Depende de muchas cosas, no me gusta que sea mecánico o automático, pues considero que es un encuentro con mi cuerpo. Tengo dos lugares recurrentes para masturbarme: la ducha, la cual es un lugar oportuno para recorrerme, tengo un vibrador a prueba de agua que siempre esta ajunto al sampoo, no obstante, también suelo usar solo mis manos para darme placer; y en mi cama, ¿no es ninguna sorpresa no?
Me he tocado en mi oficina, especialmente cuando tengo mucha tensión. No tengo un vibrador en mi escritorio, así que siempre son mis manos las que actúan. No es raro que lo haga en el baño de un café o un centro comercial, incluso lo he hecho en el cine. El mar, un río, piscinas han sido testigos de como me estimulo.
Evidentemente mi clítoris suele ser el centro de atención, sin embargo, suelo estimularme los pezones y mi ano; gimo un poco, me estremezco como si follara con alguien. Me gusta tomarme mi tiempo, suelen ser sesiones de 5 a 15 minutos de puro placer. Es recurrente que recuerde alguna experiencia, no suelo fantasear o imaginar, prefiero recordar.
En ocasiones me gusta tener publico, pero un publico exclusivo, no me gusta masturbarme frente a una pantalla, tengo predilección por un publico en vivo.
Me toco todos los días, pero no es monótono, me esfuerzo para que no lo sea. Me disfruto.
jueves, 2 de abril de 2020
lunes, 30 de marzo de 2020
Una buena puta...
Siempre que lo pienso no doy con otras explicación, era demasiado joven y tenia envidia de los demás, pues todos tenían siempre algo que contar, una anécdota divertida, un problema que produce en los demás una sensación de simpatía. Sin embargo, yo nunca tenia nada que contar, no tenia algo que recordar, ni una historia que me hiciera sonreír al repasar esas imágenes por mi cabeza en un momento de ocio. Creo que eso hizo que empezara a decir sí a pesar que no quisiera o que me aterrara la idea tan solo de salir de casa y no tener la certeza de cómo y cuando regresaría a mi casa.
Así inicio esta especie de romance con la bebida y con las relaciones. Siempre con dudas, con envidias, con anhelos; de modo que cuando llegue a casa de R, luego de una curiosa e inesperada invitación, tenia miedo, me temblaban las piernas como si mi cuerpo ya sintiera que algo iba a suceder. Creo es inevitable que las primeras veces suceda algo que luego sea objeto de algún tipo de arrepentimiento o de consecuencia indeseada por lo menos. Pues siempre digo que no me arrepiento de nada, pero en el instante vivido la incertidumbre puede llegar a ser insoportable, turbia.
Tome como si fuera agua, mis mejillas las sentía muy calientes, hacia un calor poco común; en un punto pensé que todo eso estaba mal, que estaba haciendo algo malo, que no debía estar ahí. Una niña de 16 años de edad, con un grupo de hombres, sola, y con alcohol como excusa de reunión. Ahora soy adulta y entiendo muchas cosas, pero en aquella ocasión era ingenua y descuidada, no comprendía lo que la relación de ciertas variables puede acarrear.
- tómese una por las almas- dijo uno, me sirvió un aguardiente en un vasito de vidrio que pensé era solo un adorno.
- ¿y ese vasito? - todos se rieron, me enoje, pero no sabia que estaba enojada, creo que reacciones riéndome también, pero como un mero reflejo al ambiente.
- tomeselo - dijo otro.
Me lo tome a sorbitos, y todos rieron otra vez, lo que me molestaba de esa risa era que no tenia ningún tipo de filtro social. Qué tontería, pero así lo pensé, pues no era posible reírse tan ampliamente y al parecer sin razón alguna.
- eso es de una, así - y todos al tiempo tomaron su aguardiente y de un solo trago dejaron sus vasitos vacíos. Los imite y la sensación fue extraña, entre desagradable y placentera a la vez.
- !eso, muy bien, así es que es ! -
- ¡otro, otro, otro ! - corearon
Me tome el siguiente, y el siguiente, estaba sentada en un sofá, que empezó a no ser tan estable como pensaba, por alguna razón el sofá y el suelo parecieron moverse ligeramente. Me quite el saco, tenia ya demasiado calor.
- streaptease, streptease - gritaron algunos.
Pase las mano por mi cabello y me percate que estaba sudando, me pasaron otro vasito y les dije que no quería más.
- No, Pilar, tiene que colaborar, hay que gastar esas- dijo uno y mostró cinco botellas de aguardiente, me parecieron enormes, me reí considerando que una sola botella daría para toda una noche.
- Bueno, yo ayudo un poquito -
- No, no, no, aquí es todos por igual -
- Esta bien, pero ahora mas tarde -
- No, tomesela de una - sirvió un nuevo trago y me lo dio.
Lo tome, reí sin control al pensar "todos están borrachos y se ven chistosos", enseguida me di cuenta que ya estaba riendo como ellos, esas carcajadas son filtro social, lo cual significaba solo una cosa. Pero no me sentía igual de borracha que ellos, es más ¿lo que sentía era estar borracha? o ¿se necesitaba mas tiempo para estarlo?
- Tome otro -
- Pero esta hasta la mitad no mas - me mostré sorprendida, todos rieron, yo reí.
- La otra - En ese momento pensé que cinco no era tanto y era demasiado a la vez.
- haber, uno mas grande - alguien se sentó a mi lado, era el hermano mayor de un compañero del colegio, agarro mi rostro y me hizo tomar de la botella.
En ese momento el mundo dio dos vueltas enteras, todos rieron, no estoy segura porque, pero rieron mas que en previas ocasiones.
- se le va a salir una teta - escuche decir alguien.
- ¡que se la saque, que se la saque! - mas risas, y gritos que no pude discernir palabras.
- !que las muestre, que las muestre ¡ - corearon todos al unisono.
Alguien se acerco y abrió mi blusa, no llevaba bra, entonces por un instante mis senos quedaron expuestos.
- !que ricas ¡ -
-! deje ver más¡ -
Me cubro con mis manos lo mas rápido que pude, reí sin control, incluso lagrimas cubrieron mis mejillas.
- !salud¡ - dijo uno, se acerco con un vasito y me lo tendió, al ver que no lo recibía por tener mis manos ocupadas - abra la boca - dijo.
Abrí mi boca y cayo en mi garganta todo ese aguardiente.
-Pilar, a que no es capaz de bajar las manos-
-Hágale Pilar, un ratico-
-No-
-solo un poquito - dijo otro
-No-
-hágale miedosa-
-le da pena porque no tiene qué mostrar-
Muy en el fondo me sentí atemorizada y vulnerable, pero a la vez estaba emocionada por la novedad y ser el centro de atención.
-que se quite todo-
-ahí esta, dos mil pesos si se quita todo-
-yo ponto cinco-
-eso, quien pone más?-
-Mire Pilar, 20 si baja las manos-
-No, no quiero- reí como una histérica.
-miedosa-
-no es capaz-
Me levante, y me di cuenta mal que estaba, no me pude mantener en pie. Baje mis manos, me quite la blusa, alguien vació su vasito de aguardiente en mis senos, todos reímos al tiempo. Otro hizo lo mismo, luego se acerco y lamió mi pezón; todos gritaron, cualquier pedazo de control se fue en ese momento, primero para mi y luego para todos.
