jueves, 7 de junio de 2018

Mujer Cansada


Esta mañana pensé que me convertí en una mujer cansada, siempre cansada, siempre ocupada; nunca imagine que mi vida cambiara tanto con este nuevo trabajo, es salir de casa, estar en un pc todo el día, luego salir, follar, comer, y dormir. Tan así es el tema que deje de pagar Netflix pues me di cuenta que hace mucho no veo una película o una serie, es más, los maratones murieron para mi.

Vendí mi tv, que se estaba pudriendo, y le aposte a los libros, a youtube y a spotify; el sexo sigue siendo importante, no, primordial para ser más precisa, pero ya no escribo, siempre que lo intento estoy demasiado cansada, en este momento me duele la cabeza, y mis parpados se sienten pesados. Anoche alguien tubo la buena intención de darme un masaje... increíblemente me quede dormida. 



Toxic Love: psycho


No soy la mejor trotando, y definitivamente no me considero una mujer disciplinada en cuanto a la actividad física se refiere, no obstante, algunos días del año -aveces meses- acostumbro levantarme temprano y dar dos vueltas a un parque cerca a mi casa. Es ahí cuando me doy cuenta de los verdaderos deportistas, puedes ir cualquier mañana del año y ahí están, disfrutando el parque y la actividad física. Ayer en la noche pensé en la ultima vez que había salido a trotar... no fue fácil, pero estoy casi segura que fue en agosto de 2017. Pensar que si me descuido podría cumplir el año me lleno de cierta vitalidad.


Y así lo hice, salí esta mañana, mucho sol, y reconocí varias personas que imagino deben llevar años haciendo ejercicio. Lo hice despacio, a un ritmo bastante moderado, con el objetivo de no ahogarme y evitar cualquier molestia muscular, no quería perder en absoluto mi capacidad de subir escaleras. 

Conocí un hombre ese día, negro, alto, lleno de tatuajes, aproximadamente 1.80 de alto, sin camisa, totalmente seguro de si mismo. Me habla, me pongo nerviosa, no sé si huir, ignorarlo; pero él es hábil, sabe captar la atención de una mujer sin mucho esfuerzo. Trato de sonreír en ocasiones, también intento parecer seria e inexpresiva, pero me doy cuenta de los movimientos extraños de mis mejillas y mi rostro, me sonrojo.

Pase el día con él, y no pude negarme a pasar la noche con él; su pene evidentemente es coherente con su cuerpo, parece un musculo bien ejercitado. Al tenerme en sus brazos puede experimentar el volverme mantequilla, sin huesos y sin músculos, me deje llevar por su voluntad, cada cabello se movió debido a la voluntad de él. Abre mis piernas, me penetra con fuerza, y empiezo a pensar... pero no.

Pone sus manos en mi cuello, aplica presión, me excito, lo siento terriblemente erótico, cierro los ojos y me entrego completamente, mi respiración se hace irregular; la presión aumenta y no se detiene, abro los ojos, recibo una bofetada, me cuesta respirar, intento gritar o decir !basta¡, pero no puedo, no salen palabras, mis fuerzas son inexistentes en todo mi cuerpo. Luego, mi cara es cubierta con tres chorros de semen espeso, la presión termina, y el oxigeno entra. Él me toma del brazo, me pone de pie, me apoya contra la pared, me penetra de nuevo, de nuevo sus manos van a mi cuello, trato de evitarlo pero su fuerza me supera ampliamente, mi cabeza choca levemente contra la pared, una mano suya cubre mi cuello, la otra mano pellizca mi pezón.

Quedo claro para mi, que buscaba hacerme daño, la pregunta que me hice es ¿qué tanto?, cerré los ojos, sentí morir...

Al despertar al otro día me dolía todo, estaba sola...






lunes, 2 de abril de 2018

Casita Libidinosa: Exploración

Me despierta el canto de uno de aquellos pájaros amarillos, esta todo iluminado, y siento en mi cuerpo la languidez usual después de una noche de sexo, Sergio ya no esta en la cama, me había dicho que estaría todo el fuera, pero que me quedaría en compañía de los perros, que ellos me cuidarían, lo cual no me hizo mucha gracia la verdad. Me tome mi tiempo en la cama.

