domingo, 16 de agosto de 2015

Pantys Rojos I

-Eres muy bonita, las más bonita del colegio- le dijo coquetamente Jairo mientras la veía organizar sus cosas para salir.

-ja, ya lo sabia- respondió Paola con seguridad, y apenas prestando atención a los elogios.

Se acercaron dos amigos de Jairo con animo de apresurar la salida del colegio, e ir a un partido de microfutbol que tenían pendiente.

-Esperen muchachos que estoy hablando con la princesa del colegio, con la señorita Paola- señalándola con su mano a modo de reverencia.

Sus dos amigos, siguieron lo señalado, contemplando la figura de Paola que les daba la espalda, lo cual les permitía ver a pleno su figura resaltada por un uniforme ajustado; se dio la vuelta y enseguida se desabotono dos botos de la camisa, pronunciando así un llamativo escote. Sus senos eran los que mas sobresalían en todo el colegio, y los tres espectadores se quedaron casi hipnotizados con la imagen. 

Ella teniendo conocimiento de sus atributos se movió de tal forma para resaltar aun más sus senos con movimientos que cualquier ojo atento seguiría, se agacho como buscando algo en el suelo.

-bueno, que se diviertan, me voy- tomo su maleta y se fue.

-que le vaya bien, linda-

-igual- respondió con mirada de desprecio.

Mientras se iba por un pasillo, Jairo ignorando a sus amigos la siguió, la vio bajar las escaleras y atravesar el patio hacia la salida; pensó en alcanzarla e invitarle un helado, pues era bien sabido que ella no tenia novio en el momento.

Acelero el paso para alcanzarla, la vio salir por la puerta y tomar hacia la izquierda a paso despreocupado, entonces Jairo salio y observo que Paola estaba hablando con alguien.

Un hombre de chaqueta negra y lentes oscuros en una moto, abrazaba a Paola por la cintura, como invitándola a que se subiera a su moto. Ella acomodo su maleta, y se puso el casco, se subió, a continuación arranco a toda velocidad la moto perdiéndose rápidamente de la vista cuando giraron en la esquina.


No 16. La Semana Libidinosa: Sábado de sexo delicado y la primera vez con un virgen. Parte 1

La semana siguiente me sentí feliz, tenia tres amantes estables que a su modo me daban placer y cubrían por completo mis necesidades sexuales, pensé que era mi estado ideal sin necesidad de involucrarme sentimentalmente, dando libertad a mis deseos. Los viernes eran para Cesar mi profesor, Lunes y Miércoles se los dedicaba a Julián en su casa-cuarto, mientras que Martes y Jueves estaba con Jasón.

Pasaron dos semanas más, estaba dichosa, sin embargo pensé que quería un poco más, entonces sucedió lo siguiente:

Mis padres habían organizado un viaje, algo así como una segunda o tercera luna de miel, en donde claramente la hija no podía estar incluida; con 17 años de edad iba a ser la primera vez que me quedaría sola por un tiempo prolongado, tema que no preocupaba a mis papás ya que confiaban plenamente en mi.

Pensé entonces en mis amigos del 4to piso, sin embargo aun no tenia la suficiente valentía para ir directo a tocar la puerta, Cesar estaría jugando futbol o trabajando por lo que no era una opción, Julián dedicaba los sábados a una novia que tenia al norte y Jasón tenia una ocupación secreta los fines de semana.

Sábados y domingos es para la familia, y estoy sola... uhmm que mal, pensé.

Eran aproximadamente las 2:00 pm y no sabia qué hacer, decidí entonces salir al parque y probar suerte, enseguida me sorprendió encontrar las canchas vacías y mi esperanza derrumbada.

-!mierda¡- dije en un susurro.

Regrese al apto bastante frustrada, tanto así que no me provocaba masturbarme, por lo tanto encendí la tv, hice algo de zaping dejando al final una película que hace tiempo no veía, "Réquiem por un sueño", la escena final siempre aumenta mi libido, cuando una de las protagonistas esta en una fiesta privada para conseguir drogas, ella esta desnuda con otra mujer, ambas en 4 y les ponen un consolador de doble punta para que ambas se penetren en un ambiente de muchos hombres que arengan "ass to ass... ass to ass", luces intermitentes y sudor vinculado al placer forzado y la abstinencia.

Apague la tv, mi libido subía proporcional a mi frustración, revise la ventana del 4to piso la cual tenia la persiana abajo, di un vistazo abajo y vi a Daniel, el del 4to piso, se encontraba hablando con dos amigos como tratando de descifrar qué hacer en su tarde de ocio. Baje aparentando no haberlo visto y con rumbo fijo a una banca cercana en la cual me senté mirando las nubes.


-Hola, tiempo sin verla- dijo Daniel sentándose a mi lado.

-Sí, he estado como ocupada últimamente- mirándolo a los ojos y dándome cuenta que sus amigos nos veían a la distancia.


