domingo, 4 de octubre de 2015

Diario Libidinoso II

(01-10-2015)

X: ¿sabes cómo puedo contactarme con ella?
Y: si claro, pero ¿para que la necesitas?
X: la quiero conocer
Y: bueno, pues el jueves voy a estar en un bar, con ella.

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Salí un poco tarde del trabajo, y me sentí afortunada de haber citado a Y en un bar cercano, solo tuve que caminar alrededor de cinco cuadras en un frío poco común. Ella es una amiga que aprecio, pero que no compartimos mucho, pero que nos divertimos hablando de temas sin importancia. 

Entre en el bar, el cambio de temperatura fue evidente de modo que me quite mi chaqueta enseguida, y busque entre las luces tenues alguna mujer solitaria, pero no vi a nadie remotamente parecida a Y, decidí ir a la barra y sentarme un rato, apoye mis codos en la barra y empece a ver la tv, en la que habían imágenes de un concierto bastante viejo de Metallica, vi que el bartender me preguntaba algo, pero no le entendí, puse atención y su rostro me pareció familiar.

Le dije que esperaba a alguien, él se mostraba cercano y amable; recordé que habíamos salido meses atrás, un buen amante pero emocionalmente frágil, el tipo de hombre que fácilmente me aburre con el tiempo. Me di la vuelta con la intención clara de ignorarlo.

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Me sorprendió que Y llegara acompañada de un hombre joven, bastante joven casi adolescente, reí cuando le pidieron su identificación para corroborar que era mayor de edad. Nos sentamos en una mesa en una esquina, en donde había una especie de sofá en L contra la pared, con una mesa relativamente grande y una silla al frente, yo me senté en la silla, y ellos se hicieron en el sofá frente a mi. Tenia la idea de una noche de chicas, entonces casi automáticamente ignore a X:

-es un amigo, y lo vi solo, entonces lo invite. Espero no te moleste- dijo Y.

-no tengo problema- conteste.

X pidió una botella de vino para los tres, me sorprendí y le regale una sonrisa como de agradecimiento. Seguimos la conversación con Y, me la estaba pasando de maravilla apenas notando la presencia de su acompañante que tenia su mirada fija en mi, note su interés pero desconocía sus intenciones, y no me atreví a jugar con él pues no tenia claro su relación con Y.

La segunda botella que pedimos iba a la mitad, hacia calor, teníamos una conversación estimulante y divertida, no notamos que la mayoría de gente ya se había ido.

-bueno, fue divertido, pero tengo que irme, hay que madrugar- dijo Y levantándose se su silla, se puso su chaqueta, miro a X en un gesto de cómplices.

-esta bien, si tienes razón, mejor nos vamos- dije.

-No, pero ustedes pueden seguir, no se preocupen- manifestó ella disculpándose y despidiéndose gentilmente.

-Si, podemos seguir, todavía queda media botella- dijo X titubeando. Su compañera abandono el sitio y nos quedamos solos.

-Vale- mis palabras fueron secas.

El muchacho estaba con suerte, el vino despertó mi libido desde el primer sorbo, y había planeado quedarme sola y ver qué sucedía... sin embargo X sin saberlo me había estropeado ese plan, y con él tenia dudas, lo vi a los ojos y percibí fragilidad. Pero, estaba haciendo un esfuerzo, pensé. Decidí darle una oportunidad... decidí darle una noche.

Me puse de pie y fui a la barra a pedir un vaso de agua, tenia sed, el bartender me miro, se acerco y dijo:

-¿me vas a esperar y vamos a mi apto más tarde?- me dio el vaso de agua, y con una mano me tomo del antebrazo, tome el vaso y se un sorbo lo deje vacío.

-no puedo, estoy acompañada- trate de zafarme, no tuve éxito.

-¿con ese niño? ja, ¿no prefieres un hombre que te haga maravillas?- su tono burlón me dio fuerzas para soltarme, él no tenia suerte esta noche.

Volví a la mesa, y esta vez me hice al lado de X, cerca, muy cerca y lo bese con la intención de inhibirlo el resto de la noche.

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Cuando llegamos a mi apto esa noche, lo hice seguir directo a mi cama, el vino había hecho bien sus efectos, me tambaleaba, me costaba caminar bien, y estaba húmeda, dispuesta a una noche de placer.

-ponte cómodo- susurre y lo empuje delicadamente en mi cama.

