sábado, 22 de junio de 2019

Infierno

Ese día hacia demasiado calor,  esa mañana me había ido de la ciudad sin tener idea del futuro, solo improvise y dije sí a un trabajo que no prometía mucho, pero, me resulto interesante pasar algún tiempo en un lugar en donde nadie me conocía. Seria como una especie de nuevo comienzo o como un juego de ser otra por un tiempo; conocería personas, tendría tal vez una amiga, un gato amarillo o un periquito, me levantaría tarde, haría mi desayuno, caminaría hasta el trabajo, escribiría algunos informes, realizaría un par entrevistas. Comería en algún lugar bonito en la noche, ya no haría tanto calor, regresaría a casa, tomaría algo frío y dormiría como nunca, tranquila, cansada, relajada.

Tome la decisión en una llamada que no esperaba, y sin pensarlo solo acepte, al colgar fue que de alguna manera sentí un frío de incertidumbre y arrepentimiento, pero, solo respire profundo y tome la decisión de seguir adelante; al día siguiente estaba en camino con una mochila, miedos, no le dije a nadie, solo desaparecí, deje de estar donde había estado los últimos años, deje de hablar con aquellos que hablaba casi todos los días. El viaje fue muy largo, aburrido, lo que hacia que en mi cabeza nacieran las ideas mas extrañas que había tenido jamas. Al llegar lo primero que me percate fue el clima, creo que nunca sentí un calor así, insoportable por momentos, y creo que jamas agradable.

Debo decir que la habitación que encontré era coherente con el precio del arriendo, demasiado pequeño para mí, pero resultaba curioso, al mismo tiempo, que la habitación tenia una entrada independiente, era una escalera de caracol pequeña que llevaba a una puerta de metal blanca, y que al abrirla en efecto llegabas a mi habitación. Ahora la recuerdo con cariño, no fue tan mala, lo que sucedía es que yo era demasiado joven. La cama era gigante, me imagine que me divertiría mucho ahí.

No lleve mucha ropa pensando en comprar un repertorio decente en el pueblo, ropa que fuera acorde con ese clima, con las personas, creo que tuve la intención de ser una más, sin embargo, fue una intención que nació marcada para fracasar... mis tatuajes, bueno, nadie más tenia tatuajes en ese pueblo, era impensable que una mujer los llevara almenos, claro, que estuviera loca o fuera una rebelde, una turista de una tierra lejana. Así que eso hizo a que fuera imposible ser invisible y, claro, llevar el cabello en un tono rojizo tampoco resultaba un camuflaje social eficaz. Me decían "la de los tatuajes" o "la pelirroja". 

En el primer piso vivía una familia muy tradicional, una pareja de mediana edad, y dos hijos, ya adolescentes. Él estaba casi siempre de viaje, ella ama de casa, pero también debía viajar por negocios que nunca comprendí, cuando ambos padres no estaban venia el abuelo y cuidaba a sus nietos un par de días.

El trabajo resulto ser demasiado sencillo, pausado, podía hacer el trabajo de un día en media mañana, la oficina era particular, hacia demasiado calor y a pesar de mantener siempre la ventana abierta, la brisa nunca entraba, era como si el aire fuera tan pesado que no lograra moverse por mas que lo quisiera. Así que, cuando terminaba temprano, me iba temprano, pasaba la tarde en una piscina, o caminando, o follando.  El segundo día salí con el mensajero de la empresa, joven y atractivo, con una gran vitalidad y arriesgado, me invito a salir y sin dudar acepte, comimos un helado, tomamos una cerveza, caminos y terminamos en mi habitación. Nos besamos, me desnudo, lamió mis senos, jugo con mis pezones y un par de cubos de hielo, luego otros cubitos se derritieron rápidamente en mi clítoris mientras me retorcía en la cama, me penetro, me beso, fue muy suave y lento, me ahogaba de nuevo el calor, enseguida lo hizo mucho más rápido, sentí explotar y lo sentí explotar dentro de mi.