Daniel tenia entonces 16 años de edad, era el menor de el grupo de primos que convivían en el 4to piso, estudiaba y siempre vestía con camisetas de los Chicago Bulls o de los L.A Lakers, su afición era el basket y sus 1.80 de estatura le ayudaba a tener éxito en el deporte, aunque era delgado tenia fuerza y agilidad que le hacían destacar en los torneos del barrio, y más tarde me di cuenta que también en campeonatos intercolegiados.


-la he estado buscando, y es que la pienso resto-

-¿y eso?- pregunte de manera coqueta.

-no me olvido cando la veía por la ventana desnudita- menciono como pidiendo permiso para hablar del tema.

-… y de lo otro- dándole permiso para ampliar su curiosidad.

-ufff si, eso me hizo pensar mucho- hizo una expresión que me hizo pensar que debió masturbarse mucho después de ese día que nos habíamos conocido.

-y, ¿pensar en qué?-

-es que tengo que confesarle algo, pero me da pena- sonrió tímidamente, pero había determinación en su mirada.

-¿qué paso?, dime tranquilo-

-es que soy virgen... y … pues... pensaba que... me gustaría mucho que... mi primera vez fuera con usted- se quito un peso de encima cuando concluyo.

-¿y por qué conmigo?- en tono juguetón que pretendía tranquilizar e invitar.

-es que usted me produce muchas cosas-

-¿Cuándo y donde?-


Aunque su fenotipo se asemejaba ya a la de un hombre maduro su reacción ante mi pregunta dejo ver al niño, se sonrojo y quedo desconcertado generando un silencio que evitaba mi mirada, se rasco la cabeza, y después de un par de minutos de silencio brotaron palabras.


-pues ahorita estoy solo, y hasta bien tarde llegan mis primos-

-entonces ¿vamos?- disimulando mi emoción.

-!de una¡-


Mi emoción fue seguida por una sensación de incertidumbre, pues seria la primera vez que yo seria la que tendría el rol de experimentada, lo que era novedoso, me producía algo de ansiedad pensar que podría intimidarlo y que todo fuera un desastre.


-por aquí es que veo tus shows ricos- entramos a su cuarto, y pude ver la vista hacia mi ventana.

-¿de verdad tu nunca...?-

-es que soy como tímido, y las niñas que conozco... son como monjas-


Me senté en su cama, Daniel permaneció de pie frente a mi, quitándose su camiseta. A continuación lo seguí y me quite la mía, no traía brassier y me encanto sentirme observada y morboseada como aquella vez semanas atrás. Me acosté y desabotone mi jean, el cual él me ayudo a quitar junto con mis tenis; me senté de nuevo y baje su sudadera y luego sus boxers. Su verga ya estaba dura, Daniel no se movía como esperando que yo tomara la iniciativa y lo guiara, entonces extendí mi mano agarre su verga para masturbarlo delicadamente.

-que rico lo hace- dijo tímidamente.

-¿te masturbas mucho?-

-ehh como 3 veces al día-

-y, ¿te gusta hacerlo mucho?-

-si, es una chimba-

-yo creo que te va a gustar mucho esto entonces- termine la oración y metí su verga en mi boca, haciendo movimientos lentos con mi cabeza, hacia adelante y hacia atrás.


Minutos después me acosté en la cama, abriendo mis piernas.


-ven hazte arriba-


Daniel se lanzo rápida y torpemente, tome su mano derecha y la guié a mi vagina.


-ahí métemelo todo- señalándole pues ya tenia muchas ganas que me penetrara.

Tomo su verga para dirigirlo a la entrada de mi coñito y fue metiéndolo lentamente, hasta que llego al fondo. Enseguida puse mis manos en sus nalgas, y le empecé a marcar un ritmo lento que fue aumentando en velocidad.


-que rico, ufff que cuquita, ¿si le gusta mi monda?-

-me encanta- susurre en su oído.

Lo guie y le enseñe cómo moverse para que me estimulara mejor, Daniel evidentemente emocionado seguía al pie de la letra mis indicaciones, lo cual me encantaba. Tome mayor control y me acomode para hacerme encima y cabalgarlo; él se entretuvo con mis senos cuando se los puse en su rostro al tiempo que hacia movimientos lentos y circulares con mi cadera.

Puse mis dedos en su boca, para que me los chupara y llenara de saliva, enseguida lleve mis dedos a mi clítoris al cual inicie a estimular con intensidad, esa sensación me llevo a acelerar el ritmo y solo me di cuenta de lo excitado que estaba Daniel con la sensación y la visión de verme masturbando.


-que rico, me vas ha hacer venir ya- le dije entre gemidos.


Me moví rápidamente, Daniel agarro mis caderas y percibí que las apretó con fuerza y desesperación, su rostro denotaba que se había venido adentro de mi, detuve mi movimiento y aumente la estimulación en mi clítoris dando como resultado segundos después un gemido ahogado de un orgasmo intenso que acababa con mi frustración del día; exhausta me deje caer sobre él.


