martes, 29 de noviembre de 2016

Ana - I

Mi nombre es Ana -obviamente no es mi nombre real, pero
quiero que me conozcan de esa manera- tengo 30 años, estoy casada hace cuatro años y tengo un hijo de dos años de edad; soy psicóloga, siempre soñé con ser psicoterapeuta de pareja, y sí trabajo en el área clínica pero con niños, no era lo que esperaba pero me agrada mi trabajo.

Siempre quise contar algo, sin embargo cuando se es esposa y madre aveces -no sé si es un instinto de conservación y protección- se suprimen algunas historias y se dejan en el rincón más oscuro y lejano de la memoria, pero claro por más que se ignoren, esas historias están ahí, y no pueden borrarse por más esfuerzos que se hagan.

No sé muy bien por donde iniciar, se me ocurre que es relevante que sepan que perdí mi virginidad a los 17 años con mi novio, con el cual dure casi tres años; cuando entre a la universidad inicie en el primer año una nueva relación de pareja -mi segunda relación formal-, con un compañero de clase. Es de aclarar que usualmente hay pocos hombres en la carrera de psicología, digamos que por clase o por semestre suelen haber uno o dos, algunos ven esta situación como algo afortunado, pero la verdad es que es casi todo lo contrario, al estar en un espacio de mujeres el hombre se convierte casi que en un hermano -mayor o menor- o el eterno amigo. Bueno para que se hagan una idea mi novio de la universidad era ese único hombre de mi semestre.

Seguía viviendo con mis padres, pero pasaba las tardes follando con mi novio en su apartamento que estaba a pocas cuadras de la U; recuerdo esos buenos momentos, ya conocíamos nuestros cuerpos y como darles placer, sin duda una relación muy satisfactoria en varios sentidos, me sentí amada y deseada. Pero esa no es la historia que quiero contar.

Si no estoy mal duramos casi cuatro años en esa relación de pareja, cuando termino debí acostumbrarme a la soledad -pero no puede-, sin duda ir a casa temprano, pasar más tiempo en mi cuarto hizo que los siguientes tres meses fueran insoportables. Creo que tuve que ver novelas y programas de TV sin sentido para poder seguir adelante. Me queda la duda si fue en realidad mala idea, ya que me hizo soñar con casarme y tener estabilidad emocional... sí, creo que eso es importante para mi.

Acabo de recordar que usualmente en estas historias hay que describirse, lo olvide, creo que tiene que ver con que no estoy acostumbrada a hacerlo, y más cuando ya se es esposa y madre describirse para alguien más es impensable. Mi cabello es castaño claro, casi rubio, tengo la costumbre desde los 17 años de aclarármelo, así que me veo rubia; mi piel es blanca, y bastante blanca... ojos café claro, mido 1.65 y peso 75kg, se puede decir que soy un poquito gordita, la forma de mi rostro es redonda, tengo senos grandes -siempre me han dicho que son mi mayor atributo-, cola normal, no recibo comentarios de ella -ni positivos ni negativos-, y creo que eso es todo.

Ahora si permitanme continuar, creo que debo iniciar por ese trabajo grupal, en realidad era en parejas pero ella no había asistido la clase anterior -y si, por ella me refiero a la dueña de este blog-, creo que antes de este trabajo nunca había realmente compartido con Pilar, bueno en parte tiene que ver que cuando tu pareja esta en tus mismas clases sueles compartirlo todo con él y te olvidas de las demás personas. Por eso cuando te encuentras sola nuevamente -además de la incomodidad- empiezas a redescubrir a las personas que te rodean, por ejemplo pude darme cuenta que Martha mi compañera metalera es una persona bastante agradable con su humor negro, Luis, el segundo hombre del salón, bueno no es tan hombre, y Natalia la más joven del semestre tiene ya dos hijos. Les parecerán datos tontos y normales, pero para mi fue un gran impacto en su momento.

Y bueno de ella ¿qué puedo decir?, sin duda es diferente -sin decir que sea bueno o malo-, pero especialmente diferente para mi, cómo decirlo, mis pocas amigas hasta el momento habían sido mujeres con un plan de vida casi idéntico, ser esposas, ser madres, trabajar, bueno y todo lo ligado a la vida que nuestras madres han vivido en su mayoría; pero ella -claro no es la única- da la impresión que escupe sobre esa idea.

