca, invite a Ana Maria a tomar una cerveza en un bar cercano, acepto mi invitación, eso me dio muchas esperanzas, además se tomo unas cervezas de más y eso me llevo a pensar que de esta no se me escapaba. Pero lo hizo, después de haber vomitado y pasar media hora en el baño llego su hermano mayor al bar y se la llevo, ni siquiera le saque un beso, ni uno de despedida por lo menos.

Soy caleño, y soy negro, llevo un año viviendo en Bogotá y empiezo a creer que a las mujeres bogotanas no les gustan los negros, eso me frustra, y las palabras de mi padre "estudiar enfermería es para maricas" retumba toda las noches en mi cabeza... tengo dificultades para dormir.

Hay un par de sitios que ponen salsa, voy frecuentemente. Un caleño es un dios en un sitio así, pero las bogotanas son tímidas, aceptan bailar una canción conmigo y luego se evaporan, como si me tuvieran miedo; la otra noche me levante una paisa recién llegada a la ciudad, pero no me paro bolas, eso me llevo a pensar que de pronto no son las bogotanas, tal ves es la ciudad, o tal vez yo. Bueno, en Cali era diferente... tenia mejor suerte.

Hoy es noche de cervezas con mi compañero, "noche de maricas" pensé, y maldije a mi papá por esas palabras. La decisión fue fácil, nos agrada un bar, no es muy grande, ponen buena música al volumen adecuado, de modo que no hay que gritar para poder entendernos; cuando llegamos pude ver que el bar estaba la mitad de su capacidad, magnifico, pensé, así es más fácil pedir canciones.

Nos sentamos, y sonaba algo de los Beatles, no reconocí la canción. El lugar estaba lleno de parejas, incluso pude ver un par de compañeras con sus novios, y yo con mi amigo... "maricas"; sin embargo mi humor mejoro cuando una mujer muy linda se nos acerco, podría armarse un trió, pensé rápidamente, cualquier cosa haría para darle fin a mi verano, peliroja, esbelta y con un par de tatuajes que eran apenas visibles, pero me animo se fue a pique cuando me pregunto lo siguiente:

-Buenas noches, ¿qué desean ordenar?- trabaja en el bar, tiene que ser amable con todos, mis esperanzas llegaron a cero.

-Dame una águila- dijo mi amigo

-yo quiero una club- dije secamente.

Admire su figura mientras se iba, debe ser nueva, nunca la había visto. Era la única mujer "sola" en el lugar entonces naturalmente hizo parte de inmediato de mis fantasías; mi amigo rápidamente me conecto de nuevo a la realidad, y me hablo sobre su salida con Jennifer, ella sin duda era la mujer mas atractiva del curso, madre soltera y con unos senos que constantemente me hacia soñar con poseerla, primero fui incrédulo, pues tenia la seguridad que ella nunca se metería con ninguno de nosotros.

-Pura mierda... esa vieja nunca...-

-Si quiere le muestro- dijo interrumpiéndome y soltando una carcajada.

Saco su celular del bolsillo, parecía que buscaba algo, pero no entendí bien qué pruebas podría tener en su celular. La mesera volvió con nuestras cervezas, pude ver mas de cerca sus tatuajes, y su piel blanca y suave por lo que podía apreciar, quería hablarle, decirle algo, pero no se me ocurrió nada nada inteligente y cautivador, me quede en silencio y ella se fue sin siquiera notarme.

Finalmente me paso su celular, pude ver un par de fotos de una mujer desnuda, en una cama con las piernas abiertas, pero podría ser cualquier mujer, sin embargo me percate que en esas fotos con mala resolución podía distinguirse el tatuaje de Jennifer en sus senos. Maldita sea, si es cierto, pensé. Y eso me llevo a una larga conversación, un tanto aburrida, sobre cómo lo había logrado, y una descripción de los talentos de Jennifer en la cama, admito que quede con una gran erección viendo las fotos e imaginándola.

Pedimos otras cervezas, y vi en acción a mi amigo.

-Quiero otra águila, angelito hermoso- su intención era sonar tierno, pero sonó como un pendejo. Ella debió pensar algo parecido por la sonrisa que se dibujo en su rostro y una ceja levantada.