-profesora enséñeme más- dijo Daniel

-¿me traes un poquito de agua?-


Daniel se levanto y fue por un vaso de agua, la cual no tardo en traer, me senté en la cama estirando mis pies, tome el vaso y tome medio vaso de un sorbo.

-quiero darle mas aquí- mientras Daniel ponía sus dedos en mi vagina y la estimulaba con el objetivo de calentarme de nuevo.

-tenemos toda la tarde ¿no?- dije con mirada traviesa que lo retaba.

No 15. El día S: Mis juegos sexuales, me manosearon 3 tipos en el parque. Parte 3

Su verga estaba húmeda a una media erección que me propuse completar mientras mi lengua pasaba suavemente por la punta, miraba fijamente los ojos de Jasón que estaban al parecer desconcertados pero lujuriosos; mi rostro contenía aun rastros de semen que no había secado.


-qué rico lo mama muñequita-


Me puse de pie, y busque hacerme encima de él, mientras Jasón dirigió su verga para penetrarme de nuevo, hice movimientos lentos logrando que su verga se pusiera cada vez más dura, a continuación él se levanto tomándome del brazo y llevándome al baño, me inclino frente al espejo del lavamanos del cual podía verse toda la acción, mi mirada oscilaba entre ver su rostro y mis expresiones de placer.


Al ver su cara me di cuenta que estaba atento a mi espalda, mi cola y el primer plano de la penetración, que no hacia con envestidas habituales, más bien eran movimientos circulares que me recordaban a cuando uno saca con el dedo los restos de un recipiente de dulce/arequipe que se deseaba fuese eterno.


-me dijeron que... te gusta el dedito en el culo- dijo como pidiendo permiso.

-si, me encanta- y pensé con algo de rabia en Julián.


Su dedo rozaba con la superficie de mi culo, como dudando y explorando a la vez.


-métemelo rico-


Al momento que entro su dedo sentí mucho placer, aumentado por ver mi propia expresión en el espejo, emoción compartida con Jasón que me miraba en el reflejo. Saco su dedo y me agarró de las caderas tratando de hacer mas profundas las envestidas. Su ritmo, potencia, además de mis gemidos fueron en aumento a la vez que con una mano me tomo del cabello, y vinieron un par de nalgadas que me dejaron la cola roja.


-mamacita que rico como cuela usted-

-más... más duro... hay si... más...-


Tuve una conexión especial con mi reflejo que me permitió en ese instante ver las expresiones de mis orgasmos, él con fuerza y ritmo agresivo me regalo el ultimo orgasmo de ese encuentro, intenso y con el toque especial de dos chorros de semen que acabaron en mis nalgas.

Me incorpore hipnotizada por la imagen en el reflejo, y pensé que seria un lío vestirme y salir así de sucia como había quedado.


-si se quiere bañar hágale de una- mientras me daba una nalgada.


Mientras iba camino a casa pensé que ya no estaba molesta con Julián, imagine que tenia que ver más con sentirme frustrada, y me relaje; comprendí entonces que no seria feliz con relaciones monogámicas y que lo mío era ser libre.

Eran pasadas las 5:00pm cuando llegue al conjunto, no quise entrar al apto aun y me senté en el parque a tomarme algo, estaba en un banco de concreto cercano a una cancha de basket que solo usaban los fines de semana, entre semana y esa tarde siempre se veían pocas personas, a veces nadie, me entretuve viendo a dos niños jugando... y vi a alguien familiar.


-te vez diferente sin las gafas- dijo una voz a mi lado.

-la hemos pensado mucho- dijo alguien más que se sentó a mi lado.


El primero que hablo se presento como Diego, no era muy alto, tenia 21 años de edad y vestía con una gorra y chaqueta grande, el segundo se presento como Oscar, que tenia 28 años, bastante alto, corpulento y llevaba una sudadera con una camiseta tipo esqueleto. Llamaron a un tercero que estaba jugando basket y al que si reconocí, y que se presento como Daniel de 16 años, era también bastante alto pero delgado. Eran los del 4to piso, y Daniel era el que habitaba ese cuarto cercano a mi ventana, luego me entere que eran primos que llevaban poco más de un año en Bogotá, pero que eran de Barranquilla.


-¿por qué han pensando en mi?- en tono inocente y despreocupado.

-por ese súper show de esta mañana- dijo Oscar tomando la iniciativa.

-y por tremendo cho...- Diego se vio interrumpido por un calvazo que le propino Oscar.

-shhh cállese estúpido-

-y las téticas- dijo Daniel tomando del pelo.

-ehhh otro, no joda hermano-


Esa breve interacción me sonrojo, cosa que notaron enseguida, pero a la vez tenia una sensación de alegría pues entendía que les había gustado mi juego de la mañana.


-pero no se ponga roja, más bien tiene que estar orgullosa- Oscar acaricio suavemente mi mejilla con un dedo.

-venga, muestre un poquito- con un tono retador.