Me pongo las medias y una botas que Sergio me presto para mis excursiones, eran de su hermana y me calzaron a la perfección; no me moleste en vestirme, decidí ir desnuda, fui a la cocina, me prepare unas tostadas y unos huevos, debía oler muy bien, pues desde las rejas ambos perros estaba salivando. 

Después de desayunar me detengo a ver el paisaje desde el comedor, se ve mucho más vivo hoy, el sol esta en pleno y hace calor, la camioneta no esta, se me hace divertido pensar en recorrer la finca completamente desnuda; abro la reja y salgo lentamente, bajo por el camino de piedra, me detengo un momento cuando escucho a los perros ladrar en la puerta, bueno al menos estarán entretenidos ladrando a cualquier persona que pase por el camino, sigo bajando, miro en la finca vecina que tienen toda una plantación de café, lo reconozco por las pepitas rojas, continuo mi camino. Al terminar el camino de piedra me agrada la sensación del roce del pasto en mis piernas, no tengo prisa, es mas, me olvido de mi desnudez, siento todo muy natural.

Llego a la cerca, la corro, paso y la vuelvo a cerrar pensando en que los perros no me persigan y me den el susto de mi vida, ahora están callados y no sé donde están, seguramente durmiendo; seguí el camino, el mismo de ayer, pero esta vez no subo a la casita, voy por el camino de bajada, escucho algunos pájaros, también el sonido de una sierra a lo lejos y perros a una distancia que no me preocupa. El camino es mucho mas angosto, y lleva a una bajada que decido no hacer, detrás hay tres arboles de troncos secos y gruesos, de pie disfruto el paisaje, tranquila, desconectada o mas bien conectada con el presente.

-Vecina, buenos días tenga- dijo alguien tranquilamente, confieso que me toma por sorpresa, o mas sencillamente digo que me asusto. Es un trabajador de la finca donde plantaron todo ese café, esta sin camisa, sudando y me saluda desde detrás de la cerca.

-Buenos días- contesto tranquilamente.

-¿puedo pasar?- me pregunta cortesmente, y asiento al no encontrar un real motivo para decir que no.

Se agacha y de un paso dado con precaución atraviesa la cerca de alambres, apoya sus manos en el suelo y sube con relativa agilidad, solo al estar a mi lado me hago consciente de mi desnudez, no obstante, me quedo tranquila, nunca he tenido el reflejo de cubrir mi desnudez, y creo que eso le llama la atención.

-¿Qué hace sólita por acá vecina?-

-Estaba explorando, disfrutando del paisaje, es bien bonito por acá, entonces hay que aprovecharlo-

-Si es bien bonito, pero usted mi vecina, es mejor paisaje- mientras dice esto, me doy cuenta que ha empezado a frotarse la entrepierna.  

Solo sonrío, lo miro a los ojos y luego aparto la mirada, es un hombre fuerte, de espalda ancha; centro mi atención en la cerca, en los limites con la otra finca, me doy cuenta que el ruido de la sierra se ha ido, presumo que él era el que estaba trabajando con la sierra, de todos modos no es un misterio que me quite el sueño. Me fijo de nuevo, y se nota como su pene esta muy duro en su pantalón.

-Vecina, aquí tengo lo que necesita- se bajo los pantalones, hasta la rodilla, su pene se me muestra totalmente erecto. Se acerca a mi, me toma del antebrazo, con firmeza, con seguridad, me dejo llevar, apoya mis manos contra un árbol, me hace inclinar levemente, toca con sus dedos mi vagina que ya esta bastante húmeda, él me da una gran lamida desde mi clítoris hasta mi coxis ... aquello casi me hace perder la razón.

Siento la punta del pene en mis labios vaginales, con un ligero movimiento percibo como me entra poco a poco, hasta que entra todo, el hombre pone ambas manos en mis hombros, enseguida comienza con un ritmo constante y rápido. Escucho una voz que llama a alguien.

-Venga marica, entre por la esquina, estoy con la vecina- le dice al que llamaba en tono de cómplice. No aminora su ritmo, mis gemidos inundan ese espacio, escucho pasos en la hierba y luego un silbido.

