lunes, 16 de noviembre de 2015

Sexo en la ducha

Cuando hablo con personas sobre sus fantasías en el plano sexual, o sobre las preferencias a la hora de tener algún encuentro intimo, ya sea casual o con la pareja estable, el sexo en la ducha resulta ser algo recurrente en el imaginario de muchas personas; hombres y mujeres comparten que la idea de la desnudez, el agua, la humedad hacen parte de una practica alterna a la cama, y que lleva a otras experiencia en donde los sentidos tienen experiencias diferentes.

Debo admitir que al principio la idea de tener sexo en la ducha no llamaba mi atención, pues lo consideraba poco practico, incomodo y que me parecía una perdida de tiempo. Varios de mis amantes siempre me hablaban de que querían follarme en la ducha, y yo respondía con gestos de indiferencia; no le veía sentido, no entendía qué podía brindarme cambiar la cama por la ducha, mejor la comodidad de la cama a la incomodidad y el frió de una ducha. Sin embargo con el tiempo cambie de opinión...

Tendría alrededor de 19 años de edad cuando empece a frecuentar moteles en la ciudad de Bogotá, y cuando empece a viajar con cierta frecuencia a lugares cálidos de mi país. En los moteles (según donde vayas) puedes encontrarte con baños y duchas de lujo, que te llevan a pensar en la agradable sensación que debe generarte bañarte ahí; o si viajas a clima cálido con algún amante la ducha se vuelve un lugar deseado en varios momentos del día. Por lo que desde entonces me uní al club de los que les encanta tener sexo en la ducha.

En la actualidad es para mi una practica recurrente e indispensable en mi vida sexual.


Requisitos Para una Optima Experiencia 


  1. Una ducha lo suficientemente amplia: si la ducha es muy pequeña, el placer de la situación se disminuye, ya que las posibilidades de cambiar de poses es limitada. Si la ducha es lo bastante amplia es como si ya la imaginación deja de tener limites. En lo personal me gusta jugar a que se me cae el jabón... y eso necesita de una ducha un poco amplia.
  2. Relación Fuerza-Peso: resulta fundamental que exista una buena relación entre la fuerza del hombre y el peso de la mujer; hombres con poca fuerza con una mujer con un peso elevado hace que la experiencia se convierta en un trabajo, e impide que la situación fluya; por tal razón es fundamental que haya una buena relación... pues personalmente me encanta un hombre que pueda cargarme en la ducha.
  3. Flexibilidad: resulta siempre básica para cualquier practica fuera de la cama.
  4. Temperatura del agua: agua muy fría dificulta una erección, ademas que distrae demasiado... a no ser que estés en un clima muy cálido.
  5. Pulcritud: siempre va a ser fundamental la limpieza, un baño sucio siempre baja la libido a cualquiera.
  6. Desear el cuerpo del otro: si no hay una verdadera atracción física... esta no sera una buena practica.

Lo bueno


El cambio de contexto, estar fuera de lo habitual siempre resulta ser una experiencia que te genere sensaciones diferentes, resulta ser muy sensual la desnudez y el contacto con el agua, resulta ser la situación ideal para conocer completamente el cuerpo de tu pareja.

Enjabonarse mutuamente puede resultar una experiencia muy intima y placentera, en donde se le da a la piel una atención especial.

Lo no tan bueno


No todas las duchas son aptas para esta practica, y tampoco es algo para hacer con todas las personas; me he dado cuenta que cuando el cuerpo de mi amante no me atrae lo suficiente (así sea el mejor amante del mundo), esta resulta una practica poco placentera.

Lo mejor


Si la atracción física es muy fuerte, esta es de las mejores practicas que pueden compartir, la situación se da para jugar mucho, para tocarse y mirarse.