Otro hizo lo mismo, lleno mis senos de aguardiente y los lamió. Otro se acerco hizo lo mismo, bajo sus manos y desabotono mi jean. Lo aleje, me quite en el jean, lo puse a un lado, luego mi tanga. Se hizo un silencio por un par de segundos.
-que se toque-
Siguieron gritos, rosas que no entendí, alguien me empujo para que me acostara en el sofá. Empece a tocar todos mi cuerpos, mis senos, mi abdomen, mi boca, mi vagina, mis piernas. Vertieron mas aguardiente sobre mi.
Luego hay escenas perdidas en mi cabeza. Soy consciente de estar en una cama, y hay muchas manos que recorren mi cuerpo, una en cada seno, otra en mi espalda, mis piernas, 3 o 4 dedos de manos diferentes en mi vagina, dos dedos en mi culo.
Un rostro desconocido esta muy cerca de mi rostro, me besa con pasión, mi vagina me arde, lo que es señal que no es el primero en estar dentro de mi. Me hace venir, un orgasmo muy intenso, mucho más intenso que los que me había dado mi novio hace unos meses. Viene otro, es un amigo del salón, me penetra con fuerza, no me mira a los ojos, me besa y me hace venir con poco esfuerzo, luego otro amigo del salón, me mira a los ojos mientras me penetra, me emociona mirarlo y me emociona reconocer que le gusta mis expresiones de placer.
La luz se apaga por un instante, pero en realidad han pasado horas. Hay alguien encima de mi, dándome leves embestidas, viene alguien y me lo quita de encima, me penetra como un desesperado. Trato de levantarme cuando ya todos han terminado, me siento al borde de la cama, me duelen las piernas, mi vagina arde, mi culo esta roto. No es la primera vez que me dan por detrás, pero si es la primera vez que lo hacen varios en una misma noche.
La cama tiene manchas de semen, hay manchas de mis líquidos y hay un par de lineas de sangre. Me duele pensar, o mas bien soy incapaz de pensar, no puedo levantarme, temo ponerme de pie. Cuando al fin lo logro, voy con dificultad hacia el baño. Parece una morgue, muchos cuerpo apilados en el suelo, en una silla, en un sofá. Tomo agua, semen sale de mi vagina, escurre por mis piernas. El ambiente tiene un olor a sexo, alcohol, cigarrillos y vomito.
Salí de la habitación, fui a la cocina, me serví dos vasos de agua, Me senté en el sofá, que era el único lugar libre, y me deje caer, no tenia nada de fuerzas en mi cuerpo. Imagine el mal rato que pasaría el que tuviera que limpiar todo.
El mas grande se levanto también, hizo mi misma operación, fue a la cocina y se sirvió un vaso de agua, se hizo a mi lado.
-usted esta muy rica, y ademas es una puta-
Fue la primera vez que me llamaron así, y por alguna razón recibí ese "puta" como un cumplido.
-todavía le tengo algo - se agarro el pene, lo tenia casi erecto. Se acerco, se izo encima de mi, esta vez con ternura acaricio mi rostro, me miro a los ojos.
-una buena puta nunca dice que no-
-una buena puta siempre quiere mas -dije
-pues una buena puta abre las piernas desde temprano- me penetro y con ello se fue su ternura, se hizo un salvaje.
Así inicio esta especie de romance con la bebida y con las relaciones. Siempre con dudas, con envidias, con anhelos; de modo que cuando llegue a casa de R, luego de una curiosa e inesperada invitación, tenia miedo, me temblaban las piernas como si mi cuerpo ya sintiera que algo iba a suceder. Creo es inevitable que las primeras veces suceda algo que luego sea objeto de algún tipo de arrepentimiento o de consecuencia indeseada por lo menos. Pues siempre digo que no me arrepiento de nada, pero en el instante vivido la incertidumbre puede llegar a ser insoportable, turbia.
Tome como si fuera agua, mis mejillas las sentía muy calientes, hacia un calor poco común; en un punto pensé que todo eso estaba mal, que estaba haciendo algo malo, que no debía estar ahí. Una niña de 16 años de edad, con un grupo de hombres, sola, y con alcohol como excusa de reunión. Ahora soy adulta y entiendo muchas cosas, pero en aquella ocasión era ingenua y descuidada, no comprendía lo que la relación de ciertas variables puede acarrear.
- tómese una por las almas- dijo uno, me sirvió un aguardiente en un vasito de vidrio que pensé era solo un adorno.
- ¿y ese vasito? - todos se rieron, me enoje, pero no sabia que estaba enojada, creo que reacciones riéndome también, pero como un mero reflejo al ambiente.
- tomeselo - dijo otro.
Me lo tome a sorbitos, y todos rieron otra vez, lo que me molestaba de esa risa era que no tenia ningún tipo de filtro social. Qué tontería, pero así lo pensé, pues no era posible reírse tan ampliamente y al parecer sin razón alguna.
- eso es de una, así - y todos al tiempo tomaron su aguardiente y de un solo trago dejaron sus vasitos vacíos. Los imite y la sensación fue extraña, entre desagradable y placentera a la vez.
- !eso, muy bien, así es que es ! -
- ¡otro, otro, otro ! - corearon
Me tome el siguiente, y el siguiente, estaba sentada en un sofá, que empezó a no ser tan estable como pensaba, por alguna razón el sofá y el suelo parecieron moverse ligeramente. Me quite el saco, tenia ya demasiado calor.
- streaptease, streptease - gritaron algunos.
Pase las mano por mi cabello y me percate que estaba sudando, me pasaron otro vasito y les dije que no quería más.
- No, Pilar, tiene que colaborar, hay que gastar esas- dijo uno y mostró cinco botellas de aguardiente, me parecieron enormes, me reí considerando que una sola botella daría para toda una noche.
- Bueno, yo ayudo un poquito -
- No, no, no, aquí es todos por igual -
- Esta bien, pero ahora mas tarde -
- No, tomesela de una - sirvió un nuevo trago y me lo dio.
Lo tome, reí sin control al pensar "todos están borrachos y se ven chistosos", enseguida me di cuenta que ya estaba riendo como ellos, esas carcajadas son filtro social, lo cual significaba solo una cosa. Pero no me sentía igual de borracha que ellos, es más ¿lo que sentía era estar borracha? o ¿se necesitaba mas tiempo para estarlo?
- Tome otro -
- Pero esta hasta la mitad no mas - me mostré sorprendida, todos rieron, yo reí.
- La otra - En ese momento pensé que cinco no era tanto y era demasiado a la vez.
- haber, uno mas grande - alguien se sentó a mi lado, era el hermano mayor de un compañero del colegio, agarro mi rostro y me hizo tomar de la botella.
En ese momento el mundo dio dos vueltas enteras, todos rieron, no estoy segura porque, pero rieron mas que en previas ocasiones.
- se le va a salir una teta - escuche decir alguien.
- ¡que se la saque, que se la saque! - mas risas, y gritos que no pude discernir palabras.
- !que las muestre, que las muestre ¡ - corearon todos al unisono.
Alguien se acerco y abrió mi blusa, no llevaba bra, entonces por un instante mis senos quedaron expuestos.
