jueves, 10 de marzo de 2016

Bacantes I: Introducción

Recibí una llamada curiosa, alguien que dijo conocerme esta interesado que asista a una reunión o fiesta en una finca; no me da muchos detalles pero dice estar seguro que me va a gustar. No estoy muy segura y me niego a asistir.

Insiste, y me comunica que me follo aquella vez cuando estaba apoyada en aquel árbol. Me describe la situación y no me queda duda que estuvo ahí, por alguna razón decido ir a explorar la propuesta.

Es sábado en la tarde, voy en el bus rumbo a Tenjo, lucho por controlar mis expectativas, tratando de no emocionarme mucho y a la vez nervios y algo de miedo; tengo un dialogo interno en donde me cuestiono el haber aceptado una propuesta ambigua. Pienso en el peligro, el riesgo, sin embargo mi panty esta húmedo.

Quedamos de vernos en el parque central, sin embargo no sé como reconocerlo, solo dijo que su nombre es Raul; igual él me reconocerá y se acercara, con eso es suficiente, ese pensamiento me relaja. A continuación un hombre alto, ancho, con bigote y barba descuidadas se sienta a mi lado y me saluda, reconozco su voz, y veo que sus manos me son familiares.

-Seré directo, hay una fiesta, y quiero ir, pero me pusieron como condición para entrar que tenia que llevar una mujer de mente abierta... y solo la tenia a usted en mente...así que- al decirlo su mirada era de deseo.

-Mhmm entiendo- dije y fije mi mirada en un gato que trepaba en un árbol.

-Mi camioneta esta aqui cerca... es una una finca algo retirada, la invito a tomar algo, es mejor que llegue ya... relajada- su tono cambio de ser tímido a retador, como si esperara que me negara a ir.

-Un ron estaría bien- respondí al tiempo que me puse de pie.

Es más lejos de lo que pensé, llevamos un buen rato por un camino de tierra en la camioneta, e´l me señala con su dedo la ubicación de la finca, se escucha música y se pueden ver varias camionetas y carros, y caballos, en una casa  de una planta que se ve enorme.

Lo primero que noto al entrar y que realmente me da algo de miedo es encontrar hombres armados, unos cinco, creo que son escoltas o algo así. Veo que Raul habla con un par de personas, me señala a mi y nos dejan pasar. La música esta a todo volumen, como si estuvieran en un concierto.

Al entrar en la casa, veo en la sala que hay aproximadamente 7 hombres desnudos, en el sofa esta una mujer de 40 años aproximadamente, peliroja, muy atractiva, algo pasada de kilos. Le hace sexo oral a uno, los demás esperan su turno, la veo algo despelucada, imagino que ya llevan un rato ahí.

-Ella es profesora, vive con sus hijos en el pueblo... se gana unos pesos de más cuando viene- dice Raul como queriendo normalizar la situación, nunca había visto algo así, por lo que creo que ha visto mi expresión de sorpresa.

Seguimos adelante, un conocido de Raul nos guía por la casa, pasamos por una habitación en donde es evidente que hay varias personas; se escuchan los gemidos y gritos de una mujer, hecho un vistazo, hay varios hombres, le hacen doble penetración entre dos hombres, ella se ve joven, tal vez unos 18 años de edad.

-Ella con un par de cervezas se enloquece, así con lo joven que es nadie imagina que ya tiene 3 hijos- dice Raul como si la conociera muy bien, y con un tono burlón, me hace sospechar que alguno de esos hijos es suyo.

Esta tan ebria que no se si lo disfruta o lo padece, me hace preguntarme si así me veo yo cuando he estado en una situación similar.

Seguimos adelante, llegamos a la parte posterior de la casa donde hay una piscina de mediano tamaño. Hay unos 5 hombres en esta piscina.

-Aquí vas a estar tu- me dice tocándome el hombro nuestro guía.