Dude un momento, era claro que la idea de mostrar me divertía, sin embargo no los conocía lo suficiente y mi confianza en ellos era cero.


-uuu le dio miedo, no es capaz-

-pero tápenme- me decidí, con la condición que se acercaran y fuéramos discretos, de modo que nadie más se diera cuenta.

Me rodearon, Oscar y Daniel se sentaron a mis costados, mientras Diego se hizo de pie frente a mi, en seguida poco a poco fui desabotonando mi blusa, mientras ellos me observaban atentos y sorprendidos porque tal vez no creyeron que lo haría. Abrí mi blusa por completo dejando mis senos expuestos a sus miradas aún incrédulas.


-que ricas- mientras me pellizcaba mi pezón izquierdo Daniel, que se aventó sin preguntar.

-uffff se ven sabrosas- mencionó Diego agachándose y apretándome ambos senos.

-pa´ chuparlas toda la noche- Oscar se inclino y chupo brevemente pero con intensidad mi pezón derecho.

-bueno mucho por hoy- me cubrí y abotone rápidamente.

-¿y el resto?-

-si le falto lo más rico-

-bueno, pero rápido- me puse de pie, desapunte mi jean y me lo baje hasta las rodillas.

-uffff ese chochito pelado-


Percibí sus manos por todos lados, algunos agarraban mis nalgas, otros acariciaban mi coñito, y otros dedos intentaban entrar, la sensación fue espectacular para mi, no quería que se detuvieran, pero tenia que hacerlo... era tarde.


-¿y se lo va a dejar meter?- pregunto Diego con la seguridad de mi afirmación.

-otro día, me tengo que ir- pero con el deseo de quedarme.

Subí y apunte mis jeans, mientras oía protestas insistiéndome en no dejarlos. Si viviera sola seguiría jugando con ellos, pensé. Me fui rápidamente pero con la promesa que los visitaría alguna tarde.

Eran más de las 6:00pm, esperaba a mis padres con las persianas de mi ventana abajo, recordando lo bien que ocupe mi día en juegos de placer, e imagine que con ciertas condiciones podrían ser mejor.

Llegaron mis padres y me puse en modo: hija ejemplar.

No 14. El día S: Multiorgasmos y sexo con el mejor amigo de mi amante. Parte 2

Eran mas de las 11:00am, el juego de la mañana había elevado mi libido más de los habitual, y tenia en mi mente pasar una tarde de rico sexo con Julián, entendí que solo él podía lidiar con mi calentura, ya que nadie conocía mi cuerpo y mis gustos como él.

Toque la puerta insistentemente pero nadie abrió, me sentí frustrada por no encontrar a Julián en casa, lo que me llevo a una tienda cercana a tomar algo esperando que llegara pronto. Por lo pronto me entretuve visualizando la escena de esa mañana, ¿cómo se habrá visto todo desde ese 4to piso?, ¿les habrá gustado el juego?, entre otras preguntas que, me humedecieron al instante, logrando que mi mano bajara a mi jean y rozara mi vagina por encima, tuve entonces una idea divertida y perver...

El pensamiento se vio interrumpido por una imagen que genero varias cosas en mí, veía a Julián con una niña de otro colegio, él la agarraba de la mano, y la abrazaba muy cariñosamente, abrieron la puerta y desaparecieron de mi vista.

Ira, celos, frustración, traición y deseos de hacer daño, todas juntas y no por separado se acercaría a lo que sentí en ese instante, sin embargo mis acciones tuvieron como base una venganza infantil que muchos entenderían como pataleta. En ese estado solo pensé en alguien... Jasón.

Jasón era el mejor amigo de Julián, ambos muy diferentes, mientras Julián era muy atractivo y galán, Jasón se mostraba descuidado y poco atractivo, hasta el punto que muchos podrían pensar que una mujer debería estar loca para acercarse a tal personaje, su cabello largo, ondulado y sucio daban cuenta de los malos pasos en que andaba, nunca tuve clara su ocupación, pero el día de hoy diría que vendía droga en colegios y universidades.

Era evidente su mirada morbosa y lujuriosa cuando estábamos cerca, mirada que trataba de ocultar tal vez por respeto a su amigo, y que personalmente percibía como una mirada que me desnudaba y me hacia sentir algo incomoda, pues intuía sus pensamientos lujuriosos, además que tal vez conocía los detalles de mis encuentros con Julián.

No fue complicado encontrarlo, siempre se le podía ver en el mismo sitio jugando billar o simplemente compartiendo con sus amigos.


-¿Dónde dejo al noviecito?- inquirió Jasón mientras entraba al billar.

-esta ocupado y yo aburrida sin plan- respondí dejando claro que estaba disponible.

-pues le tengo le tengo el plan muñequita- mientras tomaba un par de tacos de billar y admiraba mi figura.


Su fisionomía me indico de inmediato que estaba en el lugar correcto, si quería "desquitarme" Jasón era el indicado a pesar que casi estaba segura que no podría ser agradable la situación, a continuación tome el taco como aparentando saber jugar.