- !que ricas ¡ -
-! deje ver más¡ -
Me cubro con mis manos lo mas rápido que pude, reí sin control, incluso lagrimas cubrieron mis mejillas.
- !salud¡ - dijo uno, se acerco con un vasito y me lo tendió, al ver que no lo recibía por tener mis manos ocupadas - abra la boca - dijo.
Abrí mi boca y cayo en mi garganta todo ese aguardiente.
-Pilar, a que no es capaz de bajar las manos-
-Hágale Pilar, un ratico-
-No-
-solo un poquito - dijo otro
-No-
-hágale miedosa-
-le da pena porque no tiene qué mostrar-
Muy en el fondo me sentí atemorizada y vulnerable, pero a la vez estaba emocionada por la novedad y ser el centro de atención.
-que se quite todo-
-ahí esta, dos mil pesos si se quita todo-
-yo ponto cinco-
-eso, quien pone más?-
-Mire Pilar, 20 si baja las manos-
-No, no quiero- reí como una histérica.
-miedosa-
-no es capaz-
Me levante, y me di cuenta mal que estaba, no me pude mantener en pie. Baje mis manos, me quite la blusa, alguien vació su vasito de aguardiente en mis senos, todos reímos al tiempo. Otro hizo lo mismo, luego se acerco y lamió mi pezón; todos gritaron, cualquier pedazo de control se fue en ese momento, primero para mi y luego para todos.
Otro hizo lo mismo, lleno mis senos de aguardiente y los lamió. Otro se acerco hizo lo mismo, bajo sus manos y desabotono mi jean. Lo aleje, me quite en el jean, lo puse a un lado, luego mi tanga. Se hizo un silencio por un par de segundos.
-que se toque-
Siguieron gritos, rosas que no entendí, alguien me empujo para que me acostara en el sofá. Empece a tocar todos mi cuerpos, mis senos, mi abdomen, mi boca, mi vagina, mis piernas. Vertieron mas aguardiente sobre mi.
Luego hay escenas perdidas en mi cabeza. Soy consciente de estar en una cama, y hay muchas manos que recorren mi cuerpo, una en cada seno, otra en mi espalda, mis piernas, 3 o 4 dedos de manos diferentes en mi vagina, dos dedos en mi culo.
Un rostro desconocido esta muy cerca de mi rostro, me besa con pasión, mi vagina me arde, lo que es señal que no es el primero en estar dentro de mi. Me hace venir, un orgasmo muy intenso, mucho más intenso que los que me había dado mi novio hace unos meses. Viene otro, es un amigo del salón, me penetra con fuerza, no me mira a los ojos, me besa y me hace venir con poco esfuerzo, luego otro amigo del salón, me mira a los ojos mientras me penetra, me emociona mirarlo y me emociona reconocer que le gusta mis expresiones de placer.
La luz se apaga por un instante, pero en realidad han pasado horas. Hay alguien encima de mi, dándome leves embestidas, viene alguien y me lo quita de encima, me penetra como un desesperado. Trato de levantarme cuando ya todos han terminado, me siento al borde de la cama, me duelen las piernas, mi vagina arde, mi culo esta roto. No es la primera vez que me dan por detrás, pero si es la primera vez que lo hacen varios en una misma noche.
La cama tiene manchas de semen, hay manchas de mis líquidos y hay un par de lineas de sangre. Me duele pensar, o mas bien soy incapaz de pensar, no puedo levantarme, temo ponerme de pie. Cuando al fin lo logro, voy con dificultad hacia el baño. Parece una morgue, muchos cuerpo apilados en el suelo, en una silla, en un sofá. Tomo agua, semen sale de mi vagina, escurre por mis piernas. El ambiente tiene un olor a sexo, alcohol, cigarrillos y vomito.
Salí de la habitación, fui a la cocina, me serví dos vasos de agua, Me senté en el sofá, que era el único lugar libre, y me deje caer, no tenia nada de fuerzas en mi cuerpo. Imagine el mal rato que pasaría el que tuviera que limpiar todo.
El mas grande se levanto también, hizo mi misma operación, fue a la cocina y se sirvió un vaso de agua, se hizo a mi lado.
-usted esta muy rica, y ademas es una puta-
Fue la primera vez que me llamaron así, y por alguna razón recibí ese "puta" como un cumplido.
-todavía le tengo algo - se agarro el pene, lo tenia casi erecto. Se acerco, se izo encima de mi, esta vez con ternura acaricio mi rostro, me miro a los ojos.
-una buena puta nunca dice que no-
-una buena puta siempre quiere mas -dije
-pues una buena puta abre las piernas desde temprano- me penetro y con ello se fue su ternura, se hizo un salvaje.
jueves, 26 de marzo de 2020
Un despertar
Despierto con un dolor de cabeza que rápidamente olvido al darme cuenta que no estoy segura dónde estoy, que mi despertar es una incertidumbre de momento insoportable; mi ultimo recuerdo es en un bar, fui sola, o más bien me deje convencer de entrar sola a razón de dos cervezas gratis, el lugar resulta particularmente oscuro y la música me parece esta demasiado alta. Me siento en la barra y hasta ahí llega mi memoria, como si solo al parpadear cambiara de una escena a otra. La música se apaga y es reemplazada por un absoluto silencio. La frescura de la noche que se hizo luego calor de la multitud, ahora es un ardor en la piel.
No quiero abrir los ojos, me da algo de temor, estoy desnuda en una cama que no es la mía, mi vagina arde como rastro que fue usada continuamente en la noche, mi culo me duele, seguramente ultrajado más de una vez, en mi boca puedo percibir rastros de cierto sabor a semen. Mis nalgas y mis tetas tienen una temperatura diferente al resto de mi cuerpo, seguramente han tenido una atención especial.
Sin embargo, no he sido capaz de moverme, hay un temor de encontrarme con alguien junto a mi, de amanecer con alguien desagradable; pero la sed me llama, no soporto tener tanta resequedad en la garganta. Pero hay algo más, es como si mi pensamiento sucediera fuera de mi cuerpo, tengo la sensación que si ordenara a mi mano rasca mi nariz éste no respondería a mis deseos, así que por simple temor me abstengo de dar esa orden.
Hay movimiento en la cama, escucho un breve quejido, el movimiento se acerca a mi, se hace encima con la intención de estar dentro de mi, no puedo reaccionar, el dolor es soportable pero intenso; no busca mi placer, o más bien, busca su placer desde mi padecer. Puedo mover un poco mis piernas, intento cerrarlas pero él lo impide sin demasiada dificultad, enseguida siento que me vengo, me estremezco, gimo con debilidad, eso lo emociona, acelera el ritmo, quiere hacerme daño.
Su cuerpo tiembla como si soltara toda su energía vital en un instante. Se vistió a los pocos instantes y se fue. Volví a dormir y desperté mucho tiempo después.
No quiero abrir los ojos, me da algo de temor, estoy desnuda en una cama que no es la mía, mi vagina arde como rastro que fue usada continuamente en la noche, mi culo me duele, seguramente ultrajado más de una vez, en mi boca puedo percibir rastros de cierto sabor a semen. Mis nalgas y mis tetas tienen una temperatura diferente al resto de mi cuerpo, seguramente han tenido una atención especial.
