martes, 2 de febrero de 2021

Experimento 1

 Se presentaron como tres científicos interesados en la exploración y comprensión del cuerpo femenino, así como los secretos del placer. Dicen que, a consideración de la confiabilidad de sus métodos tiene en cuenta lo siguiente:

  1. Trabajar los 3 simultáneamente para tener multiplicidad de observadores.
  2. Implementar sistemáticamente estrategias para obtener resultados diversos. 
  3. Trabajar por el placer del sujeto de experimentación por encima de la obtención de resultados.   
Me detuve a considerar la propuesta e imaginé que podría ser una buena idea para iniciar el año. Así que les dije que aceptaba la propuesta, el trato de cerró brindando con vino. 

El día de ayer fui a su apartamento, o laboratorio si se quiere. Me explicaron que se iniciaría el primer día con tres experimentos, posterior a los cuales yo tomaría la decisión de someterme a más experimentos. Uno de ellos me paso una hoja en la que mencionaba lo siguiente:

Agradecemos su presencia en esta primera sesión en la que se llevarán a cabo tres experimentos en su cuerpo. Recuerde que puede abandonar la situación experimental cuando lo desee. Así mismo, las actividad del día de hoy se hacen de manera desinteresada pues los datos obtenidos serán con fines científicos. El procedimiento del día de hoy considera lo siguiente: Experimento No. 1, sensibilidad de los pezones; Experimento No. 2, estimulación del clítoris; Experimento No. 3, estimulación anal. Para iniciar la situación experimental por favor quitarse la ropa al terminar de leer esto. 

Sonreí, pero trate de no mostrarlo para no salir del juego, así que me desnude. Ellos, me guiaron a la sala y me senté en el sofá. Seis manos juegan con mis pezones, lo hacen de manera coordinada, eligiendo primero ser muy delicados, casi que solo rosando con la punta de los dedos y luego apretando el pezón.

Traen un vaso lleno de hielo, tres cubos de hielo se pasean por mis senos hasta desaparecer. Luego el primero de ellos se arrodilla frente a mi, chupa mis senos suavemente, primero uno y luego el otro; en seguida viene el segundo con un cubo de hielo y repite la acción, chupa mis pezones con firmeza; el tercero repite el procedimiento y muerde mis pezones. 

A continuación, los tres penes erectos se pasearon por mis pezones, tocándolos con la punta. No tardan mis pezones en estar cubiertos por abundante semen. 









miércoles, 13 de enero de 2021

GIN

 Viajar con amigos es una experiencia curiosa, pues en algún momento de manera casi siempre implícita y pocas veces explícitamente se hace una especie de acuerdo en donde cada uno cumple un papel; sin embargo, todo depende mucho si se va en pareja. Si voy emparejada con alguien el papel es muy claro y el plan es consecuente. El tema es cuando no se va en pareja. La que va sola cumple una función de tributo -aplica en caso de las mujeres- que puede ser divertido y emocionante, o evidentemente cabe la posibilidad de ser un desastre. 

Cuando me pienso como tributo la imagen que viene a mi mente es la icónica escena de King Kong en particular, y el sacrificio de la virgen como tributo a los dioses.


Estas vacaciones fui de nuevo el tributo. Cumplí con ser la llave para una decentes vacaciones en una finca a las afueras de la ciudad. En este caso, el Kong es un hombre de 53 años de edad, que tiene por costumbre afeitarse la cabeza; la primera impresión que da, es que es un ex-convicto, esta lleno de tatuajes rústicos que en lugar de decir: "venganza", "muerte", tiene extractos de la biblia e imágenes de sus tres hijos cuando eran pequeños, su mirada provoca miedo. No obstante, Gin, que tiene ascendencia mexicana y francesa, tiene una mescla de hombre dulce y duro.

Gin, se pronuncia Jean en francés, pero se escribe GIN, por petición del padre. Vive en una casa que le falta poco para denominarla mansión, tiene una piscina climatizada, un minibar y varias habitaciones. Creo que me equivoque al decir que era una finca, pues es una casa, su casa. Gin se dedica a algo que tiene que ver con ciberseguridad y ello le permite trabajar desde casa. 

Cuando me invitaron, me dijeron que el dueño de la casa solo hizo la petición que llevaran una amiga para él. No le vi inconveniente y me apunte. Y sí, cuando lo vi por primera vez me dio algo de miedo, su mirada y aspecto de ex-convicto de 1.85 de estatura que dominaba el solo un patio entero de una prisión. Nos recibió amablemente y si mirada estaba clavada en mí, lo que me llevo a pensar que seguramente le habían compartido una foto mía con anterioridad.  

Después de conocer un poco la casa, fui a la piscina, mi imagen de Gin cambio por completo, fue bastante dulce y alegre cuando nos hizo el recorrido por su casa, lo hizo con tal confianza y tranquilidad que me sentí segura. El agua tibia iba bien con una copa de vino que Gin me trajo, se metió conmigo a la piscina y sin ningún genero de duda se acerco a mí, me tomo por la cintura, permitiéndome comprender su experiencia y seguridad de obtener lo que desea. 