-pero yo te gano fácil y no te quiero humillar- en tono juguetón.

-uuuuyy pues me arriesgo- siguiendo mi juego y la vez incrédulo.

-¿Qué apostamos?-

-si usted gana muñequita le regalo cualquier película que quiera en dvd-

-ehh puede ser, ¿y si tu ganas?-

-pues un besito-.

-jummm mejor no juego, mejor me voy a ver una peli- mientras salía del lugar.


No llevaba prisa, como dándole tiempo para que me alcanzara, se tardo en decidir, pero me siguió, puso una mano en mi hombro y dijo:


-espere muñequita, yo la acompaño ya que Julián esta ocupado, o más bien pasémonos por mi casa y le presto películas para que las vea-


Pensé en ese instante que era posible que conocía que su amigo estaba con una niña "ocupado", de modo que decidí ir con Jasón y ver si él podía aclarar mis dudas.

Su casa era un tercer piso, y como imaginaba era un desastre, una cama distendida y en el suelo ropa, revistas y caratulas de cds y dvds. Hacia adentro un calor insoportable, que junto con el olor a marihuana me dificultaba respirar bien.


-ufff qué calor hace, abre una ventana- dije suplicando.

-ya todo bien- mientras abría a media una ventana con el marco oxidado.


No ayudo mucho, el calor era intenso, él mientras prendió la tv y el dvd e inicio la reproducción de una película ya iniciada; y en todo momento su mirada no se quitaba de mi, como si esos ojos llevaran años sin ver una mujer, a continuación poco a poco desabotone dos botones de mi blusa blanca siendo consciente que Jasón estaría atento. Después el tercero, y el cuarto botón.


-quítesela toda muñequita- sugirió titubeando.


Me la quite enseguida, quedando en brassier y mis jeans, y sin dar mas rodeos me quite también el brassier, mientras me sentaba en su cama. Jasón se pasaba su lengua por sus labios, y me miraba como adelantándose a la acción.


-ayúdame con el jean- me acosté para facilitarle la tarea y despejar sus dudas.


Mis zapatillas, medias y mi jean quedaron en el suelo, mientras que Jasón con sus dientes bajaba mi tanga, me la quito, la agarro con sus manos la puso en su cara y la aspiro como si fuera una droga. Rápidamente se desnudo, enseguida se arrodillo y comenzó a olfatear en un estilo canino mi vagina, luego con su lengua quiso abarcar cada centímetro de mi coñito.

Siguió olfateando mi coñito combinado con movimientos que hacia que restregara su rostro contra mi coñito como queriéndose untar, mientras con mis manos agarraba su cabellera sucia.

pensé, mientras él se hacia encima de mi, chupando mis senos con desesperación a la vez que ya buscaba mi coñito con su pene.


-gócelo, todo suyo mamacita- haciendo entrar lentamente su verga hasta el fondo.


Hice ligeros movimientos como para invitar un ritmo que terminara con todo, sin embargo Jasón mantenía su propio ritmo, ni lento no frenético, pero constante y firme.


-apostemos a que la hago venir bien rico mamacita-

-vale, quiero toda las pelis- en tono que marcaba seguridad.

-y si yo gano me lo da cada vez que yo quiera, ¿vale mamacita?-

-vale-

Su ritmo y fuerza aumentaron, apostándole a la fricción de nuestros cuerpos ya sudorosos.

Intente desacomodarlo, pero son ningún esfuerzo Jasón maniobraba mi cuerpo, seguía a su ritmo firme y constante.


-que rico mamacita, así gócelo, se le ve en la cara cómo lo esta gozando-


Mi respiración se entrecorto, gemía ya sin control.


-No... no ...mhmmmm voy a perder-


Perdí, me vine, tuve un orgasmo que me hizo temblar toda, ahogándome entre el éxtasis y el ambiente caluroso que nos hacia sudar; quede tendida, relajada sin embargo Jasón mantuvo el ritmo.


-deme otro mamacita, vengase otra vez- susurro en mi oído.


Estaba nuevamente en camino, al borde del placer, puse mis manos en su espalda en el momento en que me estremecí y aruñe toda su espalda entras mi cuerpo se arqueaba y mis pupilas se escondían a la vez que salía un gemido largo, casi ahogado.

Jasón no se detuvo, vino un tercer orgasmo, intenso mientras me aferraba de pies y manos a mi nuevo amante, vino un cuarto y un quinto mas corto pero que me dejo exhausta.

Empapada en sudor, evidentemente agotada y con una gran sonrisa de placer recibí 3 chorros potentes y abundantes de semen en mis senos y cara.

Minutos después al recuperar el aliento, me puse de pie y me acerque a la ventana, sentí una brisa refrescante. Tenia hambre ya eran mas de las 2:00pm, me volví y observe a Jasón sentado al borde de la cama, y dije:


-quiero más- arrodillándome y poniendo su verga en mi boca mientras lo miraba a los ojos.

