lunes, 16 de noviembre de 2015

lunes, 9 de noviembre de 2015

Todos Fracasos II

Estoy viendo mi reflejo en el espejo del ascensor, durante toda la noche he tenido la sensación
de estar despelucada, pero cuando me vi, me di cuenta que no es asi; estoy mareada como efecto de las tres cervezas que tome, lo que me genera una experiencia extraña cuando me veo a mi misma, veo a mi lado a un señor mayor, esta casi calvo, su cabello es gris y esta de saco y corbata como si fuera a su oficina. Tiene una argolla en el dedo, esta casado, tiene tres hijos, lo sé porque conozco a uno de ellos, al menor. Su apartamento esta en el piso 13 (¿un mal presagio?), se da vuelta y me besa el hombro, me pica su bigote mal cuidado, apesta a alcohol y tabaco.

Se abren las puertas del ascensor, no hay nadie en el pasillo, he venido un par de veces, pero esta vez es diferente, tengo algo de culpa, tal vez no debí venir, pero, ya es tarde él cierra la puerta y pone seguro... no tengo escapatoria.

Me besa apoyándome contra la puerta, yo busco relajarme teniendo un dialogo interno en donde justifico que nadie se va a enterar. Con sus manos desabotona mi jean, pongo una mano en su pecho, lo aparto un poco y digo:

-vamos al cuarto-

Me toma de la mano, me lleva a su cama matrimonial. Tomo asiento en un sofá que esta en la habitación, me quito mis botas y el pantalón, me pongo de pie y dejo mi blusita en el suelo, junto con mi bra y mi tanga, enseguida busco la cama y me acuesto en ella; abro mis piernas y con dos dedos froto mi clítoris ligeramente, él se arrodilla a los pies de la cama y acerca su boca a mi coño, su bigote me hace cosquilla lo que hace me estremezca un poco como tratando de huir.

Su lengua toca mi clítoris, lo acaricia gentilmente, saborea mis fluidos que ya inundan mi coñito, sin prisa me da placer, me doy cuenta que quiere hacerme sentir bien, a continuación se pone de pie, se coloca un condón, abro más mis piernas para recibirlo, él se tumba sobre mi, me penetra una vez, dos veces, la culpa se va quiero que me penetre toda la noche... lo mete una tercera vez, gime, se estremece y se detiene.

Nooo, no puede ser lo que me estoy imaginando, no en este momento, maldita sea.

Lo saco, y se acostó a mi lado, vi el condón lleno de semen. Después se levanto y se fue al baño; mientras con mi dedo intente seguir, comencé a masturbarme, pero era tanta mi frustración que no sirvió de nada. Maldita sea, volví a pensar.

Pasaron alrededor de diez minutos y no salia del baño, fueron diez minutos eternos y aburridos en donde mi frustración me consumió. Se abrió la puerta, y salio él con una erección y un nuevo condón. Me entusiasme: "tal vez estaba ansioso, ya se habrá relajado, bueno no importa ahora si que me demuestre lo que saber hacer".

Me tomo por los tobillos, puso mis piernas en sus hombros, busco mi vagina y me penetro, esta vez lentamente, frote mi clítoris con mis dedos, él se entusiasmo, acelero el ritmo, me penetro con fuerza, luego lo volvio a hacer, y de nuevo, y de nuevo, y una ultima vez que lo llevo de nuevo a estremecerse, lo saco y se acostó a mi lado.

Maldita sea ¡¡ íbamos bien, mejor me habría quedado en mi casa.

Pasaron unos cinco minutos en silencio, no nos miramos, no hicimos nada. Decidí tomar la iniciativa esta vez, tome su pene que estaba con una erección a medias, lo masturbe lentamente, mi idea consistía en lograr la erección completa y ponerle otro condón, hacerme encima de él, cabalgarlo y buscar egoistamente mi orgasmo... almenos uno.

Lo hice suavemente, luego con mas intensidad, busque el condón, y mientras hice eso sentí un liquido caliente en mi mano.

Qué mierda es esto¡¡ no puede ser, maldita sea me rindo, perdí mi puto tiempo.

No dije nada, ya todo estaba dicho, fui al baño, me lave las manos, luego me vestí dispuesta a irme, o, huir, si creo que huir es la palabra más adecuada, nunca había estado tan frustrada.

-Mira... ehh ... te pido un taxi- me dio un billete de 50. Abrí mis ojos llenos de ira. Él se intimido.

Tuve la dulce fantasía de estrangularlo.


viernes, 6 de noviembre de 2015

Diario Libidinoso IV: Seducida por el lado oscuro de la fuerza


(31-10-2015)


Soy una enfermera, no, soy una enfermera sexy, con estetoscopio colgado al cuello, con él no puedo escuchar el corazón, es de plástico, tal ves podría romper alguno, o aún mejor atar las manos de alguien. No estoy buscando corazones fracturados, más bien quiero la cercanía de uno cálido y que acelere con mi presencia.

