lunes, 20 de febrero de 2017

500 Unidades en el Taximetro II

Joan

Llevo casi una semana esperando este momento, y me encuentro en cierta medida dividido por dos sensaciones que me confunden, y que, me están volviendo loco; hace una semana exactamente empece a hablar con esta mujer que ha sacado en una solas palabras mi lado más perverso, sin embargo, siento un profundo temor que todo sea simplemente una fantasía, un espejismo erótico.

Bueno y es que el temor es fundamentado, no sale de la nada; me explico, aproximadamente un mes atrás tuve una cita a ciegas con una paisa, me había dicho estaba recién llegada a la ciudad, fue enfática en que venia a estudiar, pero que se sentía aburrida, pues el ambiente era diferente al acostumbrado en su ciudad natal. Le pedí una foto, me envió una en donde estaba frente a un pastel -parecía su cumpleaños 19-, la vi muy bonita, deseable; nos citamos en un centro comercial del sur, ella llego media hora tarde, y me lleve una decepción al momento de verla, luego me dijo que la foto era de hace cuatro años, cuando tenia 30 kilos menos.

Hace dos noches tuve un servicio casi a media noche, debía recoger a alguien en Cuidad Salitre y llevarla a Federman, un camino corto y fácil; cuando llegue, quede deslumbrado con lo hermosa que era mi pasajera, ella apenas me dirigió la palabra para decirme su destino, la mire por el espejo en repetidas ocasiones, no pude dejar de notar que estaba atenta a su teléfono, sin duda era pre-pago, y al solo pensar en ello, y todo lo que algún afortunado iba a disfrutar esa noche... tuve una erección e imagine toda una escena con ella. Cuando me pago deliberadamente toque su mano, ella simplemente retiro su mano y se fue, termine masturbándome enseguida en mi taxi.

Y eso nos lleva al día de hoy, son aproximadamente las 4:00am, en la ciudad hay una neblina de aquellas que se forman luego de una tarde lluviosa, hace bastante frío, voy en el carro subiendo por la calle 45, me detengo en un semáforo, contemplo la soledad de las calles, la tranquilidad; mi corazón se acelera y noto que mi frente esta perlada de sudor, no por que me sofoque el calor, creo que es sudor de nervios, ansiedad, o como quieran llamarlo, realmente no sé qué me sucede. Luego llega a mi un pensamientos tranquilizador, aunque triste: "lo peor que puede pasar es que me dejen plantado...".

Debo mencionar algo relevante para que mi relato se entienda mejor; soy casado, tengo una hija de meses de edad, con mi esposa hace ya dos años que la vida sexual es una mierda, pues mis deseos se incrementan mientras los de ella disminuyen, y considero que en la actualidad su deseo sexual es nulo. Aveces ella solo me permite estar con ella por costumbre o por cortesía, pero no le hecho la culpa a la maternidad, eso ha venido sucediendo desde antes del embarazo, sin animo de ofender a nadie debo decir que la culpa es de algunos cristianos entrometidos. Pero eso no viene al caso, lo que quiero resaltar es que he vivido los dos últimos años en la fantasía, imaginando escenas enteras con mis pasajeras, y claro, viendo vídeos porno.

Tenemos un grupo de wsp con mis compañeros, en el cual compartimos hablando toda la jornada de trabajo, y bien, no sé como vaya a sonar esto, pero cada vez que pienso en ese grupo, me doy cuenta que somos un montón de taxistas sexualmente frustrados; un compañero se ha entregado al fetiche de fotografiar a sus pasajeras, y los otros, bueno no se quedan atrás, se han obsesionado por contar los detalles de parejas y mujeres a las que han prestado servicio. La otra noche un compañero dejo una nota de voz donde nos relato como un hombre manoseaba a su novia en su taxi, esta mujer, abrumada e intimidada no opuso resistencia a su novio, pero tampoco fue la mas colaboradora, mi compañero fue explicito en decir que la situación le genero una erección... !se sorprenderían cuantas parejas hacen lo mismo¡, aunque parece ser más una fantasía masculina.

Al pasar la Cra 7ma pensé que esta mujer misteriosa tendría que encargarse en tal caso de mi frustración de casi dos años, y eso podría ser muy bueno o muy malo, pero en ultimas una experiencia novedosa seria ganancia para mi... sin duda. 

Hace casi dos semanas que me puse en contacto con esta mujer misteriosa, o para ser más preciso con la imagen o idea de esta mujer, y todo empezó por una conversación en un grupo, de aquellas conversaciones en las que uno no se da cuenta en que momento se sumergió en un tema con personas desconocidas en ese endemoniado wsp; hablaban de una mujer, en términos que reproduciré aquí, pero que me dejaron interesado, pues sin duda sonaba como una mujer que podría ser interesante, sobre todo para mis actuales intereses.

Una semana paso y puede ponerme en contacto con ella, le dije que podría pasar por ella al trabajo, que podía ir en la noche, o un fin de semana, pero no resonó mucho en ella; solo fue hasta que le dije que podría ir de madrugada que pude captar su atención, y entonces pude conversar con ella, conocerla un poco, morbosear su mente pervertida... si creo que eso la define mejor, una mujer deliciosamente pervertida.

En la portería del edificio dije al vigilante que venia al apartamento 716, dije mi nombre, y el vigilante se dispuso a sacar un libro grande, me pidió que escribiera mi nombre y un documento, cuando me dispongo a firmar me causa gracia ver que mis manos tiemblan, él hace la llamada por el citofono y me dice que pase. Me dirijo al ascensor, se abren las puertas casi al instante, entro y marco el piso 7, me miro en el espejo, creo que me noto exageradamente nervioso, mis manos sudan, trato de sonreír, sin embargo, los músculos de mi cara parecen concreto.

A las 7:00Pm fue mi ultima conversación con ella, le pedí, si era posible que me esperara desnuda; me pregunto si cumplirá su palabra, y también me pregunto si no quedare congelado de los nervios. Se abren las puertas del ascensor, me encuentro con que hay dos pasillos largos a cada costado, decido ir al de la izquierda, no encuentro el numero de apartamento, regreso y tomo el otro pasillo, puedo ver que me voy a cercando. Al llegar a la puerta, me paralizo un par de segundos, con la mente en blanco, huir no es una opción, toco el timbre y suspiro profundamente.

Se abre la puerta, todo esta oscuro, todo es silencio, no me decido a dar el primer paso y entrar; entonces ella sale, -en efecto completamente desnuda- me sonríe, yo le devuelvo una sonrisa casi seria, me quedo un instante hipnotizado por su figura, sus teticas pequeñas, su tatuaje en forma de sol al lado del ombligo, un coñito completamente rasurado. Ella se pierde en la oscuridad de nuevo, pienso que aún no conozco su voz ni ella la mía, no pudimos o no quisimos decirnos un "hola".

Di un paso, di el segundo, cerré las puerta a mi espalda; ella dijo "la luz esta a tu izquierda", -me encanto su voz, no diré más- la busque en la oscuridad, prendí la luz, la pude ver arrodillada en un pequeño tapete -me pregunto si el tapete tiene esta función- en una sala no muy grande, note que ella cerro sus ojos y no vi ninguna intención de abrirlos; pensé que ella estaba en desventaja, así que me desnude, deje mi ropa en una silla, ella continuo con los ojos cerrados mientras me acerco, mi verga ya esta medio parada de modo que se la froto delicadamente en su rostro, ella abre la boca y saca la lengua, la pongo entonces en su boca, y mi verga es lamida, chupada, una y otra vez, mientras observo su rostro lleno de lujuria sin control. Tomo entonces mi celular, pongo la cámara, le doy REC y grabo un pequeño fragmento de esa mamada... no hay nada que me parezca mas caliente que esas escenas.

Ella abre sus ojos, no parece sorprenderse, pero por dentro siento un pequeño escalofrío al pensar que esa acción descuidada y sin consentimiento previo la moleste; me sorprende que me sonría, le digo solamente lo hermosa que se ve en esa posición, ella cierra los ojos de nuevo, y pronto, sin avisar, comienzo a sentir que estoy a punto de venirme, me preocupo por un lado y no lo creo por otro, ya que nunca una mujer me ha hecho venir de esa manera. Me sonrojo de vergüenza o de placer cuando eyaculo en su boca, ella no se retira, más bien permanece ahí como esperando que me salga la ultima gota de semen; dejo de grabar, saco mi verga de su boca, puedo ver como ella saborea... me siento en un sofá, no puedo verla -por más que lo quiera- a los ojos.