Sin embargo, no he sido capaz de moverme, hay un temor de encontrarme con alguien junto a mi, de amanecer con alguien desagradable; pero la sed me llama, no soporto tener tanta resequedad en la garganta. Pero hay algo más, es como si mi pensamiento sucediera fuera de mi cuerpo, tengo la sensación que si ordenara a mi mano rasca mi nariz éste no respondería a mis deseos, así que por simple temor me abstengo de dar esa orden.
Hay movimiento en la cama, escucho un breve quejido, el movimiento se acerca a mi, se hace encima con la intención de estar dentro de mi, no puedo reaccionar, el dolor es soportable pero intenso; no busca mi placer, o más bien, busca su placer desde mi padecer. Puedo mover un poco mis piernas, intento cerrarlas pero él lo impide sin demasiada dificultad, enseguida siento que me vengo, me estremezco, gimo con debilidad, eso lo emociona, acelera el ritmo, quiere hacerme daño.
Su cuerpo tiembla como si soltara toda su energía vital en un instante. Se vistió a los pocos instantes y se fue. Volví a dormir y desperté mucho tiempo después.
lunes, 3 de febrero de 2020
Ventana Indiscreta: Rostro
Hace frío, pero lo más incomodo resulta ser esa llovizna tan sutil tan molesta que me hace pensar en que se me clavan miles de pequeños alfileres en el rostro; pero no importa, lo vale, solo quiero conocer a esa mujer frente a mi ventana, no obstante, creo que seria más exacto decir que es la mujer que a invadido mi mente y vive ahí constantemente como una silueta silenciosa que va y viene manipulando mis deseos, mis pensamientos. Cierro los ojos, y la veo allí, en su cama acostada de medio lado con un libro en su mano, luego la imagen se distorsiona, y la imagen cambia, ahora la veo cómo estimula su vagina, veo sus senos y un tatuaje en su brazo izquierdo.
Me siento tonto y psicópata a la vez, nunca había perseguido a alguien así, y sin embargo, no hay rastro de remordimiento o culpa; el vigilante de la portería me observa con desconfianza y con toda razón debo parecer sospechoso. Se abre la puerta, sale una mujer con el cabello rubio, no es ella, suspiro y me doy cuenta que mi corazón se ha acelerado, estoy muy nervioso, terriblemente inseguro; se abre la puerta de nuevo, pero esta vez sale un hombre mayor, con el cabello gris; minutos después salen tres personas, dos mujeres y un hombre, ambas tienen el cabello oscuro, casi la misma estatura, visten chaqueta, así que no puedo evidenciar tatuajes, una lleva lentes oscuros.
Todo pasa en cámara lenta, lo malo es que no puedo decir quien es la mujer que esta en mis pensamientos, lo bueno, es que ambas tienes rostros muy atractivos, una es mas joven con expresión coqueta, claro tal vez los lentes me llevan a imaginar lo que hay bajo ellos, la otra más madura, se ve segura y alegre. Pienso que debí asegurarme por mi ventana cómo iba vestida, pero es algo que se puede solucionar en la noche.
Esa tarde hice una edición en mis pensamientos, arrastraba el rostro de ambas mujeres a la escena de esta silueta, acostada de medio lado con un libro en la mano. ¿y saben qué?, en ambos casos quede a gusto con el resultado, pero, en lugar de especular mi deseo es tener una certeza.
En la noche saque un par de cervezas, me senté junto a la única ventana y espere. Si entraba una mujer vestida con jeans blancos, la conclusión es que seria aquella de los lentes oscuros, si por el contrario entraba una mujer de marrón, seria la más madura. No aparte los ojos de la ventana, las cortinas están abiertas, el apartamento oscuro y silencioso; minutos después, se abre la puerta y se ilumina toda la habitación, giro mi cabeza para mirar mi puerta como esperando que ella en lugar de entrar a su casa entrara a la mía.
La mujer va de blanco y deja sus lentes en una mesa, va a su sofá y se sienta, solo puedo ver su cabello que sobre sale por el borde del mueble. Mientras no puedo verla hago un nuevo ejercicio de edición en mi mente, es la mas joven la que va con la silueta de la mujer acostada con un libro en sus manos.
Se levanta, se desnuda y contemplo toda su silueta, apaga la luz y encienda la lampara de su mesa de noche, se acuesta en la cama, toma su celular y teclea, habla con alguien, luego lo deja a un lado, se levanta de nuevo, va a su cocina, no puedo ver bien qué sucede en la cocina y luego la veo desnuda con una copa de vino en su mano, se sienta en el sofá y de nuevo lo único que puedo ver es su cabello que sobresale por el borde del mueble. Mueve su cabeza y solo imagino que debe estar escuchando algo de música y relajándose, tal vez incluso tocándose. No sucede nada por un buen tiempo. Entonces decido salir a comprar algo para comer, al bajar me arrepentí de salir, me imagine que me podría perder de verla de nuevo caminando desnuda, o de verla estimulando su vagina.
Trate de no tardar y regrese a mi silla junto a mi ventana. La luz seguía prendida, pero había algo muy diferente, ella no estaba sola, dos siluetas en la cama, ella en cuatro y un hombre de cabello largo embistiéndola, ella inclinada, sus manos sujetándose a la cabecera de la cama, él tiene sus manos en la cadera de ella. La penetra con fuerza, luego la toma del cabello y hunde su rostro en la cama, la mantiene así hasta que él da las ultimas embestidas, se viene y ella creo que también, no podría asegurarlo, lo que si puedo decir con certeza es que he eyaculado sin tocarme.
Ella se da la vuelta, se besan, él baja, besa su vagina, ella se estremece, y no puedo evitar imaginar este rostro con expresión de placer; lo hace pacientemente, ella se retuerce, el hombre sube de nuevo, chupa sus senos con intensidad, pone los pies de ella en sus hombros y la vuelve a penetrar; mi pene aun empapado se pone duro, lo tomo y empiezo a agitarlo. El hombre de cabello largo lo hace lento, lo mete y lo saca, luego más rápido, pone sus manos en los senos de ella, la penetra con fuerza, la cama se agita, bajo él, ella se ve delicada e indefensa. Enseguida, ella parece rasguñar su espalda, ambos se retuercen... y yo con ellos.
Ella se hace ahora de medio lado, muy similar cuando se acuesta con un libro en la mano. Él pone su mano en sus tetas, la abraza, la besa. Se quedan así unos instantes, luego él se levanta, apaga la luz, haciendo imposible ver más. Me quedo pensando, es apenas normal que tenga pareja.
La mañana siguiente naturalmente mi primera acción fue asomarme por mi ventana, mi vista estaba borrosa, y la ventana también, llovía y las imágenes se distorsionaban; no obstante, la vi a ella, cabalgando a su pareja, lo hacia con un ritmo acelerado, él posaba sus manos en sus tetas, ella termino agotada luego de unos movimientos, se besaron y entraron juntos al baño. No pude ver nada más. Pensé en bajar de nuevo a la portería y esperarla, observarla, poder escanear su rostro luego de esa noche y esa mañana de placer, pero seria demasiado sospechoso.
Salen del baño minutos después, se visten y se van juntos.