Me invitaron una fiesta de Halloween, es algo que desde hace años me encanta, me divierte; solo conozco a uno de los anfitriones de la fiesta, que se decidió por hacerla en su propia casa, no es muy grande, pero fácilmente hay alrededor de cincuenta personas. Llegue a la fiesta casi a las 10:00 pm, sonaba música electrónica que podía escucharse hasta la esquina de la cuadra, hay luces, muchas lamparas de calabazas que dan un tono naranja tenue, y rayos de luz azul que proyectan estrellas en las paredes.

Lleve un vestidito corto que apenas tapa mi cola, blanco con franjas rojas en los bordes y con una cruz roja en el pecho, un pequeño gorrito de enfermera, el estetoscopio, y por diversión no me puse ropa interior. Tome un vaso de cerveza que me ofreció un hombre lobo tan solo al entrar a la sala, todos estaban bailando, pude ver a Tarzan, un pitufo, a Naruto, a Thor, entre otros.

Me integre rápidamente al baile, con el vaso en la mano seguí el ritmo de la música, Dracula se me acerco por mi espalda, puso una mano en mi cintura y se adapto a mi ritmo, jugando en ocasiones a clavar sus colmillos en mi cuello, lo que me pareció divertido, grite como pidiendo auxilio, él rió. A mi costado esta una conejita de Playboy, rubia, llama la atención de todos con sus movimientos sensuales y su voluptuosidad; a lo lejos un gladiador negro, su cuerpo lleno de aceite, él es que tendrá la mejor noche de todos los que estamos reunidos, todas se derriten por él, pensé.

Una luz roja se poso en mi hombro y un zumbido familiar casi arquetipico hizo eco en mi oído, me di vuelta y me sorprendí ver a Darth Vader con su brillante espada de láser, me cubrió con su capa; tenia una mascara que tenia todos los sonidos del personaje, su respiración y distorsionaba su voz de una manera que me entusiasmo.

-Yo quiero...- dije y le quite la mascara, me la puse, me di cuenta lo difícil que era ver con eso puesto.

Lo mire, era bastante alto, 1.90 como mínimo, y con un rostro tan juvenil que sentí algo de pena, es un niño, pensé.

-Devuélveme la mascara, no eres digna- exigió con un tono de sarcasmo machista.

-Puedo sentir tu ira... niño-

-Más bien contento de ver una enfermera sexy-

-La fuerza es débil en ti... niño-

Me tomo entre sus brazos invitándome a bailar un ritmo más lento, haciendo frotar nuestros cuerpos, sus manos bajaron y... me tocaron, primero mi abdomen al que dedico un buen tiempo, el volumen de la música se incremento, la gente estaba más animada, no entendí la razón, me quite la mascara, y si que las personas formaron un circulo.

-Ven, miremos qué pasa- dijo mi acompañante, me tomo de la mano y me halo hacia el grupo.

Nos abrimos paso, y era una escena digna de cualquier película porno, la conejita cabalgando al gladiador negro, que afortunada era ella, y mientras pensaba eso mi acompañante subió un poco mi vestido, y puso su mano en mi coñito; no dije nada, no hice nada, él entendió que podía continuar, entonces froto mi vagina suavemente, todo facilitado por una humedad que tenia casi desde que llegue a la fiesta.

Cuando me llevo al segundo piso, me percate que en varios de los cuartos ya habían parejas follando, creo que sucede mucho en Halloween, y en fiestas de esta clase; cuando entramos en un pequeño cuarto, había una pequeña cama y no tenia luz, de modo que la única luz era el rojo de su espada que apenas si permitía hacer algunas distinciones, entonces entendí por qué todas las puertas las habían dejado abiertas.

Él me tomo del brazo y me llevo a la cama, me tomo del cuello obligándome a ponerme en cuatro, subió mi disfraz un poco, se arrodillo en el suelo al borde de la cama; enseguida con dos dedos estimulo ligeramente mi clítoris, luego percibí su lengua que se deslizo por la mayor cantidad de mi superficie vaginal posible, gemí, me fascino la sensación, pues tuvo toda la paciencia del mundo, no parecía cansarse, su lengua jugaba y jugaba.

A continuación un dedo en mi culo, que se abría paso lentamente pero con constancia, su lengua no se detenía, enseguida su dedo entro casi todo, luego metió un segundo dedo, comenzando ha hacer algunos movimientos circulares, después sus dedos salina y entraban; se puso de pie, estaba esperando su verga, pero sentí algo diferente que entraba en mi ano, mire por encima de mi hombro y vi que me estaba metiendo su espada láser, brillante y cálida.

-No soy un niño- dijo, y lo metía y sacaba.