Un pensamiento perverso cruza mi mente, tomo de nuevo mi celular, abro el wsp, y envío el vídeo al grupo de amigos, todo esto mientras ella me dio la espalda, fue a la cocina y vi que tomo una copa de vino que previamente estaba ahí; da la vuelta, me dice que vayamos a la cama, yo solo asiento con la cabeza, me pongo de pie y la sigo, casi se me salen los ojos cuando vi su cama...

Lo primero que me llamo la atención es que es una cama bastante grande, uno pensaría que una mujer así de pequeña no necesita una cama así; sobre la cama hay un montón de artículos que no dan espacio para sentarse, veo dos pares de esposas, unas rosadas y unas negras; en el cojín están posadas elegantemente unas vendas para los ojos, son negras y se notan que son de un material muy suave; evidentemente resaltan varios consoladores y vibradores, de tamaños y colores diversos, puedo contar casi una docena; por otro lado unas bolitas anales, unas de tres bolas del mismo tamaño todas, y otras de cuatro, de diferentes tamaños cada una.

Ella hizo al lado algunos de los consoladores y se acostó en la cama, tomo las esposas negras y se puso una en la muñeca izquierda, enseguida me dijo en tono coqueto "esposame a la cama", y lo hice al instante. Entendí muy bien su intención... le daré una noche inolvidable.



CONTINUARA...








lunes, 13 de febrero de 2017

Angie III


Es probable que Chapinero sea de los sectores de la ciudad donde más cosas suceden, recuerdo las palabras de un amigo que me decía "Angie, es que nosotros vivimos donde la ciudad esta viva de verdad". Y cada día le doy más razón a esas palabras. Solamente el otro día caminaba por la 7ma poco después que acabara la ciclovia de los domingos, y pude ver en la ventana de una casa vieja la grabación de un vídeo porno profesional -me refiero al montaje de todo un escenario, luces, varias cámaras, los actores- que no es que estuviera a la vista de todos, pero que el transeúnte  atento podría ver sin dificultad. Otro día me entretuve viendo una especie de "competencia" de drones que zumbaban en el cielo, y hace un tiempo algunas obras callejeras, en donde actores y actrices estaban desnudos, pero sus cuerpos estaban totalmente pintados, creo que se conoce como bodypainting.

También no es raro ver los fines de semana -y entre semana- personas tomando en las calles, y con ello todo lo que implica, he visto peleas, he sentido compasión por los guardias y policías que deben tratar con borrachos problemáticos; me he sorprendido por los actos sexuales que se presentan en algunos bares de la zona, y me he asqueado por ver personas vomitando y durmiendo en la calle.

Sin embargo todo eso sucede allá afuera, pues tengo la sensación que cuando cierro la puerta de mi apartamento llego a una zona segura, en donde podría terminar el mundo pero yo estaría a salvo en mi apartamento; esa era mi sensación de todos los días hasta que Jairo trajo todo ese caos que sucede en Chapinero a nuestro apartamento. Ello me llevo a no sentir por primera vez esa seguridad en la que era mi zona segura.

La sala es una zona de guerra, veo botellas, vasos, camisetas, pantalones, comida, entre otras cosas, regadas por el suelo. Enseguida todos me observan, como conteniendo el aliento en un segundo, lo que se convierte en el segundo posterior en chiflidos y gritos de emoción; puedo darme cuenta que llevan ya tiempo así, y apenas son las 4:00 pm si no estoy mal. Jairo se acerca y me murmura su deseo en que participe de su reunión, lo miro a los ojos, no contesto su pedido, centro mi atención en las personas, especialmente en la mujer... puedo decir que se ve bastante más joven que yo. Esta sentada en el sofá, ocupando una posición central, evidentemente ella es el eje de toda esta actividad que a mis ojos carece aún de sentido y orden, tiene sus piernas abiertas, un hombre de cabello largo se encuentra a su izquierda, y tiene su mano, sus dedos para ser más precisa, en su entre-pierna. Otro hombre, con la cabeza rapada, esta a su derecha, ligeramente inclinado, se encarga de lamer y chupar sus senos... los demás están casi rodeando la escena, tal vez esperando su turno o siendo testigos privilegiados de la acción. En total son seis hombres, siete si contamos a Jairo.

Sin decir una palabra me retiro de la sala y me encierro en mi habitación, creo que todos describirían esa acción como si estuviera escapando de algo; cuando cierro la puerta siento un enorme alivio, me dejo caer en mi cama, cierro los ojos, paso mis dedos por mi cabello.

Pienso en el instructor, su forma casi "profesional" de follarme, me pregunto si se habrá prostituido; pienso en como caí fácilmente en su juego y como agradezco a las casualidades por haberlo hecho, seguramente habrá roto muchos corazones, pues, debo confesar que tengo muchos deseos de escribirle, pero si lo hiciese cabria la posibilidad de enamorarme de alguien del que es mejor no hacer ese tipo de estupideces.

Pienso en la mujer, entregada totalmente al placer y a un grupo de siete hombres lujuriosos que la tienen como un objeto de placer; puedo escuchar sus gemidos, sus gritos, veo sus gestos en mi mente. No niego que trato de imaginarme lo que esta sintiendo esa desconocida, me da curiosidad y un poco de miedo, ya que un trío HMH ya es todo un reto para mi, y para cualquier mujer, ahora bien, estar con siete es ir más allá de los limites del cuerpo femenino.

Si, realmente considero salir y aceptar la propuesta de Jairo, pero me cuesta tomar la iniciativa, los gritos de esta mujer están en la frontera del dolor y el placer, y temo que en mi caso las sensaciones estén sesgadas hacia el lado del dolor.

Dos años atrás tuve mi primer trío HMH, uno de mis amantes recurrentes una día me pregunto si quería estar con él y un amigo que estaba en la ciudad, y que según él, llevaba casi un año de sequía. Considere excitante la idea de ayudar con su problema, y aún más emocionante la idea de estar con dos hombres al tiempo... ser el centro de atención de dos hombres narcotizados por el deseo sexual. No entrare en detalles, sin embargo, quiero resaltar que me vi en problemas en dos momentos particulares en nuestro encuentro.

En primera instancia, al momento de intentar una doble penetración, tuve una sensación de ahogo, como si mi respiración dejara de ser un proceso automático, enseguida puede darme cuenta lo incomodo de la situación, y como ellos buscaron generar movimientos que en un principio me resultaron dolorosos; pude aguantar un tiempo, luego del cual el placer empezó a estar más presente. En segunda instancia ellos se turnaron para estar conmigo, casi sin dejar que descansara entre uno y otro, eso hizo que en un punto mi cuerpo -especialmente mi vagina- estuviera en el umbral del agotamiento.

Esta mujer es mucho más pequeña que yo, mucho más delgada, lo que me lleva a pensar que seguramente ella estará experimentando algo mucho más extremo. Si hacemos cuentas, en caso de que me atreviera a salir, seriamos dos mujeres para siete hombres: eso quiere decir que una tendría a tres hombres y la otra a cuatro, y seguramente, por aquello de la novedad, yo seria la que tendría a cuatro hombres. Pasar de siete a cuatro resulta significativo, pero también es de considerar que abra rotaciones, lo cual resulta verdaderamente intimidante.

Mientras estoy acostada los ruidos de la sala son cada vez más insoportables, llevo mi mano a mi vagina y la froto por encima de mi pantalón, la escena es profundamente erótica y mis sentidos no pueden negar esa realidad; me cuestiono entonces mi inicial cobardía, considero que tal vez podría arrepentirme si solamente me quedo encerrada en mi habitación.