Yo, quiero compañía femenina, hace mucho no la tengo, el pensamiento me trajo una sensación de nostalgia casi insoportable. Entonces, me puse de pie y pedí una canción, algo de Guns N Roses vendría bien. Me tope con la mesera, esta tomando aguardiente, trabajando en esto debe ser difícil no tomar algo, o tal vez su jefe la ve tensa y sabe de soluciones practicas, o simplemente es una alcohólica. No importa, es muy linda, pero ni sabe que existo, no se da cuenta que le tengo ganas.

La noche avanzo, no quería embriagarme, pero estoy borracho, deben ser mas de las dos de la mañana, el bar nunca se lleno, mi amigo intento conquistarse a la mesera, pero lo más que puso hacer en sacarle el nombre, Paola, o Paty, no pude entender muy bien cuando se lo dijo.

Este marica se quedo dormido, no tengo ni puta idea para donde llevarlo cuando salgamos, me lo voy a tener que llevar a mi casa... "maricas".

Hace calor, un puto calor que me sofoca, una sed abrumadora, me levanto voy al baño, necesito agua, podría tomarme una piscina, y aun así quedar con sed; el baño esta ocupado, otro borracho estará orinando, solo espero que no este orinando en el lavamanos, la mesera sale del baño de mujeres, y me sonríe, no se si me esta coqueteando o se burla de mi, me debo ver ridículo en todo caso.

Un hombre greñudo sale del baño, tiene la mirada perdida, debe ser una metáfora de su propia vida. Entro al baño y me quito la camiseta, abro la llave del lavamanos, junto mis manos formando una copa, tomo agua, y con mis manos empapo mi cara, mi cabello, mi pecho, siento un gran alivio; no me decido si salir o quedarme un rato, aislado y lejos de la música, es agradable alejarme de todo, pero pienso en mi amigo, esta solo y dormido, a continuación abro la puerta lentamente, y salgo, solo para darme cuenta que olvide mi camiseta.

Tal vez lo estoy imaginando, pero todos me están viendo, y burlando; de nuevo soy un payaso, la mesera me esta viendo, seguramente sera una anécdota que le cuente el resto de sus días a sus amigas, de aquel caleño borracho, desorientado que no sabia donde estaba de pie.

Hay una mano en mi pecho, cálida y pequeña, me empuja de nuevo al baño, debe ser muy fuerte porque no tengo como resistirme, no tengo claro quién me esta empujando.

-Espera... - creí escuchar

Vi hacia abajo, era ella, o una visión de ella, debí desmayarme en el baño y ahora estoy soñando, ella se frota contra mi cuerpo, me da algo de vergüenza notar mi erección, ella, así sea un sueño puede pensar mal, puede imaginarse que soy un eyaculador precoz, y con mi suerte, tal vez hasta en un sueño termine mi verano, pero con una frustración, y el chisme va a correr y...

Golpee mi cabeza contra la pared, dolió, me despertó, con la sorpresa de que todo es real, la mesera esta lamiendo mi pecho, luego alza la vista y mira mi ojos, se da vuelta, nos miramos en el reflejo del espejo, qué pequeño es el puto baño, pensé. Si su cuello, ella como indicándome se recogió el cabello, ladeo su cabeza indicándome que besara su cuello, y lo hice...su aroma, su suavidad, toda una delicia de una figura femenina que por tanto tiempo la vida me había negado.

Sus ojos, eran tristes o tal vez estaba borracha también, bueno para estar en estas conmigo debe estar borracha; con sus manos esta frotando mi verga, me duele, quiero que este libre, desabotono mi jean, dejo que queden hasta mis rodillas, libero mi pene y ahora me concentro en agarrarle sus teticas; ella parece no querer perder tiempo, se baja sus jeans rápidamente, tiene un hilo rojo, y acompaña a sus jeans que bajan hasta sus tobillos, se inclina apoyándose en el lavamanos.

Bajo mis manos a buscar esa cuquita, esta húmeda, muy húmeda, solo pienso en meterlo, ella me mira por el espejo, como alentándome a que la penetre de una vez; enseguida sin pensarlo dos veces agarro mi verga, y se la meto, suavemente, no puedo creer que este dentro de ella, su cara comunica placer.

Temo que sus gemidos nos delaten, nunca había estado con una mujer que gimiera tanto, y quiero darle más duro, entonces pongo mi mano en su boca, ahogando todos sus ruidos de placer, y la penetro con fuerza, quiero destrozarla, nuestras miradas están conectadas por el espejo, y es como si le entendiera que quiere que no me detenga y que le de más duro; y eso hago, con su humedad se me hace muy fácil entrar y salir, ahora miro su culo, puedo verle otros tatuajes que antes no vi, solo son visibles cuando uno se la esta culiando, pensé.