No 13. El día S: Masturbación con publico en el 4to piso, Parte 1

Meses atrás había cumplido 17 años de edad, me encontraba en mi ultimo año del colegio y llevaba una vida ideal y plena. Mantenía encuentros recurrentes con Julián en su casa-cuarto, y los viernes pasaba las tardes con Cesar. Ocasionalmente tenia aventuras con compañeros del colegio, pero eran muy esporádicos, pues mis dos amantes me daban todo lo que necesitaba en ese momento.

Ese miércoles había jornada pedagógica en mi colegio, por consiguiente no hubo clase y me quede en casa viendo tv, que en aquella época no era muy variada la programación, eran las 9:00am y mis padres estaban trabajando, estaba sola y sin mucho que hacer.

Entré a la ducha casi como ritual para iniciar el día, sin un plan para la joranada salí en toalla, me senté en mi cama, hice un poco de zaping y miraba la luz del sol que entraba por mi ventana.

Vivía en un 3er piso en un conjunto de apartamentos, mi vista era interior y daba al edificio de enfrente, ¿podrían verme mis vecinos?, pensé. 


Puse algo de atención y después de algunos minutos me di cuenta que en el 4to piso de ese edificio se encontraba alguien que si era atento podría verme; no sabia su nombre pero su rostro era familiar, lo había visto un par de veces jugando futbol en la cancha del conjunto con algunos amigos, por lo tanto debería tener entre 15-17 años de edad.

Mi intención se me presento claramente, quería jugar. Apague la tv y puse algo de música, sin alejarme de la ventana y usando unas gafas oscuras para evitar que las miradas se cruzaran.

Me quede atenta, pero nada sucedió, lo que me llevo a distraerme y quitarme la toalla, andando desnuda por el apto tuve una sensación fantástica, pues fui consiente creo que por primera vez de lo mucho que disfrutaba estar sin ropa.

Volví a sentarme percatándome casi enseguida de un movimiento, eran las cortinas del 4to piso, no pude ver con claridad con mis gafas oscuras pero asumí que era aquel muchacho, entonces decidí iniciar el juego.

Sin alejarme de la ventana deje que mi cuerpo siguiera el ritmo de la música, sonaban algunas canciones de Nine Inch Nails, sonó primero Terrible Lie, meneaba mis caderas y con ms manos acariciaba mis senos, apretando y halando en ocasiones mis pezones; siguió Wish y ahora tenia una mano en mis senos y la otra bajó a mi vagina; me acosté en el borde de mi cama mientras iniciaba Closer que a su ritmo hice movimientos pélvicos estimulando mi clítoris.

Acostada por fin pude ver con mayor claridad tres cabezas que se escondían tras la cortina del 4to piso, esta con dos amigos, pensé.

El pensamiento tuvo un efecto directo en mi, en un salto quede en 4 con mi cola en dirección a la ventana, apoye mi mejilla en la cama, teniendo un dedo en mi clítoris y otro en mi culo, haciendo movimientos rápidos que supe me llevarían pronto a tener un orgasmo, me di vuelta de nuevo y me acosté, seguí estimulando mi clítoris y con la otra mano apretaba unos de mis pezones. Gemía sin control, y enseguida vino a mi un orgasmo muy intenso que me hizo agradecer a Julián por enseñarme a masturbar meses atrás además de haberme alentado a hacerlo diariamente, mis dedos se habían vuelto ágiles y efectivos, de modo que lograba orgasmos intensos y húmedos, esa mañana el condimento de las miradas del 4to piso habían añadido una emoción exquisita.

Imagine esos tres penes duros deseando estar en mi, sentí esos ojos morboseando mi cuerpo desnudo mientras estaba acostada en el post-orgasmo... y permanecí largo rato para que lo siguieran haciendo. Vi a través de mis lentes oscuros movimiento en el 4to piso.


Esto no es suficiente, esa idea inundo mis pensamientos, y enseguida pensé en Julián.



Eran apenas las 11:00 am.



No 12. Reconciliación y sexo con mi profesor

Inicie una relación con Julián, no de novios, sino de amantes que se encontraban furtivamente todas las tardes, se había convertido en habito esperarlo en un parque y enseguida íbamos a su casa-cuarto. Pasados mes y unos días Julián saco una copia de la llave y me la dio, por consiguiente después de salir de clases iba directo teniendo cuidado que nadie me viera en su casa-cuarto.

Empecé a jugar con estilos diferentes, esperarlo y sorprenderlo al momento en que él llegara. Hubo días sencillos, en donde simplemente lo esperaba desnuda en la cama, otros días usaba ropa interior sexy que Julián me había regalado, y días en que me encontraba masturbándome.

Todo esto y más me permitió en aquel entonces tener mi primera pareja sexual estable de la cual aprendí algunos gustos y trucos; principalmente comprendí mejor la anatomía masculina, además de explorar constantemente con mi cuerpo. Esto ultimo fue fundamental, ya que hasta ese entonces solo me dejaba llevar y no me concebía como una amante que tiene un papel protagónico.