En un instante me atraviesa una profunda sensación de determinación, me pongo de pie, y me quito la ropa, la dejo en mi cama, toco mi vagina -la cual lleva húmeda casi desde que llegue a mi apartamento-, abro la puerta y salgo sin prisa, puedo escuchar los gemidos de la mujer y cómo el grupo la anima a continuar, a no detenerse, me apoyo en una pared cruzando mis brazos, y miro atenta la imagen que me muestra esta bacanal urbana; la mujer esta en cuatro, apoyando sus manos en el espaldar del sofá, hay un hombre moreno que la penetra desde atrás, y hay un joven con gafas y el pelo en punta que tiene su verga dentro de la boca de la desconocida, que se encuentra de pie tras el sofá. Jairo es el primero en percatarse de mi presencia, da un grito manifestando su emoción, que lo entiendo como que "ahora si se armo la fiesta", se acerca, me toma de la mano, me lleva al sofá, me invita a ponerme en cuatro al lado de la mujer desconocida, lo hago sin poner resistencia, nuestros hombros se rozan, observo de cerca su rostro, abre sus ojos y me observa, nos miramos, y creo ver una ligera sonrisa en sus labios que le están dando placer al hombre de gafas, yo le devuelvo la sonrisa... siento que me dan una nalgada y Jairo invita a un amigo a que me penetre, mientras él mismo se hace frente e mi rostro -tras el sofá- y restriega su verga en mi cara.

No tardo en sentir como penetran mi vagina, no puedo ver quién lo hace, pero lo hace con firmeza, chocan las manos con Jairo, y éste me acerca un vaso pequeño de aguardiente, toma mi rostro con su mano y lo guía hacia arriba haciendo beber todo el contenido del vaso; después mete su pene en mi boca, moviéndose ligeramente hacia adelante y hacia atrás.

Este inicio no me es del todo extraño, ya lo he hecho antes, solo que sin tantos ojos mirando; me es imposible negar que la sensación de ser observada es muy agradable, muy excitante para ser más precisa. Jairo tiene una mirada distinta, cuando hemos estado juntos suele ser más "inocente", pero hoy su mirada raya con la locura, puede tener una simple explicación en que esta doblemente embriagado, por el alcohol y por la situación en si.

Alguien me toma de la cadera y me lleva a ponerme de pie, el hombre de cabeza rapada se sienta en el sofá, toma su pene erecto y me mira... entiendo su intención y me acerco, abro mis piernas y me hago encima de él, su verga entra despacio hasta el fondo, enseguida otro hombre se hace atrás, mete un dedo en mi culo, lo hace delicadamente, luego mete otro, los mueve de adentro a afuera, la sensación me llena de un placer que va creciendo con cada movimiento, llega otro hombre y pone su verga en mi cara, la restriega, abro mi boca y la mete la cabeza, la lamo, la chupo. El que esta detrás saca sus dedos, percibo como pone la cabeza de su pene en la entrada de mi culo, y va empujando poco a poco, grito ahogadamente, y en ese grito el que esta en mi boca mete la mitad de su pene en mi boca, lo mueve como masturbándose con mis labios.

Miro a mi lado y veo como la desconocida también tiene tres hombres, de la misma forma que me tienen a mi... pienso que es la primera vez que estoy con tres al mismo tiempo, ella, no creo que sea su primera vez así, puedo ver que se mueve ligeramente, mientras que yo no puedo mujer un dedo a voluntad; ella gime, como sintiendo solo placer, yo grito -o trato de hacerlo-, debido a que siento más dolor que placer desde el momento que me han penetrado ambos asta el fondo, los tres me sujetan con fuerza cuando se percatan que intento librarme de ellos, el que esta en mi boca me toma con ambas manos mi cabeza, el que esta debajo me toma de mis caderas, casi que enterrando sus dedos en mi piel, el que esta atrás pone sus manos en mis hombros y deja caer su peso sobre mi.

Jairo se acerca, me mira a los ojos, se divierte con mi mirada un tanto desesperada, luego se acerca a mi compañera; no estoy segura cuanto tiempo ha pasado, podrían ser solo cinco minutos, o podrían ser 20, cuando los tres hombres terminan quedo tendida... agotada en el suelo, el tapete tibio me acoge, me siento destrozada, todo me duele, y creo no tener fuerzas para ponerme de pie. Alguien se hace encima de mi, me penetra sin mayor dificultad, no lo rechazo, pero no es del todo bienvenido, tomo un respiro y un segundo aliento, pongo mis manos en su pecho, lo empujo y digo cuatros veces "NO MÁS¡". El hombre se detiene, se pone de pie, mientras que trato se sentarme, y apoyo mi espalda contra una pared fría que me da una sensación de descanso. Pongo mi mano en mi vagina, es como si estuviera ardiendo.

Una gota de sudor baja por mi frente, el apartamento se siente bastante caliente, huele a sexo; paso mis dedos por mi cabello, me preguntan dónde quiero que se vengan, pero solo respondo NO con un ligero movimiento de mi cabeza. Mi compañera, acostada en el suelo tampoco se mueve, la veo igualmente agotada, el hombre de cabello negro se acerca a ella, se extiende sobre ella y la penetra con rudeza, ella grita y gime, se aferra a él, y la veo temblar, estremecerse en orgasmos que no cuentan con energía para expresarse. A continuación el hombre de gafas le dice al otro que es su turno, el otro se levanta, y el de gafas toma ami compañera de la mano, la hace girar, con sus piernas abre las piernas de ella y la penetra por su culo, ella gime y trata de moverse, él lo hace con fuerza y sin consideración... creo que todos pasaron por ella, y Jairo fue el ultimo, y lo que les voy a narrar no tengo como definir lo sucedido, por momentos "asqueroso" es la palabra que más resuena en mi cabeza, "sucio", "extremo", "perverso", en ultimas no ´se con cual quedarme, por eso le quedara a usted querido lector darle el calificativo con el que usted considere esa practica.

Jairo coloco a mi compañera en cuatro, en el suelo, con una mano llevo a que colocara su cabeza en el suelo, inclinandola, la penetro por su culo, metiendo y sacando su pene cinco veces y de forma muy lenta. Luego se puso de pie, tomo un objeto blanco que tenia a sus espaldas, no lo pude ver bien al principio, sin embargo cuando lo puso en el ano de mi compañera puede darme cuenta que era un embudo; él introdujo buena parte de la parte inferior, luego dijo a sus amigos que no quería manchas de semen en el tapete, y que todos iban a venirse en el embudo... enseguida Jairo comenzó a masturbarse, me miro, me sonrió y sin tardar mucho se inclino, pude ver como salieron varios chorritos generosos de su semen.

Quede perpleja, abrí mis ojos hasta que casi se salieron de su órbita al ver algo que nunca considere podría darse; cuando el segundo hombre imito las acciones de Jairo pude ver como mi compañera levanto su rostro, que pude ver claramente pro primera vez, sus mejillas se mostraron coloradas, sus ojos cerrados, y en general una fisonomía que no podría definir de otra manera sino de un absoluto e indudable placer. El tercero siguió a los anteriores, lo hizo rápido, me pregunte qué tanto ella sentía en el instante, luego el cuarto, que se acerco a ella y beso su mejilla, lo vi bastante cargado, el quinto dijo que el semen se había rebosado, entonces le pidieron a mi compañera que se moviera un poco para que fuera entrando, así lo hizo, y según ellos iba funcionando -sinceramente no sé si eso tenga alguna explicación-, vino el sexto, que le dio una nalgada que seguramente le dejara sus nalgas rojas, la tomo con fuerza del cabello y le dijo algo a su oído, eyaculo con facilidad, y el séptimo, que se acerco, pellizco sus pezones se masturbo rápidamente y se vino en el embudo. En total siete hombres eyacularon en ese embudo.

Tuve ganas de vomitar, lleve mi mano a mi boca, y no pude ver más la escena....




Continuara...





martes, 7 de febrero de 2017

Angie II

No ha sido el mejor día en la universidad, he estado distraída, y si me pidieran hacer un balance de la mañana no dudaría en decir que ha sido un desperdicio, no estoy segura qué motiva esta mala sensación; en estos casos suelo pensar en muchas cosas, diversas estrategias para simplemente ignorar esta sensación desagradable e indeseada.

Analicemos la situación detenidamente. Es jueves, y mañana debo madrugar, lo que implica que ir a tomar no es una buen opción, sin embargo no la descarto del todo; podría salir a comer algo, pero ir sola me parece aburrido y sin sentido... también esta,  la opción de simplemente ir a casa a dormir. Elijo solo salir a caminar, a ver el camino mismo a dónde me lleva, son aproximadamente las 2:00pm, el día es gris pero de seguro no va a llover, por lo menos no ha sucedido en un tiempo. La multitud de estudiantes aveces me hace sentir segura, otras veces simplemente me fastidia, sin embargo, que los hombres de la U me miren resulta ser una brisa agradable.