Hablamos un poco, de él, de mí, de su familia y de su casa, de los motivos de su divorcio, de nuestros trabajos. Parecía que con cada palabra se acercaba más, su mirada tenia una mescla de interés, deseo y lujuria. Su mano, fuerte, grande acaricio mi mejilla, me tomo y me beso. Fue un beso que paso por todas las fases de un buen beso, que empezó siendo tierno y termino coherente al deseo que nacía.

Mi traje de baño floto en la piscina y pude verlo como se alejaba mientras Gin entraba en mí. Similar al beso, me penetro con gentileza, sin embargo, esa gentileza desapareció pronto. Cuando eyaculo dentro de mi vagina, nuestra respiración se encontraba muy agitada, tomo aire y me susurro al oído que podía quedarme en su casa todo el tiempo que quisiera. 





jueves, 17 de diciembre de 2020

¿Dónde esta mi ropa?

El dolor de cabeza me hace despertar, no es un dolor agudo e insoportable, es leve, constante y bastante molesto. Reconozco las secuelas del vino, pero lo que más se nota en la habitación es el olor a sexo. Hay dos hombres desnudos en la cama conmigo, pero no es mi cama.

No estoy segura de conocerlos, pero si distingo a mi amiga en una cama conjunta que parece mas un sofacama; ella esta desnuda y con un hombre que se me hace familiar. Me levanto, busco en la habitación mi ropa pero no encuentro nada. Hay zapatos y botellas de vino en el suelo, pantalones de hombres, bóxer y un celular con la pantalla rota. Mi lengua parece arena, busco agua en la cocina y tomo dos vasos seguidos. 

Repaso la noche anterior en mi cabeza: salí con Shelby a tomar algo, luego conocimos un grupo de muchachos, el mayor tiene 20 años de edad, tomamos vino y terminamos tenido una noche salvaje; ella paso la noche con Fred, creo que es el dueño del apartamento, mientras que yo tuve un trio con sus dos amigos. 

Mis pezones están sensibles, mi coño maltratado y mi culo abierto. Me siento en la sala, el aire esta viciado con el olor de cien cigarrillos, en la mesa de centro hay un montón de revistas porno desordenadas y con las paginas arrugadas. No hay pista de mi ropa. 

miércoles, 16 de diciembre de 2020

Tentativa de inventario de los hombres que me folle a mis 20 años de edad

 Dos estudiantes de un colegio, un futbolista en un equipo de Cali, tres estudiantes de ingeniería de sistemas, cuatro de ingeniería civil y uno de ambiental. Tres compañeros de trabajo, seis estudiantes de psicología. Un vigilante de la Universidad.

Siete profesores, tres profesores de colegio. El rector de un colegio del sur de Bogotá y el rector de un colegio en Barranquilla. Tres policías, seis solados profesionales. Cuatro policías bachilleres. Un desconocido que conocí en una disco por la 80 y no supe a qué se dedicaba. Un panadero que me enseño a hacer pan. 

Un mesero de un restaurante famoso en San Antonio. Un taxista en Cali y un atleta de la selección del Valle. Un abogado con el que jugamos a que era su secretaria en su oficina en Lourdes. Un ingeniero peruano que estaba en un congreso, tres argentinos: un periodista, un pintor y un poeta. Un brasilero que estaba de intercambio. 

Un periodista español que me ofreció llevarme a vivir a Sevilla. Un alemán con el que no hablábamos. Dos estriper y un "masajista". Cuatro ex-compañeros del colegio que me buscaron en tiempos de necesidad. Diez contactos de adultfriendfinder. 

El de la finca en Anolaima, el de la finca en Agua de Dios y en Tenjo. Tres barmans y un piloto de helicóptero.  

sábado, 5 de diciembre de 2020

Un día como hoy

 Hoy estoy algo triste. No tengo una razón en particular para estarlo. Por más que reflexione en este momento todo en mi vida marcha tal como deseo. Creo que es bueno estar así de vez en cuando, afortunadamente no me pasa muy seguido. 

Recordé a una amiga que sufre de depresión, ¿alguna vez han hablado con alguien con depresión mayor? es bastante aburrido, por ello nunca me dedique a la psicología clínica. 

Cuando estoy así, mi libido no disminuye, pero mi desempeño en la cama cama sí resulta ser algo diferente, suelo ser menos activa. Así que, desde hace tiempo identifiqué que en estos días necesito un hombre dominante, que no tenga muchas ganas de hablar y que solo quiera jugar. 

miércoles, 2 de diciembre de 2020

Ataduras y esposas

 Mis pensamientos libidinosos iniciaron al cumplir los 17. Por alguna razón me sentía grande, pero también curiosa, inexperta y con la idea de vivir una vida sexual plena. Así que, si no estoy mal, mi primera fantasía se relacionaba con ser atada a la cama. Es posible que lo haya visto en una película o tal vez solo vi unas esposas, lo cierto es que durante semanas imaginaba una escena en donde un hombre entraba en mi habitación, y sin decir nada me ataba y me follaba. 