Me abrumo una sensación desproporcionada de sed, me puse un vestido corto y salí por algo de tomar, caminando percibí algo extraño y refrescante en mis piernas, observe que el semen escurría en tres delgadas lineas por mis piernas; regrese con algunas botellas, el mensajero se daba una ducha, al escucharme salio del baño con una erección completa, se acostó en la cama y me invito a acompañarlo, me hice encima de él, su pene de deslizo fácilmente al interior de mi vagina, me moví lentamente mientras sus manos acariciaron mis senos, cerré los ojos, me deje llevar, disfrute, aumente el ritmo, gotas de sudor cayeron de mi frente, me vine, él se vino. 


lunes, 27 de mayo de 2019

La promesa de los 3

Me había hecho una promesa, sin embargo, la había olvidado, y qué bueno fue olvidarla pues la sorpresa fue en verdad una sorpresa. Cuando lo menciono solo sonreí, ya que me sonó a esas frases estereotipadas del amante fogoso y complaciente, pero, en ese caso la verdad solo me he fijado en su físico, M.. puedo decir con seguridad que pasa muchas horas en la semana en el Gym, es calvo por elección, tiene dorso y unos brazos fuertes, firmes, marcados. 

No estoy segura si me agrada o no, y aveces quiero hablar con él, pero la mayor parte del tiempo no quiero ni escucharlo; anoche follamos, fue un muy buen encuentro, nos entendemos de maravilla en la cama y me recordó lo que me prometió apenas nos conocimos: me follaría tres veces en la mañana para que me fuera relajada al trabajo, ya que me ha notado un poco estresada al parecer.

Esta mañana desperté al sentir que chupaba mis senos y, al percatarse que abrí los ojos se aseguro de mi humedad y me penetro, me aferre a él con la poca energía matutina que suelo tener, solamente me deje llevar, lo hizo suave, despacio, pero con firmeza, acompañado de un movimiento regular, me beso, me hizo venir, él se vino también y me dijo al oído que apenas era el numero uno. Se levanto, tomo agua, estiro sus piernas, regreso a la cama, dijo que ya estaba listo para el dos; inicio metiendo sus dedos en mi vagina, luego metió su pene que ya estaba duro (¿siempre lo estuvo?), me beso, no paramos de besarnos, estaba vez lo hizo muy suave al comienzo, luego con fuerza, nos vinimos casi al tiempo, primero él, pero a los pocos segundos me estremecí, hundí mis uñas en su espalda. 

Entramos a la ducha, me alzo, me penetro de nuevo, me dijo que necesitaría todo el día para recuperarse, me reí de lo que dijo, pero sobre todo de cómo lo dijo; al venirnos nuevamente menciono su deseo de convivir conmigo, lo mire a los ojos, toque la punta de su nariz con mi dedo indice y le dije NO. 

lunes, 6 de mayo de 2019

El maletín de R

Hay hombres que aparecen en mi vida, y así como aparecen luego se hacen parte del paisaje, luego, con el tiempo no me percato que ya no están, y sin embargo, puede suceder que vuelven a aparecer; regresan como si el tiempo se detuviera y continuara de repente. R me dijo una noche que estaba en la ciudad, menciono que quería verme.

R es un hombre bien particular, recordé que tenia un especial encanto por un conjunto de lencería rosa que me regalo hace aproximadamente tres años a razón de un capricho suyo; creo que es una especie de cromofetiche que tiene un efecto sorprendente en su fisonomía y en sus erecciones. Siempre usa una gabardina negra, pesada, gruesa. Viaja con una maleta y un maletín de cuero, este segundo es el que es un poco extraño, es su caja de herramientas, si la abres esperas encontrar documentos, carpetas, no obstante, lo que se encuentra es una colección generosa de juguetes sexuales: tres consoladores, uno negro sencillo, uno rosa de dos puntas la segunda es para el ano, uno de vidrio azulado; dos vibradores, uno de forma cónica y otro con la forma fálica tradicional; dos pares de esposas, un lazo negro, unas bolitas anales moradas, aceites de diversos aromas.

