lunes, 3 de febrero de 2020

Ventana Indiscreta: Rostro

Hace frío, pero lo más incomodo resulta ser esa llovizna tan sutil tan molesta que me hace pensar en que se me clavan miles de pequeños alfileres en el rostro; pero no importa, lo vale, solo quiero conocer a esa mujer frente a mi ventana, no obstante, creo que seria más exacto decir que es la mujer que a invadido mi mente y vive ahí constantemente como una silueta silenciosa que va y viene manipulando mis deseos, mis pensamientos.  Cierro los ojos, y la veo allí, en su cama acostada de medio lado con un libro en su mano, luego la imagen se distorsiona, y la imagen cambia, ahora la veo cómo estimula su vagina, veo sus senos y un tatuaje en su brazo izquierdo.

Me siento tonto y psicópata a la vez, nunca había perseguido a alguien así, y sin embargo, no hay rastro de remordimiento o culpa; el vigilante de la portería me observa con desconfianza y con toda razón debo parecer sospechoso. Se abre la puerta, sale una mujer con el cabello rubio, no es ella, suspiro y me doy cuenta que mi corazón se ha acelerado, estoy muy nervioso, terriblemente inseguro; se abre la puerta de nuevo, pero esta vez sale un hombre mayor, con el cabello gris; minutos después salen tres personas, dos mujeres y un hombre, ambas tienen el cabello oscuro, casi la misma estatura, visten chaqueta, así que no puedo evidenciar tatuajes, una lleva lentes oscuros.

Todo pasa en cámara lenta, lo malo es que no puedo decir quien es la mujer que esta en mis pensamientos, lo bueno, es que ambas tienes rostros muy atractivos, una es mas joven con  expresión coqueta, claro tal vez los lentes me llevan a imaginar lo que hay bajo ellos, la otra más madura, se ve segura y alegre. Pienso que debí asegurarme por mi ventana cómo iba vestida, pero es algo que se puede solucionar en la noche.

Esa tarde hice una edición en mis pensamientos, arrastraba el rostro de ambas mujeres a la escena de esta silueta, acostada de medio lado con un libro en la mano. ¿y saben qué?, en ambos casos quede a gusto con el resultado, pero, en lugar de especular mi deseo es tener una certeza.

En la noche saque un par de cervezas, me senté junto a la única ventana y espere. Si entraba una mujer vestida con jeans blancos, la conclusión es que seria aquella de los lentes oscuros, si por el contrario entraba una mujer de marrón, seria la más madura. No aparte los ojos de la ventana, las cortinas están abiertas, el apartamento oscuro y silencioso; minutos después, se abre la puerta y se ilumina toda la habitación, giro mi cabeza para mirar mi puerta como esperando que ella en lugar de entrar a su casa entrara a la mía.

La mujer va de blanco y deja sus lentes en una mesa, va a su sofá y se sienta, solo puedo ver su cabello que sobre sale por el borde del mueble. Mientras no puedo verla hago un nuevo ejercicio de edición en mi mente, es la mas joven la que va con la silueta de la mujer acostada con un libro en sus manos.

Se levanta, se desnuda y contemplo toda su silueta, apaga la luz y encienda la lampara de su mesa de noche, se acuesta en la cama, toma su celular y teclea, habla con alguien, luego lo deja a un lado, se levanta de nuevo, va a su cocina, no puedo ver bien qué sucede en la cocina y luego la veo desnuda con una copa de vino en su mano, se sienta en el sofá y de nuevo lo único que puedo ver es su cabello que sobresale por el borde del mueble. Mueve su cabeza y solo imagino que debe estar escuchando algo de música y relajándose, tal vez incluso tocándose. No sucede nada por un buen tiempo. Entonces decido salir a comprar algo para comer, al bajar me arrepentí de salir, me imagine que me podría perder de verla de nuevo caminando desnuda, o de verla estimulando su vagina.

Trate de no tardar y regrese a mi silla junto a mi ventana. La luz seguía prendida, pero había algo muy diferente, ella no estaba sola, dos siluetas en la cama, ella en cuatro y un hombre de cabello largo embistiéndola, ella  inclinada, sus manos sujetándose a la cabecera de la cama, él tiene sus manos en la cadera de ella. La penetra con fuerza, luego la toma del cabello y hunde su rostro en la cama, la mantiene así hasta que él da las ultimas embestidas, se viene y ella creo que también, no podría asegurarlo, lo que si puedo decir con certeza es que he eyaculado sin tocarme.