Salí de clases un viernes, y como de costumbre no me detuve a hablar con persona alguna, tenia hambre y pase por una tienda a mirar qué se me antojaba.


-me ha abandonaste- dijo una voz gruesa en tono de reclamo.


Gire mi cabeza y me encontré con una mirada casi inquisitiva.


-ehhh jummm- hice una mueca extraña que pretendía ser una sonrisa.


-pensé que teníamos algo, y algo buenísimo- menciono Cesar con entusiasmo disimulando firmeza.


-pues si... Ce... profe- respondí como disculpándome.


-¿y que tal si vamos a mi casa?-


-uhmm bueno... si- lo dije sin tener seguridad.


Mientras íbamos a su casa, pensé que: bruta¡ para qué dije que si, y ahora cómo me escapo. Entramos a su casa, la cual se sentía como una trampa para algún animal, porqué no tuve la valentía de negarme, volví a pensar. 



-¿es por lo de la ultima vez cierto?, es que estaba arrechísimo- tratando de iniciar la conversación en tono sereno.

-pues si, no me gusto lo ultimo- respondí tímidamente.


-no fue mi culpa, es que ese culo me vuelve un animal, y es que llevaba años que no hacia algo así-

-me dolió mucho- dije a modo de necesidad de consuelo.

-si, la cague, perdón, pero no quiero que nos alejemos- al tiempo que se sentó a mi lado y ponía su mano en mi pierna.

-era mi primera vez por atrás, y...- me interrumpió con evidente intención de evitar el tema.

-he extrañado mucho tu cuquita y tus téticas- y con la mano que estaba en mi pierna la subió rápidamente a mi vagina.

-¿Si?-

-empelótese y te lo demuestro, esas ganas que le tengo a esa cuquita- hacia movimientos lentos y circulares estimulando mi clítoris.

-pero por atrás nada- dije firmemente.

-solo quiero cuquita y téticas- abrió mi blusa, dejando mis senos al descubierto.

-esta bien-

-uffff estoy bien cargado por tu culpa- se levanto, termino de quitar mi blusa, me saco mi panty, y todo lo demás.


Mi vagina se humedeció rápidamente, Cesar me tomo de mis tobillos y puso mis piernas en sus hombros, apoyándome en el sofá principal de su casa.

Su pene entro con gran facilidad en mi vagina y no pensó en iniciar despacio, más bien empezó con un ritmo casi frenético.


-¿te.. seguisteee poniendo laaa … inyección?- me pregunto casi ahogado.

-siiiii- le respondí en un gemido largo casi desesperado.


Fue claro para mi que también lo extrañaba, fue el primer hombre de verdad en mi vida, y mi cuerpo... mi vagina, lo necesita. Enseguida Cesar se sentó en el sofá, me agarro de un brazo e hizo que me hiciera encima de él. Su verga palpitante la sentí casi hasta mi garganta.


-ufff que rico, ¿Dónde aprendiste eso?-

-por ahí- le dije traviesamente, moviendo mi cadera dibujando pequeños circulos.

-qué bueno estaaa, has estado como culiando ártico por ahí, ¿no?-


No dije nada, y a continuación Cesar empezó a buscar mi culito con sus dedos.


-¿dedito si se vale?- buscando mi aprobación.


-mmmm mmmm si- logre expresar entre gemidos.


Sentí entrar su dedo y con sus manos empezó a empujar mi cola para que el ritmo fuera mas intenso, a la vez que la oscilación facilitaba que su dedo entrara más y más en mi culo.


-sii, así, muévase putica, que rico-


Su dedo entro casi por completo, me deje ir hacia adelante para que tuviera a su alcance mis senos, movimiento que él entendió y comenzó a chuparlos con desesperación, en ocasiones me daba pequeños halonazos apretando mis pezones con sus labios, y en otros momentos pequeñas mordidas.


-¿ya me puedo venir?- me pregunto mirándome a los ojos.

-unnnn poquitooo mas- señalándole que quería venirme primero, y que no faltaba mucho.


Mantuvo un dedo en mu culo, y con la otra mano apretaba mis nalgas, empujándolas para marcar el ritmo, ambos estábamos ya empapados de sudor, y me excitaba la sensación de fricción húmeda entre nuestros cuerpos.

No tarde entonces en sentir que mi cuerpo se estremecía, venia el corrientazo y la perdida de control sobre mie cuerpo, seguido por una humedad que salía a chorros de mi vagina, como si estuviera orinando... percibía que me abandonaban mis fuerzas cuando me sorprendió una repetición de esa primera sensación, que me ahogaba en un gemido-grito que salió por si solo.

Cesar también había terminado, esta vez no fui consiente de aquello, y me deje caer sobre él, mientras ambos recuperábamos el aliento.


-ahora si cuéntame ¿Quién le esta enseñando?-

-es un secreto-


Es la primera vez que dejo plantado a Julián, pensé.