Mientras la seguía penetrando, busque su culo con mis dedos, y le metí un dedo, ella no protesto, entonces le metí dos, ya no puedo verla, el espejo se esta empañando, yo estoy sudando; ella pasa una mano por el espejo, parece que esta interesada en ver nuestro reflejo, eso la caliente, puedo notarlo. Quiero venirme, pero no sé donde venirme, no me quiero detener y esta puta no me pidió condón. De malas, problema de ella, me le voy a venir adentro, le voy a llenar esa cuquita de leche.

Alguien abre la puerta del baño, tengo la sensación que todo el calor acumulado se va por la puerta, hago un gesto con la mano, y cierro la puerta nuevamente; ya estoy a punto de venirme y ningún hijueputa me va a interrumpir.

Estoy a punto... le voy a dar todo... todo para ella... ella lo pide. Pongo mis dos manos en su cadera, ella deja salir sus gemidos sin temor a que la escuchen, le doy con mas fuerza, y ganas, y... estallo dentro de ella sin control.

Mis fuerzas se fueron, veo que ella se sube sus jeans, se arregla un poco el cabello y sale del baño, sin decirme nada, necesito más agua, me siento deshidratado; tomo un poco de agua, me pongo mi camiseta y salgo del baño, el lugar esta casi vacío, mi amigo sigue durmiendo, tomo asiento junto a él, y miro a mi alrededor, la estoy buscando, sin duda quiero seguir en contacto, pero no la veo.

Tengo que hacerme cargo de mi amigo, volver a mi realidad, me resulta amargo. Lo despierto, pagamos, y salimos a buscar un taxi, pero quisiera irme con alguien más. Tendré que regresar otra noche.


lunes, 2 de noviembre de 2015

No 28. Noche sin limites

Seguí bebiendo, no tenia prisa de llegar a casa, en todo caso estaba solo a un par de cuadras de mi apto, estaba por así decirlo muy complacida, relajada, deshinibida después de haber bajado del segundo piso con Gustavo; lo vi pasar un par de veces, pero estaba más concentrado en conversar temas del bar, en mi caso estaba sentada con un grupo de tres hombres, en un principio su grupo era más numeroso, pero la noche, el dinero y el alcohol habían hecho que solo ellos tres siguieran en el bar.

Ellos hablaban, y me hablaban de temas, que no comprendí en un principio, mi mente estaba más atenta a ver las miradas del bar, y me preguntaba si se dieron cuenta de mis acciones libidinosas en el segundo piso. Tal ves nos habrían escuchado en esos pocos segundos en que la música se detuvo, tal vez las canciones no sonaban tan alto como para cubrir mis gemidos y el rechinar de la mesa.

Creí entender que eran estudiantes de la Javeriana o de la Piloto, estaban en un momento de euforia que me contagio, y que logro que riera a carcajadas de todos sus absurdos comentarios.

Me había acomodado en un rincón, en un sillón bastante cómodo, además tenia la virtud de ser un punto estratégico, podía ver todo el interior del bar, y una ventana a mi costado me permitía ver hacia las frías calles bogotanas de la madrugada, casi las 2:00 am había calculado mentalmente. Compartía el sillón con un muchacho moreno, con acento de la costa, que tenia una camiseta negra con el logo de Judas Priest, a su lado alguien al quien llamaban "el paisa" que tenia una barba abundante y descuidada y, frente a mi un hombre de cabello muy largo y rizado, podría pasar como el guitarrista de Pantera.

El que estaba a mi lado según pasaban los tragos y los minutos se acercaba cada vez más y más, hasta que puso su brazo alrededor de mi cintura. Me gustaba aveces ser el centro de atención.

-¿qué me le estaban haciendo arriba?- pregunto el paisa sin ocultar su ironía.

-No, nada en absoluto- todos rieron, y yo reí también

Al darme cuenta que algo sospechaban o que tenia algunas certezas, decidí no complicarme y relajarme con la situación, el alcohol también ayudaba.

-Pero muéstrenos alguito- dijo el de cabellera larga, retándome.

Me encontraba tan deshinibida que abrí mi blusita para mostrarles mis senos.

-¿te las dejas tocar?- pregunto el que estaba a mi lado.