Sin pensarlo dos veces me quito la ropa, la dejo en el suelo y entro a la piscina lentamente... esta tibia.



miércoles, 9 de marzo de 2016

Sombras I

(Son casi 10 años de esto... y me doy cuenta que nadie lo sabe)

Han pasado un par de semanas desde que llegue de Tenjo, me he conectado de nuevo con el trabajo y la universidad, también con el sexo casual después del trabajo, creo que he conocido ya todas las residencias cercanas al parque de Lourdes, y también algunos apartamentos y cuartos.

Esta noche estoy con un muchacho en un motel, dice que esta cursando una carrera técnica, miro al techo mientras me penetra, me muevo pero esta noche no salen gemidos de mi boca.

Hace un par de horas me han dicho que tengo casi dos meses de embarazo; no me siento bien, y la noticia me ha desconcertado. Se lo dije a este desconocido, me desahogue, parece que le gusta que yo este así.

Al día siguiente me levanto antes que él, me pongo de pie casi decidida.


Debo hacer algo.



Al aire libre, en un bosque II

Estoy tan excitada que ya no me importa nada, tantos ojos mirando mi desnudez, tantas mentes morbosas deseándome...  y yo desbordada en placer, desconectada de mi vida.

Estoy apoyada en el árbol, no estoy segura dónde esta Fredy, y personas del publico me hablan, sin embargo decido no poner atención y no puedo hacer una clara distinción de sus palabras.

Alguien salta la reja, volteo a mirar y veo que Fredy le da su aprobación; no puedo distinguir muy bien quién es o cómo es su apariencia, solo me doy cuenta de su erección cuando sin ninguna dificultad me penetra. Casi con desesperación se mueve, como si en mucho tiempo no ha estado con una mujer, me gusta eso, se aferra a mi, sus manos cubren y aprietan con fuerza mis senos, muerde mi cuello, apoyo mi frente el la corteza del árbol, tengo un pequeño clímax, escucho en mi oído como un susurro los gemidos de él, y como me llena mi vagina con su semen.

Veo que Fredy hace una seña con la mano, y pronto percibo una presencia a mis espaldas, no lo puedo ver, pero se acerca a mi, me toca, este es mucho más alto y grande que el anterior, sus manos grandes y ásperas, sus brazos velludos. Me toma del cabello con firmeza, hace que me incline y su pene entra en mi enseguida.

Sus envestidas son fuertes y profundas, me domina con facilidad, mis gemidos se incrementan y mi placer mata la voz de mi moral. Giro mi cabeza para ver los ojos de todos; ahora todos están en silencio, atentos, ya puedo verlos a sus ojos casi sin vergüenza alguna.

De alguna manera ahora mi mirada es una invitación, quiero que todos se acerquen, no importa el numero.

La fantasía es interrumpida por un intenso orgasmo, y por la venida de él, de nuevo en mi vagina.

De nuevo sola, esperando una nueva compañía, los observo, casi retando... pero nadie da un paso al frente. Siento algo de frustración, pero entiendo que no se atrevan por vergüenza o asco.

Pero quiero dar buen espectáculo, me arrodillo frente Fredy, pongo su verga en mi boca, quiero mamarcelo con intensidad, tal vez así alguien mas se anime; recibo todo su semen en mi cara, con mi mano restriego su pene por todo mi rostro.

No hay respuesta de nadie.

Con una sensación extraña de satisfacción y frustración a la vez, me pongo de pie y voy a la casa, sin poner atención a nadie.


viernes, 4 de marzo de 2016

Al aire libre, en un bosque I

Me he tomado una semana sabática de la U y del trabajo, a mi jefe no le agrado mucho la idea pero no me negó un descanso. Decidí irme con este hombre a su casa a las afueras de la ciudad; es posible que un ambiente distinto me haga bien.

Tenjo es un pueblo bien particular, tranquilo y movido a la vez, pero con una desesperanza de vida inquietante; sin embargo para mi esta bien, su casa esta en la parte rural, es una finca no muy grande ubicada en una vereda no muy lejos de la carretera. Es extraño que viva solo, aveces pienso que voy a toparme con el cadáver de su ex en alguna parte de la finca.