Se acerco y con la otra mano comenzó a meter sus dedos en mi vagina, logrando rápidamente que me viniera... me desplome como si el orgasmo fuera un golpe, mi amante saco la espada y sus dedos, se puso de pie colocándose un condón con una prisa que me hizo entender que temía que yo no tuviera más energías o deseo.

-No he acabado- y se hizo encima de mi, metiendo su pene de un empujón en mi culo, se dejo caer sobre mi, lo metió hasta el fondo, mordió mi oreja, y se aferro a mi.

Sus movimientos se hicieron bruscos, agresivos como queriendo demostrar que era un hombre y no un niño, grite, dolía, ardía, sentía placer, me encantaba lo que me estaba haciendo; su capa me cubría lo que hacia que se acumulara nuestro calor, sudábamos, me movía como desesperada bajo su peso.

-Pontela... y... - tome la mascara con mi mano, se la mostré, él la tomo y se la puso. Se escapo de mi una pequeña risita, por la escena un tanto graciosa.

Él lo tomo como burla, se puso de pie, me puso en cuatro, y con fuerza siguió penetrándome, duro, fuerte, como queriéndome lastimar y dejar una marca, para nunca olvidarle.

Lo permití.

Lleve mis dedos a mi boca, los humedecí y luego los puse en mi clítoris, busque un nuevo orgasmo, mientras mi amante tomo un pequeño respiro y retomo buscando terminar. Grite mas, gemí...y me vine, casi al tiempo él saco su pene, se quito el condón y se vino en mi espalda.

Mi amante entro al baño y boto el condón, se fue de la habitación y desapareció, no lo volví a ver; yo me quede un rato más en esa cama, tratando de decidir si irme a casa o bajar y seguir en la fiesta.

Decidí quedarme. Me tarde en bajar, me tome mi tiempo para relajarme y limpiarme con una toalla del baño.

Me encontré al fin con mi amigo cuando baje de nuevo al primer piso, me dio la bienvenida y fue como empezar la fiesta de cero, me divertí, tome y baile. Horas mas tarde estábamos en su habitación, follando después de que la fiesta había terminado y que la mayoría de personas se había ido, usualmente cuando nos vemos le gusta el anal, y esta noche él lo deseaba, esperaba la hora de poderme dar por mi culito, sin embargo tuve que decirle:

-no, por atrás no- cuando vi su intención, hice un gesto con la mano para ser clara.

-¿en serio?-

-Si, enserio, hoy no quiero- pensé en el niño Vader... sí, definitivamente había ira en él.


lunes, 2 de noviembre de 2015

No 28. Noche sin limites

Seguí bebiendo, no tenia prisa de llegar a casa, en todo caso estaba solo a un par de cuadras de mi apto, estaba por así decirlo muy complacida, relajada, deshinibida después de haber bajado del segundo piso con Gustavo; lo vi pasar un par de veces, pero estaba más concentrado en conversar temas del bar, en mi caso estaba sentada con un grupo de tres hombres, en un principio su grupo era más numeroso, pero la noche, el dinero y el alcohol habían hecho que solo ellos tres siguieran en el bar.

Ellos hablaban, y me hablaban de temas, que no comprendí en un principio, mi mente estaba más atenta a ver las miradas del bar, y me preguntaba si se dieron cuenta de mis acciones libidinosas en el segundo piso. Tal ves nos habrían escuchado en esos pocos segundos en que la música se detuvo, tal vez las canciones no sonaban tan alto como para cubrir mis gemidos y el rechinar de la mesa.

Creí entender que eran estudiantes de la Javeriana o de la Piloto, estaban en un momento de euforia que me contagio, y que logro que riera a carcajadas de todos sus absurdos comentarios.

Me había acomodado en un rincón, en un sillón bastante cómodo, además tenia la virtud de ser un punto estratégico, podía ver todo el interior del bar, y una ventana a mi costado me permitía ver hacia las frías calles bogotanas de la madrugada, casi las 2:00 am había calculado mentalmente. Compartía el sillón con un muchacho moreno, con acento de la costa, que tenia una camiseta negra con el logo de Judas Priest, a su lado alguien al quien llamaban "el paisa" que tenia una barba abundante y descuidada y, frente a mi un hombre de cabello muy largo y rizado, podría pasar como el guitarrista de Pantera.

El que estaba a mi lado según pasaban los tragos y los minutos se acercaba cada vez más y más, hasta que puso su brazo alrededor de mi cintura. Me gustaba aveces ser el centro de atención.

-¿qué me le estaban haciendo arriba?- pregunto el paisa sin ocultar su ironía.

-No, nada en absoluto- todos rieron, y yo reí también

Al darme cuenta que algo sospechaban o que tenia algunas certezas, decidí no complicarme y relajarme con la situación, el alcohol también ayudaba.