Sucedió un lunes en la mañana, nos sentamos las dos en la biblioteca de la universidad, con la intención de trabajar, desde un principio fue tenso para mi, no por ella, estoy segura -y lo supe en ese momento- que se debió a que estos trabajos los hacia exclusivamente con mi pareja -ahora expareja- eso me hizo torpe al relacionarme con otras personas, llegue temprano, y ella aún no estaba ahí, eso me hizo ponerme algo ansiosa, pensamientos del tipo: "¿y si no llega?, ¿cómo serán sus tiempos?, ¿si trabajara o me dejará todo a mi?" llenaron mi cabeza.

En la mesa de al lado estaban "estudiando" tres hombres, bueno casi adolescentes, y lo digo así porque se veía que están teniendo una conversación divertida; creo que es la primera vez que me permito a mi misma ver a otros hombres. Hay uno que se ve muy joven, pero me resulta atractivo, y puedo darme que no le soy indiferente, me sonroja un poco que se la pase viendo mi escote -no mencione que usualmente uso escotes... algo pronunciados-, pero también me divierte, creo que eso ayuda a mi autoestima.

Mi compañera llega 15 minutos tarde, no me molesta, por el contrario que ha sido sano para mi, así de alguna manera me he relajado un poco; llega con sus jeans apretados y una blusita esqueleto negra, como siempre mostrando más piel que muchas, no puedo evitar notar que ella atrae muchas miradas, y también saludos... un asunto sin duda que tiene que ver con su alegre personalidad.

No es tan mala, se concentra en el trabajo, y podemos llegar a acuerdos muy fácilmente, nos tomo menos de una hora hacer el trabajo de la U, me sorprende -sin embargo no seria lo único- que congeniáramos de esa manera; casi si advertirlo termine hablando de ella de mi nueva situación y de lo difícil que era, ella no decía nada, solo escuchaba, ponía atención en mi historia y ello me alentaba a continuar, al mismo tiempo me cuestionaba a mi misma por hacerlo.

Fuimos a un bar cerca de la U en la tarde, ella me había dicho que seria sano que me tomara una cerveza -no entendí muy bien, pero acepte-, creo que espera que pueda distraerme un rato de todo aquello. Cuando llegue al bar a las 6:00pm ella ya estaba ahí, en una mesa, acompañada por alguien que no reconocí; dude un instante, pensé solamente en darme media vuelta e irme, pero cuando iba a emprender tal acción ella me vio y me hizo señas con una mano para que me acercara -ya no pude escapar, y tal vez debí hacerlo-, lo hice y me senté junto a ella, su acompañante me saludo, miro mis tetas por un instante -y no volvió a hacerlo en la noche- y se levanto un instante ha hablar por el celular, creo que fruncí el ceño porque Pilar me observo como si se estuviera divirtiendo con mis gestos, me pidió una cerveza y me contó que era un amigo, no estudiaba en la U, y se conocían hace dos meses aproximadamente, le pregunte que si eran novios y ella solo sonrió.

Pronto él regreso, y esta vez con un amigo, nos presentaron, dijo que su nombre era Andres, soldado profesional y estaba de vacaciones -de hecho estaba de permiso solo un par de días-, Pilar se puso de pie y fue a hacer una llamada, entonces Andres se sentó a mi lado, dejándome en el rincón de la mesa, me puse tensa, luego mi amiga regreso y se sentó al lado de Jorge -su amigo y amante-, él la tomo por la cintura, la acerco con firmeza y la beso, fue tal la pasión del beso que me sonroje y me incomode con la situación; Andres me miro y pregunto si tenia novio, le dije que tenia hasta hace poco, él sonrió -creo que me vio vulnerable, nunca lo supe-, hablamos, aveces tomaba mi mano, o por lo menos lo intentaba y yo retrocedía, nerviosa.

Jorge menciono algo de hacer un viaje, algún pueblo cercano, piscina, no me di cuenta que contaban conmigo, nunca he hecho algo así, guarde silencio y evite la conversación; no fue difícil ya que Pilar lo distraía, y Andres se interesaba en mi, mientras que yo solo pensaba en la forma de escapar sin quedar mal -no se me ocurrió nada-, y luego solo paso lo inevitable, entre más lo pienso no veo cómo pudo ser diferente, ya que desde que acepte ir, o decidí cumplir la cita es como si ya el final estuviera irremediablemente atado a esa decisión; me beso, ¿o yo lo bese?, nos besamos, con pasión, tal vez la cerveza ayudo, nunca considere hacer tal cosa, besarme con alguien que apenas he conocido.