Me siento tonto y psicópata a la vez, nunca había perseguido a alguien así, y sin embargo, no hay rastro de remordimiento o culpa; el vigilante de la portería me observa con desconfianza y con toda razón debo parecer sospechoso. Se abre la puerta, sale una mujer con el cabello rubio, no es ella, suspiro y me doy cuenta que mi corazón se ha acelerado, estoy muy nervioso, terriblemente inseguro; se abre la puerta de nuevo, pero esta vez sale un hombre mayor, con el cabello gris; minutos después salen tres personas, dos mujeres y un hombre, ambas tienen el cabello oscuro, casi la misma estatura, visten chaqueta, así que no puedo evidenciar tatuajes, una lleva lentes oscuros.
Todo pasa en cámara lenta, lo malo es que no puedo decir quien es la mujer que esta en mis pensamientos, lo bueno, es que ambas tienes rostros muy atractivos, una es mas joven con expresión coqueta, claro tal vez los lentes me llevan a imaginar lo que hay bajo ellos, la otra más madura, se ve segura y alegre. Pienso que debí asegurarme por mi ventana cómo iba vestida, pero es algo que se puede solucionar en la noche.
Esa tarde hice una edición en mis pensamientos, arrastraba el rostro de ambas mujeres a la escena de esta silueta, acostada de medio lado con un libro en la mano. ¿y saben qué?, en ambos casos quede a gusto con el resultado, pero, en lugar de especular mi deseo es tener una certeza.
En la noche saque un par de cervezas, me senté junto a la única ventana y espere. Si entraba una mujer vestida con jeans blancos, la conclusión es que seria aquella de los lentes oscuros, si por el contrario entraba una mujer de marrón, seria la más madura. No aparte los ojos de la ventana, las cortinas están abiertas, el apartamento oscuro y silencioso; minutos después, se abre la puerta y se ilumina toda la habitación, giro mi cabeza para mirar mi puerta como esperando que ella en lugar de entrar a su casa entrara a la mía.
La mujer va de blanco y deja sus lentes en una mesa, va a su sofá y se sienta, solo puedo ver su cabello que sobre sale por el borde del mueble. Mientras no puedo verla hago un nuevo ejercicio de edición en mi mente, es la mas joven la que va con la silueta de la mujer acostada con un libro en sus manos.
Se levanta, se desnuda y contemplo toda su silueta, apaga la luz y encienda la lampara de su mesa de noche, se acuesta en la cama, toma su celular y teclea, habla con alguien, luego lo deja a un lado, se levanta de nuevo, va a su cocina, no puedo ver bien qué sucede en la cocina y luego la veo desnuda con una copa de vino en su mano, se sienta en el sofá y de nuevo lo único que puedo ver es su cabello que sobresale por el borde del mueble. Mueve su cabeza y solo imagino que debe estar escuchando algo de música y relajándose, tal vez incluso tocándose. No sucede nada por un buen tiempo. Entonces decido salir a comprar algo para comer, al bajar me arrepentí de salir, me imagine que me podría perder de verla de nuevo caminando desnuda, o de verla estimulando su vagina.
Trate de no tardar y regrese a mi silla junto a mi ventana. La luz seguía prendida, pero había algo muy diferente, ella no estaba sola, dos siluetas en la cama, ella en cuatro y un hombre de cabello largo embistiéndola, ella inclinada, sus manos sujetándose a la cabecera de la cama, él tiene sus manos en la cadera de ella. La penetra con fuerza, luego la toma del cabello y hunde su rostro en la cama, la mantiene así hasta que él da las ultimas embestidas, se viene y ella creo que también, no podría asegurarlo, lo que si puedo decir con certeza es que he eyaculado sin tocarme.
Ella se da la vuelta, se besan, él baja, besa su vagina, ella se estremece, y no puedo evitar imaginar este rostro con expresión de placer; lo hace pacientemente, ella se retuerce, el hombre sube de nuevo, chupa sus senos con intensidad, pone los pies de ella en sus hombros y la vuelve a penetrar; mi pene aun empapado se pone duro, lo tomo y empiezo a agitarlo. El hombre de cabello largo lo hace lento, lo mete y lo saca, luego más rápido, pone sus manos en los senos de ella, la penetra con fuerza, la cama se agita, bajo él, ella se ve delicada e indefensa. Enseguida, ella parece rasguñar su espalda, ambos se retuercen... y yo con ellos.
Ella se hace ahora de medio lado, muy similar cuando se acuesta con un libro en la mano. Él pone su mano en sus tetas, la abraza, la besa. Se quedan así unos instantes, luego él se levanta, apaga la luz, haciendo imposible ver más. Me quedo pensando, es apenas normal que tenga pareja.
La mañana siguiente naturalmente mi primera acción fue asomarme por mi ventana, mi vista estaba borrosa, y la ventana también, llovía y las imágenes se distorsionaban; no obstante, la vi a ella, cabalgando a su pareja, lo hacia con un ritmo acelerado, él posaba sus manos en sus tetas, ella termino agotada luego de unos movimientos, se besaron y entraron juntos al baño. No pude ver nada más. Pensé en bajar de nuevo a la portería y esperarla, observarla, poder escanear su rostro luego de esa noche y esa mañana de placer, pero seria demasiado sospechoso.
Salen del baño minutos después, se visten y se van juntos.
martes, 28 de enero de 2020
Ventana Indiscreta
Cuando conocí mi habitación pensé en dos cosas: a) que era como si estuviera viviendo en Japón, en una habitación minimalista en la cual hay solamente el espacio necesario para vivir; y b) recordé la película de Hitchcok, pues el edificio del frente estaba curiosamente cercano. Pero claro, en la película las ventanas eran convenientemente grandes, y las cortinas siempre estaban abiertas.
Al ver el otro edificio por mi única ventana daba la impresión que si me estiraba lo suficiente y con una escoba en la mano, podría tocarlo, pero si miraba abajo la ilusión de cercanía se desvanecía. En fin, llevo una semana en esta nueva ciudad, no tengo amigos ni amigas, me siento solo y algo aburrido. Soy el hermano mayor de una familia donde decidieron ser numerosos, así que de alguna manera soy el ejemplo de mis hermanos, y también cargo a mis espaldas la esperanza de ayudar económicamente a la familia.
Empiezan las clases y me cuesta relacionarme con los otros,me veo y me sienten diferente, y yo también veo que aquí las personas son muy distintas, creo que nadie ha venido a hacer amigos. Ni modos, tendré que aceptar que ahora mi vida es así. El problemas es que las mujeres al parecer no tienen intereses en interactuar con nadie; lo que me molesta del tema es que siempre había soñado tener una novia cuando iniciaran mis estudios.
No tengo TV, en la tardes noches luego de la U, no tengo mucho que hacer, mi única compañía son YouTube y Spotify. Ni siquiera tengo una buena vista en mi única y pequeña ventana... excepto que... bueno, no creerán lo que estoy viendo; esta bien, creo que exagero. Vivo en un noveno piso, eso quiere decir que esa ventana es de un octavo piso o del piso octavo y medio, es la única cortina que no esta cerrada, y veo a una mujer joven acostada en su cama leyendo un libro; no es gran cosa, pero para mí resulta ser un evento fuera de lo común, es más, siento cierta emociona pues pienso que si le hablar en voz baja ella podría oírme y tal iniciáramos una conversación. Pero, seria una acción algo psicópata, y peor aun, no tengo la irreverencia para hacer algo así.