-Pero muéstrenos alguito- dijo el de cabellera larga, retándome.

Me encontraba tan deshinibida que abrí mi blusita para mostrarles mis senos.

-¿te las dejas tocar?- pregunto el que estaba a mi lado.

No respondí nada, pero no me cubrí. Ese gesto lo entendieron como una afirmación, entonces el costeño puso su mano en mis senos para frotarlos, los otros dos lo imitaron. La forma como me tocaban y apretaban mis pezones me llevo de nuevo a un punto de placer exquisito.

-ya debe estar toda mojada-

-voy a revisar y les digo- el costeño abrió mi jean con una mano, y metió dos dedos para explorar superficialmente mi coñito.-ufff esta empapada-, froto sus dedos contra mi clítoris, palpo mi humedad, saco la mano y puso los dedos en mi boca, lamí sus dedos, luego los puso en la suya.

El paisa presiono al costeño para cambiar de lugares -me toca a mi, ya usted disfruto mucho- entonces el costeño se levanto para ir al baño, el paisa se acerco, apretó mis pezones y me los mordió sutilmente, con su mano busco la humedad de mi vagina, éste metió dos dedos y penetro mi vagina hasta donde sus dedos llegaron; a continuación sentí un enorme calor por todo mi cuerpo, un calor húmedo y sofocante que me impulsaba a quitarme toda la ropa... pero no lo hice.

El de cabello largo se puso de pie, quito al paisa, tomo mi mano y me hizo levantar, entonces el se hizo camino para acomodarse en el rincón, invitándome a sentarme de nuevo, después el paisa se hizo a mi lado, y el costeño cuando regreso se hizo al frente; el de cabello largo comenzó a pellizcar uno de mis pezones, y con dos dedos de la otra mano bajo a estimular sutilmente mi clítoris, el paisa mordía mi otro pezón y me penetraba con dos dedos, mientras el costeño nos tapaba, después cambiaron de nuevo con el paisa.

Por encima del hombro del costeño fije mi vista en la barra, ahí estaba Gustavo mirando a la distancia haciéndome una señal con su mano, levantando el pulgar; sonreí, cerré mis ojos y lleve mi cabeza hacia atrás para apoyarla en el pecho del de cabellera larga.

No había vergüenza, o pudor, o incluso miedo, la explosión de sensaciones me llevaba más allá de esas simples cosas, lo entendí como una experiencia placentera. Pero todo eso fue interrumpido cuando tuve la certeza que estaba a punto de tener un orgasmo, casi por instinto me resistí, trate de incorporarme pero varias manos me lo impidieron; el costeño metía y sacaba sus dedos de mi coño intensamente, como tocando todo mi interior y después lo sacaba y lo metía de nuevo, el de cabello largo tomo dos dedos y froto mi clítoris cada vez más rápido. No se detuvieron pese a mis intentos, continuaron... di una patada a la mesa desde debajo, las latas de cerveza y unos vasos de cristal cayeron al suelo derramando el alcohol, la mitad vino a dar en el jean del paisa, y el resto se perdió en la madera, mi espalda se arqueo, mis gemidos salieron pero taparon mi boca, mi mano golpeo la ventana una par de veces, la otra se agarro del cabello del paisa.

Tarde en incorporarme, en parte por la intensidad del orgasmo y en parte por temor de tener demasiados ojos encima. Pero no sucedió, la música estaba tan alta que pocos desviaron su atención de sus temas personales,y los pocos que lo hicieron rápidamente regresaron a sus asuntos.

-me quiero ir- le dije al costeño al oído, al tiempo que puse mi mano en su cabello.

Él se acerco al paisa y le dijo algo que no pude entender, enseguida se levanto y fue a la barra, cuando regreso venia con una cajita de aguardiente.

-listo vámonos pues- dijo euforicamente. Me puse de pie y me apoye en uno de ellos.

Hacia bastante frío, tal vez era mi calor interno y el alcohol que hacían que estuviera cómoda sin ponerme una chaqueta, creo que debían ser cerca de las 3:00 am. Me llevaron caminando por la calle 45, pasamos la Av caracas, en un par de cuadras doblamos a la derecha hasta encontrar un edificio no muy alto, y entramos, nos recibió un vigilante que estaba ya en sus 60´s, con pelo canoso y una ruana gruesa, se saludaron entre todos como viejos amigos. No había ascensor, pero afortunadamente solo había que ir hasta el tercer piso.

Entramos a un pequeño aparta-estudio, con una sala y una cama, al entrar no dude en quitarme la ropa de inmediato, dejándola casi a la entrada, y sin que nadie me guiara fui a la cama, acostándome de medio lado, sin decir una sola palabra.