Cierro los ojos por un momento, me concentro en las sensaciones de mi cuerpo, estoy empapada de sudor, en mi vagina hay una explosión de sensaciones placenteras, en mi hombro me doy cuenta de que cada vez aprieta mas sus manos en mi, signo de que esta a punto de venirse. Me vengo yo primero, se me doblan las piernas pero él no me deja caer y mantiene mi posición, él se viene, se hace a un lado y otra persona toma su lugar, no pierde el tiempo y me penetra con fuerza; escucho más pasos en la hierba, escucho conversaciones, escucho algunas risas, no logro entender con claridad. Termina este segundo, viene un tercero y un cuarto.

Es surrealista, estoy sola de nuevo, como si nada hubiera sucedido, pero mi cuerpo me dice que sí sucedió.

Regreso a la casa, me tardo el doble de tiempo o el doble de esfuerzo, o tal vez sean ambas al tiempo, me quito las botas y las medias, entro a la ducha, me siento sucia, con fluidos y sudor de esos hombres, pero la sensación me excita, aprovecho y me toco. 

Sergio me llama preocupado, temiendo que este aburrida, le digo que no, que esto era lo que quería -claro las sorpresas han sido bienvenidas también- , me dice que dejo algo para comer, preparo mi almuerzo y disfruto una limonada de menta con ingredientes de la huerta, lo cual me genera emoción, me tomo todo con calma, no tengo tiempos que cumplir, es sol ya no esta tan brillante, empieza su camino al ocaso, son aproximadamente las 4PM, y no he dejado de pensar en lo de esta mañana, ha sido algo extraordinario. Miro de nuevo el paisaje, y por impulso quiero volver allá. Escucho de nuevo la sierra, los pájaros y regreso, voy hasta la cerca, me dirijo por el mismo camino, voy al mismo árbol y me apoyo de la misma manera, me quedo quieta esperando que el sonido de la sierra o otro sonido me indique movimiento; la sierra deja de sonar, de nuevo los pasos, no sé cuantos son, no los miro, solo escucho.

Me incorporo, me devuelvo en el camino, escucho que me llaman voces que no me son familiares, voy al camino de subida, a la casita, entro, hay una mesa de madera en medio de la casita, me apoyo igual que lo hice en el árbol.

-Cómo usted quiera vecina- escuche que dijo alguien.

La luz del sol entra directamente por el marco donde debería haber una puerta, cuando miro atrás el solo es cubierto por las siluetas de un grupo de hombres, algunos restregándose la entrepierna con sus manos, otros con su pene ya afuera.

-Qué preciosura de muñequita-

-Bienvenida mamita!!-







Casita Libidinosa: Introducción

Apenas pongo un pie en el camino empieza a llover, primero es una ligera llovizna, pienso que podré caminar sin ningún problema, tomo el camino que me habían indicado, no obstante, al dar tres pasos la lluvia se hace más intensa, decido entonces quedarme bajo un árbol que da una buena sombra; parece una selva tropical el paisaje que tengo a mi alrededor, huele a tierra húmeda y a plantas de las que desconozco su nombre. Me quedo ahí un rato, contemplando, disfrutando.

No tengo prisa, es temprano, el viaje fue corto y tengo toda la semana, traje el celular como mero accesorio, pienso dejarlo olvidado en un rincón de mi maleta; llevo un morral con cosas básicas, un libro, no mucha ropa. No tengo problema con la lluvia, sin embargo, me da temor el camino que se me hace como una pista jabonosa de barro, y no se me antoja caerme en ese camino, seria un mal inicio. Tomo el teléfono, busco en llamadas recientes y marco a Sergio. Lo he notado algo ansioso desde temprano, me ha llamado cinco veces, para asegurarse que tomara el bus adecuado, que recomendara al conductor que me avisara dónde bajarme, entre otras cosas. Me contesta al primer timbre.

-¿Estas perdida?- se apresura a decir.

-No, jaja, ya estoy en el camino, iba a aventurarme a caminar, pero empezó a llover y ese camino se ve muy resbaloso, ¿vienes por mi?- 

No tarda en llegar, tiene una camioneta azul, dos puestos, llena de barro. El camino es corto, ni cinco minutos, llegamos a una casa pequeña de ladrillo, una cerca de alambre, y una reja blanca no muy alta, salen dos perros ladrando, uno negro y uno blanco con manchas negras -desconozco las razas-, me da un poco de temor salir, siempre he considerado que el perro de finca gusta de la carne humana. 