Entro a Juan Valdez y pido un granizado de café mediano, tomo asiento junto a la ventana, observo mares de estudiantes hundidos cada uno en sus propias preocupaciones, y también parejas despreocupadas por el futuro.

Mi celular suena, es un aviso de wsp, lo ignoro un momento, tomo otro sorbo del granizado y pongo el celular en una mesita, reviso atentamente la pantalla -20 mensajes nuevos-, dudo por un segundo si responderlos o simplemente olvidarme de ellos. Al abrir la app observo que la mayorías son de mi mamá, otros de amigo que decido ignorar, y un "hola" de un numero desconocido; pensé que no tenia mucho que hacer así que respondo este ultimo mensaje.

Se inicio una conversación con este "desconocido", que en su foto de perfil solo pude ver un tatuaje de un brazo relativamente musculoso, no niego que eso capto -y mantuvo- mi atención. Menciona que ya nos hemos visto, y que él sabe quien soy, además que tenemos amigos en común; enseguida me comenta que también le han contado cosas de mi, mis cejas se arquean y le pregunto ¿qué cosas se hablan de mi?, él me responde que sus amigos le han comentado mi gusto por el sexo y de mi mente liberal.

En ese momento la conversación se hace interesante, me propone vernos, pues según él trabaja cerca a mi U. Al terminar mi granizado sé con seguridad mi destino, un modesto gimnasio a unas pocas cuadras; tomo camino por toda la Cra 13 hacia el norte, y observo como pasan miles de personas, muchos estudiantes, personas que tiene su oficina cerca, o que viven en el sector. Cuando llego al gym -después de haber caminado 15 minutos aproximadamente- subo una estrecha escalera que me lleva a un segundo piso, en donde efectivamente hay un gym modesto, con algunas maquinas. Mi desconocido me recibe amablemente, y resulta ser mucho más atractivo de lo que esperé.

Él es instructor y propietario del gym, al verlo Angie piensa en lo activa que debe ser la vida sexual de un instructor; ya que ahí puede verse desfiles de jóvenes universitarias, mujeres que seguramente la belleza hace parte de sus sustento, mujeres maduras con un segundo despertar sexual, y en general mujeres con una libido agitada.

Angie toma la decisión de no darle nombre al desconocido, y éste tampoco se preocupa por dárselo. El instructor cierra la puerta de modo que ambos quedan solos dentro del gym, enseguida él la invita a pasar a una zona húmeda, un sauna de un tamaño adecuado para tres personas máximo. Ella sin dudarlo se interesa por la invitación, entra en el sauna y lo examina minuciosamente, sonríe y percibe como ella empieza a excitarse con la conversación sin palabras que están teniendo. Angie comprende que su nuevo instructor sabe de sus intereses, así mismo, infiere que debe ser amigo de alguno de sus conocidos, -tal vez de alguno de sus amantes- en tal caso no tiene nada mejor que hacer.

"Sí, no pierdo nada", pensé, y luego me di cuenta como él se quitaba su camiseta, tiene un cuerpo muy bien cuidado y trabajado, una espalda ancha y unos brazos fuertes que, me hacen soñar con tenerlos alrededor mio. Creo, sino estoy mal que se ha duchado recientemente, pues su piel se ve fresca y brillante, puedo adivinar que lo ha hecho varias veces -me refiero a seducir a una mujer- pues, sin mucho esfuerzo esta funcionando conmigo. Me dice que busque una toalla en un pequeño cuarto al fondo, y que ahí puedo cambiarme para entrar al sauna, así lo hago, el cuarto esta oscuro, prendo la luz y puedo ver varios casilleros llenos de toallas blancas, cierro la puerta y me quito lentamente mi ropa.

No dejo de pensar en qué momento acepte esta invitación, no sé si he sido hipnotizada o si solo desde que salí de la U estoy funcionando en automático, o si mi libido tomo el control de mis acciones. Puedo jurar que no he dicho si, pero el instructor actúa como si ya lo hubiera dicho o como si asumiera un si rotundo de mi parte... pensándolo mejor, el solo hecho de venir es si, sin dudas, y en mi cabeza solo digo si.

Dejo mi ropa doblada en un casillero que esta a media altura, me pongo una gran toalla blanca que llega hasta mis rodillas; salgo de la habitación y me dirijo al sauna, veo que mi instructor ya esta adentro, esperándome, lo veo sentado con una pequeña toalla de mano apenas cubriéndolo, mi cuerpo tiembla un poco de la emoción y del anticipo de otras emociones más intensas, entonces me siento a su lado. Me deja saber que le soy atractiva con unas simples palabras, pero no puedo decir que es una conversación, más bien es como si estuviéramos sentados juntos y cada uno hiciera un diminuto monologo.

Estamos húmedos, sudorosos y desnudos, como en un juego previo en el cual ninguno se atreve, o ninguno sabe en realidad cómo iniciar.

A continuación menciona que esta listo, en un principio no lo comprendo, trato de buscar su mirada, él lleva su mirada hacia la puerta, y luego encuentra la mía, luego hace un pequeño movimiento donde sus ojos apuntan casi imperceptiblemente hacia abajo, entonces sigo su mirada y puedo ver como la toalla esta elevada apenas cubriendo una erección completa.

Con sus dedos haciendo una pinzas retira la toalla, dejándome ver por completo su pene erecto, verlo me emociona, y no ignoro mi sentir y mis deseos, enseguida me inclino, saco mi lengua e inicio a lamer de abajo a arriba su verga palpitante, el toma mi cabello con su mano como guiando y acompañado mis movimientos. El sabor me encanta, la textura me enloquece y mi humeada se acrecienta con cada lamida que le doy, lo meto luego en mi boca, chupo con entusiasmo la cabeza.

Llevo mis propios dedos a mi vagina, me penetro ligeramente con dos dedos, él poco a poco va dejando mi toalla en el suelo; tira ligeramente de mi cabello y me guía para que me ponga de pie, me pone contra la pared, lleva sus dedos a mi vagina, mete dos dedos, hace tres movimientos lentos y circulares, luego saca sus dedos, y los lleva a su boca, prueba mis fluidos, a continuación lo repite, mete dos dedos en mi vagina, da tres movimientos circulares y esta vez mete sus dedos en mi boca, luego con sus dedos aprieta mis pezones que por el calor y la humedad se conservan suaves.

Se gira y se coloca un condón, me toma de la cintura con firmeza y me besa, baja sus manos, aprieta mis nalgas, baja un poco más y me toma de mis piernas alzándome y apoyándome contra la pared, luego baja una de sus manos, toma su pene y busca penetrarme, entra de un solo empujón firme. Sin dar espera mi instructor inicia un movimiento regular, ni muy rápido ni muy lento, pero profundo y firme, me retira de la pared y me aferro a su cuello, mi peso cae sobre su pene, lo que hace que cada penetración sea aún más profunda. El ritmo continua, otros ya se habrían cansado, pero él no, él continua como si el gasto de energía física fuera insignificante.

Me aferro con mas fuerza y entierro mis dedos en su espalda, tiemblo con un orgasmo tempranamente inesperado para mi. No permito que continúe con la forma en que me aferro, él comprende y delicadamente me deja ponerme de pie, sin embargo, me toma del brazo, me hace girar de modo que quedo dándole la espalda, pone su otra mano en mi cabeza y me obliga a inclinarme, me dice que él no ha terminado, y al tiempo que me dice esas palabras de nuevo su pene esta dentro de mi vagina, esta vez con mayor velocidad y fuerza.

Mis movimientos eran limitados, en parte por mi estado pos-orgasmico, y en parte por sus manos en mi caderas que me sujetaban con firmeza; rápidamente me llene de placer, fije mi mirada en nuestras sombras y pronto llego otro orgasmo que hizo que mis rodillas flaquearan, pero mi instructor no me dejo caer y continuo penetrándome, no sé cuanto tiempo paso, pero en algún momento cruzo por mi mente que jamas iba a terminar. Aumento la velocidad, saco su pene y pude sentir como su semen cubrió mi espalda baja y mis nalgas, restregó su verga en mi cola, lentamente, como percibiendo cada curva de ellas.