No respondí nada, pero no me cubrí. Ese gesto lo entendieron como una afirmación, entonces el costeño puso su mano en mis senos para frotarlos, los otros dos lo imitaron. La forma como me tocaban y apretaban mis pezones me llevo de nuevo a un punto de placer exquisito.

-ya debe estar toda mojada-

-voy a revisar y les digo- el costeño abrió mi jean con una mano, y metió dos dedos para explorar superficialmente mi coñito.-ufff esta empapada-, froto sus dedos contra mi clítoris, palpo mi humedad, saco la mano y puso los dedos en mi boca, lamí sus dedos, luego los puso en la suya.

El paisa presiono al costeño para cambiar de lugares -me toca a mi, ya usted disfruto mucho- entonces el costeño se levanto para ir al baño, el paisa se acerco, apretó mis pezones y me los mordió sutilmente, con su mano busco la humedad de mi vagina, éste metió dos dedos y penetro mi vagina hasta donde sus dedos llegaron; a continuación sentí un enorme calor por todo mi cuerpo, un calor húmedo y sofocante que me impulsaba a quitarme toda la ropa... pero no lo hice.

El de cabello largo se puso de pie, quito al paisa, tomo mi mano y me hizo levantar, entonces el se hizo camino para acomodarse en el rincón, invitándome a sentarme de nuevo, después el paisa se hizo a mi lado, y el costeño cuando regreso se hizo al frente; el de cabello largo comenzó a pellizcar uno de mis pezones, y con dos dedos de la otra mano bajo a estimular sutilmente mi clítoris, el paisa mordía mi otro pezón y me penetraba con dos dedos, mientras el costeño nos tapaba, después cambiaron de nuevo con el paisa.

Por encima del hombro del costeño fije mi vista en la barra, ahí estaba Gustavo mirando a la distancia haciéndome una señal con su mano, levantando el pulgar; sonreí, cerré mis ojos y lleve mi cabeza hacia atrás para apoyarla en el pecho del de cabellera larga.

No había vergüenza, o pudor, o incluso miedo, la explosión de sensaciones me llevaba más allá de esas simples cosas, lo entendí como una experiencia placentera. Pero todo eso fue interrumpido cuando tuve la certeza que estaba a punto de tener un orgasmo, casi por instinto me resistí, trate de incorporarme pero varias manos me lo impidieron; el costeño metía y sacaba sus dedos de mi coño intensamente, como tocando todo mi interior y después lo sacaba y lo metía de nuevo, el de cabello largo tomo dos dedos y froto mi clítoris cada vez más rápido. No se detuvieron pese a mis intentos, continuaron... di una patada a la mesa desde debajo, las latas de cerveza y unos vasos de cristal cayeron al suelo derramando el alcohol, la mitad vino a dar en el jean del paisa, y el resto se perdió en la madera, mi espalda se arqueo, mis gemidos salieron pero taparon mi boca, mi mano golpeo la ventana una par de veces, la otra se agarro del cabello del paisa.

Tarde en incorporarme, en parte por la intensidad del orgasmo y en parte por temor de tener demasiados ojos encima. Pero no sucedió, la música estaba tan alta que pocos desviaron su atención de sus temas personales,y los pocos que lo hicieron rápidamente regresaron a sus asuntos.

-me quiero ir- le dije al costeño al oído, al tiempo que puse mi mano en su cabello.

Él se acerco al paisa y le dijo algo que no pude entender, enseguida se levanto y fue a la barra, cuando regreso venia con una cajita de aguardiente.

-listo vámonos pues- dijo euforicamente. Me puse de pie y me apoye en uno de ellos.

Hacia bastante frío, tal vez era mi calor interno y el alcohol que hacían que estuviera cómoda sin ponerme una chaqueta, creo que debían ser cerca de las 3:00 am. Me llevaron caminando por la calle 45, pasamos la Av caracas, en un par de cuadras doblamos a la derecha hasta encontrar un edificio no muy alto, y entramos, nos recibió un vigilante que estaba ya en sus 60´s, con pelo canoso y una ruana gruesa, se saludaron entre todos como viejos amigos. No había ascensor, pero afortunadamente solo había que ir hasta el tercer piso.

Entramos a un pequeño aparta-estudio, con una sala y una cama, al entrar no dude en quitarme la ropa de inmediato, dejándola casi a la entrada, y sin que nadie me guiara fui a la cama, acostándome de medio lado, sin decir una sola palabra.