La contemple por minutos, y tuve la sensación que las lineas de luz de mi persiana fueran a quedar dibujadas en mi rostro cuando dejara de observar... o mejor dicho, de observarla. Pero así como apareció, desapareció tras las cortinas. Me da vergüenza admitirlo, pero el poder ver a esta mujer, acostada en su cama leyendo un libro me llevo a masturbarme esa noche. Al día siguiente lo primero que hice fue observar por mi ventana, la cortina estaba corrida, pero no había rastro de ella. No obstante, ella estuvo constantemente en mi cabeza ese día y los días siguientes.
Al regresar en la noche, me serví una cerveza en un vaso con abundante hielo, abrí la persiana, y ahí estaba ella, de nuevo su cama, la cual podía ver en su totalidad, una lampara iluminaba su habitación, ella de medio lado con un libro en la mano; no me interese en qué libro leía, mi atención se centro en sus curvas, ahora puedo notar que es una mujer delgada, aparenta no ser muy alta, tiene un tatuaje en su brazo izquierdo, ¿tendrá más?, seguro que me gustaría saberlo. Apenas si se movía, el que este inmersa en un libro le hace más sexy y deseable. Varios minutos después, se pone de pie y cierra la cortina. Por un momento contengo la respiración, que que da la impresión que cuando cierra la cortina estuviera en realidad abriendo mi persiana.
Puse el despertador mucho más temprano, tome un vaso de agua y fui a mi ventana, ella estaba ahí, vestida y lista para salir, tomaba un café y revisaba su celular. Por alguna razón concluí que ella era descuidada con la cortina, o puede que no considerara que alguien podría verla, anoche cuando cerro su cortina pareció más un habito que una necesidad urgente de privacidad. Tendré que prestar mayor atención a este detalle.
Esta tarde mientras almorzaba solo, pude llegar a estas conclusiones: 1) vive sola; 2) es joven, pero trabajaba, no hace mucho debió terminar su carrera; 3) es profesional; 4) se levanta temprano, y es posible que si observo a las horas adecuadas pueda ver más de ella; 5) tiene tatuajes; 6) por lo tanto tiene un lado salvaje; 7) es demasiado sexy; 8) ninguna mujer "real" me había llevado a masturbarme tanto.
En la noche la vi de nuevo en su cama, con un libro en la mano, esta vez me daba la espalda, de vez en cuando se levanto, la perdía de vista pero regresaba pronto a la cama, pero cada ida y vuelta fue un deleite para mi. En la mañana dice el esfuerzo para levantarme más temprano, pero llovía, y por lo tanto no pude ver nada.
Llegué temprano a casa, puse música en mi celular, observe por mi persiana, pero no había nada, la cortina estaba abierta totalmente, casi podía ver todo su apartamento; me llamo la atención que apenas si era mas grande que el mio, pero ella duerme en una cama doble, no tiene una TV, hay una cocina pequeña, las paredes están todas pintadas de amarillo, excepto la cocina. La sala consta de tres muebles, un sofá no muy grande y dos asientos, el piso es negro, todo esta limpio y ordenado, hay pocas cosas pero se me antoja agradable.
Compre una silla alta para mi ventana, así podría pasar más tiempo allí, y una mesa de la misma altura, pensé en comprar unos binoculos, sin embargo, tendría que dejar de comer por semanas y ya seria demasiado psicópata tenerlos. Me senté y la sensación fue de comodidad y tranquilidad absoluta, eche un nuevo vistazo pero el apartamento seguía vacío, su armario estaba junto a la cama, y deseé poder darle una mirada, pasaría horas contemplando su ropa interior, la clasificaría por colores, por texturas, y porque no, tomaría una prestada.
Al empezar mi tercera cerveza ella llego, entró con tranquilidad, llevaba unos jeans ajustados, una blusa blanca y un saco azul oscuro, el cabello suelto. Deja su bolso en el sofá, va a la nevera y saca algo de beber, se sienta en el sofá, que desde donde esto solo me permite ver parte de su cabello pues se encuentra dando la espalda. Soy paciente, he aprendido a ser paciente, y recordé esa película de Meg Ryan, en donde una pareja espía a otra en un edificio abandonado, colocaron micrófonos y podrían oír todo lo que hacían; eso me llevo a reflexionar sobre su voz, y lo valioso que puede ser el sonido de una mujer hablando... pero lo que más me generaba emoción, tenia que ver con conocer su cotidianidad, sus secretos.
Me bebí el resto de la botella de un sorbo, ella se levanto, tomo su LapTop y la llevo a su cama, se quito los zapatos y se sentó en cama, con las piernas cruzadas, comenzó a teclear, una luz azul ilumino su rostro. Sus expresiones denotaban concentración. Varios minutos después se levanto, apago su PC, fue a la cocina y saco una cerveza de la nevera, yo hice lo mismo, y brinde con ella en mi imaginación, no obstante, dije en voz alta "por ti".
Se quito el saco y lo dejo en la cama, vi de nuevo su tatuaje en el brazo, pequeño, llamativo, comprendí que era un tribal, pero no se distinguía el patrón; al saco le siguió la blusa, pero esto sucedió muy despacio, ella tomo un sorbo de su cerveza y se desapunto como si tuviera que pensar en algo cada vez que desabotonaba cada botón, vi un brassier blanco, pequeño que fue a para al suelo o a una silla instantes después; senos pequeños, pero que se dibujan en un trazo particularmente interesante y llamativo, esas lineas curvadas provocaron una erección casi instantánea. El jean bajo luego, y vi una tanga de un azul oscuro.
Tomo otro sorbo de su cerveza y yo dice lo mismo, ella se acostó, y solo pensaba en que esa cama tenia espacio para mí; tocó sus senos, se rasco ligeramente uno de sus pezones, otro sorbo, ella bajo su mano que en mi imaginación se dirigía a mi pene, pero que en realidad bajaba a su vagina, se froto levemente y de manera superficial, se retorció, luego bajo su tanga hasta las rodillas, su vagina no dejaba ver un solo vello púbico, sus dedos como por habito, por instinto, bajaron y se movieron lentamente, una de sus manos subió y toco sus pezones, los torció levemente, los dedos en su vagina aceleraron el ritmo. Al tiempo, tome mi pene, estaba por explotar, ella arqueo su espalda y supe lo que significaba, le di dos sacudidas a mi pene y eyacule en la pared.
Me limpie, pero al hacerlo me percate que estaba temblando de la emoción y no pude contener una risa que duro un par de minutos; regrese a la ventana y la luz ya estaba apagada. Cuando eyacule imagine que me venia en sus tetas y el ultimo chorrito alcanzaba su rostro de placer. Con ese pensamiento llegué a otra conclusión, y es que no conocía su rosto lo suficiente, si me la encontrara en la calle seguramente no podría decir si es ella o no. Necesitaba entonces conocer su rostro e imaginar así su expresión de placer.
Así que lo decidí. Me levante muy temprano, me puse una chaqueta y me senté frente a la salida de su edificio, así tuviera que esperar horas, estaba decidido a conocer cada centímetro de su cara y que en ultimas esa mujer que no sale de mis pensamientos que no tiene rostro, no tiene nombre y no tiene voz, por lo menos tenga lo primero.