El instructor me indico dónde estaban las duchas, cuando pude recuperar mi aliento fui rápidamente, sentí que me ahogaba el calor y mi propio sudor parecía quemarme. Me duche con agua tibia, escuche voces y asumí que el gym estaba abierto de nuevo a los clientes, me apresure en secarme y vestirme, y cuando salí ya había un par de personas haciendo spinning, mi instructor apenas si se percato de mi presencia y lo entendí como que debía irme; ya en la calle puedo darme cuenta que me siento diferente, más relajada, creo que la sensación que se tiene luego de hacer algún ejercicio, paso por una tienda y pido una botella de agua con gas, pues igual que cualquier ejercicio también percibo estar al borde de deshidratamiento.

Decido entonces ir a mi apartamento, y tal vez, ver una película, tal vez solo acostarme y tocarme un rato.

Quince minutos después me encuentro viéndome en el espejo del elevador, me veo algo sonrojada y radiante si me lo permiten decir; se abren las puertas del ascensor, se oye música a un volumen moderado, proviene de mi apartamento, imagino que es alguno de mis compañeros con alguna amiga, en plan de conquista y seducción seguramente, entro al apartamento y me sorprendo al ver mi sala llena de personas, tal vez siete personas, una sola mujer, y un Jairo -mi amante/compañero- casi borracho.

No entiendo muy bien lo que esta sucediendo, mi reacción es de absoluto silencio, en parte es que nunca había visto mi apartamento de esa manera, en parte es que esperaba estar sola, dudo un instante si seguir o simplemente irme... observo con mayor atención, en efecto solo hay una mujer, el resto son hombres que desconozco, la mujer esta desnuda y sus ojos están cerrados como viviendo en un mundo interior.




Continuara...






lunes, 30 de enero de 2017

500 Unidades en el Taximetro I

Hace años que no es fácil trabajar en la ciudad de Bogotá, hay una competencias abrumadora por cada convocatoria para una vacante, por eso no es de extrañar que se encuentre a profesionales muy bien preparados realizando trabajos que se distancian significativamente de su formación; una opción de trabajo recurrente son los taxis, que sin duda resulta ser una ocupación con diversas dificultades, la principal -o por lo menos de las que mas se habla- es la seguridad.

Joan lleva aproximadamente 4 años trabajando en un taxi propiedad de su suegro, éste le ha encargado el turno nocturno, de modo que su horario de trabajo habitual es de 6:00pm a 6:00am. Este suegro que es conocido como el Jefe o el dueño tiene cuatro taxis que están trabajando todo el día, esto le representa una ganancia económica significativa, y por ello hace dos años dejo de conducir.

El jefe decidió que aquellos cupos en sus cuatro taxis estarían destinados a familiares y amigos cercanos en los cuales podría confiar, de modo que él se tomaría su jubilación lo más tranquilamente posible; esto nace de su experiencia al comprar su segundo taxi, y de cual contrato a alguien recomendado por un compañero, pero que, con el tiempo el jefe se percato accidentalmente de como poco a poco lo estaba robando en el producido diario. !qué dolorosa y costosa lección de vida¡.

Puesto así, todo quedo en familia, de modo que la alineación que el jefe dispuso es la siguiente:

Taxi 1: el hermano menor del jefe, Fernando, el cual solo lo conduce medio día, y es el que coordina y hacer la revisión mecánica de todos los taxis. El resto del día lo conduce el hijo de Fernando, que nunca termino el colegio y se traslado de Montería a Bogotá exclusivamente para trabajar en la empresa familiar, además es el más joven de todos y uno de los protegidos del jefe.

Taxi 2: En este hay dos sobrinos del jefe, son hijos de su hermana menor, dentro de los cuales se encuentra Joan, y su hermano Jean-Pierre del cual apenas le lleva un año.

Taxi 3: En este esta el cuñado de Fernando, que es el único bogotano de la empresa familiar, Dario de 45 años de edad tiene como profesión abogado, pero por un infortunio y malas decisiones su tarjeta profesional le fue retirada hace cinco años,

Taxi 4: Un amigo cercano de Joan, -Carlos de 36 años de edad- el cual recién vive con su esposa  su hija de tres meses de nacida, y un primo lejano de la familia que llego no hace mucho a la ciudad, y el cual se puso en contacto con el jefe.

La noche esta despejada, Joan va serenamente conduciendo por la autopista, se dirige hacia la calle 100 con una pareja de abuelitos que van a visitar sus nietos en una reunión familiar improvisada; Joan revisa su whatsapp el cual le ha avisado de varios mensajes que ha ignorado en la ultima hora, se percata en la pantalla de inicio que lo han agregado a un grupo, "otro grupo de porno" piensa Joan, entonces decide ignorar los mensajes.

La pareja le da las ultimas indicaciones y Joan se estaciona frente a un edificio que parece nuevo o muy bien cuidado, la pareja se baja, pero Joan se queda estacionado; revisa de nuevo su wsp, pone atención a la pantalla y ve que el nuevo grupo al que ha sido agregado tiene como titulo "COSTAS", lo que lo deja algo desconcertado, toca la pantalla y puede ver algunos mensajes de voz y unas fotos que no se han descargado.

Revisando con detenimiento puede observar que todos los miembros del grupo le son familiar, puede ver a la mayoría de taxistas de la empresa familiar, exceptuando al jefe y a su hermano.

Enseguida toca la pantalla de nuevo para descargar las fotos, que en principio no son claras, pero que observando con mas detenimiento comprende que son las piernas de una mujer con medias veladas, Joan frunció el ceño y se rasco la cabeza, luego trato de entender las conversación; las fotos las ha enviado Carlos, y la mayoría de mensajes de voz son de él. Joan pone el primer mensaje de voz, en el cual Carlos comenta como un secreto de una mujer muy atractiva que estuvo en su taxi, la describe morbosamente y envía fotos de sus piernas, en ese instante Joan solo piensa en "¿cómo pudo haber sacado esas fotos sin que ella se diera cuenta?".

En los otros audios, los demás miembros del grupo le preguntan cuando y dónde la recogió, y a dónde la llevo. Carlos comento en un audio bastante largo que la recogió a las 5:00pm en Unicentro, ella le solicito que la llevara al Centro, en el transcurso del camino Carlos imagino tener una conversación altamente erótica con su pasajera, pero solo se atrevió a sacarle un par de fotos a sus piernas. Todos rieron por su acción.

Ese grupo se convirtió poco a poco en un espacio en donde todos se comentaban anécdotas de toda clase que sucedían en su cotidianidad. Robos de los que eran testigos, Jean-Pierre pudo ver como se robaban una camioneta con un bebe adentro, y de como una madre desesperada y negligente pedía ayuda a gritos; Dario relato una tarde como una mujer casi da a luz en su taxi, y como una noche un extranjero le pago en Euros.

Sin embargo, la mayoría de historias tenían un alto contenido sexual, aveces fantasioso y aveces verdaderas aventuras; Carlos proveía al grupo fotos sacadas con su celular  con una cámara que instalo con ese propósito en el espejo del auto. Y es a estas historias que nos vamos a dedicar.



Continuara...



miércoles, 25 de enero de 2017

Angie I

Quiero compartirles algo, es una pequeña historia personal que solo pocos saben; cuando me pidieron escribir alguna experiencia intima no tuve duda de cual debería relatar, tal vez no por ser mi mejor experiencia sino las que mas recuerdo, y que ya pasado los años aún genera muchas cosas en mi.

Me tome la libertad de contarlo como una espectadora privilegiada de mi propia vida sexual, pues hoy día creo que he sido afortunada de tener una mente lo suficientemente abierta como para no avergonzarme de lo que he vivido y que lo puedo decir sin temor a equivocarme "he tenido la vida sexual que he querido", no conozco lo que es estar frustrada, cada fantasía que he ideado se me ha cumplido sin mayores dificultades, me he comido a tipos muy atractivos y puedo hablar de sexo sin sonrojarme.

Creo que todos recordamos mucho nuestras épocas en la Universidad, yo estudie en la Piloto, y fueron cinco años bastante agradables y locos; pude viajar y conocí muchas cosas de mi país, tome, baile, tuve sexo. Para mi todo empezó en el segundo año, cuando dos compañeros me propusieron que compartiéramos un apartamento, lo cual me pareció de inmediato una muy buena idea. Rentamos un apartamento de dos alcobas en la calle 53; yo me quede con la alcoba principal y ellos la secundaria, había una sala razonablemente amplia y una cocina tipo americana.