-esta bien- se quito su camisa y su pantalón; a pesar de verse tan joven, pues tenia apenas 18 años, media más de 1.85, y un cuerpo formado por algún deporte. Me di cuenta que no sabia nada de él salvo su nombre y su edad.

Lentamente me quite mi blusita, mi pantalón y mi ropa interior, X me miraba con deseo detallando cada rincón de mi piel, me monte en él, y me deslice para poner mi coño en su rostro; X se sorprendió, me miro a los ojos y entendió que quería que me lamiera... saco su lengua queriendo alcanzar mi clítoris, lo hizo lento, como examinando cuidadosamente mis sabores.

Me gire y me incline buscando su verga y dejando mi coño a su disposición, un 69 lento e intenso obtuve como resultado, me sorprendió lo profundo que metía su lengua. A continuación mi joven amante se incorporo, me dejo en cuatro, espere que entrara su verga, pero se tomo su tiempo; primero mirando mi coño, metiendo un par de dedos y probando mis líquidos, luego su lengua que parecía querer meter hasta el fondo, y finalmente su verga entro en mi.

Lento, muy lento entraba y salia de mi vagina, sus ojos fijos como sacando en primer plano la imagen.

-¿puedo grabar?- me pregunto tímidamente. 

-si- respondí llena de placer por la fricción y la idea de ser grabada.

Busco en si jean que tenia al lado y saco su celular, lo apunto directamente a la acción, mientras entraba y salia su pene pude escuchar el sonido que daba cuenta de que estaba tomando varias fotos, luego empezó a grabar y me moví pensando en que el vídeo quedara impregnado de mi intenso placer.

Lleve mis dedos a mi clítoris y lo estimule en movimientos circulares, eso llevo a X a meter y sacar con mayor rapidez, siempre intentando llegar al fondo. Mi humedad y calor iban creciendo, y una sensación de desesperación me llenaron, me vine y me desplome, pero X no se detuvo, aumento su intensidad, lo saco, me tomo del cabello girándome y se vino en mi cara, bañándola con cuatro chorritos de su semen espeso.

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Eran cerca de las 2 de la mañana, la noche me había traído cuatro orgasmos, X tan solo había eyaculado dos veces. Mi joven amante me estaba cargando, sosteniéndome de mis piernas y apoyándome en la pared, él sudaba y note que estaba llegando a su limite; yo por otra parte me sentía agotada e inmersa en una actitud completamente pasiva.

-dame el ultimo, quiero el ultimo- apretó los dientes y me miraba a los ojos.

-más, más duro, quiero más- susurre en su oído y enterré mis uñas en su espalda.

-quiero ese orgasmo rico, mamacita-

-¿donde te quieres venir?- pregunte y me di cuenta que estaba a punto de tener un nuevo orgasmo.

-adentro, quiero venirmele adentro- al escucharlo perdí el control, lo rasguñe y todas mis extremidades se movieron como por si solas.

Enseguida X gimió, dio tres empujones con fuerza inyectándome su semen. Nos quedamos durante unos minutos inmóviles, como recuperando el aliento, luego X se giro y me dejo delicadamente en la cama; abrió mis piernas, saco de nuevo su celular y tomo varias fotos, especialmente de mi vagina chorreando semen.

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El sábado me encontré con un amigo, estábamos follando en su casa, estaba especialmente excitado, más que de costumbre: sonreí cuando me mostró y me contó que el vídeo y fotos que me tomo X se había "viralizado" en su universidad.

Voy a tener un Octubre "ocupado", pensé.

domingo, 27 de septiembre de 2015

Diario Libidinoso I (25-09-2015)

Habíamos hablado por Happn o Tinder, o algo así, nos pusimos de acuerdo para vernos en la tarde, pero mientras estaba en el trabajo chateamos un poco:

X: ya tengo ganas de verte, ¿qué estas haciendo?
Yo: ya pronto, estoy en el trabajo, no hay mucho que hacer en este momento.
X: ya pronto voy a salir, te recojo en mi carro.
Yo: vale, me parece bien.
X: y ahí vamos a un buen lugar y tomamos algo.
-
-
X: ¿como estas vestida? para reonocerte.
Yo: estoy con una minifalda negra y corta, una blusita blanca, y botas.
X: ¿y debajo?
Yo: unos pantys negros, y sin bra
X: ufff que rico, ya voy en camino, llego en 10 minutos. Qué ganas de verte.