He disfrutado el paisaje y la tranquilidad, escucho vacas, caballos, perros, aves, el viento. La noche anterior creo que pase más de una hora observando las estrellas en una noche especialmente despejada; nunca había visto algo así, nunca pense que el cielo pudiera verse tan iluminado.

Hay varias fincas cercanas, constantemente puedo ver camiones que recorren el camino en tierra para dirigirse a ellas, la del frente es una finca igual de sencilla, en la parte de atrás puedo ver una finca mucho más amplia, con muchas vacas. Y siempre hay trabajadores recorriendo el camino que rodea la finca.

Fredy es conductor, trabaja en la única empresa de transporte del pueblo; usualmente esta todo el día trabajando y llega en la noche. En las tardes voy al pueblo, me siento en una banca del parque central bajo los arboles más grandes que jamas he visto; regreso a la finca, y Fredy me esta dando unas noches de sexo inolvidables.

Es algo brusco, tengo mis brazos y piernas llenos de morados; creo que es un hombre maltratador, no se lo he dicho, pero han llegado citaciones de comisaria de familia y de fiscalia.

Hoy es un día especialmente caluroso, Fredy no fue a trabajar, dice que se quiere divertir conmigo... no sé exactamente a qué se refiere. Prepara un balde lleno de hielo con unas cervezas, me lleva afuera y nos sentamos a tomar.

No hablamos, solo insiste en que me desnude para broncearme, me causa algo de gracia, pero veo que va enserio; me desnudo con naturalidad, me pongo mis gafas de sol y me siento, tomo una cerveza helada.

No hace falta ser muy observador para leer la situación, pronto las camionetas y camiones pitaban sin cesar al pasar, algunos se detienen un momento, otros que van a pie saludan a Fredy y me ven incrédulos y desconcertados a la vez.

Hay un pequeño bosque en la frontera norte de la finca, él me lleva allá, trae las sillas.

-Mucho sapo hay acá- dice mientras se sienta y enciende un cigarrillo.

Me siento a su lado, tomo un largo sorbo de la cerveza que queda casi vacía.

-Quiero verla dándose dedo- me dice mirándome a los ojos y colocando una mano en su entrepierna.

Coloco dos dedos en mi clítoris, y lo froto con suavidad, realmente lo disfruto, y disfruto la mirada de este hombre morboso.

Se pone de pie, se acerca y saca su verga, la pone en mi boca y con gran deseo se la chupo, se pone duro rápidamente y crece en mi boca. Me toma del brazo y me apoya contra un árbol, chupa rápidamente mis senos y me da vuelta.

-Saque culo- dice, con sus mano apoyadas en mis caderas.

Busca mi vagina y me penetra con relativa facilidad, la situación resulta un tanto fantasiosa, casi en el momento me he dado cuenta que estoy cumpliendo una fantasía. Fredy creo que también, lo noto en la intensidad de sus ya acostumbradas envestidas agresivas... me pregunto si alguna ex lo ha denunciado por eso.

Tengo la sensación que varios pares de ojos nos están observando, pero no puedo comprobarlo, tengo la mirada fija en el tronco del árbol y en el cielo... o lo que alcanzo a ver.

Silbidos atronadores empiezan a romper los sonidos de la naturaleza, me sonrojo, empiezo a sudar, por un segundo la vergüenza moral trata de apoderarse de mi, sin embargo el placer es mucho más grande; tomo una decisión clara... quiero darles un buen espectáculo.

Mis gemidos aumentan cuando él comienza a pellizcar mis pezones, giro mi cabeza, puedo ver un grupo de adolescentes, y mas atrás un grupo numeroso de trabajadores de la finca vecina; mis piernas tiemblan, no me puedo sostener.

Fredy me pone en 4, agarra con firmeza mis caderas; a continuación con la primera envestida mis gafas de sol caen al suelo, luego de la segunda el agarra con firmeza mi cabello, halandome hacia atrás, quedo de frente al publico... me sonrojo de nuevo.