No 11. Un muchacho fuera del colegio

Una semana había pasado y estaba en total abstinencia, la experiencia anal con Cesar me había dado cierto temor a seguir el camino elegido, sin embargo la falta de sexo género en mí una fuerte ansiedad que notaba al haber tenido enfrentamientos tontos con mis padres y con algunas amigas en poco tiempo, no había hecho la conexión hasta que empecé a coquetear naturalmente con un muchacho de unos 25 años que vendía pulseras a la salida del colegio.

Me encontré en una fase en donde pensaba que los hombres en general querían hacer daño, idea que me asusto en un principio y me culpe por haberle permitido a Cesar abusar de mí. Pero, a la vez me negaba a elegir desligarme de una vida sexual satisfactoria.

Y, ahí me encontré por tercer día seguido comprándole manillas al muchacho, del cual me entere esa tarde que su nombre era Julian. Al adarme cuenta de la situación comprendí que muchos podían interpretar mis acciones como el movimiento de una gata acechando su presa, lo cual no me importo, además estaba entendiendo cada vez más las señales que me daba mi cuerpo de 16 años; mientras coqueteaba con Julian me sentía con calor y con una humedad creciente.

-¿me esperas y hablamos?- me dijo Julian al darme una manilla como regalo.

-voy a tomar algo en la panadería y vuelvo- conteste tratando de ocultar mi entusiasmo.

Julian era un muchacho popular, varias niñas lo notaban al salir del colegio, y esa tarde no era la excepción, iba junto a él pero habían tres niñas de otro curso, lo cual me inhibió, me sorprendió que Julian vivía en un pequeño cuarto a 4 cuadras del colegio. Las otras niñas hablaban con él, con conmigo, pero él trababa sin mucho éxito tener cercanía física conmigo, estábamos frente a su casa-cuarto, de la cual había una puerta de metal, tenía el impulso de escapar pero actué.

-¿me prestas el baño?- lo dije con torpeza.

-claro, es por aquí, niñas ya salgo y seguimos hablando- contesto mientras abría la puerta.

Entramos y me di cuenta que era un cuarto rectangular donde apenas había espacio para una cama y un escritorio donde tenía un pequeño reproductor de cds, en la esquina contraria a la puerta había un cuadrado que era el baño; con un impulso cerré la puerta.

-pon música ¿no te parece?- le mencione mientras exploraba el baño.

-¿te gusta linkin park?- decía mientras me mostraba la caratula y daba play.

Sonó a un volumen moderado, de modo que me permitía escuchar las voces y risas de las niñas que estaban afuera esperando a Julian. Me senté en su cama, y me recosté colocando mi mejilla sobre la almohada.



-mejor voy a darme una siesta- dije en un suspiro que sonó a invitación.

-esta cama no es para dormir- me susurro al oído mientras se acomodaba en la cama.


Su lengua entro en mi oído suavemente, que humedeció casi proporcionalmente a la humedad de mi vagina en ese instante.


-entonces no hay que dormir- le dije en un tono que indicaba placer.


Me tomo con fuerza, y se hizo encima de mi, me beso con pasión, y se sorprendió cuando metió su mano debajo de mi falda.


-¿y eso?- pregunto con desconcierto.

-no uso ropa interior- respondí en tono travieso.


(anteriormente cuando fui a la panadería, entre un momento a un baño y me había quitado mi ropa interior, con el objetivo de sorprender y seducir)


-ufff que rico, ¿le gusta ártico el pipi, no?-

-me encanta- en voz alta como dándole la bienvenida


No espero demasiado y entro en mi con fuerza, lo que genero en mi un par de gemidos que intente controlar


-JULIAN, NO NOS DEJE PLANTADAS- gritaban las niñas mientras tocaban la puerta.


Eso apuro a Julian, que incremento su ritmo.


-toca hacerle rápido- me decía disculpándose


Con mis piernas intente rodear su cintura, acomodándome a su ritmo, y haciendo movimientos intensos que hacían que mi clítoris tuviera mejor estimulacion.


-ufff ya casi me vengo, lo quiero echar en tu carita- lo dijo jadeando y casi ahogado.


Julian se levantó, me agarro del cabello para hacerme sentar al borde de la cama, metió su verga en mi boca, la metió y la saco cinco veces, enseguida lo saco, lo puso cerca de mi cara y con su otra mano se masturbaba... hasta que sentí que mi cara se bañó en 4 chorros de semen que salieron con fuerza.


-que deliciaaaa ahhh- gemía y restregaba su verga por toda mi cara.


Me levante fui al baño y quede encantada con la imagen que vi en el espejo, mi rostro totalmente bañado de su semen y mis mejillas de un rojo intenso.

Julian abrió la puerta y salio, mientras yo me limpiaba mi cara. Espere unos momentos y salí, no vi a nadie, por lo tanto cerré la puerta y me fui a casa.

Ya lo necesitaba, pensé, mientras caminaba.