Me ocupe con papeles sin sentido, estaba aburrida y no veía la hora de salir. X mostraba en su perfil una foto reciente, lleno de canas, algo pasado de kilos, gafas oscuras que lo hacían ver interesante, su voz era gruesa (eso me atrae), y me gusto su sinceridad, fue directo y claro:

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X: Me llamo la atención tu perfil, me gustas. No me gusta perder el tiempo, soy un hombre casado y sexualmente frustrado, busco una aventura de una noche mientras mi esposa esta de viaje.
Yo: Hola !! :)

Estaba en mi oficina escuchando algo de música, y vi que X me estaba marcando avisando que había llegado, tome mi bolso y salí, baje las escaleras y salí por la puerta de cristal, en frente de inmediato lo reconocí.

-hola, que linda estas- abrió la puerta del carro e hizo un gesto amable para que me sentara en el asiento del copilto.

-muy bien, cansada, pero bien- nos saludamos con un beso en la mejilla.

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Minutos después llegamos a un restaurante de sushi, no había mucha gente, y las luces eran tenues, X había reservado una mesa en la terraza; subimos unas escaleras, era ya de noche y el frió de la noche era derrotado por el fuego de un calentador a gas, me quite mi chaqueta y la puse en el espaldar de la silla.

-de verdad estas muy provocativa- apretó los labios, y miraba mi escote.

-gracias-

-estaba impaciente por conocerte, la semana se me hizo eterna- miro la carta y pidió una botella de vino tinto, ambos pedimos sushi.

-si, pero se paso rápido la semana-

-para ti, para mi no, fue larga y aburrida- suspiro y yo le devolví una sonrisa juguetona.

-pero ya estamos aquí-

Trajeron la cena y el vino, que tomamos como agua, me sentí coqueta y relajada.

-quisiera oler tu panty, ¿te atreverías?- dijo con tono retador.

-¿aquí?-

-si, quiero olerlo-

Mire a mi alrededor, no había nadie que estuviera mirando, me puse de pie a su lado, y con ambas manos me los baje, los tome con mi mano derecha y los puse en su copa vacía.

-ohh si, que sabroso- los puso en su rostro, se restregó el panty y lo olfateo con intensidad.

Intencionalmente me desabotone un botón de mi blusa y me senté a observarlo.

-siempre soñé con una mujer como tu, joven, caliente, deseosa de sexo... reserve una habitación en un motel, te va a gustar, y vas a ser mía por esta noche, no veo la hora de darte por ese coñito sabroso-

-cuando quieras- respondí.

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Al llegar a la habitación lo primero que me fije fue en la cama, era bastante grande y en forma de corazón, el techo era un gran espejo que cubría el espacio donde estaba ubicada la cama y las luces simulaban velas. X no perdió tiempo, se desnudo y se acostó en la cama, boca arriba, esperando que lo acompañara.

-quítate la ropa, pero despacio, muy despacio, quiero disfrutarte-

-como quieras- empece por mi blusa que desabotone lentamente, me la abrí, no me la quite del todo y mis senos quedaron al descubierto, siguieron mis botas, que baje el cierre lentamente, primero de uno y después del otro; luego la mini, que desabroche de un lado y la deje caer al suelo, después termine de quitarme la blusa.

-wow, me encantas, ahora ven acá, quiero que me lo chupes- agarro su verga con una mano y la señalo con la otra.

Me acerque gateando en la cama, y me deje caer delicadamente para chupar su pene, estaba en una erección parcial, lo que me dio a entender que no necesitaba pastillas, o ya la había tomado.

-si, así, que sabroso lo mamas... mírame- me agarro del cabello y levante la mirada

Con un gesto me invito a cabalgarlo, y eso hice, sentándome, con mi humedad entro fácil en mi, de modo que empece a moverme mientras con sus manos apretaba mis senos, pellizcaba mis pezones y en ocasiones se levantaba para morderlos. Enrede mis dedos en en vello canoso de su pecho, levante la mirada para ver el reflejo, observar el rostro de X lleno de placer, y ver el mio a su vez, lleve mis manos a mi cabello y mirándome aumente el ritmo de modo que vi que él estaba a punto de venirse, entonces me detuve, no por completo, seguí con delicados movimientos circulares.

Me deje caer sobre él, y le pregunte:

-¿donde te quieres venir?- susurrando en su oído.

-nunca me han dejado venir en la boca, me quiero venir en tu boca y que te lo comas- me beso, introdujo su lengua en mi boca y con pasión agarro mi cola y un seno.