Tiene un ritual que creo debe seguir con cada mujer, le gusta abrir el maletín, mostrar cada uno de los juguetes, explicar cómo funcionan, luego una copa de vino, música suave. Luego de regreso a la cama dice algo como "me gustaría empezar por este, ¿te acuerdas cómo funciona?"

Le digo que más o menos, pero no porque no lo recuerde sino debido a que sé que disfruta explicando; esta vez me pide que me quite la ropa, toma uno de los vibradores y pone la punta en mi clítoris, lo enciende, me mira a los ojos, me pregunta qué siento, pero no me deja responder, o más bien pone palabras en mis labios "debes sentir cómo pequeños temblores recorren tus piernas, una sensación que no puedes controlar, como un reflejo que..."

Busca un nuevo juguete, esta vez quiere estimular mi coñito y mi culito, hace la misma pregunta, pero el es que nuevamente responde. Me ata, deja mis piernas abiertas, para su diversión, para jugar con paciencia, es desesperantemente placentero, me retuerzo, quiero terminar pero no me lo permite. Luego deja a un lado su maletín, se desnuda, toma un pequeño dildo, me penetra, lame mi clítoris, no lo soporto y el orgasmo es inevitable. 

Su juego apenas inicia... 

miércoles, 3 de abril de 2019

Vestido Azul IV ¿tragedia o comedia?

Lo sucedido en efecto me ha traído un montón de problemas, me he visto envuelta en un drama que nunca imagine me fuera a suceder; la esposa del hombre calvo esta enceguecida por la rabia y la tristeza, que, para su fortuna tiene con quién canalizar toda esa maraña de emociones, pero su fortuna es mi tragedia. Han sido dos semanas de pesadilla, me han interrogado, me han acusado, me han amenazado. Sin embargo, estoy bien, también he tenido apoyo y todo va por muy buen camino a pesar de lo irreal que sigue pareciéndome esto.

Mi primera reacción fue aislarme, y eso lo aprovecho R, me vio sola, vulnerable y asustada; salí a tomar con él, me hizo beber más de la cuenta, pero no me importó, suelo tener mucho control sobre esto, pero esta vez solo decidí que no me iba a detener, como si nada importara. R, me beso, me manoseo, toco mis piernas, mis senos, mi vagina, todo en el bar, me beso, me lamió el cuello, reímos, bebimos, nos tocamos.

Fuimos a su apartamento, me desnude apenas entrar, me tumbo y me ato a la cama, quede boca abajo a su disposición, lamió mi ano, metió sus dedos, fue gentil, tuvo paciencia, dijo que lo iba a disfrutar demasiado, pero no me lo dijo a mi, estaba hablando consigo mismo en voz alta; me penetro, me mordió en la espalda, una embestida con fuerza, y luego tomo un ritmo calmado, me dijo que disfrutaba mucho de mi culo, no le respondí.

Su gentileza termino rápido, abrió mis piernas con las suyas, me penetro cada vez con más fuerza, entre el dolor y el placer tome la decisión de no volver a ver a R, pero en ese momento no podía hacer nada, no tenia posibilidad de moverme o de escapar. Deje que me lastimara de nuevo. Y lo hizo de nuevo en la mañana, solo hasta casi medio día me desato, luego que por fin quedo satisfecho.

Me fui a casa, lastimada como nunca, quería estar sola, recibí varias llamadas pero no conteste a nadie, esa noche corte mi vestido azul, y no imaginan el descanso que sentí; fui a ver a Angie, follamos, a nuestra manera, relajadas, todo muy erótico, mucho tacto, muchos besos, me sentí a salvo y feliz.

martes, 2 de abril de 2019

Vestido Azul III: ¿tragedia o comedia?

Todo lo que había dicho eran mentiras, no se había divorciado, no vivía solo, y me enteré de la peor forma posible, y es que lo que sucedió puedo comprender que tiene un lado cómico, pero para mí que lo viví las ultimas semanas ha sido una pesadilla. Y pensaba que esto solo sucedía en las películas.