Su mano toca mi muslo, sube rápidamente a mis senos, los aprieta con fuerza, me encanta la sensación, pero siento vergüenza, abro mis ojos, nuestros acompañantes no han dejado solos, no sé si sentirme más tranquila o preocuparme por estar sola, sin embargo la forma como toca mis senos hace que mi vagina este literalmente goteando.

No paso nada más esa noche, pude escapar, pero no por mucho tiempo, porque esta no es la historia de esa noche, no es la historia que quiero contar... en realidad lo que les quiero contar sucedió el viernes siguiente, cuando ese viaje que mencionaron se hizo realidad.

Todo empezó muy temprano, dijeron que iban por mi a las 7:00am, y el destino me lo habían mencionado, pero lo había olvidado, por primera vez iba decidida a desordenarme; estando en la ducha, cuando tocaba mis senos solo imaginaba que eran las manos de Andres, apreté mis pezones con fuerza, y una mano, un dedo froto delicadamente mi clítoris, el agua caliente me relaja, pero a la vez estaba impaciente, deseaba con toda mi alma que llegaran por mi.

Mis padres estaban algo inquietos, cuando estaba con mi novio, parecían estar muy tranquilos, y ahora que les digo que salgo con amigas se muestran -aunque no dicen nada- inseguros.

Llego la hora, Pilar me timbra al celu, y salgo de mi casa medio emocionada, medio asustada, asustada de mí, no me reconozco, pero no quiero perder esta experiencia, puede salir muy bien, o puede salir muy mal, pero ya no importa, no hay vuelta atrás, en realidad hoy que lo pienso nunca la hubo.





Continuara...




miércoles, 2 de noviembre de 2016

Atada

Fue una de esas noches innolvidables, pude desconectarme de las tensiones propias del trabajo, de las metas y de todo lo que tiene que ver con la cotidianidad; creo que tome más de la cuenta -así lo había planeado- y claro eso usualmente tiene implicaciones para una mujer... sola.

Mi cabeza da vueltas, la siento pesada, como si al más mínimo movimiento requiriera un esfuerzo desbordado, me duele todo el cuerpo y apenas si quiero abrir los ojos..., no puedo moverme con total libertad, mis manos, mis muñecas están inmovilizadas, estoy atada a una cama de un lugar donde nunca he estado antes.

Observo con dificultad a mi alrededor, hay dos hombres sentados al borde de la cama, me observan detenidamente, sus rostros no me son familiares y puedo darme cuenta que se han divertido conmigo toda la noche -la sola idea hace que me moje-, hay semen en mis senos... y en otras partes de mi cuerpo; no parecen estar aun satisfechos, estaría decepcionada si ya lo estuvieran para ser sincera.

Ven que estoy despierta, me sonríen y no dicen nada, solo actúan y eso ya dice suficiente; uno abre mis piernas y me penetra, el otro acerca y mete su pene  a mi boca, se mueven y yo sigo su ritmo, me encanta la situación..., puedo ver la escena desde un espejo que hay en la pared, me fascina verme, vernos.


jueves, 27 de octubre de 2016

Lluvia y Fear Factory

Rock al parque puede ser el cielo y el infierno a la vez, debo decir que odio las multitudes, los empujones, el que te pisen los pies, la sensación de no poder respirar y de no poder escapar; ese día estaba especialmente lleno y para rematar mis amigos son de aquellos que quieren estar en el centro o al frente, donde según ellos sucede lo mejor ya que el sonido llega mejor. No estoy segura de eso, además tengo una desventaja y es que mi estatura me impedía ver gran parte del escenario, es algo frustrante, ya que para mi en realidad disfrutar un concierto esta relacionado con ver el escenario sin problemas y poder tener espacio para respirar.

Ese día aprendí que igual que el cine la compañía tiene gran correlación con la calidad de la experiencia; sin embargo a los que han tenido la posibilidad de ir estarán de acuerdo conmigo que una de las mejores experiencias tiene que ver con la diversidad de personas con las que se comparte, ya sea porque te causan gracia o que definitivamente te recuerda que todos viven la vida de forma distinta.