En ocasiones tenia relaciones con ellos, aveces las teníamos los tres al tiempo, los cuales fueron mis primeros tríos y mi "inducción" a las dobles penetraciones. Establecimos algunas reglas básicas la primera noche que pasamos en nuestro nuevo apartamento; cada uno podía entrar otras personas, con la condición que no se quedaran viviendo ahí, yo tendría mis encuentros en mi cuarto, y ellos en el suyo, de modo que si alguno tenia acción el otro debía dormir en el sofa-cama de la sala. No habrían comentarios y no se permitía opiniones.

Debo decir que estas reglas funcionaron durante los tres años que estuvimos ahí, y que a mi personalmente me facilitaron la vida. La segunda noche fui la primera en tener acción y mis compañeros respetaron ejemplarmente mi espacio y mi intimidad.

Esta historia no se entendería lo suficiente si los les presento a mis dos compañeros y nuestra historia. A Jairo lo conocí un año atrás, era el mejor amigo de mi primer novio en la universidad, pasamos mucho tiempo los tres o los cuatro cuando él tenia alguna novia fugaz, él llevaba aproximadamente cuatros años en Bogotá, a la cual llego luego de problemas en su ciudad, nació y creció en Santa Marta, y a pesar de su edad -24 años entonces- ya tenia dos hijos -de 5 y 2 años de edad-, con mujeres diferentes. Y Sebastian, que viene de Medellin, y llevaba en aquel entonces apenas un mes en la ciudad, era mucho más maduro -35 años- y se definía como un soltero feliz, no tenia hijos y dejo su ciudad por problemas de seguridad.

Con el primero empece a tener sexo cuando aun estaba de novia de su mejor amigo, y desde entonces tuvimos una conexión intima muy poderosa, con el segundo tuve un encuentro casual en mis vacaciones que pase en el eje cafetero, creo que lo contacte por una pagina de citas y pasamos un fin de semana en un hotel en Pereira, me pidió no perder el contacto pues iba a mudarse a mi ciudad.

En la tercera noche tire con un vecino que me encantaba físicamente -intelectualmente no mucho-, Jairo tuvo un interesante encuentro con alguien que conoció en un chat, recuerdo que la chica grito bastante esa noche -de inmediato supe por qué-, y Sebastian se vio obligado a dormir -o intentar hacerlo- en la sala -sinceramente en sofa-cama era muy cómodo, aunque nunca dormí ahí-.

En la cuarta noche todos fuimos afortunados, yo repetí con el vecino, Jairo trajo otra amiga y Sebastian con su nueva novia. Recuerdo esa mañana siguiente, lo incomodo o raro que fue el encontrarnos los seis en la sala; las dos mujeres me miraban con lo que entendí era un poco de rabia, durante un tiempo recibimos continuas visitas de la nueva novia de Sebastian, siempre he pensado que iba más a vigilar que a estar con su pareja.

Los domingos usualmente era para nosotros tres, salíamos a cine, a comer, o nos quedamos en la sala o en mi cuarto, el plan era simple, pero siempre con un alto contenido sexual. Era recurrente que buscáramos porno, vídeos de tríos HMH y tratábamos de poner en practica en paralelo la escena, casi todo, pues cuando nos dábamos cuenta que la escena no era del todo heterosexual quedábamos congelados y moríamos de risa en ocasiones.

Debo decir que para un hombre "comprometido" no les es conveniente vivir conmigo, un día la novia de Sebastian encontró mi panty en su cama, y por lo que me contaron fui afortunada de no estar ahí cuando sucedió.

Hubo semanas donde cada noche de la semana había un hombre diferente en mi cama, y que no pensaba más sino en los placeres de la vida. Ese apartamento fue pura lujuria durante tres años.

Pueden llamarme Angie, soy bogotana, pero casi nunca me creen que lo soy; principalmente por el color de mi piel moreno tostado, canela dicen algunos, mido 1.70, y tengo una tatuaje en el muslo derecho que se extiende por un costado y llega hasta casi tocar mi nalga. Soy delgada, fui en su momento modelo de protocolo, ya saben, estuve en varias ferias vendiendo productos con vestidos escotados y cortos, pose en autos de lujo y tuve que escuchar mil veces la pregunta: ¿vienes incluida con el carro?.

Un día en una feria -en Cali- dije que si a esa pregunta, y termine encerrada en un motel todo el resto del fin de semana con un Catalan de los más atractivo. Una noche, mi jefe me follo en otra feria encima de un Jaguar verde esmeralda, mi cola quedo llena de su semen, además recuerdo que me pidió que lamiera el auto, ahora que lo pienso es un fetiche algo extraño.

Si han estado en Bogotá seguramente conocen el Salitre Mágico, en donde hay una gran rueda de chicago que se mueve muy lentamente, y la vista es maravillosa; un día Sebastian me reto a desnudarme completamente en ella, cuando estuviéramos en lo más alto, él perdió la apuesta, y dije que quería una folladita ahí mismo. Le dimos un espectáculo a unos adolescentes que estoy segura nunca olvidaran en su vida.

Una noche con un amigo entramos al Parque Simon Bolivar, no fue fácil, y nos desnudamos a oscuras, con el alcohol nos olvidamos del frió y tuve uno de mis mejores experiencias, después creo que fue más fácil entrar que salir.

Terminando semestre tuve una conversación con Jairo, que estaba ya bastante tomado, me comento que tenia una obsesión descontrolada por la idea de organizar y participar en una orgía, pero no quería ir a un bar sw o algo así, su idea era por así decirlo algo más intima. Le pregunte que si estaba viendo vídeos de orgías, pero el me dijo que eso no tenia nada que ver.

Él me contó de rumores de su universidad, de reuniones subidas de tono, de experiencias cargadas de puro erotismo, de una chica libidinosa y de grupos que tenían regularmente actividades interesantes. Me pregunto si estaría dispuesta a algo así en el apartamento, a lo que en primera estancia me pareció demasiado loco, sin embargo, entre mas lo pensaba pude imaginar que podría resultar una experiencia totalmente diferente y que esta era la época para vivir ese tipo de cosas.

Le dije que si, y nos olvidamos del tema por un tiempo.



Continuara.....





miércoles, 11 de enero de 2017

En Nombre del Padre IV

Cuando desperté ella ya no estaba en la cama, en ningún momento tuve dudas de la experiencia de la noche anterior, seria tonto decir "no sé si fue un sueño" a pesar que ya anteriormente tuve un sueño erótico con ella; cada célula de mi cuerpo sabia lo real que ha sido esa noche, me encontré totalmente relajado en mi cama. Lo único que me pregunte y que obviamente deseaba que la respuesta fuera un contundente SI, era si eso que sucedió volvería a suceder, ¿eramos acaso novios?, o ¿fue algo de una noche loca?.

Pense que simplemente se había ido, -ahora que lo pienso no sabia ella dónde vivía- y descuidadamente baje por las escaleras sin saber qué hacer, a donde ir... tuve una sensación de impotencia, ya que solo rondaba en mi mente cuestionamientos y dudas; sin duda de querer llamarla no sabría donde hacerlo, si quisiera hablar con ella no sabría de qué, de cumplir nuevamente mi deseo de follarla no tenia ni idea si ella estaría interesada en repetirlo. En mi caso no tenia duda, ha sido el mejor sexo que tuve, nunca tuve una mujer tan activa y pasional.

Seguí bajando las escaleras y sinceramente me sorprendí al verla en el segundo piso, de nuevo fumando un cigarrillo junto a la ventana, pero esta vez estaba totalmente desnuda en la sala de mi casa; en el momento que se percato de mi presencia tiro el cigarrillo por la ventana y se sentó en el sofá cruzando las piernas, me miro, me pregunto si mi papá llegaría pronto, yo le respondí que hasta el otro día vendría a casa. Con un tono bastante coqueto me pregunto que si quería seguir jugando, a lo cual dije un si rotundo.

Abrió sus piernas lentamente, y puso un dedo en la superficie de su vagina, como señalándola y tocándose el clítoris levemente; me acerque torpemente pues no podía decidir qué hacer... y cómo hacerlo, cuando estuve frente a ella no pude apartar mi vista de su vagina, parecía húmeda, ella noto mi mirada y la alimento abriendo su vagina con sus dedos, la penetre con la mirada, me puse de rodillas para verla de cerca, y olerla, y luego hundí mi rostro en ella como un demente.