-Es mi cama, entonces voy de primeras- dijo el paisa, que se acerco a mi, abrió la cajita de aguardiente, me tomo del cabello obligándome a mirarlo hacia arriba y la vació en mi garganta; empezó a sonar música, reconocí que era Soda Estereo, dejo sus pantalones en el suelo y metió su pene ya erecto en mi boca, ¿han tenido esa interesante sensación después de tomar mucho alcohol y después comer algo?, eso se acerca un poco a mi sensación cuando su pene entro en mi boca, me encanto y la disfrute centímetro a centímetro.

-Sin venirse encima todavía, ¿no?- protesto el de cabellera larga.

-Si, todo bien- respondió el paisa, -al final la bukkakiamos-

Tomo un condón y se lo puso, yo me acomode en el centro de la cama dejando mis piernas abiertas, enseguida el paisa se hizo encima y sin perder tiempo me penetro, con fuerza.

-Te voy a dar lo que andaba buscando putica- susurro en mi oído, y sus embestidas apocaban incluso la música que estaba a medio volumen. Mire a mi costado nuestras sombras en a pared, me entregue a él y a los que quisiera hacerme.

No tarde en tener otro orgasmo, y rasguñe su espalda sin consideración.

A continuación vino el costeño, ya desnudo y con un condón puesto, me puso en cuatro al borde de la cama mientras él permaneció de pie, con facilidad penetro mi vagina, primero suavemente y lento, luego con intensidad llegando hasta el fondo como usando todas sus energías, me dio un par de nalgadas que debieron sonar hasta el primer piso, y el choque sonoro de pelvis contra mis nalgas se hacia cada vez más pornográfico.

Se vino, lo sentí en como enterraba sus uñas en mis nalgas. Yo me vine y todos lo evidenciaron cuando caí desplomada en la cama luego de un largo gemido.

El de cabellera larga se acerco sin dejarme descansar, aparto al costeño, me dio la vuelta y puso mis piernas en sus hombros, lo metió sin ningún preliminar y con una intensidad que hasta ahora estaba controlada; tomo mis tobillos he hizo mis piernas aun lado, se tumbo sobre mi, buscando una penetración más intensa, puse mis manos en sus nalgas y lo guié para que incrementara su ritmo, y así lo hizo, en menos de un minuto sus embestidas se incrementaron y percibí la tensión en sus nalgas, que apreté mientras él eyaculaba.

El paisa tomo mi mano y me llevo a la sala, me hizo arrodillar, el de cabellera larga se quito el condón y escurrió su semen en mi cara, el costeño y el paisa se masturbaban, enseguida sentí que el paisa me me bañaba la cara con tres chorritos, los disfrute, sentirlo en mi piel en mi cara, dos minutos después el costeño me dio dos chorritos mas de su semen.

Los mire y, sonreí.

Una sed casi dolorosa me despertó, la luz del día no era muy brillante, por lo que imagine que deberían ser cerca de las 4:00 pm, no lo verifique, la cabeza me daba vueltas en una espiral psicodelica, o por lo menos fue la palabra que en ese momento tuvo mayor eco en mi; también moría de hambre, intente moverme pero había un brazo que me pareció pesaba lo mismo que un toro sujetándome por el abdomen, hice un esfuerzo y lo puse a un lado, vi sobre mi pecho tres condones usados, los deje caer al suelo cuando me gire al borde de la cama.

Cuando logre sentarme pude darme cuenta del dolor intenso en mi cabeza, pero la sed era más dolorosa, me puse de pie, fui al baño y tome agua del lavamanos. Nunca había tomado un agua de lavamanos tan gloriosa como esa, vi mi reflejo en el espejo, esperaba verme mas despeinada, pensé. Al salir del baño pude verlos a todos dormidos, el costeño era el único que estaba en la cama, los otros, inconscientes estaban en el suelo apoyando sus cabezas en un par de cojines del sofá.

El olor a semen y sexo taponaba pesadamente mi nariz, necesitaba salir y respirar, de repente el apto se me hizo extremadamente pequeño, levante mi ropa del suelo, con prisa salí, sin darme casi cuenta que no me había vestido. Me puse mi ropa en el pasillo, baje por las escaleras, y salí, me alegraba poder respirar.

Ahora tenia que tomar algo, comer algo y descansar en mi propia cama... cómo anhelaba mi cama.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Todos Fracasos I

Tenia que hacer un trabajo importante, me encontraba cómoda ya que era un trabajo individual, eso me permitía manejar mis tiempos, así entonces decidí dedicar el sábado para hacer un mapa conceptual en el cual tendría que hacer la distinción entre el enfoque conductual y el psicoanalítico. No era un trabajo sencillo y mucho menos estimulante, pero hice mi mejor esfuerzo en la biblioteca del barrio el Restrepo, la cual era una biblioteca pequeña y agradable, se había convertido en un espacio de estudio que me era útil por la cercanía al trabajo.