Al ver el otro edificio por mi única ventana daba la impresión que si me estiraba lo suficiente y con una escoba en la mano, podría tocarlo, pero si miraba abajo la ilusión de cercanía se desvanecía. En fin, llevo una semana en esta nueva ciudad, no tengo amigos ni amigas, me siento solo y algo aburrido. Soy el hermano mayor de una familia donde decidieron ser numerosos, así que de alguna manera soy el ejemplo de mis hermanos, y también cargo a mis espaldas la esperanza de ayudar económicamente a la familia.
Empiezan las clases y me cuesta relacionarme con los otros,me veo y me sienten diferente, y yo también veo que aquí las personas son muy distintas, creo que nadie ha venido a hacer amigos. Ni modos, tendré que aceptar que ahora mi vida es así. El problemas es que las mujeres al parecer no tienen intereses en interactuar con nadie; lo que me molesta del tema es que siempre había soñado tener una novia cuando iniciaran mis estudios.
No tengo TV, en la tardes noches luego de la U, no tengo mucho que hacer, mi única compañía son YouTube y Spotify. Ni siquiera tengo una buena vista en mi única y pequeña ventana... excepto que... bueno, no creerán lo que estoy viendo; esta bien, creo que exagero. Vivo en un noveno piso, eso quiere decir que esa ventana es de un octavo piso o del piso octavo y medio, es la única cortina que no esta cerrada, y veo a una mujer joven acostada en su cama leyendo un libro; no es gran cosa, pero para mí resulta ser un evento fuera de lo común, es más, siento cierta emociona pues pienso que si le hablar en voz baja ella podría oírme y tal iniciáramos una conversación. Pero, seria una acción algo psicópata, y peor aun, no tengo la irreverencia para hacer algo así.
La contemple por minutos, y tuve la sensación que las lineas de luz de mi persiana fueran a quedar dibujadas en mi rostro cuando dejara de observar... o mejor dicho, de observarla. Pero así como apareció, desapareció tras las cortinas. Me da vergüenza admitirlo, pero el poder ver a esta mujer, acostada en su cama leyendo un libro me llevo a masturbarme esa noche. Al día siguiente lo primero que hice fue observar por mi ventana, la cortina estaba corrida, pero no había rastro de ella. No obstante, ella estuvo constantemente en mi cabeza ese día y los días siguientes.
Al regresar en la noche, me serví una cerveza en un vaso con abundante hielo, abrí la persiana, y ahí estaba ella, de nuevo su cama, la cual podía ver en su totalidad, una lampara iluminaba su habitación, ella de medio lado con un libro en la mano; no me interese en qué libro leía, mi atención se centro en sus curvas, ahora puedo notar que es una mujer delgada, aparenta no ser muy alta, tiene un tatuaje en su brazo izquierdo, ¿tendrá más?, seguro que me gustaría saberlo. Apenas si se movía, el que este inmersa en un libro le hace más sexy y deseable. Varios minutos después, se pone de pie y cierra la cortina. Por un momento contengo la respiración, que que da la impresión que cuando cierra la cortina estuviera en realidad abriendo mi persiana.
Puse el despertador mucho más temprano, tome un vaso de agua y fui a mi ventana, ella estaba ahí, vestida y lista para salir, tomaba un café y revisaba su celular. Por alguna razón concluí que ella era descuidada con la cortina, o puede que no considerara que alguien podría verla, anoche cuando cerro su cortina pareció más un habito que una necesidad urgente de privacidad. Tendré que prestar mayor atención a este detalle.
Esta tarde mientras almorzaba solo, pude llegar a estas conclusiones: 1) vive sola; 2) es joven, pero trabajaba, no hace mucho debió terminar su carrera; 3) es profesional; 4) se levanta temprano, y es posible que si observo a las horas adecuadas pueda ver más de ella; 5) tiene tatuajes; 6) por lo tanto tiene un lado salvaje; 7) es demasiado sexy; 8) ninguna mujer "real" me había llevado a masturbarme tanto.
En la noche la vi de nuevo en su cama, con un libro en la mano, esta vez me daba la espalda, de vez en cuando se levanto, la perdía de vista pero regresaba pronto a la cama, pero cada ida y vuelta fue un deleite para mi. En la mañana dice el esfuerzo para levantarme más temprano, pero llovía, y por lo tanto no pude ver nada.
Llegué temprano a casa, puse música en mi celular, observe por mi persiana, pero no había nada, la cortina estaba abierta totalmente, casi podía ver todo su apartamento; me llamo la atención que apenas si era mas grande que el mio, pero ella duerme en una cama doble, no tiene una TV, hay una cocina pequeña, las paredes están todas pintadas de amarillo, excepto la cocina. La sala consta de tres muebles, un sofá no muy grande y dos asientos, el piso es negro, todo esta limpio y ordenado, hay pocas cosas pero se me antoja agradable.
Compre una silla alta para mi ventana, así podría pasar más tiempo allí, y una mesa de la misma altura, pensé en comprar unos binoculos, sin embargo, tendría que dejar de comer por semanas y ya seria demasiado psicópata tenerlos. Me senté y la sensación fue de comodidad y tranquilidad absoluta, eche un nuevo vistazo pero el apartamento seguía vacío, su armario estaba junto a la cama, y deseé poder darle una mirada, pasaría horas contemplando su ropa interior, la clasificaría por colores, por texturas, y porque no, tomaría una prestada.
Al empezar mi tercera cerveza ella llego, entró con tranquilidad, llevaba unos jeans ajustados, una blusa blanca y un saco azul oscuro, el cabello suelto. Deja su bolso en el sofá, va a la nevera y saca algo de beber, se sienta en el sofá, que desde donde esto solo me permite ver parte de su cabello pues se encuentra dando la espalda. Soy paciente, he aprendido a ser paciente, y recordé esa película de Meg Ryan, en donde una pareja espía a otra en un edificio abandonado, colocaron micrófonos y podrían oír todo lo que hacían; eso me llevo a reflexionar sobre su voz, y lo valioso que puede ser el sonido de una mujer hablando... pero lo que más me generaba emoción, tenia que ver con conocer su cotidianidad, sus secretos.
Me bebí el resto de la botella de un sorbo, ella se levanto, tomo su LapTop y la llevo a su cama, se quito los zapatos y se sentó en cama, con las piernas cruzadas, comenzó a teclear, una luz azul ilumino su rostro. Sus expresiones denotaban concentración. Varios minutos después se levanto, apago su PC, fue a la cocina y saco una cerveza de la nevera, yo hice lo mismo, y brinde con ella en mi imaginación, no obstante, dije en voz alta "por ti".
Se quito el saco y lo dejo en la cama, vi de nuevo su tatuaje en el brazo, pequeño, llamativo, comprendí que era un tribal, pero no se distinguía el patrón; al saco le siguió la blusa, pero esto sucedió muy despacio, ella tomo un sorbo de su cerveza y se desapunto como si tuviera que pensar en algo cada vez que desabotonaba cada botón, vi un brassier blanco, pequeño que fue a para al suelo o a una silla instantes después; senos pequeños, pero que se dibujan en un trazo particularmente interesante y llamativo, esas lineas curvadas provocaron una erección casi instantánea. El jean bajo luego, y vi una tanga de un azul oscuro.