-¿No te iras a quedar ahí?- dice Sergio entre preocupado y burlón.

Tomo aire, y salgo haciéndome la valiente, cierro la puerta y trato de no mirar a los perros a los ojos, me asusto al sentir la nariz húmeda de uno en mi mano, luego el otro me lame un dedo, entro lo mas pronto posible a la casa; en la parte de atrás la casa tiene una reja blanca, no tienes puertas, me parece interesantes sentarse y que solo haya una gran ventana que da al exterior, evidentemente esta nublado y no puede apreciarse nada del paisaje, los perros se quedan viendo a través de la reja, yo aun así no me atrevo a verlos a los ojos.

Sergio me muestra mi habitación que esta al fondo, pasando el baño y la cocina, la casa es coherente con lo que vi desde la entrada, dejo mi mochila, guardo mi celular y me olvido del mundo. Escucho pájaros cantar, el sol sale de nuevo. Los perros se han echado en la entrada, se ven tranquilos, espero ya se hayan familiarizado conmigo, abro la reja y salgo, en efecto, apenas si les importa mi presencia, veo los pájaros en un árbol donde Sergio a instalado una pequeña plataforma donde les pone comida, veo un pájaro amarillo comiendo, luego me dirijo a ver el paisaje. Me doy cuenta que por el contrario de la casa el terreno de la finca es bastante amplio, todo se da en una especie de deprimido, como si la casa estuviera en la cima de una colina y todo el terreo baja y vuelve a subir a los lejos en una colina en donde hay una casita más pequeña en medio de la maleza.

-¿podemos ir hasta allá?- pregunto sin mirarlo.

Tomamos un camino de piedra, que va bajando en escalones no tan altos, aun hay niebla, pero cada vez el sol esta más presente; el perro blanco nos acompaña, pasamos al lado de una casa donde veo otro perro más grande y más feroz, este me ladra con ira, ni siquiera lo miro y sigo de largo. Más abajo veo un techo de aluminio grande, me emociono al ver vacas, las observo un tiempo, Sergio me explica que vende la leche y deja algo para la casa, nunca compra leche de la que tomamos en la ciudades. Seguimos bajando, pero ya el camino de piedra ha desaparecido, ahora solo hay un pasto bastante alto, llega a mis rodillas, se alcanza a percibir un sendero que es invisible al ojo distraído. Hay arboles muy grandes en esta parte, seguimos bajando hasta encontrar una cerca de alambre, pienso que hasta ahí va el tour, pero Sergio con una mano la abre y se ve un camino pequeño, con mas maleza, veo hormigas en el camino, imagino que podría haber arañas, serpientes, otros pájaros cantan sobre nuestras cabezas.

Seguimos avanzando, el camino se hace resbaloso y de difícil acceso, él me pregunta varias veces si quiero seguir, y le digo que si; me entusiasma la aventura, es como estar en una historia de Julio Verne, o algo así, la hierba invade el camino, veo que mi jean se va llenando de hojas y de rastros de las plantas, ahora hay que subir de nuevo, hay una parte muy empinada, y llegamos a la casa que se veía a los lejos, esta abandonada, puede ser un poco tétrica en la noche, pero la admiro, y me parece agradable, ahora puede verse el pueblo desde ahí, la niebla ha cedido lo suficiente. Hay mas camino hacia abajo, Sergio me indica hasta donde puedo caminar, pero le digo que lo haré en otra ocasión estando sola.

El regreso se me hace más fácil, el perro blanco se adelanta y pienso que me ha comenzado a agradar, sobre el otro no estoy segura, y sobre el que esta encerrado ni hablar, su nombre debe ser Cujo. Al llegar a la casa siento mi cabello húmedo por el sudor, no ha sido muy larga la caminada, pero ha supuesto un esfuerzo del cual no estoy habituada. 

No les he hablado de Sergio, no sé si sea necesario hablar de él, pero diré un par de cosas: él es un hombre que ha vivido del campo por mas de 30 años, sin embargo, puede pasar fácilmente por hombre de ciudad, tiene poco cabello, mide 1, 80 aproximadamente, su calva y cuello son testimonio de largas jornadas al sol, es amable y con un buen sentido del humor.