Los conductistas desde un principio me parecieron aburridos y mecánicos, me causo mucha gracia que toda una teoría para comportamiento humano se basara en experimentos con ratas; por otro lado Freud lo vi complicado, poco útil y hacia perder mi interés entre más leía.

Escribí notas e ideas en mi cuaderno, me tome a pecho el trabajo, tal vez por miedo a la profesora o tal vez como un reto personal, me concentre de tal manera que había olvidado algo importante:

-Hola Pilar, ¿cómo estas?- dijo un muchacho, no lo reconocí, tomo asiento frente a mi a modo despreocupado.

-Hola- respondí por cortesía, me sorprendió que conocía mi nombre, pero estaba segura que era la primera vez que hablábamos.

Baje la mirada y la clave en mi cuaderno, estaba tensa y desconcertada, y no encontré una mejor manera de disimularlo que ser cortante, algunos dirían que grosera y antipática. Él no se movió, me dio espacio y se mostró tranquilo.

-Te vez más joven en persona- cuando termino de hablar algo hizo click en mi, me sonroje apenada por haberlo olvidado.

En el transcurso de la semana por medio de MySpace.com había concertado una cita, y no podía creer que la había olvidado; quería ir a la biblioteca pero quería algo de diversión en la tarde-noche, por esa razón había aceptado en primer lugar su propuesta.

-Déjame terminar algo y ya te pongo atención- dije para aliviar mi tensión.

Su MySpace era algo particular, carecía de virtudes estéticas, como una hoja en blanco arrugada, fotos con un uniforme camuflado, y tenia entre sus favoritos perfiles de lo que parecían reconocidas actrices porno; lo que me llevo a pensar que podría pasar un rato divertido con él. No sabia con exactitud su ocupación actual, solo tenia la certeza que tres meses atrás termino su servicio militar; tal vez por eso conservaba el típico corte de cabello.

En la tarde fuimos a tomar un par de cervezas, en un lugar en donde la música nos obligaba a gritar para tener una conversación, o en este caso un intento de conversación, pues evidencie que no teníamos temas en común, pues sus intereses eran los carros, las motos y el fútbol; y no tengo nada en contra de esos temas, pero cuando es todo lo que hablan me aburro con facilidad.

Entonces eramos dos extraños que habían quedado, yo estaba aburrida y él aunque me miraba, mis senos especialmente se veía inseguro; todo hasta que por fin dijo algo interesante:

-Vivo cerca, ¿quieres ir a mi casa y la seguimos?- asentí, nada podría ser peor, pensé.

Al llegar a su casa todo fue peor, la cervezas lo pusieron sentimental, parecía que había sufrido una decepción recientemente.

-...yo la amaba, le llevaba flores al trabajo, a la U, la invitaba a almorzar casi todos los días, hacíamos el amor y yo me sentía que estaba en el cielo, todo era perfecto... qué niña tan hermosa, hasta mi mamá me dijo que le parecía una niña muy bonita y muy de su casa- lo mire, pero en mi cabeza estaba pensando en otras cosas.

-y ¿por qué terminaron?- preguntar eso fue un grave error, y me di cuenta al verle los ojos llenos de lagrimas. Mi libido llego a cero.

-...yo la llamaba por la mañana para saber cómo había amanecido, y cómo había llegado al trabajo, y dónde nos íbamos a ver... y en las noches la llamaba después de cada clase para que se sintiera apoyada y porque quería saber de ella... un día me empezó a colgar y dejaba apagado el teléfono y entonces...- quería decirle que se callara, que parecía una niña, que era obvio que nadie quisiera estar con él, que era un maldito intenso y aburrido, pero termine por decirle "uff que mal".

Me ofreció su cama para pasar la noche, La acepte. En el fondo tenia la esperanza que todo este padecimiento podía tener un final feliz.

-Esta bien, pero yo duermo desnuda- dije algo coqueta.

-Tranquila, ante todo soy un caballero, yo duermo en el sofa- vamos a ver hasta donde te llega ese respeto o miedo, pensé.

Me di la vuelta y lentamente me quite la ropa, con la intención de seducirlo; mis jeans quedaron en el suelo, la blusita la deje encima de la cama, enseguida me di vuelta y... no había nadie. Fruncí el ceño. Me acosté, dispuesta a todo, quería una noche de sexo loco. Nunca paso.

Al día siguiente quise irme lo más rápido posible, me vestí agilmente. Enseguida él se manifestó.

-¿Como durmió la princesita?- dijo con una sonrisa que me pareció exagerada.

Tuve la microfantasia de romperle la nariz.


martes, 27 de octubre de 2015

No 27. La Primera cita On-line

De nuevo estaba bien, ya los malos pensamientos se habían quedado guardados en recuerdos no presentes que me permitieron seguir mi vida con normalidad; las clases iban bien, el trabajo monótono y aburrido, pero necesario, además me permitía estar al día academicamente hablando.