GuiaCereza.com

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lunes, 9 de noviembre de 2015

Todos Fracasos II

Estoy viendo mi reflejo en el espejo del ascensor, durante toda la noche he tenido la sensación
de estar despelucada, pero cuando me vi, me di cuenta que no es asi; estoy mareada como efecto de las tres cervezas que tome, lo que me genera una experiencia extraña cuando me veo a mi misma, veo a mi lado a un señor mayor, esta casi calvo, su cabello es gris y esta de saco y corbata como si fuera a su oficina. Tiene una argolla en el dedo, esta casado, tiene tres hijos, lo sé porque conozco a uno de ellos, al menor. Su apartamento esta en el piso 13 (¿un mal presagio?), se da vuelta y me besa el hombro, me pica su bigote mal cuidado, apesta a alcohol y tabaco.

Se abren las puertas del ascensor, no hay nadie en el pasillo, he venido un par de veces, pero esta vez es diferente, tengo algo de culpa, tal vez no debí venir, pero, ya es tarde él cierra la puerta y pone seguro... no tengo escapatoria.

Me besa apoyándome contra la puerta, yo busco relajarme teniendo un dialogo interno en donde justifico que nadie se va a enterar. Con sus manos desabotona mi jean, pongo una mano en su pecho, lo aparto un poco y digo:

-vamos al cuarto-

Me toma de la mano, me lleva a su cama matrimonial. Tomo asiento en un sofá que esta en la habitación, me quito mis botas y el pantalón, me pongo de pie y dejo mi blusita en el suelo, junto con mi bra y mi tanga, enseguida busco la cama y me acuesto en ella; abro mis piernas y con dos dedos froto mi clítoris ligeramente, él se arrodilla a los pies de la cama y acerca su boca a mi coño, su bigote me hace cosquilla lo que hace me estremezca un poco como tratando de huir.

Su lengua toca mi clítoris, lo acaricia gentilmente, saborea mis fluidos que ya inundan mi coñito, sin prisa me da placer, me doy cuenta que quiere hacerme sentir bien, a continuación se pone de pie, se coloca un condón, abro más mis piernas para recibirlo, él se tumba sobre mi, me penetra una vez, dos veces, la culpa se va quiero que me penetre toda la noche... lo mete una tercera vez, gime, se estremece y se detiene.

Nooo, no puede ser lo que me estoy imaginando, no en este momento, maldita sea.

Lo saco, y se acostó a mi lado, vi el condón lleno de semen. Después se levanto y se fue al baño; mientras con mi dedo intente seguir, comencé a masturbarme, pero era tanta mi frustración que no sirvió de nada. Maldita sea, volví a pensar.

Pasaron alrededor de diez minutos y no salia del baño, fueron diez minutos eternos y aburridos en donde mi frustración me consumió. Se abrió la puerta, y salio él con una erección y un nuevo condón. Me entusiasme: "tal vez estaba ansioso, ya se habrá relajado, bueno no importa ahora si que me demuestre lo que saber hacer".

Me tomo por los tobillos, puso mis piernas en sus hombros, busco mi vagina y me penetro, esta vez lentamente, frote mi clítoris con mis dedos, él se entusiasmo, acelero el ritmo, me penetro con fuerza, luego lo volvio a hacer, y de nuevo, y de nuevo, y una ultima vez que lo llevo de nuevo a estremecerse, lo saco y se acostó a mi lado.

Maldita sea ¡¡ íbamos bien, mejor me habría quedado en mi casa.

Pasaron unos cinco minutos en silencio, no nos miramos, no hicimos nada. Decidí tomar la iniciativa esta vez, tome su pene que estaba con una erección a medias, lo masturbe lentamente, mi idea consistía en lograr la erección completa y ponerle otro condón, hacerme encima de él, cabalgarlo y buscar egoistamente mi orgasmo... almenos uno.

Lo hice suavemente, luego con mas intensidad, busque el condón, y mientras hice eso sentí un liquido caliente en mi mano.

Qué mierda es esto¡¡ no puede ser, maldita sea me rindo, perdí mi puto tiempo.

No dije nada, ya todo estaba dicho, fui al baño, me lave las manos, luego me vestí dispuesta a irme, o, huir, si creo que huir es la palabra más adecuada, nunca había estado tan frustrada.

-Mira... ehh ... te pido un taxi- me dio un billete de 50. Abrí mis ojos llenos de ira. Él se intimido.