Se levanto de la cama, me dejo acostada boca arriba con mi cabeza sobresaliendo al borde, se acomodo e introdujo su verga en mi boca, haciendo movimientos como follándome la boca. Y no tardo en venirse, llenándome la boca de semen mientras él exclamo un gemido ahogado.

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La noche transcurrió, X estaba encima de mi, con desesperación lo metía y sacaba, sus movimientos los seguí con detenimiento en el espejo del techo.

-quiero llenarte las tetas de semen- susurro en mi oído.

-llenamelas, quiero todo tu semen- le respondí, y lo bese, acercándome mas a su cuerpo aumentando la fricción, y logrando mi cuarto orgasmo de la noche.

Se incorporo rápidamente, tomo su verga y la acerco a mis senos, untandomelos con dos chorritos pequeños.

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Al día siguiente me desperté, X estaba en el baño arreglándose.

-esta reservado hasta medio día, así que puede aprovecharla, pide algo de comer, todo esta pago- se acerco y me dio una nalgada.

Intente levantarme, pero la resaca del vino no me ayudo, tome el teléfono y pedí agua con gas y un desayuno generoso...

No 24. Modelo de arte Libidinosa

Miré mis pies, realmente nunca los había observado con detenimiento, y estaban enmarcados en un fondo muy claro, un suelo de baldosas blanco que parecía emanar un frió tímido. Me acomode en el gran sillón negro en el que estaba, su textura era una imitación de terciopelo que resulto agradable para mi piel, apoye mi espalda en la parte trasera, estirando mis brazos a ambos lados del espaldar, y mis piernas cruzadas haciendo un leve arco hacia adentro, me encontré bastante cómoda con mi desnudez y el roce del mueble.

Mire mis piernas, sus curvas, su blancura. Levante el rostro y observe con detenimiento el salón, conté 17 personas, solo tres mujeres y el resto hombres, cada uno sentado en una silla alta y un lienzo en frente, distribuidos aleatoriamente en el salón. Las ventanas están cubiertas por grandes cortinas negras que caen desde el techo, y hay un par de lamparas que iluminan con eficacia.

Las miradas de todos estaban atentas, como examinando cada rincón de mi piel, y como la luz y la sombra danzaban a lo largo de mi figura; dibujaban y pintaban sin prisas, serian dos largas, muy largas horas pensé. Pero también vino a mi mente la retribución económica entonces decidí relajarme.

Era la primera vez que lo hacia, y permanecer quieta resulto más difícil de lo que había imaginado, pensé que el tiempo se hacia lento, haciendo que el frío se apoderara de mi. A continuación centre mi atención en sus miradas: ¿son miradas de deseo?, ¿son miradas de curiosidad?, o ¿son miradas que se imaginan situaciones?, estas preguntas tiene un impacto en mi que casi sentí enseguida, lo primero que note fue que mis pezones se endurecían, después me sonroje pensando que todos esos ojos podían notar el endurecimiento; todo seguido por la familiar sensación de humedad en mis piernas, sin embargo ¿era real o producto de mi imaginación?, la única certeza es mi deseo por el calor masculino.

Paso la primera hora, y cada vez más me convencí que habían varias miradas de deseo, imagine energías libidinosas que querían poseerme en este mismo instante, lo que hizo que mi humedad creciera.

Sin dificultad identifique la mirada que demostraba mayor deseo por mi cuerpo, el profesor que iba pasando y hablando instantes con cada alumno, y sus ojos cada vez que se movió de extremo a extremo por el salón no se despegaban de mi, y entendí que seria suya.

La clase termino, y me puse una pequeña bata de seda blanca, estire mis piernas mientras recibía algunas palabras de agradecimiento de varios de los estudiantes, cuando por fin me quede sola no resistí el impulso de desnudarme de nuevo, tumbarme en el sofá de terciopelo y tocarme ligeramente. Lo hice con delicadeza, con poca intensidad de forma que mi piel rozara el terciopelo.

Se abrió la puerta, observe que entraron dos personas, la primera que iba al frente fue fácil de reconocer con canas y cola de caballo, era el profesor, el otro un muchacho joven no lo identifique bien, asumí que era un estudiante. Me observaron en mi estado de conciencia semi-alterado de éxtasis o deseo de éxtasis, revolcándome entre terciopelo y pieles.

Ambos se sentaron a mi lado, se quitaron los zapatos y se pusieron cómodos. El profesor dijo con voz ronca:

-no iba a dejarte ir así nada más- acaricio mi cabello, y bajo su mano rozando mis hombros con sus dedos.