Ella se da la vuelta, se besan, él baja, besa su vagina, ella se estremece, y no puedo evitar imaginar este rostro con expresión de placer; lo hace pacientemente, ella se retuerce, el hombre sube de nuevo, chupa sus senos con intensidad, pone los pies de ella en sus hombros y la vuelve a penetrar; mi pene aun empapado se pone duro, lo tomo y empiezo a agitarlo. El hombre de cabello largo lo hace lento, lo mete y lo saca, luego más rápido, pone sus manos en los senos de ella, la penetra con fuerza, la cama se agita, bajo él, ella se ve delicada e indefensa. Enseguida, ella parece rasguñar su espalda, ambos se retuercen... y yo con ellos.

Ella se hace ahora de medio lado, muy similar cuando se acuesta con un libro en la mano. Él pone su mano en sus tetas, la abraza, la besa. Se quedan así unos instantes, luego él se levanta, apaga la luz, haciendo imposible ver más. Me quedo pensando, es apenas normal que tenga pareja.

La mañana siguiente naturalmente mi primera acción fue asomarme por mi ventana, mi vista estaba borrosa, y la ventana también, llovía y las imágenes se distorsionaban; no obstante, la vi a ella, cabalgando a su pareja, lo hacia con un ritmo acelerado, él posaba sus manos en sus tetas, ella termino agotada luego de unos movimientos, se besaron y entraron juntos al baño. No pude ver nada más. Pensé en bajar de nuevo a la portería y esperarla, observarla, poder escanear su rostro luego de esa noche y esa mañana de placer, pero seria demasiado sospechoso.

Salen del baño minutos después, se visten y se van juntos.

martes, 28 de enero de 2020

Ventana Indiscreta

Cuando conocí mi habitación pensé en dos cosas: a) que era como si estuviera viviendo en Japón, en una habitación minimalista en la cual hay solamente el espacio necesario para vivir; y b) recordé la película de Hitchcok, pues el edificio del frente estaba curiosamente cercano.  Pero claro, en la película las ventanas eran convenientemente grandes, y las cortinas siempre estaban abiertas.

Al ver el otro edificio por mi única ventana daba la impresión que si me estiraba lo suficiente y con una escoba en la mano, podría tocarlo, pero si miraba abajo la ilusión de cercanía se desvanecía. En fin, llevo una semana en esta nueva ciudad, no tengo amigos ni amigas, me siento solo y algo aburrido. Soy el hermano mayor de una familia donde decidieron ser numerosos, así que de alguna manera soy el ejemplo de mis hermanos, y también cargo a mis espaldas la esperanza de ayudar económicamente a la familia.

Empiezan las clases y me cuesta relacionarme con los otros,me veo y me sienten diferente, y yo también veo que aquí las personas son muy distintas, creo que nadie ha venido a hacer amigos. Ni modos, tendré que aceptar que ahora mi vida es así. El problemas es que las mujeres al parecer no tienen intereses en interactuar con nadie; lo que me molesta del tema es que siempre había soñado tener una novia cuando iniciaran mis estudios.

No tengo TV, en la tardes noches luego de la U, no tengo mucho que hacer, mi única compañía son YouTube y Spotify. Ni siquiera tengo una buena vista en mi única y pequeña ventana... excepto que... bueno, no creerán lo que estoy viendo; esta bien, creo que exagero. Vivo en un noveno piso, eso quiere decir que esa ventana es de un octavo piso o del piso octavo y medio, es la única cortina que no esta cerrada, y veo a una mujer joven acostada en su cama leyendo un libro; no es gran cosa, pero para mí resulta ser un evento fuera de lo común, es más, siento cierta emociona pues pienso que si le hablar en voz baja ella podría oírme y tal iniciáramos una conversación. Pero, seria una acción algo psicópata, y peor aun, no tengo la irreverencia para hacer algo así.