Gemidos, gemidos inundaron mis oídos, moví mi lengua desordenadamente y parece que ello le encantaba, puso sus manos en mi cabeza y la presiono contra su coñito, me ahogue con su aroma y con su humedad. Luego me puse de pie, tome mi pene y lo guié hacia su vagina, ella abrió mas sus piernas y las puso en mis hombros, la cabeza de mi pene rápidamente se perdió en las profundidades de su vagina, y me quede observando como tomando una foto mental de como mi verga encajaba en su coñito, me moví lentamente, observando y saboreando el instante.

No tarde en venirme, lo saque antes y me derrame en sus senos y en su cara; observe la escena y la tengo detalle a detalle en mi memoria, con mi semen en medio de sus teticas y en mitad se su rostro, escurriendo pesadamente.

Entro a la ducha, y se baño con agua muy caliente, salia vapor de la ducha, no cerro la puerta, lo que me permitió observarla mientras se duchaba; salio con una toalla corta que dejaba ver su vagina, se vistió y apenas despidiéndose se fue.

Al día siguiente cuando me vi con mi padre creo que yo tenia una estúpida sonrisa dibujada en mi rostro, pues él me miraba de forma extraña, como preguntándose qué me tenia así, yo lo sabia muy bien, casi que seria decircelo en su cara, pero no lo hice, siempre guarde silencio.

Pasaron los días, pasaron meses y no supe nada más de ella, siempre la tuve presente, y en el fondo sé que mi padre también, creo que nos volvimos dos hombres amargados y aburridos. No hubo noche que no pensara en ella, mi casa se hizo un retrato viviente de esos preciosos momentos, aun la imagino en esa ventana, fumando desnuda, la imagino en la ducha y en mi cama, casi que la escucho en la habitación de mi padre.

Recuerdo muy bien el día en que por fin me atreví a preguntarle a mi padre por ella, me lanzo una mirada inquisitiva y desconcertada, pero no dijo mucho, tenia dos cervezas encima y solo me dijo como novedad que la había visto con un amigo de él; no encontré la forma de preguntarle si tenia su teléfono, así que solo espere a que se durmiera y buscaría en su celular, tal vez si me ponía en contacto con ella, me recordaría y podríamos de nuevo pasar una noche de placer. Pero cuando busque en sus contactos no encontré ninguna información de ella.

La vi una ultima años después, creo que queda bastante claro que ella fue desde el inicio una obsesión para mi, y cuando cumplí 19 o 20, -no lo recuerdo bien- se me ocurrió una idea, de la cual no me atrevo a atribuirle un calificativo; recordé que mi padre me dijo alguna vez que ella estudiaba en la Universidad Los Libertadores, por lo que me pareció sencillo ir un día a esperarla, y tal vez saludarla, me aferre de ese modo al único dato que podía acercarme a ella. Pase así toda una tarde y una noche en la puerta, esperando sentado viendo como las personas -estudiantes y profesores- entraban y salían, vi mujeres muy lindas y hombres muy viejos, escuche conversaciones de amigos, y quejas de las notas, pero de ella no tuve novedad.

Creo que eran pasadas las 9:00pm cuando por fin pude verla, salio de la universidad con sus jeans y una chaqueta blanca; quede inmóvil, a pesar que mentalmente había imaginado mil veces cómo me acercaría, simplemente en el momento no pude, ella mientras tanto entro a un carro que vino por ella y se fue.

Nunca regrese, me sentí tan mal que la idea de esperarla de nuevo resulto ser desesperante, de modo que ahora en mi mente la escena mental del encuentro siempre terminaba con un "no te recuerdo".

El año pasado mi corazón se acelero como esa noche cuando encontré su blog, he leído cada una de sus historias, la contacte y le conté mi historia. Fue vergonzoso, pero liberador.



FIN




lunes, 2 de enero de 2017

En Nombre del Padre III

De repente solamente abrí los ojos, era aún de noche y apenas si pude ver un par de estrellas en mi ventana, no estaba seguro de la hora ni en qué momento de la noche me quede dormido con la ropa puesta, con mis tenis en mis pies y sin poderme decidir si quitarme la ropa o simplemente ya dormir así el resto de la noche. Habia algo peculiar en mi cama, no pude decir qué era, sin embargo...

No estoy seguro en qué momento me encontré a la novia de mi padre totalmente desnuda en mi cama, la vi a los ojos y pude interpretar de su mirada que deseaba lo mismo que yo, ella me dice a mi oído que siempre piensa en mi, incluso se masturba pensando en mi pene y que quiere pasar todo el tiempo conmigo en mi cuarto. La veo, como queriendo guardar esa imagen para mi solo, su abdomen sensual hace que no deseen más sino recorrerlos con mi lengua. Todo es perfecto, tal como me había imaginado el momento, ella es perfecta, es mi objeto de placer y esta disponible para mi; todo es perfecto hasta que abro mis ojos, me doy cuenta que solo era un sueño, sin embargo sonrío al tener tan magnifico sueño, entonces pienso lo extraordinario que seria poder programar los sueños, así, seguramente la novia de mi papá seria una invitada recurrente en mi espacio onírico.

Mientras pienso en eso miro al techo y trato de formar algunas figuras con las manchas que hay por el paso de los años, y de la humedad también. Miro el celular -casi me quemo las retinas con lo brillante que es- puedo darme cuenta que apenas son las 5:00 am, el sueño me ha abandonado, lo que me lleva a tratar de decidir qué hacer; prender la Tv no parece ser una buena idea, a esa hora por lo general no hay cosas interesantes, y no tengo energía suficiente para salir de mi habitación. Paso lo inevitable, me sumergí en mis pensamientos, luego de algunos minutos decidí salir de mi cuarto, y tal vez tomar algo.

Baje las escaleras con la intención de hacer el menor ruido posible, no prendí las luces, así que todo estaba bastante oscuro; escuche a lo lejos una radio vieja que tenia estática, como de las emisoras que escuchan los abuelos, baje escalón a escalón, lentamente con temor de tropezarme. no sé por qué razón venia con la fantasía de verlos en la sala, o tal vez en el cuarto de mi padre esta vez con la puerta abierta, esa sola idea acelero los latidos de mi corazón, realmente estaba emocionado. Pero al estar en el segundo piso nada paso, la puerta estaba cerrada y había un silencio como si nadie estuviera ahí.

Al día siguiente vi a mi padre de muy mal humor, apenas si me dijo un par de palabras -creo que solo una hola y un adiós-, me temí lo peor, pero no hice comentarios al respecto. Pasaron los días, las semanas y no volví a ver a la novia de mi padre -si aún lo era, sin embargo todo indicaba que ya no-, cada vez que veía a mi padre tenia en mente reclamarle, preguntarle e incluso insultarlo por haberla dejado ir o por haberle hecho daño -si, era como su guardaespaldas secreto-, pero en los hechos todo se hizo mas silencioso entre nosotros.

Solo tenia un recuerdo de ella, su aroma en ese consolador -todo un Jean Baptiste ¿no lo creen?-, el cual guarde en una bolsa plástica para conservar su aroma, y creo que funciono por un tiempo; en ocasiones lo sacaba y lo olfateaba, imaginando, imaginándola cerca e imaginándome en ella. Antes de empezar a matar mujeres y volverlas perfumes decidí buscar una novia, nunca me había sido difícil, pero esta vez, me fue imposible; busque a una compañera del salón que había estado "enamorada de mi" por años, y que nunca determine -muy tierna para mi gusto-, pero me dijo que tenia novio; decidí entonces con otra compañera de un grado superior al mio -ella tenia fama de fácil- y solo me miro y se rió en mi cara. Creo que mi autoestima estaba por el piso, empece a hacer algo que no hice nunca, verme al espejo cada mañana, y... si estaba un poco gordo, mis amigos me decían que tenia más tetas que muchas del salón, pero nunca ha sido eso un problema, e ir con mis ex no fue nunca una opción.

Mi padre saco cada vez mas escusas para viajar por cuestiones de negocios, podía pasar todo el fin de semana en Girardot, en la Vega, la Dorada, Ibague, aveces Villavicencio. Nunca le dije que quería acompañarlo y tampoco me lo pregunto, era claro que estar juntos era incomodo; tanto que preferí quedarme solo en casa e ir a almorzar todos los días donde mi tía.