Me gusta que me vean, los silbidos aumentan, me gritan cosas, todo eso a la vez es demasiado, no resisto más... viene un intenso orgasmo, gimo ahogadamente, percibo que me pongo toda roja como si no pudiera respirar.

Él me pone de pie enseguida, con su cinturón ata mis manos al árbol, me da un par de nalgadas... alguien grita algo y de nuevo silbidos, creo que hay más personas. Tengo una fugaz fantasía que todos hicieran una fila y llegaran a mi.

Mete dos dedos en mi culo, los saca enseguida, luego escupe en mi ano; enseguida me penetra con fuerza, su verga se siente gigante, entra y sale lentamente pero con firmeza, a la quinta vez que lo mete percibo como su semen sale y llena mi ano, cuando lo saca siento que salen un gran chorrito de semen.

Me aferro al árbol, agotada, maltratada.



lunes, 29 de febrero de 2016

Noche de barra libre III

Ellos dos se habían ido, estoy algo decepcionada quería compañía, pero una compañía un poco más larga; sin embargo confieso que ha sido divertido.

Me levanto y voy caminando sin rumbo, creo que voy a casa pero no decido el camino. En un punto me doy cuenta que he elegido seguramente un mal camino; en una esquina veo un par de prostitutas que me miran con agresividad, sonrío al pensar que me creen una competencia que invade su territorio, también pasan a mi lado un par de habitantes de calle que dejan un aroma fétido y pesado.

Siento miedo, es un miedo que primero me paraliza, mis pensamientos desafortunadamente quedan congelados y sesgados al temor y las desesperación; escucho los ruidos de la calle, y solo reacciono cuando un taxi choca a una camioneta, el estruendo me distrae, los pequeños vidrios a mis pies, los gritos de la gente. Levanto la mirada, giro hacia mi derecha y puedo ver un bar lleno de gente.

No lo pienso dos veces, y casi por instinto percibo que es un lugar seguro, o por lo menos más seguro que la calle. Al entrar me doy cuenta que en realidad es una tienda, de aquellas que en el día son panadería; en un primer vistazo llegue a la conclusión que la persona más joven tendría alrededor de 57 años.

Un señor se me acerca, me invita a que lo acompañe, tiene un acento extraño que no logro identificar. Pone una cerveza frente a mi, y mi primer pensamiento es rechazarla, pero pienso en la calle y en llegar a casa, por lo tanto la acepto; no es un hombre agradable, pero me siento segura junto a él, y eso es más que suficiente por el momento.

Bueno segura ante otros peligros, pero ciertamente no segura de él mismo. Es un hombre grande, con bigote y barba a medio canar, sus manos son grandes y ásperas como de toda una vida de trabajo con las manos; me dice que es conductor, camisa abierta y muy velludo.

No tuvo que esforzarse mucho, en menos de una hora ya estaba desnuda en la cama de un motel. Se quito su cinturón, y con él ato firmemente mis manos a la cama, no puedo moverme, su pene esta duro, mojado en la punta cuando roza mis pezones, lo hace suavemente, luego sube y restriega su verga en mi rostro.

Sus manos ásperas empiezan a tocarme, las piernas, los senos, el rostro, mi vagina. Abre mis piernas y con firmeza pone su palma contra mi vagina, mueve su mano haciendo que su mano y mi vagina entren en una fricción humeda, no pongo resistencia.

Se arrodilla frente a mi, y sube, haciendo encima de mi pecho apoyando sus rodillas en la cama.

-abra la boca y mamelo- me dice agresivamente.

Enseguida la abro y sin esperar mete su pene en mi boca; lentamente lo saca y lo mete de nuevo, lo masajeo con mi lengua, y puedo ver sus expresiones de un placer negado durante años.

-que rico lo mama- dijo, lo saco, retrocedió disponiéndose a penetrarme.