La contemple por minutos, y tuve la sensación que las lineas de luz de mi persiana fueran a quedar dibujadas en mi rostro cuando dejara de observar... o mejor dicho, de observarla. Pero así como apareció, desapareció tras las cortinas. Me da vergüenza admitirlo, pero el poder ver a esta mujer, acostada en su cama leyendo un libro me llevo a masturbarme esa noche. Al día siguiente lo primero que hice fue observar por mi ventana, la cortina estaba corrida, pero no había rastro de ella. No obstante, ella estuvo constantemente en mi cabeza ese día y los días siguientes.

Al regresar en la noche, me serví una cerveza en un vaso con abundante hielo, abrí la persiana, y ahí estaba ella, de nuevo su cama, la cual podía ver en su totalidad, una lampara iluminaba su habitación, ella de medio lado con un libro en la mano; no me interese en qué libro leía, mi atención se centro en sus curvas, ahora puedo notar que es una mujer delgada, aparenta no ser muy alta, tiene un tatuaje en su brazo izquierdo, ¿tendrá más?, seguro que me gustaría saberlo. Apenas si se movía, el que este inmersa en un libro le hace más sexy y deseable. Varios minutos después, se pone de pie y cierra la cortina. Por un momento contengo la respiración, que que da la impresión que cuando cierra la cortina estuviera en realidad abriendo mi persiana.

Puse el despertador mucho más temprano, tome un vaso de agua y fui a mi ventana, ella estaba ahí, vestida y lista para salir, tomaba un café y revisaba su celular. Por alguna razón concluí que ella era descuidada con la cortina, o puede que no considerara que alguien podría verla, anoche cuando cerro su cortina pareció más un habito que una necesidad urgente de privacidad. Tendré que prestar mayor atención a este detalle.

Esta tarde mientras almorzaba solo, pude llegar a estas conclusiones: 1) vive sola; 2) es joven, pero trabajaba, no hace mucho debió terminar su carrera; 3) es profesional; 4) se levanta temprano, y es posible que si observo a las horas adecuadas pueda ver más de ella; 5) tiene tatuajes; 6) por lo tanto tiene un lado salvaje; 7) es demasiado sexy; 8) ninguna mujer "real" me había llevado a masturbarme tanto.

En la noche la vi de nuevo en su cama, con un libro en la mano, esta vez me daba la espalda, de vez en cuando se levanto, la perdía de vista pero regresaba pronto a la cama, pero cada ida y vuelta fue un deleite para mi. En la mañana dice el esfuerzo para levantarme más temprano, pero llovía, y por lo tanto no pude ver nada.

Llegué temprano a casa, puse música en mi celular, observe por mi persiana, pero no había nada, la cortina estaba abierta totalmente, casi podía ver todo su apartamento; me llamo la atención que apenas si era mas grande que el mio, pero ella duerme en una cama doble, no tiene una TV, hay una cocina pequeña, las paredes están todas pintadas de amarillo, excepto la cocina. La sala consta de tres muebles, un sofá no muy grande y dos asientos, el piso es negro, todo esta limpio y ordenado, hay pocas cosas pero se me antoja agradable.

Compre una silla alta para mi ventana, así podría pasar más tiempo allí, y una mesa de la misma altura, pensé en comprar unos binoculos, sin embargo, tendría que dejar de comer por semanas y ya seria demasiado psicópata tenerlos. Me senté y la sensación fue de comodidad y tranquilidad absoluta, eche un nuevo vistazo pero el apartamento seguía vacío, su armario estaba junto a la cama, y deseé poder darle una mirada, pasaría horas contemplando su ropa interior, la clasificaría por colores, por texturas, y porque no, tomaría una prestada.

Al empezar mi tercera cerveza ella llego, entró con tranquilidad, llevaba unos jeans ajustados, una blusa blanca y un saco azul oscuro, el cabello suelto. Deja su bolso en el sofá, va a la nevera y saca algo de beber, se sienta en el sofá, que desde donde esto solo me permite ver parte de su cabello pues se encuentra dando la espalda. Soy paciente, he aprendido a ser paciente, y recordé esa película de Meg Ryan, en donde una pareja espía a otra en un edificio abandonado, colocaron micrófonos y podrían oír todo lo que hacían; eso me llevo a reflexionar sobre su voz, y lo valioso que puede ser el sonido de una mujer hablando... pero lo que más me generaba emoción, tenia que ver con conocer su cotidianidad, sus secretos.