Aquí llego al momento mas importante de mi relato a mi parecer: fue un sábado en la noche, una noche muy lluviosa en Bogotá, yo estaba solo en casa, mi padre como ya era de costumbre vendría tan solo hasta el lunes en la tarde; me senté en el segundo piso a ver algo de televisión, creo que no encontré nada interesante puesto que no puedo recordad qué estaba viendo.

El timbre sonó -pero no esperaba a nadie-, el timbre volvió a sonar, en mi casa no era usual escuchar el timbre; decidí bajar para abrir la puerta, y al hacerlo no pude creer que se trataba de la novia de mi padre, estaba toda empapada por la lluvia, con sus brazos cruzados trataba inútilmente de cubrirse del frió, temblaba y tenia su mirada clavada al suelo, su cabello negro le cubría la cara, pero el tatuaje de su brazo lo tenia muy presente, no dude por un segundo que se trataba de ella. Solo llevaba una camiseta negra y unos jeans -¿donde había estado?, ¿por qué esta aquí-, pensé preguntarle cosas, pero no supe ni como empezar, no supe si saludarla con un simple hola, o dándole la mano o un beso, ella me miro, me pregunto si mi papá estaba, le dije que no, luego me pregunto si podía pasar y le respondí que no había ningún problema, cuando paso a mi lado pude notar un aroma a alcohol y cigarrillo.

Ella entro y subió las escaleras como si estuviera en su propia casa, y sin dirigirme palabra alguna entro al baño; me fue imposible decidir si era afortunado o no, todo fue confuso. Me pareció buena idea traer algo de comer y de tomar -una gaseosa podría ser-, así que baje a la cocina, tome unas papas de paquete y una botella de 7up que estaba por la mitad, subí de nuevo, ya el baño estaba vacío y vi la escena más sensual que recuerdo haber visto en toda mi vida, ella se había quitado su ropa mojada, estaba con una toalla azul bastante corta, ella miraba por la ventana la lluvia y tenia un cigarrillo en sus dedos.

Me senté a su lado sin decir palabra alguna, ella apenas se percato de mi presencia, no me miro, yo la mire de arriba a abajo, su piel aun húmeda y brillante capto toda mi atención; enseguida boto el cigarrillo por la ventana sin mirarme pregunto por mi papá, yo le dije que estaba de viaje de negocios y que volvería hasta el lunes -no pareció sorprenderle-, a continuación me pregunto la hora, mire mi celular y dije nerviosamente que eran las 11:00pm. Dio media vuelta, subió por las escaleras -yo la seguí sin pensar-, entro a mi cuarto y se quedo por un instante dando un vistazo a mi habitación, se quedo viendo un afiche de DBZ y otro del América que adornaban mis paredes, en silencio yo estaba a sus espaldas. Dejo caer su toalla, que quedo a sus pies, paso lentamente sus dedos entre sus cabellos; mientras que mis ojos totalmente redondos por la sorpresa se fijaban en un de tatuaje que no había visto en ella, una pequeña mariposa en su nalga izquierda, bajo el tribal de sus espalda baja el cual solo había visto parcialmente.

Me quede congelado, supe que no era un sueño pues pude sentir la erección que la situación me producía, pero todo esto era novedoso para mi; en primer lugar estaba acostumbrado a tomar la iniciativa para este tipo de situaciones, en segundo lugar me daba seguridad el estar con mujeres con poca experiencia -no tendrían mucho con qué comparar- y en tercer lugar era la novia de mi padre -no sé por que sigo pensando que lo es-, y eso de alguna manera estaba mal a mi parecer. Aunque por otro lado ¡seguramente mi padre debió lastimarla!, traicionarla, hacerle algo para que terminaran, y, ! si era así no tendría porque sentir culpa alguna por estar con ella¡.

Ella subió a mi cama, pude verle el culito y el coñito desde atrás -estaba totalmente depilado, solo había visto uno así en las películas-, lo hizo tan lentamente que pude apreciarla toda, luego se dio la vuelta y se acostó boca arriba, abrió las piernas, puso una mano en su vagina con la cual se froto delicadamente, su otra mano se enredaba en su cabello, pude notar que sus ojos estaba cerrados -tal vez fantaseando con alguien, tal vez con mi padre-, no pude moverme, no me atreví a acercarme, solo pensé en las cachetadas que he experimentado por "atrevido" y también pensé en un puño de mi papá en medio de mi cara.

Enseguida sus delicados movimientos se acompañaron de gemidos apenas audibles, sus ojos seguían cerrados observando quien sabe qué mundo de placer, sus pezones estaban ya bastante erectos por el clima y se veían como piedras; luego abrió los ojos, me miro creo que por primera vez, si, fue la primera vez que me notaba... lentamente se sentó en el borde de mi cama, puso sus pies en el suelo, y me dijo algo que no escuche, no dije nada, y ante mi parálisis general ella repitió sus palabras, me solicito mi ayuda y dio un par de palmaditas a la cama, justo a su lado, no entendí muy bien -¿ayuda para qué?-, solo obedecí y me senté a su lado, avergonzado puesto que en mi pantalón era bastante evidente mi erección. Se quedo mirando mi pantalón y pude ver que sonrió levemente, no pude adivinar lo que vino a continuación, puso su mano en mi pene y lo froto delicadamente -nunca nadie me toco así-, entonces me dijo que ella también podía ayudarme si quería, y creo que dije que si pues lo agarro con mas fuerza.

Me dijo que me quitara el pantalón y así lo hice, también me quite mi camiseta y quede desnudo igual que ella, mis manos estaban tensas y aferradas a la cama como ganchos; volvió a tomar mi pene, se inclino y lo puso en su boca -nunca pensé que me lo harían en la vida-, me puse más tenso, pero la placentera sensación en mi pene me dejo desconcertado, pues sin duda no quería que se detuviera, sin embargo de continuar así me vendría demasiado rápido, pero no la detuve y ella tampoco lo hizo. No puedo poner en palabras mis sensaciones, solo diré que uso diversas técnicas: por momentos lamió, en otros chupo, succiono, masajeo con la lengua... y con los labios. Sentí que iba a eyacular, me obligue a pensar en otras cosas, elegí visualizar mis clases, mis tareas, programas de tv. Ella se detuvo y pensé en lo bien que funciono.

Se reincorporo, su mirada se quedo en mi pene, mientras que yo intentaba verla a los ojos, encontrar su mirada, pero ella no lo permitió; enseguida ella levanto una pierna, la paso sobre mi y quedo sentada -pero no totalmente- en mis piernas... puso un dedo en mi frente y me empujo con fuerza, me deje caer -ella tenia el control de todo-, de nuevo tomo mi pene -sentí de nuevo que estaba a punto de venirme-, lo guió hacia su vagina y dejo caer su peso, estaba adentro de ella y me fascinaba la sensación húmeda y caliente, me pregunte si mi padre había tenido la fortuna de hacerlo con ella sin condón. Dio inicio a un movimiento circular, lento, vi sus tetas frente a mi, las toque con mis manos, luego con mis dedos apreté suavemente los pezones con todo el cuidado para no lastimarla, a continuación ella tomo mis dedos con sus dedos e hizo que los apretara con mayor fuerza.

De nuevo busque su mirada, pero sus ojos estaban cerrados, ella apretaba sus labios en un gesto de placer, y de nuevo vino a mi la sensación de eyacular... pero esta vez no pude aguantarlo pese a mis esfuerzos, en una explosión se fue toda mi energía, -ya me había venido en otras situaciones pero no como esta...- no sé si emití un sonido, no puedo ni imaginar los gestos que hice; ella se detuvo, quise mirarla pero sus ojos seguían cerrados, llevo una de sus manos a su vagina, y con dos dedos frenéticamente estimulo su clítoris, inicio de nuevo el movimientos de sus caderas -mi erección pese a la eyaculación se mantuvo firme-, creo que volví a eyacular casi enseguida, y luego un maravilloso orgasmo de ella, tembló y gimió, su boca se abrió como en un grito silencioso. Le pregunte si debí haberme venido afuera, y ella solo me dijo que se encargaría de eso... por primera vez me miro a los ojos.



Continuara...