No le dije a nadie, creo que aun tenia temor por compartir ese tipo de ideas, pues me preocupaba que se burlaran de mí. Luego de cumplir los 18 y ya con algunas semanas viviendo sola, comencé a salir con alguien, él era casado y solíamos vernos los viernes, iba por mi a la U, e íbamos a algún motel o a tomar algo. 

Fue mi primera experiencia, me atreví a contarle esa fantasía y lo hizo como un experto. Me esposo a la cama, vendo mis ojos y se dio gusto. No se imaginan lo mojada que quedo esa cama. Ahora que lo pienso fue mi primer squirt, moje su pecho, lo que hizo que nuestros cuerpos resbalaran el uno contra el otro. 

Tuve orgasmo tras orgasmo, y él lleno mis tetas y mi vagina con su semen. Fue una relación muy intensa y pude vivir a plenitud mi fantasía. En cierta ocasión tuve curiosidad por atar a un hombre, lo espose a mi cama, se lo chupe y lo cabalgue, no obstante, confieso que me hacia falta sus manos y su tacto con mi cuerpo, así que, no suelo hacerlo.

El año pasado conocí un hombre sumiso, sus fantasías tenían que ver con ser dominado, atado y humillado. No funciono. Me aburría hablar con él, nuestro único encuentro se resume en que lo ate y lo cabalgue muy lentamente, mientras tenia mi celu y escuchaba música. No fue tan malo, pero cuando me acuesto con un hombre siempre espero que todo sea algo más salvaje.

En otra ocasión, un jovencito con poca experiencia me ato, pero fue demasiado tímido, lo que inevitablemente llevo a que le pidiera que me desatara e hiciéramos lo tradicional. Entiendo que hacer esto no es para todo el mundo.

Mi primer par de esposas eran de plástico y tenían un peluche rosado. Solo duraron una noche, estaba con un amigo de la U, con el cual solíamos ser algo salvajes, y el resultado fue que se rompieron. Sin embargo, recuerdo haber reído hasta casi llorar por la situación.     

Hoy en día tengo dos pares: uno de cuerda, que si se ajusta adecuadamente es bastante interesante; otras de metal, que pueden en ocasiones lastimar mis muñecas, pero solo ha sido cuestión de adaptarme. Tal vez, si me conoces, te diste cuenta que las suelo dejar a la vista en mi mesita de noche. No es un mensaje subliminal, es simplemente mi forma de mostrar que estoy dispuesta a jugar. 

    

miércoles, 25 de noviembre de 2020

Recuerdos de Nohelia

 Hola Nohelia, han pasado años. 

Espero no te moleste que mencione tu verdadero nombre en mi blog; ayer entre después de mucho tiempo a mi FB y lo primero que me encuentro es una foto tuya, entiendo que estas en Buenos Aires. Tengo un montón de fotos que tome en la Recoleta solo para revisarlas y ver si salía algún fantasma, pero nunca las he revisado.

Me da gusto ver que eres feliz. 

La primera vez que me escribiste, recibí tu mensaje con mucha desconfianza, sin embargo, aun recuerdo tus palabras:

"...he visto que tienes buenos gustos, vi tus fotos y me pareces muy linda. Nunca he tenido experiencias con mujeres, pero me atraen mucho, espero no molestarte o incomodarme con mi mensaje."

Claro, pues lo primero que se cruzo por mi mente es que era una broma.

"... gracias por responder, no imaginé que fueras a decir algo, hasta pensé en borrar el mensaje, veo que vivimos cerca, tal vez podríamos vernos..."

En efecto, vivíamos muy cerca. Algo en tus palabras me daba curiosidad y al mismo tiempo, sentía confianza y tranquilidad. Mencioné que me gustaban los hombres pero ignoraste eso, qué bueno que lo hiciste. Esa tarde que nos encontramos y tomamos una cerveza en mi apartamento la recuerdo con mucho cariño. Éramos niñas, y habría bastado con compartir una cerveza pues dejamos más de la mitad.

Creo que nos besamos por horas, fuimos a mi cama y tengo presente que no sabia qué hacer, pues con un hombre sabia qué hacer, pero con una mujer es distinto. Mis manos fueron torpes en un inicio, pero gracias a que tomaste la iniciativa me guiaste y me enseñaste que el placer tiene tantos caminos por recorrer. 

"... he soñado con esto muchas veces, por eso ya había imaginado qué hacer..."

Temblamos juntas y reímos en nuestra compañía, haciendo algo que tu soñabas y algo que nunca imaginé experimentar; pese a que afirmaba que conocía los secretos de mi cuerpo, ese día supe que aun había secretos por descubrir.