El mas joven acaricio mis piernas por un momento, con gentileza abrió mis piernas, froto mi coño con tres de sus dedos.

-uy, ya esta bien mojadita- dijo, y metió dos dedos.

El mas viejo, se bajo sus jeans, agarró su pene medio erecto y lo puso en mi boca, lo lamí y chupe como hambrienta de verga. El otro se levanto, con sus manos me tomo de mis caderas y me puso en cuatro, sin esperar ni previo aviso metió su pene en mi vagina con fuerza, agarrando mis nalgas, sentí que sus uñas se enterraban.

El profesor se movía buscando según entendí que se lo chupara con mayor intensidad, y que no dejara de atenderlo mientras el mas joven me penetraba, mi vagina ardía con la fuerza con que me penetraba, no puse resistencia.

Ambos se pusieron de pie, el mas viejo me extendió su mano, la tome y me levanto de un tirón, me llevo hasta el sofá, me puso en cuatro, saco su pene y me lo metió, el mas joven fue por detrás del sofá, lo puso en el espaldar y lo busque con mi boca. Sus envestidas me meneaban de tal forma que se lo mamaba sin esfuerzo y de una manera que nos dio placer.

Se incorporaron, ambos me tomaron de mis brazos y me arrodillaron, sus penes se restregaban en mi cara, saque la lengua, y los dos la buscaron con sus vergas; metí una en mi boca y estimule la otra con mi mano, y viceversa, enseguida ambos empezaron a masturbarse... y recibí tres chorritos de semen del mas viejo y cuatro del estudiante, varios en mi boca y otros en mi cara y senos.

El profesor me paso una toalla, y me limpie, seguía sintiendo la mirada de ambos morbosamente que recorrían mi figura.

-tienes una carita inocente ¿sabes?, pero de esas que uno se da cuenta que son unas diablas- dijo el profesor mientras miraba como me limpiaba el semen con la toalla.

-mientras te pintaba imaginaba que me lo mamabas, y que llenaba esa carita de semen- dijo el estudiante, me pellizco una nalga y mordió mi hombro.

-estaba como ganosita mientras me pintaban, y no podía hacer nada- respondí, devolviendole la toalla al más viejo.

-¿también da culito mamacita?- el profesor humedeció su dedo en mi boca, lo chupe y moje, lo saco y lo metió en mi ano.

-aveces... es rico- dije, abrí mis piernas, me apoye en una mesita.

-no así no, venga- el estudiante me tomo del brazo, me llevo de nuevo al sofá, se sentó y me acomodo para que lo cabalgara, me tomo del cuello y me acerco a él lo más posible, me beso, acomodo su verga y entro en mi.

-saque mas el culo- el viejo me tomo de las caderas, puso la punta de su pene en mi ano, y empujo delicadamente y con paciencia. 

-eso, así profe, dele duro- dijo el mas joven mientras mordía mi oreja.

Dos penes en mi, la sensación era... fascinante, algo incomodo, pero... quiero más.

Al día siguiente me desperté en mi cama con un dolor intenso, recordé mi experiencia en la escuela de arte y sonreí, recordé que seria mi primer día de clases, no iba a llegar temprano, y en la noche tendría que volver a la escuela de arte, suspire, necesitaba cinco minutos más.

lunes, 21 de septiembre de 2015

No 23. La Putica del jefe

Llegue puntualmente a las 2:00pm mi primer día de trabajo, iniciamos mi pequeña inducción que no fue difícil para mi aprender cómo funcionaban las fotocopiadoras, pensé que lo importante seria sentirme cómoda y con la certeza de poder hacer lo que requería el cargo.

Pero en este momento no podía pensar claramente en eso, me encontraba en el escritorio de mi nuevo jefe, apoyada con ambas manos en un borde, con toda mi ropa en el suelo, su mano derecha en mi cintura, la izquierda en mi cabello... jalándolo con fuerza, escuchando susurros en mi oído y el escritorio chirriando por el movimiento.

-te va ha ir bien si aceptas ser mi puta- dijo Armando acercando mi oído de un jalón a su boca, y dándome una nalgada.

-si, voy a ser tu puta- respondí girando mi cabeza con dificultad tratando de encontrar su mirada, pero no tuve éxito.

