jueves, 20 de septiembre de 2018

No dormí sola

No dormí sola. lo tenia planeado, lo soñé, lo anticipe, pero termine no durmiendo sola. De nuevo Camilo se las ingenio para meterse en mi cama, no hice ningún comentario sobre los sucedido en la mañana, y cuando intento hablar de ello le dije explicitamente mi desinterés por el tema; impedí que hablara haciendo que su boca se ocupara de mi vagina, solo me acosté, abrí mis piernas y puse mis manos en su cabello, el mensaje fue claro y no hablamos.

Siempre me sorprende su energía, su curiosidad, su calentura, como explorando desesperadamente un territorio que en algún momento no podrá visitar más. Me pide que sea su novia, le digo que no, no podría tener como novio alguien tan joven; me hago encima de él, pongo mi mano en su boca indicándole que no hable.

Esta mañana no hay citofono, no suena el teléfono, no hay nadie esperándome a la salida de mi apartamento, nos duchamos, lo hacemos una ultima vez antes de vestirme y salir al trabajo, él con cara triste, tal vez tiene problemas en casa y yo me he convertido en su droga, su escape, un lugar donde es hombre y no niño, mi cama donde solo tiene placer y no responsabilidades. No sé a qué se dedica, no tengo idea si estudia o trabaja, dónde vive o si tiene novia. Solo sé que me gusta estar con él, que ha aprendido rápidamente algunos secretos de mi cuerpo. 

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Enredo de oficina

Con Ricardo no hablamos mucho, o hablamos mucho solo con la mirada, creo que seria más preciso decir que nuestra comunicación es simple y superficial como nuestra relación, solo con alguna mirada o un destello de los ojos nos ponemos de acuerdo. Hoy llegue tarde al trabajo, evitando a alguien que no quería ver y, no sé si el enojo, la incomodidad, lo particular de mi mañana ayudaron a que estuviera muy excitada en la tarde; pensé en tocarme en mi oficina, más sin embargo, me cruce con Ricardo en un pasillo, nos saludamos, y todo fue claro.

Al llegar a ese salón, él ya estaba ahí, me acerque, desabotono mi pantalón, lo dejo hasta mis rodillas, sin preliminares me penetro, todo sucedió muy rápido, muy intenso, muy caliente, placentero para ambos. Él salio primero, espere un par de minutos, fui al baño, luego tome un café, regrese al trabajo relajada, y pude concentrarme sin dificultad. Al salir, ahí estaba en su carro, quería traerme a casa, pero me negué, es mejor dejarlo todo simple, sencillo, sin complicaciones, y más enredos sentimentales innecesarios, aún usa su anillo de matrimonio, y considero que los enredos de oficina deben quedarse solo como enredos y nada más. 

Esta noche duermo sola, como cualquier persona, también disfruto de la soledad en ocasiones, hoy no hay muchachos mentirosos en mi cama ni hombres casados escapando de la suya.

Conversaciones que nunca debería tener

Anoche le di una nueva oportunidad a Camilo, un muchacho joven, nervioso, algo perdido en la vida; hace dos meses lo conocí, fuimos a mi apartamento, tomamos algo, follamos un par de veces en mi cama. Luego de ello, acostados desnudos, me confeso una mentira que había sostenido por un tiempo, me dijo que tenia 23 años, cuando en realidad tenia 17.  Me confeso esto cuando su celular empezó a sonar insistentemente, al principio intento ignorarlo, no obstante, al final tuvo que decirme la verdad. 

Era su mamá la que llamaba, Camilo me pidió decir mentiras para disculparlo, lo cual me molesto pero que en ultimas considere era lo mejor. Pase al teléfono, y me hice pasar por la mamá de un compañero de él, la señora pidió el fijo y tuvimos una breve conversación de mamá a "mamá". Camilo se quedo esa noche en mi apartamento, seguimos follando aunque estuviera molesta.

Ayer le advertí que no hablaría con su mamá, si deseaba pasar la noche en mi apto, él debía hacerlo posible, sin ayuda. Pero ahora la sorpresa fue cuando a las 6:00 am de hoy 19/09/2018, sonó el citofono, donde una tal "Margarita" deseaba hablar conmigo, preocupada por el comportamiento de su hijo. Le dije que bajara con su mamá, yo mientras me duche, y decidí salir más tarde de lo usual. Creo que aveces es mejor evitar ciertas conversaciones, y evitar tener relaciones con muchachos de esa edad. Al escribir esto, suena el teléfono insistentemente, es un numero desconocido. Pensándolo mejor, seria sensato no salir hoy. 

martes, 18 de septiembre de 2018

Preguntas incomodas que arruinan amistades

Anoche fue la segunda vez que salí con este hombre, es rubio pero calvo, ojos claros, no muy muy gordo, no muy delgado, es amable, y hasta donde noté suele ser ambivalente cuando habla, pues en algunos momentos habla de querer una relación abierta y luego me confunde con enunciados que relaciono a la exclusividad e incluso al matrimonio o convivencia. Dice que su nombre es Esteban.

La primera noche que salimos tuvimos sexo en su apartamento, lo disfrute bastante, tuvimos una buena conexión sexual, hablamos poco, hicimos mucho, dormimos solo un par de horas; a la mañana siguiente me despertó tocándome y penetrándome suavemente, trajo desayuno a la cama, nos duchamos juntos, y luego me fui. Escribió insistentemente las dos semanas siguientes, apenas le puse atención eso días. Anoche tuvimos sexo en mi apartamento, de nuevo dormimos poco, esta mañana nos duchamos juntos, al salir de mi apartamento, en el ascensor, me pregunto si deseaba ser la madre de sus hijos. No le respondí.