La mañana siguiente este hombre calvo que no me había dicho su nombre, me despertó chupando mis senos, dándome dedito, luego bajo y lentamente lamió mi clítoris, me retorcí de placer, luego le dije que se lo quería chupar, se sentó en la cama y lo lamí, chupe. Enseguida me tomo de los tobillos, puso mis piernas en sus hombros y me penetro, lo vi sudar, y respirar con dificultad, bajo mis piernas y dejo caer su peso sobre mi cuerpo, me miraba a los ojos, su respiración cada vez le resultaba más difícil, se vino, se retorció, como si convulsionara más de la cuenta, luego descanso.

Creo que ese fue el momento exacto en que el hombre calvo murió, pero en ese momento solo imagine que estaba exhausto por el esfuerzo, y que podría haberse quedado dormido, sin embargo, hasta un hombre dormido respira ¿no es así?, pues este dejo de hacerlo en un instante; no imaginan el esfuerzo tan grande que tuve que hacer para hacerlo a un lado, cuando lo hice, trate de escuchar el corazón, pero no escuche nada, coloque un espejo bajo su nariz y se mantuvo limpio. Fue la primera vez que tuve que enfrentar algo así, me quede paralizada con esa sensación de irrealidad... Pero todo era muy real, hice la llamada y en media hora llego la ambulancia. ¿debía ir con él?, ¿o acaso era mejor ir a casa?, decidí ir.

Unas muy aburridas horas después conocí a su esposa, me saludo con una cachetada, me quede en silencio, me grito que todo era culpa mía. Tuve que dar muchas explicaciones a muchas personas.

Esa noche R me escribió, dijo que quería verme, que soñaba verme con mi vestido azul, acepte verme con él; follamos a pesar de que aun seguía asustada, él me noto diferente, dijo que quería mi culo otra vez, supe entonces que quería lastimarme de nuevo, pero esta vez se lo permití, no opuse resistencia, me puso en cuatro, me tomo del cabello y me penetro sin rastro de compasión. Grite... esta vez no tapo mi boca.

Vestido Azul II

No tarde en lucir de nuevo el vestido azul, salí de nuevo, quería emborracharme y follar, desconectarme de la rutina de mi vida, como si le pusiera una pausa y dejara que pasara lo que pasara podría volver y simplemente continuar. Pedí ron con Coca-cola, lo tome despacio mientras escuchaba algo de música, pero por momentos tome deprisa, me sentí triste de nuevo, aburrida; se acerco un hombre, gordo, con poco cabello, toco mis piernas, me dijo que le gustaba mi vestido, sonreí  y le dije que me gustaba su corbata.

Hacia calor en el bar, vi su cabeza llena de gotitas de sudor, y yo misma me sentí algo ahogada, era como si el aire no circulara, como si todo fuera en cámara lenta, o mejor, como si a la cinta le hubieran editado algunos segmentos y no estaba la secuencia completa. Se acerco más, acaricio mis piernas con más confianza.

Fuimos a su apartamento, era grande, pero descuidado, menciono que su esposa se fue con otro y que sus hijos estaban con los abuelos, hace un mes estaba solo. Al cabalgarlo en su cama matrimonial me di cuenta que la habitación estaba llena de fotos de ella, y todas esas fotos nos miraban, él gemía, y me moví hacia adelante y hacia atrás sin ningún control, pensé que era su pequeña venganza personal. Me tomo de las manos, me dio la vuelta y me acostó, se hizo encima, me penetro, lo hizo con rabia, y comprendí que se desquitaba de sus desgracias conmigo. Me aferre a él, me beso, me tomo del cabello y me miro a los ojos, sus embestidas fueron lentas y con fuerza, no dejo nunca de ver mis ojos, tal vez buscando señas de dolor y placer, se las di, aumento el ritmo, se levanto y se vino en mi cara.

Invirtió toda su energía ahí, y se quedo dormido; me quede despierta un rato, revise mis mensajes y encontré que R me había escrito:

"Espero que no este culiando con ese gordo Hijueputa"

Sentí miedo.