Resulta interesante el agua que venden en el lugar, con un grado de alcohol mucho más alto de lo esperado. Por otro lado el contexto promueve de alguna manera que el aguardiente se tome como agua... en poco tiempo ya me siento mareada, a pesar que (o eso pienso) no he tomado casi nada.

Al llegar la noche viene lo mejor y lo peor, lo mejor es que podre escuchar a Fear Factory, me gustan un par de canciones de ellos, y lo peor es la lluvia... y aun peor no traje chaqueta. Algunos pensaran que con el aguardiente basta para alejar el frío, pero esta noche no es tan así; traje una camiseta blanca, no llevo brassier..., ya imaginaran el efecto.

Un amigo me abrazo, y me daba más aguardiente, me tocaba tal vez con la intención de calentarme (en todos los sentidos); hay ojos mirando mi camiseta, varios pares, pero como ya saben aquellos que me conocen un poco, eso nunca me ha intimidado. Mario es un hombre grande, me siento bastante pequeña cuando me abraza, y sus manos ásperas siempre me están tocando..., me he acostumbrado a ellas.

-Tocamelo- susurro a mi oído.

No hice nada, estoy esperando que salga FF, ya falta poco, Mario toca mis senos con una mano, aprieta mi pezones, él sabe que eso me agrada bastante.

-Tocamelo- volvió a decir, pero esta vez tomo mi mano y la llevo a su pene, lo tenia afuera, duro a pesar del frío.

Ha tomado bastante de seguro, puedo notar que estar al limite de perder el control o la cordura, música y sexo están en ocasiones profundamente relacionadas.

-Eso, así- dijo mientras suavemente lo masajeaba a mis espaldas.

En multitudes así siempre hay duda de la atención del publico, se asume que esta 100% hacia el escenario así en el momento este vacío.

-¿Me lo mamas?- dijo en mi oído, seguí en silencio.

En sano juicio seguramente no lo consideraría una posibilidad, por lo menos no ahí, pero en mi estado actual es fácil olvidarse en repetidas ocasiones del contexto. Me gire hacia él, lo mire a los ojos y me arrodille, vi su pene grueso apuntándome, y lo metí a mi boca sin esperar más peticiones.

Hay más ruido, por mi mente pasa la duda si es porque FF va salir o porque me observan o tal vez ambas cosas; suena un estruendo, llueve con mayor intensidad, son ellos, me cuesta reconocer la canción..., tal vez no la conozco.

Enseguida puedo sentir como mi boca se llena de su semen, le sale bastante, lo saboreo, me pongo de pie, no miro a nadie..., me lo paso, me encanta esa sensación.

ahora mi atención esta en el escenario.



miércoles, 26 de octubre de 2016

En un motel de lujo


La expresión "gorilas" siempre resulto curiosa y divertida para mí, creo que tiene que ver con que me remite al Planeta de los Simios o al gran gorila de Gorilas en la Niebla; sin embargo estos dos se ganan ese titulo a pulso... realmente son un par de gorilas, y ahora que lo pienso mejor es una expresión común en las películas para designar a los guardaespaldas  y agentes de seguridad de alguien, usualmente de un mafioso.

Si debes contratar guardaespaldas o eres una persona muy importante/popular o tienes muchos enemigos, seguramente son ambas cosas a la vez. Cada uno de ellos lleva un revolver bajo el saco, pude verlos al subir a la camioneta y no puede decidirme si sentirme segura o por el contrario inquieta.

Es un hombre casado, pero eso no lo define, hay muchos hombres casados pero éste intimida; puedo imaginarme una esposa en sus cuarentas subyugada... sin valor en su palabra, y unos hijos seguramente exitosos, no lo pregunte y no pretendo hacerlo. Es un hombre de familia, y para un hombre de familia la imagen lo es todo, y sus "gorilas" se les paga para cuidar esa imagen... además de su vida claro esta.

Ellos me miran, pero como mirando al sol, al cual solo se le mira un par de segundos, no me hablan como si no existiera, para ellos solo existe él, lo curioso es que para él solo existo yo, y en eso hoy estoy de acuerdo con él.

Le gusta el lujo, tiene un gusto impecable no lo niego, los dos guardias no se separan de nosotros; por un momento he considerado que tal vez estén también al lado de la cama... cuidándonos o más bien cuidándolo. Es una idea tonta, pero en el momento no lo es tanto, sin embargo pongo especial atención a ellos a penas llegamos a la habitación, ellos nos siguen, pero se quedan en la puerta, y él la cierra susurrándoles algo que no puedo distinguir, tal vez le sugirió que descansaran o que lo esperaran un par de horas.