Se dejo caer pesadamente sobre mi, y me penetro rápidamente; me beso mientras lo metía y sacaba con firmeza, lentamente, lo deja adentro un momento, lo va sacando lentamente y rápidamente una envestida violenta, gimo y grito, eso le encanta.

-quiero dejarla preñada- me dice, nos miramos a los ojos, lo saca, y lo me lo mete violentamente; no respondo, solo lo miro y grito cada vez mas fuerte siempre que me penetra.

-yo respondo- dice al tiempo que me lo mete violentamente de nuevo.

No puedo moverme, me duelen mis muñecas, trato de decirle que las afloje, pero ignora mi petición, apaga mi voz con una nueva envestida. Me lastima, pero mi cuerpo extrañamente se apega más a él. La cama rechina, la cabecera de la cama golpea contra la pared.

Una nueva envestida, mi cuerpo comienza a restregarse contra el suyo, su ritmo cambia, ahora es rápido y profundo, tan intenso y tan profundo que pronto llega mi primer orgasmo, él se percata, acelera su ritmo y llena mi vagina de su semen.

Se incorpora, de nuevo de rodillas en la cama frente a mi, puedo ver como contempla mi vagina; a continuación inicia a frotar mi clítoris con intensidad, con la otra mano busca meter un dedo en mi culo...y lo hace fácilmente.

La sensación es demasiado para mi, si intensidad, no puedo hacer nada para impedirlo y viene sin aviso la explosión que deja empapada su cara, quedo exhausta en la cama; él sigue buscándome, se acuesta a mi lado, busca mi vagina de nuevo con sus manos, me frota con intensidad... cada vez mas rápido, percibo que mi rostro esta caliente y rojo, mas rojo que nunca.

-todavía sale más- dice con una gran sonrisa en su rostro.




jueves, 25 de febrero de 2016

Noche de Barra Libre II

Estoy de nuevo aqui, solo viviendo, solo dejando que la vida pase. Una cerveza helada en mi mano, el aire huele a cigarrillo; mis ojos están fijos en un concierto de los Guns ´n Roses, la música esta a todo volumen.

Veo rostros conocidos, veo sonrisas que interpreto como irónicas; he estado viviendo al mismo bar por un par de semanas, llego sola y siempre me voy acompañada. Espero que hoy sea una de esas noches.

Aprendí a facilitar las cosas, es mejor ir en minifalda y sin ropa interior, ya que se la suelen "robar", para tener una especie de "recuerdo". Esta noche llevo solo una corta minifalda que me queda ajustada y una chaqueta negra, pequeña, abriga muy bien, y debajo de la chaqueta absolutamente nada; apenas entro bajo la cremallera para dejar un profundo escote.

Se sientan en mi mesa dos hombres que ya he visto un par de veces acá; no sé si están ebrios o están drogados, de sus labios solo salen frases incoherentes acompañados de gestos de una ansiedad casi incontrolable.

Se muestran sin embargo muy seguros, el primero de cabello largo, rizado y negro se hace a mi derecha, el otro de cabello corto a mi izquierda; no son tímidos en mirar mi escote a pesar de cruzarse con mi mirada ocasionalmente. Estoy segura que me han observado... y que me han estado esperando.

El de cabello largo baja por completo la cremallera de mi chaqueta, ambos se ríen nerviosamente mientras ven y tocan mis pezones. Inmediatamente me pongo húmeda, sus manos tocan mis piernas, mis muslos, mi vagina. Les digo que nos vayamos, e imagino una noche larga en un cuarto, una noche de placer.

Estoy más ebria que las otras noches, puedo caminar sin problemas, pero en ocasiones es como sin levitara en lugar de dar pasos, es una sensación extraña. Ellos me acompañan a mis lados, de vez en cuando me manosean, voy caminando con la chaqueta abierta y no me importa, me siento juguetona.