-Es mi cama, entonces voy de primeras- dijo el paisa, que se acerco a mi, abrió la cajita de aguardiente, me tomo del cabello obligándome a mirarlo hacia arriba y la vació en mi garganta; empezó a sonar música, reconocí que era Soda Estereo, dejo sus pantalones en el suelo y metió su pene ya erecto en mi boca, ¿han tenido esa interesante sensación después de tomar mucho alcohol y después comer algo?, eso se acerca un poco a mi sensación cuando su pene entro en mi boca, me encanto y la disfrute centímetro a centímetro.

-Sin venirse encima todavía, ¿no?- protesto el de cabellera larga.

-Si, todo bien- respondió el paisa, -al final la bukkakiamos-

Tomo un condón y se lo puso, yo me acomode en el centro de la cama dejando mis piernas abiertas, enseguida el paisa se hizo encima y sin perder tiempo me penetro, con fuerza.

-Te voy a dar lo que andaba buscando putica- susurro en mi oído, y sus embestidas apocaban incluso la música que estaba a medio volumen. Mire a mi costado nuestras sombras en a pared, me entregue a él y a los que quisiera hacerme.

No tarde en tener otro orgasmo, y rasguñe su espalda sin consideración.

A continuación vino el costeño, ya desnudo y con un condón puesto, me puso en cuatro al borde de la cama mientras él permaneció de pie, con facilidad penetro mi vagina, primero suavemente y lento, luego con intensidad llegando hasta el fondo como usando todas sus energías, me dio un par de nalgadas que debieron sonar hasta el primer piso, y el choque sonoro de pelvis contra mis nalgas se hacia cada vez más pornográfico.

Se vino, lo sentí en como enterraba sus uñas en mis nalgas. Yo me vine y todos lo evidenciaron cuando caí desplomada en la cama luego de un largo gemido.

El de cabellera larga se acerco sin dejarme descansar, aparto al costeño, me dio la vuelta y puso mis piernas en sus hombros, lo metió sin ningún preliminar y con una intensidad que hasta ahora estaba controlada; tomo mis tobillos he hizo mis piernas aun lado, se tumbo sobre mi, buscando una penetración más intensa, puse mis manos en sus nalgas y lo guié para que incrementara su ritmo, y así lo hizo, en menos de un minuto sus embestidas se incrementaron y percibí la tensión en sus nalgas, que apreté mientras él eyaculaba.

El paisa tomo mi mano y me llevo a la sala, me hizo arrodillar, el de cabellera larga se quito el condón y escurrió su semen en mi cara, el costeño y el paisa se masturbaban, enseguida sentí que el paisa me me bañaba la cara con tres chorritos, los disfrute, sentirlo en mi piel en mi cara, dos minutos después el costeño me dio dos chorritos mas de su semen.

Los mire y, sonreí.

Una sed casi dolorosa me despertó, la luz del día no era muy brillante, por lo que imagine que deberían ser cerca de las 4:00 pm, no lo verifique, la cabeza me daba vueltas en una espiral psicodelica, o por lo menos fue la palabra que en ese momento tuvo mayor eco en mi; también moría de hambre, intente moverme pero había un brazo que me pareció pesaba lo mismo que un toro sujetándome por el abdomen, hice un esfuerzo y lo puse a un lado, vi sobre mi pecho tres condones usados, los deje caer al suelo cuando me gire al borde de la cama.

Cuando logre sentarme pude darme cuenta del dolor intenso en mi cabeza, pero la sed era más dolorosa, me puse de pie, fui al baño y tome agua del lavamanos. Nunca había tomado un agua de lavamanos tan gloriosa como esa, vi mi reflejo en el espejo, esperaba verme mas despeinada, pensé. Al salir del baño pude verlos a todos dormidos, el costeño era el único que estaba en la cama, los otros, inconscientes estaban en el suelo apoyando sus cabezas en un par de cojines del sofá.

El olor a semen y sexo taponaba pesadamente mi nariz, necesitaba salir y respirar, de repente el apto se me hizo extremadamente pequeño, levante mi ropa del suelo, con prisa salí, sin darme casi cuenta que no me había vestido. Me puse mi ropa en el pasillo, baje por las escaleras, y salí, me alegraba poder respirar.

Ahora tenia que tomar algo, comer algo y descansar en mi propia cama... cómo anhelaba mi cama.