Tomo otro sorbo de su cerveza y yo dice lo mismo, ella se acostó, y solo pensaba en que esa cama tenia espacio para mí; tocó sus senos, se rasco ligeramente uno de sus pezones, otro sorbo, ella bajo su mano que en mi imaginación se dirigía a mi pene, pero que en realidad bajaba a su vagina, se froto levemente y de manera superficial, se retorció, luego bajo su tanga hasta las rodillas, su vagina no dejaba ver un solo vello púbico, sus dedos como por habito, por instinto, bajaron y se movieron lentamente, una de sus manos subió y toco sus pezones, los torció levemente, los dedos en su vagina aceleraron el ritmo. Al tiempo, tome mi pene, estaba por explotar, ella arqueo su espalda y supe lo que significaba, le di dos sacudidas a mi pene y eyacule en la pared.
Me limpie, pero al hacerlo me percate que estaba temblando de la emoción y no pude contener una risa que duro un par de minutos; regrese a la ventana y la luz ya estaba apagada. Cuando eyacule imagine que me venia en sus tetas y el ultimo chorrito alcanzaba su rostro de placer. Con ese pensamiento llegué a otra conclusión, y es que no conocía su rosto lo suficiente, si me la encontrara en la calle seguramente no podría decir si es ella o no. Necesitaba entonces conocer su rostro e imaginar así su expresión de placer.
Así que lo decidí. Me levante muy temprano, me puse una chaqueta y me senté frente a la salida de su edificio, así tuviera que esperar horas, estaba decidido a conocer cada centímetro de su cara y que en ultimas esa mujer que no sale de mis pensamientos que no tiene rostro, no tiene nombre y no tiene voz, por lo menos tenga lo primero.
miércoles, 22 de enero de 2020
Quiero contarles algo
Les contare la verdad, seré franca con algo que no salio como lo pensé. Si han seguido mis ultimas publicaciones tenia la idea de compartir mis vivencias relacionadas con un periodo de abstinencia en mi vacaciones; pero, nunca pude escribir sobre eso, y creo que la explicación es sencilla y obvia... simplemente el tema y la experiencia fue aburrida. A razón de esto, revivir mis aburridas vacaciones sin sexo me pareció tedioso y sin ningún sentido.
Lo siento, pero faltaré a mi promesa de escribir sobre eso. Mi conclusión de mis vacaciones es que sí puedo vivir sin sexo, no voy a morir por falta de una vida sexual activa, sin embargo, mi vida sin sexo es totalmente aburrida y tan tranquila que es tedioso, cómo tratar de nadar en miel.
El día que regrese a la ciudad me sentí torpe, y malhumorada. Llame a un amigo y no supe como decirle lo que quería, afortunadamente tomo la iniciativa; al vernos lo bese sin apenas intercambiar holas, ahora que lo pienso debí verme desesperada y patética.
Al churparcelo una hora más tarde de encontrarnos, estaba tan ansiosa que lo mordí un poco, creo que se asusto porque nunca había sentido mis dientes; lamió mis senos, los beso, los mordió, cerré los ojos y me deje llevar. Fue, si me permiten decirlo así, como retomar una bici después de muchos años. Pero cuando me penetro, recordé un dolor que hace mucho no sentía, puede tener infinitas explicaciones, pero para mí, fue volver a explorar mi cuerpo y cómo reacciona ante ciertos estímulos.
No pude detenerme un solo instante esa noche, él intento descansar y no se lo permití, fue exprimido hasta que se durmió en un instante de físico cansancio. Se siente tan bien retomar mi vida sexual, la extrañaba, la añoraba y por alguna razón ahora la aprecio y la disfruto mucho más.
Lo siento, pero faltaré a mi promesa de escribir sobre eso. Mi conclusión de mis vacaciones es que sí puedo vivir sin sexo, no voy a morir por falta de una vida sexual activa, sin embargo, mi vida sin sexo es totalmente aburrida y tan tranquila que es tedioso, cómo tratar de nadar en miel.
El día que regrese a la ciudad me sentí torpe, y malhumorada. Llame a un amigo y no supe como decirle lo que quería, afortunadamente tomo la iniciativa; al vernos lo bese sin apenas intercambiar holas, ahora que lo pienso debí verme desesperada y patética.
Al churparcelo una hora más tarde de encontrarnos, estaba tan ansiosa que lo mordí un poco, creo que se asusto porque nunca había sentido mis dientes; lamió mis senos, los beso, los mordió, cerré los ojos y me deje llevar. Fue, si me permiten decirlo así, como retomar una bici después de muchos años. Pero cuando me penetro, recordé un dolor que hace mucho no sentía, puede tener infinitas explicaciones, pero para mí, fue volver a explorar mi cuerpo y cómo reacciona ante ciertos estímulos.
No pude detenerme un solo instante esa noche, él intento descansar y no se lo permití, fue exprimido hasta que se durmió en un instante de físico cansancio. Se siente tan bien retomar mi vida sexual, la extrañaba, la añoraba y por alguna razón ahora la aprecio y la disfruto mucho más.
martes, 7 de enero de 2020
Abstinencia: día 1
Cuando cerré la puerta me percate que hace años no tenia unas verdaderas vacaciones, pues dormir más y no salir de casa por un par de días no se puede considerar descanso; pero para poder experimentarlo tome la decisión de aislarme unos días, nadie supo donde estaba ni por cuanto tiempo seria. Pensándolo bien, ni yo estaba segura de cuantos días podría estar realmente sola. Las restricciones fueron simples: 1) no internet, 2) no celular y 3) ausencia de hombres.
Lleve una agenda en donde realice algunas notas de lo que viví, aquí les comparto una reconstrucción de esos días.
El primer día todo fue novedoso, clima cálido, piscina, una montaña para escalar, un par de libros. Me deje llevar por la sensación de solo importo yo. El equipaje era ligero, y tal vez por ello olvide desempacar el primer día, el cual solo lo dedique a leer, y caminar un poco. No obstante, la sensación al final del día fue como que el día siguiente regresaría casi por inercia a la cotidianidad, como una pausa demasiado corta.
Pensé que si estuviera en mi apto, seguramente estaría follando con alguien, sin embargo, no fue más que un comentario, una nota al pie sin trascendencia, no sucedió nada y estaba bien con eso, pero claro apenas fue el primer día. Leí, camine, nade y no hice nada más.
Lleve una agenda en donde realice algunas notas de lo que viví, aquí les comparto una reconstrucción de esos días.
El primer día todo fue novedoso, clima cálido, piscina, una montaña para escalar, un par de libros. Me deje llevar por la sensación de solo importo yo. El equipaje era ligero, y tal vez por ello olvide desempacar el primer día, el cual solo lo dedique a leer, y caminar un poco. No obstante, la sensación al final del día fue como que el día siguiente regresaría casi por inercia a la cotidianidad, como una pausa demasiado corta.
Pensé que si estuviera en mi apto, seguramente estaría follando con alguien, sin embargo, no fue más que un comentario, una nota al pie sin trascendencia, no sucedió nada y estaba bien con eso, pero claro apenas fue el primer día. Leí, camine, nade y no hice nada más.
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