Llegamos a un callejón más oscuro que los demás, veo que el de cabello corto saca una caja de aguardiente de su maleta, se lo pasa a su compañero; enseguida el de cabello corto me toma del brazo arrimándome contra una pared llena de grafitis descoloridos, aprieta con fuerza mis pezones, el otro pone la caja de aguardiente en mi boca y me hace beber 1/4 de la caja, al final no puedo más y un poco se riega por mi cuello y mis senos. El de cabello corto lame y chupa mis senos que están empapados de aguardiente.

-Abra las piernas putica- me dice el de cabello corto, y mis piernas se abren para él.

De un solo empujón su verga entra hasta el fondo de mi vagina, sale un pequeño grito, más de sorpresa que de dolor o placer; lo saca de nuevo suavemente, y de nuevo con fuerza me penetra, esta vez su compañero tapa mi boca para apagar mis gritos. Me dejo llevar, cualquier otra viviría esto como una violación, yo en cambio lo vivo como un placer pervertido, sin embargo no dejo de sentir cierto abuso... y me encanta.

-Le voy a llenar esa cuca- me dice, lo que me hace mojar más y me lleva a una cadena de sensaciones y emociones, entre miedo, placer, tristeza y más placer... y un fuerte orgasmo, seguido por una sensación húmeda y caliente que empieza a salir de mi vagina cuando él se detiene.

-Deme culo- dice el de cabello largo, lo cual no me sorpende, me sorpende más mi respuesta.

-Rompeme el culo- respondí, mientras me daba vuelta, apoyaba mis manos en la pared y sacaba cola. Frunci el ceño extrañada por mis palabras.

Primero metió su verga en mi vagina, lo hizo con delicadeza, entraba y salia con paciencia... como si tuviera toda la noche para hacerlo, un dedo entro en mi ano, luego dos y tres, que movía con cierta intensidad. A continuación los saco, y saco su pene, percibí la punta de su verga en mi ano.

-Relájese- susurro en mi oído, y luego me penetro con fuerza.

No fue delicado en ningún momento, su ritmo es frenético desde el inicio, como si estuviera esperando esto por demasiado tiempo; su mano en mi boca es la que evita que llene de gritos la noche, y de repente recuerdo esa primera vez cuando mi profesor del colegio me introdujo en el sexo anal.

Mis piernas desfallecen, no me puedo mantener en pie, pero él con sus envestidas me sostiene, los mete y lo saca rápidamente, con intensidad, como con la intensión firme de lastimarme... hasta que el dolor placentero es seguido por un pseudo-alivio provocado por su semen que llena mi culo.

Se aleja, y mis piernas se doblan, mi respiración es muy agitada, estoy sudando, el suelo esta frío, no puedo moverme; intento ponerme de pie y fracaso, busco que me ayuden a ponerme de pie, me doy cuenta que estoy sola.




lunes, 22 de febrero de 2016

Noche de barra libre

Es apenas martes, me quede en la U sin sentido alguno, se paso la tarde sin darme cuenta; son más de las 8:00pm y la sola idea de ir a casa en transmilenio me aburre.

Voy caminando sola, hace frío, voy en minifalda y siento mis piernas casi congeladas; hay poca gente, no es como un viernes que es casi imposible caminar por ciertos sectores, no tengo una cita, no tengo nada, voy caminando y mi rumbo es incierto.

Me encuentro con un letrero mal hecho y viejo que dice "barra libre para mujeres". No estoy segura de entrar, pero por alguna razón no suena tan mal, además puede que encuentre un rumbo adentro.

Es una casa vieja, el bar queda en el segundo piso, las escaleras son de madera vieja y a cada paso tengo la sensación que se va a romper; la música esta a medio volumen, escucho risas y personas conversando, creo que solo ponen rock en español.

Esta oscuro, tengo esa sensación cuando se llega a cine y la película ya ha iniciado. Voy directo a la barra y tomo asiento, es el único lugar con una iluminación decente; apenas iba a abrir la boca cuando ya tenia una cerveza en la mano, esta helada y rápidamente pense que habría sido mejor un capuccino.