No me sorprende que le guste ponerme en cuatro, un hombre dominante lo suele hacer, lo hace sentir cómodo. Pero me sorprende la manera casi tierna de tratarme, esperaba otra cosa, no me decepciona, me agrada, sin duda tiene experiencia en darle placer a una mujer.

Luego en el jacuzzi mientras lo cabalgo lentamente comienza ha hablarme, tal vez no habla íntimamente con nadie, no puede hacerlo o así lo ha decidido por alguna razón que no comprendo. Me mira a los ojos con intensidad:

-Quiero que nos sigamos viendo- dijo enfáticamente, como si en ese mismo instante tomara esa decisión.

-Si nos gusta no veo porque no- conteste luego de un corto silencio incomodo.

-Tengo un apartamento, podrías vivir allí- dijo fantasiosamente.

No dije nada, entendí rápidamente su estilo, y una deuda así de grande sin duda vendría con cobros igualmente desproporcionados si me permiten decirlo así. Pero decir "no" lo sentí poco amable para el momento.

Volvimos a la cama, se hizo encima de mi, me penetro lento y con fuerza.

-No me respondiste- y me beso con pasión.

-Me gusta mi apartamento- le dije sinceramente y sin dudar.

-El mio te gustara más- comenzó a moverse rápidamente buscando (pensé eso) en venirse.

-No lo dudo- le dije mirándolo a los ojos, tome su cabello con ambas manos.

No le tomo mucho tiempo venirse, se recostó en mi pecho y empezó a jugar delicadamente con mis pezones, apretándolos delicadamente.

-Solo dime cuando te ayudo con el trasteo- 

-Por el momento quiero más de ti esta noche- fue mi forma sutil de decir "jamas lo diré".



martes, 25 de octubre de 2016

En una cama de un motel barato

-Te desperdicias... ¿sabes lo que ganarías si cobraras?- pregunto mientras me penetraba con todas sus fuerzas.

-No tengo idea- dije entre gemidos, mi cuerpo se arqueaba de placer.

-Esa cuquita es una mina de oro, saquemosle provecho- su rostro me hacia pensar que estaba a punto de derramarse, podría ver la lucha interna.

-...hago lo que quiero- quise dejar clara mi posición al tema, pero no logre decirlo eficazmente, estaba entregada al placer y no a los negocios.

-Yo le consigo manes que le pagarían resto- creo que la idea lo emociono tanto, pues cuando lo saco lleno mi cara de su espeso semen, parecía no terminar...y sentí que mi rostro quedo totalmente cubierto.



Tomando un café

- Creo que me he masturbado unas cincuenta veces leyendo tus historias- mientras tocaba mis piernas por debajo de la mesa.

-¿En serio?- pregunte casi por reflejo.

-Sí, en serio, tengo unas que son mis favoritas- subió su mano hasta mi nalga, y la apretó con fuerza.

-¿Cómo cuales?- inquirí, con la seguridad de que no podría contestar.

-La del profesor es exquisita, imagino una colegiala muy traviesa, aquella en el taxi es toda una aventura de copas, tus reuniones... - cerro los ojos como queriendo recordar escenas de una película.

-Mhmm bastante bien, si me has leído- jugué con mi cabello y abrí un poco mis piernas.

-Es como si ya te conociera; apuesto a que no traes ropa interior... ¿o me equivoco?-  y me lanzo una mirada como haciendo una solicitud.

-¿Por qué no lo compruebas?-



viernes, 12 de agosto de 2016

A veces puedo entender....

No cabe duda, aveces puedo entender a la mujer monógama. No es que no pueda tener una relación estable o duradera; ha ocurrido, creo que ha ocurrido cuando lo he necesitado, cuando lo que busco en mi vida es simple tranquilidad.

Hace un par de meses lo viví; un hombre mayor que dio a mi vida una pausa, de esas que son necesarias cada cierto tiempo. Iba a recogerme al trabajo y me llevaba a casa, me llevo a cenar y a ver cine y teatro, me olvide del sexo, y nos es que no tuviéramos sexo, pero por una periodo breve de tiempo dejo de ser prioridad. Me sentí bien, me sentí plena.

Pero una noche desperté... eso era, estaba dormida, en un sueño que no da vida.

Me gusta estar despierta...