Al escribir esto, Esteban, me ha enviado 27 mensajes, y no me apetece ni siquiera decirle un hola. 

SPA

Esa tarde en el SPA era sin duda lo que había estado esperando por mucho tiempo, no debido a que sea una fiel seguidora de ir a estos establecimientos, pues en sí, no creo que vaya una vez al año; pero cuando voy es un pequeño regalo a mi misma. No voy con expectativas altas, solo con la idea de relajarme, de ser atendida, de tener el claro propósito de no pensar en trabajo y en responsabilidades y, a decir verdad tampoco pensar en hombres, relaciones, deseos.

No podría ir cada semana, seria aburrido, perdería encanto, desgastaría su gracia; los masajes me es indiferente si los hace un hombre o una mujer, o una mujer con más fuerza que un hombre, o un hombre más delicado que una mujer. Solo cierro los ojos y me mantengo en la frontera entre lo onírico y la vigilia, sin llegar a entregarme por completo a alguna... creo que ese es el secreto de que pueda ser una excelente experiencia. Pero ayer fue diferente, fue un hombre joven, con lo que llamaría un tacto libidinoso, que por alguna energía extraña me impidió relajarme del todo, creo que sus dedos transgredían algunos limites del masaje, como si sus dedos avanzaran unos milímetros más de lo usual o de lo permitido. 

No miento, en algún momento espere que esos dedos fueran más allá, pero no sucedió, sin embargo, la incertidumbre, la espera, la imaginación me llevaron a mojarme significativamente; me pregunto ¿lo habrá notado?

Llegue a casa  a tocarme, y no me basto con mis dedos, no quede satisfecha. 

jueves, 7 de junio de 2018

Mujer Cansada


Esta mañana pensé que me convertí en una mujer cansada, siempre cansada, siempre ocupada; nunca imagine que mi vida cambiara tanto con este nuevo trabajo, es salir de casa, estar en un pc todo el día, luego salir, follar, comer, y dormir. Tan así es el tema que deje de pagar Netflix pues me di cuenta que hace mucho no veo una película o una serie, es más, los maratones murieron para mi.

Vendí mi tv, que se estaba pudriendo, y le aposte a los libros, a youtube y a spotify; el sexo sigue siendo importante, no, primordial para ser más precisa, pero ya no escribo, siempre que lo intento estoy demasiado cansada, en este momento me duele la cabeza, y mis parpados se sienten pesados. Anoche alguien tubo la buena intención de darme un masaje... increíblemente me quede dormida. 



Toxic Love: psycho


No soy la mejor trotando, y definitivamente no me considero una mujer disciplinada en cuanto a la actividad física se refiere, no obstante, algunos días del año -aveces meses- acostumbro levantarme temprano y dar dos vueltas a un parque cerca a mi casa. Es ahí cuando me doy cuenta de los verdaderos deportistas, puedes ir cualquier mañana del año y ahí están, disfrutando el parque y la actividad física. Ayer en la noche pensé en la ultima vez que había salido a trotar... no fue fácil, pero estoy casi segura que fue en agosto de 2017. Pensar que si me descuido podría cumplir el año me lleno de cierta vitalidad.


Y así lo hice, salí esta mañana, mucho sol, y reconocí varias personas que imagino deben llevar años haciendo ejercicio. Lo hice despacio, a un ritmo bastante moderado, con el objetivo de no ahogarme y evitar cualquier molestia muscular, no quería perder en absoluto mi capacidad de subir escaleras. 

Conocí un hombre ese día, negro, alto, lleno de tatuajes, aproximadamente 1.80 de alto, sin camisa, totalmente seguro de si mismo. Me habla, me pongo nerviosa, no sé si huir, ignorarlo; pero él es hábil, sabe captar la atención de una mujer sin mucho esfuerzo. Trato de sonreír en ocasiones, también intento parecer seria e inexpresiva, pero me doy cuenta de los movimientos extraños de mis mejillas y mi rostro, me sonrojo.

Pase el día con él, y no pude negarme a pasar la noche con él; su pene evidentemente es coherente con su cuerpo, parece un musculo bien ejercitado. Al tenerme en sus brazos puede experimentar el volverme mantequilla, sin huesos y sin músculos, me deje llevar por su voluntad, cada cabello se movió debido a la voluntad de él. Abre mis piernas, me penetra con fuerza, y empiezo a pensar... pero no.

Pone sus manos en mi cuello, aplica presión, me excito, lo siento terriblemente erótico, cierro los ojos y me entrego completamente, mi respiración se hace irregular; la presión aumenta y no se detiene, abro los ojos, recibo una bofetada, me cuesta respirar, intento gritar o decir !basta¡, pero no puedo, no salen palabras, mis fuerzas son inexistentes en todo mi cuerpo. Luego, mi cara es cubierta con tres chorros de semen espeso, la presión termina, y el oxigeno entra. Él me toma del brazo, me pone de pie, me apoya contra la pared, me penetra de nuevo, de nuevo sus manos van a mi cuello, trato de evitarlo pero su fuerza me supera ampliamente, mi cabeza choca levemente contra la pared, una mano suya cubre mi cuello, la otra mano pellizca mi pezón.

Quedo claro para mi, que buscaba hacerme daño, la pregunta que me hice es ¿qué tanto?, cerré los ojos, sentí morir...

Al despertar al otro día me dolía todo, estaba sola...