Mis ojos van acostumbrándose a la oscuridad, puedo ver que no hay muchas personas, sin embargo no distingo sus rostros, asumo que la mayoría serán estudiantes de la universidad.

Alguien pone una mano en mi cintura y me habla.

-Hola preciosa, estas como muy sola- es una voz de un hombre presumiblemente mayor, pero al verlo no lo es tanto.

-Hola...- respondí lentamente.

Su aliento de cerveza y cigarrillos inundo mi espacio personal, por un momento paso por mi mente ignorarlo, sin embargo fue insistente.

-Ven me acompañas, yo te cuido de todos estos pervertidos- me respondí a mi misma que seguramente él seria el más pervertido, la forma que me miraba era la de alguien que no veía a una mujer en años.

Dice que su nombre es Hair, creo entender que esta prestando el servicio militar o es soldado profesional. Hair es un hombre grande con cara de niño, su rostro muestra uno quince años de edad, pero dice que tiene 22; su forma de hablar me hace pensar que en otras circunstancias este hombre me estaría pidiendo mi celular con una navaja en su mano.

-Me llama la atención que estés sola y a estas horas en un lugar así...- con cada palabra parecía acercarse más a mi, con la segunda cerveza ya estaba mareada y accesible.

No respondí, y no reaccione de manera particular cuando puso su mano en mi pierna; habla mucho, tal vez demasiado cuando esta tomando; mi atención esta en su lenguaje corporal, su cercanía, su mirada morbosa y mis latidos.

Me dice que nos vayamos, acepte, me dice que vayamos a algún lugar pero no entendí y no pregunte, tomamos un taxi, me recosté en su pecho, no estoy ebria, creo que solo no tengo energías. En poco tiempo llegamos a un parqueadero, debe ser algún motel en chapinero.

Hair habla con alguien y le dan una llave, solo tenemos que ir al segundo piso; tomamos las escaleras, es la habitación del fondo me dice. El pasillo es oscuro, nada especial, el piso es como el de cualquier apartamento en cualquier barrio de Bogotá.

La habitación tiene un espejo en el techo, justo encima de la cama; es bastante grande e iluminado, voy a la cama enseguida y me acuesto boca arriba. En el reflejo vi que él se desnudo rápidamente, y se acerco a quitarme las botas...y toda mi ropa.

-No me gusta usar condón- me dijo al oído, al tiempo que me penetro lentamente. No dije nada, sinceramente no me importo.

Pude darme cuenta de lo húmeda que estaba al sentir como su pene entraba y salia con facilidad generando un sonido que me excitaba más. Me aferre a él, su espalda ancha hizo que me entregara con mayor facilidad, estoy dispuesta a todo.

-Llevaba 11 meses sin nada de nada- me dijo, mientras llenaba mi vagina de varios chorritos de semen.

No alcance a venirme, fue inesperado que se viniera así de rápido, me sentí algo frustrada, quise ponerme de pie pero Hair me detuvo, y empezó a moverse de nuevo. Con intensidad sentí su pene dentro de mi, y como mi cuerpo le pertenecía.

Abrí mis piernas, mordí su oreja, arañe su espalda con intensidad cuando por fin pude venirme, él no se detuvo.

-No se lo quiero sacar mi amor- dijo, puso mis piernas sobre sus hombros y busco una penetración más profunda.

Mis gemidos fueron en aumento, y también mi humedad, clave mi mirada en el reflejo del espejo del techo. Se aferro a mi, casi no podía moverme, él dominaba mi cuerpo y movimientos.

Después de la 1:00am, me levante al baño, Hair estaba ya durmiendo, exhausto, percibí como salia un montón de semen de mi vagina; me mire a mi misma, por un lado me sentí mal... pero por otro muy bien.

Volví a la cama, sabia que quería más, lo busque, me hice a un lado y busque su pene, lo metí a mi boca; se puso duro rápidamente, lo chupe con intensidad, y luego me hice encima... lo guié a mi vagina y me lo metí.

-No quiero dormir- le dije.