Eran otras épocas, no tenia celular ni un Pc en mi casa, mis compañeras de semestre alardeaban de tener celular, lo cual me molestaba, no por envidia, sino por la vacuidad de sentirse más por algo material, sin embargo confieso que si tenia envidia de aquellos que tenían un computador e Internet en la casa, era otro mundo que me seducía, y por aquella razón la sala de Internet de la Universidad empezó a ser algo así como un espacio intimo y personal.

2:00 Pm


Era un viernes y había evitado ir a trabajar (follar con el jefe trae siempre ventajas muy útiles), entre a la sala de Internet, y pedí un Pc que estaba al fondo, buscando no ser molestada. Me senté, conecte mis audífonos y me los puse; hacia algunos días había abierto un perfil en MySpace.com, y usualmente varias de mis bandas favoritas subían sus canciones ahí, fue mi primera red social, y construí una pagina bien particular con una luna se sangre como fondo, lo que me trajo bastante popularidad ya que estéticamente llamaba mucho la atención. Como resultado recibía muchos comentarios y mensajes, de modo que empece a tener un circulo de amigos virtuales importante.

Entre al perfil de Deftones, y ponía "digital bath" una y otra vez, respondía varios comentarios, elogios a mi perfil y a un par de fotos que publique. Alguien sentó en el Pc de al lado, entonces sentí algo de vergüenza y abrí otras paginas disimulando que leía artículos relacionados con "Los enfoques de la Psicología".

Segui explorando MySpace, entrando en ls perfiles de otras bandas: Iron Maiden, Korn, Metallica, Marilyn Manson, entre otras. Luego fui por algunas bandas nacionales que compañeros de la U me habían recomendando revisar, y me agrado lo que escuche... Raiz, Injury y Koyi K Utho me agradaron. Luego explore perfiles de sitios y bares de rock en Bogotá, y les deje un par de comentarios a varios, felicitándolos y apoyándolos, entonces me di cuenta que algunos de esos perfiles me enviaron mensajes privados.

Comencé a chatear con un perfil de lo que me pareció era un bar de rock, Gustavo era el dueño del sitio, y aunque por las fotos no parecía muy grande, si se veía bastante acogedor... y lo mejor es que no estaba lejos de mi casa. Él empezó a seducirme con que me daría una botella de ron, ya que era viernes y quería tener un buen detalle conmigo.

Acepte ir.

7:00 Pm


Iba caminando por la carrera 7 rumbo hasta la calle 45, iba andando de manera descuidada sin prisa, con una sensación particular de plenitud, que imagine se dio por poder dedicarme un viernes; hasta el momento mis viernes los dedicaba a trabajar, y en la noche a algún encuentro sexual con alguno de mis amantes, sin embargo no salia mucho, tal vez por miedo o por una rígida discreción.

Cuando entre al lugar el olor del tabaco me recibió como un puñetazo en mi nariz, un sitio bastante oscuro pero agradable, entre hasta la barra mientras sonaba "Master of Puppets", y ahí estaba Gustavo que me recibió con un fuerte abrazo, su aliento era a aguardiente y sus brazos grandes me cubrieron.

-Como lo prometí te regalo una botella de lo que quieras, pero te la tomas conmigo. ¿qué se te antoja?- me indico una pequeña mesa junto a la barra.

-Bueno, esta bien, creo que me voy por una de Ron- me senté en una silla de madera que al principio me pareció incomoda.

-Tengo Santa Fe o Viejo de Caldas-

-ehh viejo de Caldas esta bien-

-¿con coca.cola?-

-porsupuesto-

Pedí una canción: "Fade", y luego pedí "3 Libras"... estaba encantada tomando y escuchando a todo volumen mis canciones favoritas.

9:00 Pm


Ya sentía a pleno los efectos del alcohol, había poco menos de media botella; el dueño del sitio delego sus funciones y se concentro en mi compañía, teniendo una conversación sobre rock, y pensé que nunca había hablado así con alguien y de un tema que para ese entonces conectaba tanto conmigo. Tuve un pensamiento, y es que tenia la seguridad que no quería pasar la noche sola, quería dejar ese sitio e ir a la cama con algún hombre, pero eso se quedo en mi mente.

-¿y el novio?- pregunto con una evidente interés

-no tengo novio, no ando para tener novio en este momento-

-si, así es mejor, y me conviene-

11:00 Pm


Nos estábamos besando, su barba mal cuidaba me hacia cosquillas, la botella ya estaba vacía, y él había traído una de aguardiente; beso mi cuello con pasión, cerré mis ojos y me deje llevar por un leve instante, pero una carcajada me trajo de vuelta e hice un gesto con mi mano para que se detuviera.