A continuación apoyo ambas manos en mis hombros, acercándose a mi buscando una penetración más profunda y firme, en un desahogo que me hizo pensar que llevaba un tiempo significativo sin la compañía femenina. Entonces apreté mis piernas haciendo que la fricción fuera mayor, el ritmo era lento y terminaba con un empujón fuerte y un gemido en fuga.

En la papelería se encontraba aquel muchacho del día anterior, se estaba haciendo cargo mientras estábamos ocupados, en mi mente se cruzo la idea de qué tanto podría escuchar. Pero esas ideas fueron interrumpidas por las palabras de Armando.

-me gustan las putas que se dejan dar por el culo- dijo a mi oído, luego hundió un dedo en mi ano lentamente, moviendolo buscando agrandar mi huequito.

Me relaje y me entregue a sus deseos, sus palabras generaron un impacto de quiero que mes destroces, me incline apoyando mis codos en el escritorio, tratando de levantar mi cola; a continuación mi jefe saco su pene y el dedo que tenia en mi ano, colocando cuidadosamente la punta de su verga en la entrada de mi culo, enseguida empujo con fuerza haciendo que la cabeza de su pene entrara. 

-le voy a destrozar ese culo, por puta- y de un segundo empujón todo su pene entro, con la palma de su mano me dio cinco nalgadas, fuertes y tan sonoras que me salieron gritos moderados que seguramente se escucharon afuera... me sonroje.

Su fuerza y ritmo aumentaron como no lo esperaba, ya mis gritos descontrolados llenaron la oficina, entonces mi jefe con su otra mano tapo mi boca, tomándola con fuerza, lo que hizo que mi mirada quedara fija en el techo, lleve mis dedos a mi clítoris y lo estimule frenéticamente.

Mi culo ardía, estaba incendiándose, pero más allá de padecerlo lo gozaba, quise ser destrozada y la idea de lo genere en mi jefe me derretía; siguió entonces un orgasmo intenso y prolongado que hizo temblar mis piernas y mis fuerzas, me ahogaba, no podía respirar bien. 

-le voy a llenar ese culo... de... ufff ...mi semen- su fuerza aumento, sentí que me iba a atravesar, y luego percibí como su semen caliente aliviaba de una manera extraña mi ardor, mi jefe se desplomo sobre mi, mordió mi hombro y dijo:

-tremenda putica- se paso la mano por la frente secándose el sudor que empapaba sus cejas, se incorporo, subió sus pantalones mientras me contemplaba sin fuerzas en el escritorio, apoyando mi mejilla en un montón de papeles desordenados.

No quise moverme, de hecho no podía moverme, me di cuenta de una sensación extraña y placentera en mi ano, una lata sensibilidad me hacia sentir como el semen iba saliendose poco a poco, y haciendo un pequeño charco en la superficie del escritorio.

Pasaron alrededor de veinte minutos hasta que logre incorporarme, limpiarme y vestirme. Salí de la oficina, Camilo estaba sacando un juego grueso de fotocopias de un grupo numeroso de estudiantes, me miro y no pudo sostener la mirada, me di cuenta que sabia lo que había sucedido, pero decidí ignorar la inferencia. Llegaron entonces otro grupo de tres estudiantes que se veían deprimidos.

-buenas tardes, para unas fotocopias del casillero de ingeniería- dijo el mas alto.

-si, buenas tardes, ¿de qué profesor?- pregunte regresando automáticamente al trabajo.




Pieles de Porcelana I

Se abrió el telón, las luces opacas dificultaron la vista, los gritos y los chiflidos se tornaron ensordecedores para los que no están habituados a este tipo de espectáculos, se vio una larga pierna y unas botas de tacón de diez cm aproximadamente. Los hombres perdieron la cabeza, y corazones se pusieron en peligro en el momento en que la diosa piso el escenario vistiendo solo un par de botas negras.

Al otro lado del establecimiento en la barra esta una joven de cabello rubio tiene un vaso vacío en la mano, esta acompañada por un hombre que le besa el cuello con pasión, pero la atención de Natalia esta en el escenario, observando el show, con sus labios hace un gesto imaginándose que los pezones de la diosa están a su alcance.

El hombre abre la blusa de Natalia, sus pequeños senos quedan expuestos y un mesero se queda viendo, distrayéndose de su labor. Muerde su pezón, y con a otra mano pellizca su otro pezón. Ella abre la boca inconscientemente inundada de placer.




domingo, 20 de septiembre de 2015

Pantys Rojos IV

Es una cama desconocida, en un cuarto desconocido con un hombre desconocido de un motel en la Av Primero de Mayo, esta oscuro y la habitación es iluminada por las luces de carros que van de paso. Paola ve las sombras de sus siluetas cuando el cuarto es iluminado, ve su figura en cuatro mientras un hombre más joven que ella le da envestidas con fuerza y con el deseo de no ser olvidado.