Sergio se quita la camisa y entra a su cuarto, me invita a que lo siga.

-Te había prometido consentirte, y ya quiero comenzar esa labor- mientras dice eso me acuesto en su cama, él desabotona mi pantalón y me lo quita, luego hace lo mismo con mi panty, ya me siento mojada, introduce un dedo y al tiempo reposa su lengua en mi clítoris, gimo de placer, cierro los ojos y arqueo mi cuerpo.

-¿qué tal si empezamos suave... no sé, unos 15 minutos de esto?- me dice sin apartado su lengua de mi clítoris pero sin detener su dedo.

-No pares- digo levantando mi cabeza buscando su mirada, y me dejo caer de nuevo.

Tal vez pasaron los 15 minutos o tal vez más, su rostro esta empapado de mis fluidos luego de mis tres orgasmos, apenas si me muevo, él se levanta, agarra su pene en la mano y me penetra. Me emociono por sentir el movimiento de nuestros cuerpos, es como si ya conociera mi cuerpo, sabe donde tocar y sabe la intensidad adecuada. Rasguño su espalda, y él pierde el control. 







viernes, 23 de marzo de 2018

Un pensamiento de hoy

¿Cómo están?, yo muy bien, agradezco a los que se han tomado la molestia de escribirme; he estado muy alejada, afortunadamente es por cosas buenas para mi vida. Este ha sido un año muy productivo, he aprendido un montón de cosas y he afirmado otras que ya conocía.

Nunca había tenido un trabajo tan administrativo, le ha dado a mi vida cierto orden -por ejemplo ya no trabajo en casa-, pero claro, eso me obliga a estar en una oficina una buena cantidad de horas frente a una pantalla; sigo teniendo una vida sexual un tanto maníaca y placentera, los que me siguen creo que no tienen dudas que es un aspecto primordial en mi vida. No obstante, esto de estar frente a una pantalla todo el día ha hecho que no me apetezca encender mi PC cuando llego a casa... es más, creo que estoy sub-utilizando NetFlix -tal vez me vea dos películas al mes-, creo que dejare de pagar por ello.

La buena noticia es que esto es temporal, espero que a mediados de Junio o antes, mi trabajo requiera estar menos frente a una pantalla; estos meses que vienen los veo agotadores, de modo que no creo que pueda escribir por algún tiempo... y bueno, también puede verse como que en ultimas este blog se alimenta de experiencias, así que de todos modos sigo haciendo la mitad de la tarea.

Eso me hace pensar que este blog será mucho más intimo en futuras entregas, creo que empece contando mis historias y ahora quiero contar mis más íntimos pensamientos libidinosos.

Besos y abrazos a todos.


Pd: también estoy alejada de mis redes sociales, creo que incluso he olvidado algunas de mis claves, en fin, estoy bien, no he muerto o algo por el estilo.






lunes, 5 de febrero de 2018

No soy buena amiga: coñito timido y coñito jugueton


Ayer tuve tiempo para pensar, y como dispuse de ese tiempo me vi envuelta en un torbellino de arrepentimiento seguido por ráfagas narcisistas en donde solo me explico lo sucedido por los inevitables deseos sexuales que tenemos las personas, y sobre todo las personas que vivimos para el placer. En ocasiones cuando empiezo a conocer a una persona, y me invitan a salir es recurrente que me pregunten "¿y tienes alguna amiga para que salgamos los 4?, o ¿y no tienes alguna amiga para mi amigo?". Mi respuesta habitual es NO, ya que en realidad no las tengo, no porque sea antipática, o a razón de "querer todo para mi", creo que simplemente es un tema de evitar problemas.


Estoy convencida que todo tiene una explicación, y en este caso creo que tiene que ver con una experiencia que recordé ayer, y a la cual espontáneamente denomine de la siguiente manera: 1) coñito tímido y coñito jugueton.

La primera sucedió cuando tenia 18 años de edad, y a la pregunta de que si tenia una amiga para su amigo, por alguna razón una vez dije si. ¡Si, Edna, aun me acuerdo de ti!. Ella me pregunto que si era atractivo, yo le dije que si, y no mentía, ya había visto una foto suya; ambos eran contadores o administradores, lo que recuerdo es que sus clientes eran hoteles y algunos moteles, por lo que evidentemente tenían a su disposición privilegios que el usuario común no tiene.