Me bebí el resto de la botella de un sorbo, ella se levanto, tomo su LapTop y la llevo a su cama, se quito los zapatos y se sentó en cama, con las piernas cruzadas, comenzó a teclear, una luz azul ilumino su rostro. Sus expresiones denotaban concentración. Varios minutos después se levanto, apago su PC, fue a la cocina y saco una cerveza de la nevera, yo hice lo mismo, y brinde con ella en mi imaginación, no obstante, dije en voz alta "por ti".

Se quito el saco y lo dejo en la cama, vi de nuevo su tatuaje en el brazo, pequeño, llamativo, comprendí que era un tribal, pero no se distinguía el patrón; al saco le siguió la blusa, pero esto sucedió muy despacio, ella tomo un sorbo de su cerveza y se desapunto como si tuviera que pensar en algo cada vez que desabotonaba cada botón, vi un brassier blanco, pequeño que fue a para al suelo o a una silla instantes después; senos pequeños, pero que se dibujan en un trazo particularmente interesante y llamativo, esas lineas curvadas provocaron una erección casi instantánea. El jean bajo luego, y vi una tanga de un azul oscuro.

Tomo otro sorbo de su cerveza y yo dice lo mismo, ella se acostó, y solo pensaba en que esa cama tenia espacio para mí; tocó sus senos, se rasco ligeramente uno de sus pezones, otro sorbo, ella bajo su mano que en mi imaginación se dirigía a mi pene, pero que en realidad bajaba a su vagina, se froto levemente y de manera superficial, se retorció, luego bajo su tanga hasta las rodillas, su vagina no dejaba ver un solo vello púbico, sus dedos como por habito, por instinto, bajaron y se movieron lentamente, una de sus manos subió y toco sus pezones, los torció levemente, los dedos en su vagina aceleraron el ritmo. Al tiempo, tome mi pene, estaba por explotar, ella arqueo su espalda y supe lo que significaba, le di dos sacudidas a mi pene y eyacule en la pared.

Me limpie, pero al hacerlo me percate que estaba temblando de la emoción y no pude contener una risa que duro un par de minutos; regrese a la ventana y la luz ya estaba apagada. Cuando eyacule imagine que me venia en sus tetas y el ultimo chorrito alcanzaba su rostro de placer. Con ese pensamiento llegué a otra conclusión, y es que no conocía su rosto lo suficiente, si me la encontrara en la calle seguramente no podría decir si es ella o no. Necesitaba entonces conocer su rostro e imaginar así su expresión de placer.

Así que lo decidí. Me levante muy temprano, me puse una chaqueta y me senté frente a la salida de su edificio, así tuviera que esperar horas, estaba decidido a conocer cada centímetro de su cara y que en ultimas esa mujer que no sale de mis pensamientos que no tiene rostro, no tiene nombre y no tiene voz, por lo menos tenga lo primero.

miércoles, 22 de enero de 2020

Quiero contarles algo

Les contare la verdad, seré franca con algo que no salio como lo pensé. Si han seguido mis ultimas publicaciones tenia la idea de compartir mis vivencias relacionadas con un periodo de abstinencia en mi vacaciones; pero, nunca pude escribir sobre eso, y creo que la explicación es sencilla y obvia... simplemente el tema y la experiencia fue aburrida. A razón de esto, revivir mis aburridas vacaciones sin sexo me pareció tedioso y sin ningún sentido.

Lo siento, pero faltaré a mi promesa de escribir sobre eso. Mi conclusión de mis vacaciones es que sí puedo vivir sin sexo, no voy a morir por falta de una vida sexual activa, sin embargo, mi vida sin sexo es totalmente aburrida y tan tranquila que es tedioso, cómo tratar de nadar en miel.

El día que regrese a la ciudad me sentí torpe, y malhumorada. Llame a un amigo y no supe como decirle lo que quería, afortunadamente tomo la iniciativa; al vernos lo bese sin apenas intercambiar holas, ahora que lo pienso debí verme desesperada y patética.

Al churparcelo una hora más tarde de encontrarnos, estaba tan ansiosa que lo mordí un poco, creo que se asusto porque nunca había sentido mis dientes; lamió mis senos, los beso, los mordió, cerré los ojos y me deje llevar. Fue, si me permiten decirlo así, como retomar una bici después de muchos años. Pero cuando me penetro, recordé un dolor que hace mucho no sentía, puede tener infinitas explicaciones, pero para mí, fue volver a explorar mi cuerpo y cómo reacciona ante ciertos estímulos.