En la mesita de noche esta el celular de Paola, no suena, ella le quito el volumen cuando subían por el ascensor para no ser molestada, entra una llamada y sin ver de cerca la pantalla tiene seguridad que su novio le marca insistentemente. 

Ella centra su atención en su cuerpo, las sensaciones que un amante pasajero le brinda y que se traducen en placeres eróticos negados en su relación de pareja en donde el placer de él era lo único.

La venganza y la libertad son experiencias que Paola abraza con incertidumbre y alegría; el hombre saca su pene, se quita el condón y se derrama en su espalda. Ella se deja tumbar en la cama por la fuerza del habito, dispuesta a dormir, pero su nuevo amante no tiene en mente dejarla descansar.

Él agarra la cintura de Paola, indicándole que se coloque boca arriba, ella lo hace y se ve a si misma en el espejo del techo, puede observar como su joven amante la cubre, se da cuenta que entra una nueva llamada.

-¿es tu novio?- pregunta el joven amante, se pone otro condón y guía su pene para penetrarla de nuevo.

-Si, es mi novio, estará... preocupado- pero en su mente pensó: eso le pasa por desconfiar en mi.



viernes, 18 de septiembre de 2015

No 22. Entrevista de trabajo y tácticas de persuacion.

Mire por la ventana del bus la fuerte lluvia que caía, nerviosa, ansiosa y con algo de miedo al ir a un lugar desconocido en donde estaba posiblemente mi primer trabajo que necesitaba con urgencia antes de entrar a clases. El paraguas lo había olvidado en casa y apenas iba con jeans y una chaqueta del mismo material, abajo solo un pequeña blusa blanca sin sujetador que no ayudaban en absoluto a cubrirme del frió.

Me baje en la calle 22 sur, frente a la Universidad Antonio Nariño, el cual era un referente importante que me habían indiciado telefónicamente el día anterior. Pase la calle con prisa y me resguarde en una panadería que estaba abierta, me senté en una mesa al fondo y pedí un milo caliente; me mire en el espejo, y pensé que cada vez me gustaba más el nuevo color de mi cabello, lo tenia mojado entonces el rojo oscuro se veía casi negro con mechones vino tinto.

Cuando paso la lluvia salí buscando la dirección, entonces vi una papelería grande en una esquina cercana a la entrada trasera de la Universidad, entre y vi un muchacho casi de mi edad, no muy alto que sacaba algunas fotocopias. 

-buenos días, estoy buscando al señor Armando- dije en voz alta tratando de mostrar seguridad. El muchacho se dio vuelta y me miro, entonces dijo:

-ya te lo llamo-

Me di vuelta para observar a través de la reja el interior de la universidad, que me pareció un pueblo fantasma con pocos estudiantes que en ocasiones pasaban por los pasillos. Me interrumpió una voz gruesa y me gire entre asustada y sorprendida.

-¿tu eres Pilar?- dijo un señor mayor cubierto de canas que en su cara demostraba menos edad, su rostro no tenia arrugas pronunciadas.

-si, soy...soy yo-

-pasa y hablamos, y de paso te presto una toalla- me sonroje con la invitación.

-vale,muchas gracias-

Lo seguí pasando por en medio de tres fotocopiadoras muy grandes, hasta el fondo donde había una puerta de madera con un vidrio corrugado en el medio, lo cual dejaba ver siluetas pero no ver claramente lo que se encontraba al otro lado. Abrió al puerta y me invito a sentarme en una silla de madera que estaba al frente de un gran escritorio con cuatro teléfonos de diferentes colores y varios papeles desordenados, no habían ventanas y en las paredes estanterías con carritos de colección.

-toma, sécate un poco- estiro su mano ofreciéndome una toalla amarilla recién lavada.

La tome y seque mi cara, y mi cabello, mientras Armando se acomodaba en una silla de ruedas chuecas al otro lado del escritorio.

-Alberto me llamo, y me dijo que estabas buscando un trabajito, y pues de casualidad estaba buscando a alguien que me ayude en las mañanas aquí- Pase un momento de temor cuando termino de hablar, pues era un horario que no se ajustaba a mis necesidades.