Después de clases salí con Edna, y justo frente a la universidad nos recogieron en una camioneta, allí estaban ambos, nosotras nos sentamos en el asiento trasero, nos saludamos y nos presentamos, creo que todos estábamos algo nerviosos. le dije a ella que el plan era una habitación de hotel (que en realidad era motel) donde tomaríamos y hablaríamos los cuatro. Imaginara querido lector que la habitación lo tenia todo, sauna, jacuzzy, una cama gigante, minibar, etc. Al entrar ella apretó mi mano, nos miramos y sus ojos estaban redondos de espanto; la mire y con los ojos trate de decirle que se relajara.

Ellos se quitaron la ropa, entraron en el jacuzzy, tenían vino y algunos quesos para comer; no espere mucho tiempo y los acompañe, me desnude y entre en el agua que se me hizo más caliente de lo que esperaba, sin embargo, no tarde en relajarme, me pasaron una copa de vino y tome un poco, y Edna, pues se quito los zapatos y metió sus pies al agua luego de mucho insistir. Tuve la sensación de "quedar mal con ellos", con ami amigo nos acercamos, nos besamos, nos tocamos, y su amigo quiso buscar a Edna de igual forma pero su actitud no fue la mejor, es mas se torno agria y se mostró molesta. No entrare en detalles, pero todo termino con ella pidiendo un taxi.

Y ahí, pues hay una doble sensación para mi: una de vergüenza, y otra de sentirme juguetona teniendo a dos hombres a mi disposición... termino siendo una noche fantástica para los tres. 

A la mañana siguiente ambos me preguntaron: "¿de casualidad no tendrás mas amigas que sean como tu?", puse los ojos en blanco y negué con la cabeza.




martes, 23 de enero de 2018

Hombre Frustrado


Definitivamente es un hombre frustrado, acepte su invitación este mañana tal vez porque no tenia nada mejor que hacer. Él no es tan atractivo, pero puede llegar a ser agradable, y si hace un esfuerzo, pues la verdad llega a ser alguien bastante desagradable; tal vez es en aquellos días de estrés y que no se preocupa por peinarse, tiene una abundante barba y cuando tiene un mal día es barba parece la de un gato erizado, y su pecho y hombros están llenos de vellos, aveces se ven bien, y otras veces parece un vagabundo.

Me escribe y bajo, ya su carro esta estacionado frente a mi apartamento, tiene vidrios polarizados por lo tanto no puedo darme cuenta si esta solo o acompañado o si ya me ha visto.

Entré a su carro y de inmediato me percate que no era un buen día para él, tiene tufo como si en lugar de café en el desayuno, tomase dos botellas de Heineken; hago el gesto de bajarme del carro pero él me detiene, me toma de la muñeca con fuerza y me hala hacia él, tiene rabia, no sé si hacia mi o hacia el mundo en general o si la rabia no tiene un objeto determinado.

Me di cuenta que esto podía salir muy mal así que no respondí, luego pude ver que su pene estaba afuera, erecto, casi palpitando; comprendí cómo calmar a este hombre frustrado. Él corre el asiento del conductor hacia atrás, me bajo el jean y lo dejo en la silla, hago lo mismo con el saco y mi ropa interior, me monto encima del hombre frustrado, me mira con deseo, con una mano sujeta mi brazo y con la otra mi cuello, lo hace con fuerza, luego me da unas nalgadas como avisándome su deseo de que me mueva con rapidez. No lo quiere lento, lo quiere rápido y sin arandelas. Hay mucha gente, pero no pueden vernos, el polarizado lo impide.

Lo hago rápido, casi mecánico, aveces un poco lento, pero él me exige de nuevo ritmo, a pesar del frió el suda y yo sudo; nos venimos y quedo sin aliento acostada en su pecho, su sudor es alcohol. Lentamente me levanto, él no se mueve, no me mira, me visto de nuevo, y no decimos una palabra, su respiración es agitada, seguramente años de cigarrillo le impiden respirar mejor y mas pausadamente. La gente me mira, o creo que me miran, no podían vernos pero me pregunto si el carro se alcanzaba a mecer de manera sospechosa.