No pude detenerme un solo instante esa noche, él intento descansar y no se lo permití, fue exprimido hasta que se durmió en un instante de físico cansancio. Se siente tan bien retomar mi vida sexual, la extrañaba, la añoraba y por alguna razón ahora la aprecio y la disfruto mucho más.

martes, 7 de enero de 2020

Abstinencia: día 1

Cuando cerré la puerta me percate que hace años no tenia unas verdaderas vacaciones, pues dormir más y no salir de casa por un par de días no se puede considerar descanso; pero para poder experimentarlo tome la decisión de aislarme unos días, nadie supo donde estaba ni por cuanto tiempo seria. Pensándolo bien, ni yo estaba segura de cuantos días podría estar realmente sola. Las restricciones fueron simples: 1) no internet, 2) no celular y 3) ausencia de hombres.

Lleve una agenda en donde realice algunas notas de lo que viví, aquí les comparto una reconstrucción de esos días.

El primer día todo fue novedoso, clima cálido, piscina, una montaña para escalar, un par de libros. Me deje llevar por la sensación de solo importo yo. El equipaje era ligero, y tal vez por ello olvide desempacar el primer día, el cual solo lo dedique a leer, y caminar un poco. No obstante, la sensación al final del día fue como que el día siguiente regresaría casi por inercia a la cotidianidad, como una pausa demasiado corta.

Pensé que si estuviera en mi apto, seguramente estaría follando con alguien, sin embargo, no fue más que un comentario, una nota al pie sin trascendencia, no sucedió nada y estaba bien con eso, pero claro apenas fue el primer día. Leí, camine, nade y no hice nada más.

sábado, 30 de noviembre de 2019

Algunas de mis cosas

Pude vivir en casa de mis padres hasta cuando yo lo quisiese, sin problemas, sin deudas, sin tomar decisiones tan relevantes; pensar en qué desayunar, almorzar, cenar, podría haberlo evitado y dejar que mis padres lo decidieran por mí, tal vez mi repertorio de vestidos, accesorios, perfumes, seria mucho más amplio. Mi cama seria sencilla junto a una ventana que me llevaría a ver arboles y escuchar ranas en las noches.

En lugar de eso, decidí tener problemas, deudas, decisiones vitales. Con frecuencia debo pensar en qué desayunar, decidí vivir en apartamentos pequeños con una cama grande y sin una vista acogedora. Vivir en otro país, no tener hijos, no tener una pareja, un matrimonio, una boda. Pude casarme con K... y no tendría que mover un dedo, pude decirle que sí a M... y estaría viajando por el mundo, rechace a P... negándome la posibilidad de vivir en una mansión, huí de B... desechando una vida en Buenos Aires, pude vivir en Barcelona, en Lyon, en Berlin, en Santiago, en el DF.

Pude prostituirme en Europa y ganar mucho dinero (bueno, eso me prometieron), pude ser una esposa en California y con el derecho de follar a quien quisiera. ¿qué tal la esposa o madre de los hijos de un futbolista de relativo éxito?, o tal vez la mujer de un político con el futuro económico asegurado.

Suena bien ¿no?, por ello no me atrevo nunca a juzgar a las que han dicho sí, las que han aceptado y firmado el contrato.

Cada día afirmo que ninguna de esas vidas me habría hecho realmente feliz, y no es que me sienta feliz del todo, soy como usted querido lector, dudo de mis decisiones, siento miedo e incertidumbre por el futuro, pero también vivo lo suficientemente tranquila con mi presente, hay personas que me han hecho daño, hay personas a las que les he hecho daño.