-uhmm pero yo voy a empezar a estudiar, y tengo clases en las mañanas-

-ahh, pero en las mañanas ya tengo al muchacho que viste en la entrada- lo sentí decepcionado.

Rápidamente pensé ¿de qué manera podría ser más... persuasiva?, entonces imagine que mi blusita podría estar mojada y transparente, ¿podría funcionar?.  A continuación me quite mi chaqueta y la puse en mis piernas, por el frío pude darme cuenta que mis pezones estaban duros y erectos, y la lluvia había ayudado a que el blanco se tornara de un transparente que dejo poco a su imaginación. 

-¿cual es tu horario?-

-pues inicio clases a las 7:00am, y es hasta medio día-

-entiendo, no sé cómo hacer entonces-

-desde las 2:00pm estoy libre-

Su mirada cambio, evidentemente Armando se encontraba en una lucha interna, sus ojos miraban mi blusita pero rápidamente trababa de mirar al techo o alguno de sus papeles, sin embargo sentía que me deseaba.

-bueno, pues... Alberto me dijo que eras buena... en... en hacer cositas- fruncí el ceño en señal de no entender su mensaje.

-si, osea... que lo haces bien... pues rico- llevo su silla de ruedas con un ligero impulso hasta la pared del fondo, con su mano inicio a tocar su entrepierna.

Esta vez, su mirada no era tímida o de vergüenza, sus ojos quedaron fijos en mis senos erectos por el frió, y entre mas miraba con mayor intensidad se frotaba. No me moví, y no me intimide por las acciones de mi entrevistador.

-¿qué piensas?, no me digas que me dijeron mentiras- abrió su cierre, desapunto su pantalón y saco su verga que tenia una erección parcial.

-no, no te han dicho mentiras- dije con seguridad.

-deberías acercarte, y darme... una mamadita- empezó a masturbarse con intensidad, consiguiendo una erección completa.

-y ¿por qué?- pregunte al tiempo que me puse de pie.

-porque vas a probar una rica verga-

-pero yo vine para un trabajo- dije e hice el gesto de querer salir.

-si, si lo que quieras- dijo descuidadamente.

-eso no me garantiza nada- se detuvo, se impulso de nuevo hacia adelante, colocando sus codos encima del escritorio.

-José¡¡- grito, y el muchacho que me había recibido llego enseguida.

-¿señor?-

-la señorita Pilar desde mañana nos va a acompañar en las tardes, necesito que cuadremos horarios y que usted se quede unas horas mas en la noche- dijo con autoridad-

- si, señor- y se retiro.

-¿contenta?- me miro fijamente y volvió a impulsarse hasta la pared, su verga regreso a una erección parcial.

-si, ahora si- le respondí, deje la chaqueta en la silla y me acerqué a mi nuevo jefe.

Me arrodille frente a él, y tome su pene con mi mano derecha, lo mire a los ojos, e inicie a masajearle la verga suavemente. Armando me tomo del cabello con una mano y acerco mi cara a su verga.

-cometela toda-

Su pene entro todo en mi boca, enseguida su verga iba creciendo con cada palpitación, mi lengua la saco hasta la mitad e inicia chupar la punta con intensidad, después él puso la otra mano en mi cabeza y con las dos guió mi movimiento, adelante y atrás, aumentando el ritmo por ratos y en otros momentos quedándose quieto para dejar que lamiera su pene.

-que rico, se nota que te encanta- lo mire a los ojos, lo saque de mi boca, con mi mano inicie a mastubarlo con intensidad y le dije:

-me fascina, esta muy rica- y la metí de nuevo a mi boca, me entre en la punta y seguí estimulandolo. 

No tardo tiempo en señalar que estaba a punto de venirse, entonces aumente un poco el ritmo, él se puso de pie frente a mi, tomo su verga frotándola con intensidad.

-abre la boca, y saca le lengua- tan pronto menciono la ultima palabra salio su semen.

El primer chorro entro de lleno en mi boca, el segundo dibujo una linea desde mi mentón hasta mi frente, a continuación mi nuevo jefe metió de nuevo su pene en mi boca, que recibí con agrado, limpiando su verga con eficacia. 

Me puse de pie y con mis dedos limpie el semen de mi cara, recogiéndolo y llevándolo a mi boca, me puse mi chaqueta y me dispuse a irme.

-mañana llega temprano, y no traigas ropa interior... no la vas a necesitar- 

Sonreí y me di la vuelta.