Gustavo se pudo de pie y hablo con uno de sus empleados, le dijo algo al oído, me hizo una seña con su dedo para que me acercara, entonces me levante y fui a su encuentro, me tambalee y casi me tropiezo, llegue a sus brazos y me apoye en él, pensé que iba a caer de lo mareada que estaba. Su empleado puso una cinta detrás de nosotros, de pared a pared impidiendo que alguien subiera al segundo piso, entonces subimos por las escaleras y llegamos a una pequeña habitación con cuatro mesas y una ventana que tenia vista a la calle.

Mi intención fue sentarme pero él no estaba de acuerdo, enseguida me tomo de la cintura y me apoyo contra una de las mesas, tomando la iniciativa besando mi cuello y espalda lentamente, lentamente subió mi blusita, puse mis manos en lo alto para que me la quitara, me dio vuelta y lamió mis senos, mordió levemente mis pezones que se endurecieron rápidamente.

A continuación me dio vuelta de nuevo, una mano acariciaba mis pezones y la otra bajo a mi abdomen, bajo luego al botón de mi jean que desabotono, luego más abajo y se dio cuenta de lo húmeda que estaba. Mi jean quedo en el suelo, mi anfitrión se arrodillo ante mi, y puso su moca en mi clítoris, que empezó a lamer como disfrutando de su sabor, mire al techo, sentía mucho placer y escuche que sonaba "Falling Away From Me".

Con mis dedos comencé a apretar mis pezones, y una ola de calor y excitación me lleno; mi amante se puso de pie, me tomo de la mano y me indico que me arrodillara, y así lo hice, su pene estaba muy duro, lo tome con mis manos para frotarlo lentamente, me di cuenta que creció más con mi tacto, lo metí en mi boca, lo lamí y chupe mientras seguí con movimientos intensos con mis manos.

Me desconecte del mundo, disfrutaba de esa verga como si no existiera nada mas, me aferre a ella, y sin pensar en nada mas recibí tres generosos chorritos de semen en mi cara.

Al ponerme de pie di un vistazo por la ventana, me sentía rara, pero me gustaba, pase mi mano por mi cabello para que no se untara del semen de mi cara, mi amante se acerco, percibí su piel, se había desnudado completamente.

-todavía no terminamos- me dijo en voz alta.

Me apoye en el marco de la ventana, su pene entro en mi vagina con facilidad, estaba demasiado húmeda, y sin esperar comenzó sus movimientos intensos, con fuerza, y le di libertad a mis gemidos con la tranquilidad que la música hacia que no se escucharan en el primer piso.

1:00 Am


Estaba totalmente borracha, el ron y el aguardiente fragmentaron mi consciencia y mataron mi sobriedad; cansada, y llena de placer miraba el techo, escuchaba la música y miraba el rostro de placer de mi amante, me pareció una locura estar así con alguien que había conocido por Internet.

Acostada en una de esas mesas de madera, con mis piernas apoyadas en los hombros de él, su verga entrando lentamente en mi ano, mi mirada fija en su rostro, y la de él fija en mi ano. Sin aviso previo lo metió hasta el fondo, grite, luego lo saco lentamente, y lo volvió a meter violentamente, grite con mas fuerza... dolor y placer me dominaron en ese instante, pero tal vez la situación o el alcohol hacían que el placer fuera el 80% y el dolor el 20%.

Estaba sonando "Sweet Emotion", y mi anfitrión acelero el ritmo y la fuerza, mis gritos lo activaron de tal manera que la mesita se tambaleaba, y mi cabeza golpeaba la pared.

Lo detuve.

-pásame toda la ropa- y la puse como un cojín.

Lo volvió a meter, con fuerza y grite más...y más, cada vez me daba con mayor fuerza, el dolor aumento a un 30%, y mis gritos eran constantes. La música se detuvo unos segundos, no me importo que mis gritos se escucharan en el primer piso; con mis dedos estimule mi clítoris, la música volvió a sonar y no tarde en tener dos orgasmos seguidos, intensos y húmedos que se llevaron mis fuerzas, y casi al tiempo mi amante sudoroso por el esfuerzo lleno mi culo con su semen.

1:30 Am


Baje por las escaleras apoyándome en la pared, tenia terror de caerme así que lo hice con mucha precaución, me senté en la misma mesa, el lugar aun estaba lleno y no me sentía capaz de llegar a mi apto; una mano se poso en mi brazo, y me tomo como si me estuvieran invitando a bailar, pero aquí no se baila, pensé. Me puse de pie y acepte la invitación, no reconocí su rostro y me dijo algo que no entendí.

Me senté en una mesa mas grande, habían varias personas que me hablaban, me saludaban, y yo solo dije un seco Hola. La euforia había pasado.