Anoche follé con un hombre que llora cuando eyacula, vi marcas en sus muñecas, es un hombre triste y feliz a la vez, inseguro y desesperado, justo el tipo de persona que me da temor. Me follo con odio y me trató con ternura a los pocos minutos... el caso es que él me hizo pensar en algunas de mi cosas, en varias de mis decisiones.


viernes, 15 de noviembre de 2019

Dos botellas de vino después

Cuando cerré la puerta ya sabia que era un error, sin embargo, seguí adelante y elimine toda duda de mis pensamientos, me desnude, él hizo lo mismo, me ato los pues a la cama, y mis manos a esa misma atadura, de modo que quede boca abajo, con mi colita hacia arriba. Su lengua fue la primera en actuar sin cuota de timidez, con paciencia y persistencia, de modo que me sentí tan mojada, tan emocionada, por esa mezcla de su saliva y mis fluidos, el olor de mi vagina.

Se unieron sus dedos, algunos entraron en mi ano, otros en mi vagina, muy suave, luego muy rápido, y enseguida de nuevo su lengua, que sin esfuerzo me hizo venir, la humedad se multiplico.

- así te quería tener, qué hermosa vista-

-aprovéchala entonces-

-¿qué tal?, ¿te gusta como mi verga llena tu cuca?-

-Mmmm si, me encanta, dale más... -

- Eso, lo vas a sentir hasta el fondo -

Cada vez mas rápido, mas fuerte, sentí su respiración en mi espalda, como se entrecortaba y tomaba un segundo aliento.

- Te deje esa chocha llena de mi leche, que linda se ve goteando, ¿puedo tomarle una foto para el recuerdo?-

- Si, dale, no hay problema, pero que no se vean mis tatuajes-

- Tranquila, solo quiero la chochita goteando con mi leche -

- Dijiste la verdad, me gustaría repetir -

- Nunca miento, mira la foto, quedo muy rica -

-¿Me sueltas?, ya estoy cansada-

- No aun no, ahora quiero tu culo-

-No, te dije que en la primera cita no lo doy-

-Pero es que lo veo muy provocativo-

-Pero no, hoy esta prohibido-

-Igual eso dices ahora, pero cuando ya lo sientas adentro...-

-No, te había dicho que no desde el bar-

-Mira, solo la puntica-

-Sacalo -

-Lo voy a sacar cuando te deje toda mi leche adentro-


Al final de la noche, dos botellas de vino después, seguí atada, luego se vistió, me desato y se fue.

-Nos vemos mañana en el trabajo princesa-




sábado, 9 de noviembre de 2019

Siete mentes perversas

Estoy agotada, no sé si han pasados dos horas o cinco minutos, mi cuerpo esta lleno de sensaciones, principalmente las huellas de siete hombres de mentes pervertidas y cuerpos frustrados; estoy sudando y en mi rostro han dibujado una sonrisa que expresa placer.

Es una habitación no muy grande, se encuentra vacía, no hay muebles, cuadros, solo una colchoneta de inflar que no tendrá más uso, en ella estoy de rodillas observando siete mentes perversas; el primero se acerca tímidamente o más bien no sabe muy bien qué hacer, abro mi boca, mete su pene y lo vuelve a sacar, lo repite un par de veces, se viene en mi cara, tengo la sensación de calidez de su semen, se aleja y se acerca el segundo, éste viene decidido, y eyacula abundantemente en mis senos, lo noto espeso, y que baja casi en cámara lenta; el tercero se acerca con dudas, los demás le dicen "en la boca", pone delicadamente su mano en mi mentón, abro la boca, su semen baja lentamente, es liquido casi como agua; el cuarto viene seguro y dice "que la carita le quede llena", y así lo hace, es espeso y pareciera que al derramarse en mi frente su semen quedo inmóvil ahí un buen rato; el quinto se acerca y me dice "abra la boca", no he tragado el semen del tercero así que tengo la sensación de tener la boca a rebosar; el sexto casi con apuro, termina de llenar mis senos de semen; el séptimo, seguro y sin dudar se derrama en mi rostro.

Cierro los ojos y me encierro en mi misma, disfruto de las diferentes sensaciones, la calidez en mis senos y en mi cara, mi boca llena, estoy llena de siete mentes perversas, mientras lo pienso, bajo mis dedos, froto mi clítoris, que no hace falta estimularlo mucho para tener un nuevo orgasmo, más ligero que los anteriores, pero de alguna manera se siente como una delicada recompensa. Sé que esas mentes me hablan, pero no comprendo, solo hago que ese momento duré por siempre. Cuando escribo esto, se dibuja la misma sonrisa, me sonrojo ligeramente como emulando esa calidez en mi piel.