Tuve la dulce fantasía de estrangularlo.


viernes, 6 de noviembre de 2015

Diario Libidinoso IV: Seducida por el lado oscuro de la fuerza


(31-10-2015)


Soy una enfermera, no, soy una enfermera sexy, con estetoscopio colgado al cuello, con él no puedo escuchar el corazón, es de plástico, tal ves podría romper alguno, o aún mejor atar las manos de alguien. No estoy buscando corazones fracturados, más bien quiero la cercanía de uno cálido y que acelere con mi presencia.

Me invitaron una fiesta de Halloween, es algo que desde hace años me encanta, me divierte; solo conozco a uno de los anfitriones de la fiesta, que se decidió por hacerla en su propia casa, no es muy grande, pero fácilmente hay alrededor de cincuenta personas. Llegue a la fiesta casi a las 10:00 pm, sonaba música electrónica que podía escucharse hasta la esquina de la cuadra, hay luces, muchas lamparas de calabazas que dan un tono naranja tenue, y rayos de luz azul que proyectan estrellas en las paredes.

Lleve un vestidito corto que apenas tapa mi cola, blanco con franjas rojas en los bordes y con una cruz roja en el pecho, un pequeño gorrito de enfermera, el estetoscopio, y por diversión no me puse ropa interior. Tome un vaso de cerveza que me ofreció un hombre lobo tan solo al entrar a la sala, todos estaban bailando, pude ver a Tarzan, un pitufo, a Naruto, a Thor, entre otros.

Me integre rápidamente al baile, con el vaso en la mano seguí el ritmo de la música, Dracula se me acerco por mi espalda, puso una mano en mi cintura y se adapto a mi ritmo, jugando en ocasiones a clavar sus colmillos en mi cuello, lo que me pareció divertido, grite como pidiendo auxilio, él rió. A mi costado esta una conejita de Playboy, rubia, llama la atención de todos con sus movimientos sensuales y su voluptuosidad; a lo lejos un gladiador negro, su cuerpo lleno de aceite, él es que tendrá la mejor noche de todos los que estamos reunidos, todas se derriten por él, pensé.

Una luz roja se poso en mi hombro y un zumbido familiar casi arquetipico hizo eco en mi oído, me di vuelta y me sorprendí ver a Darth Vader con su brillante espada de láser, me cubrió con su capa; tenia una mascara que tenia todos los sonidos del personaje, su respiración y distorsionaba su voz de una manera que me entusiasmo.

-Yo quiero...- dije y le quite la mascara, me la puse, me di cuenta lo difícil que era ver con eso puesto.

Lo mire, era bastante alto, 1.90 como mínimo, y con un rostro tan juvenil que sentí algo de pena, es un niño, pensé.

-Devuélveme la mascara, no eres digna- exigió con un tono de sarcasmo machista.

-Puedo sentir tu ira... niño-

-Más bien contento de ver una enfermera sexy-

-La fuerza es débil en ti... niño-

Me tomo entre sus brazos invitándome a bailar un ritmo más lento, haciendo frotar nuestros cuerpos, sus manos bajaron y... me tocaron, primero mi abdomen al que dedico un buen tiempo, el volumen de la música se incremento, la gente estaba más animada, no entendí la razón, me quite la mascara, y si que las personas formaron un circulo.

-Ven, miremos qué pasa- dijo mi acompañante, me tomo de la mano y me halo hacia el grupo.

Nos abrimos paso, y era una escena digna de cualquier película porno, la conejita cabalgando al gladiador negro, que afortunada era ella, y mientras pensaba eso mi acompañante subió un poco mi vestido, y puso su mano en mi coñito; no dije nada, no hice nada, él entendió que podía continuar, entonces froto mi vagina suavemente, todo facilitado por una humedad que tenia casi desde que llegue a la fiesta.

Cuando me llevo al segundo piso, me percate que en varios de los cuartos ya habían parejas follando, creo que sucede mucho en Halloween, y en fiestas de esta clase; cuando entramos en un pequeño cuarto, había una pequeña cama y no tenia luz, de modo que la única luz era el rojo de su espada que apenas si permitía hacer algunas distinciones, entonces entendí por qué todas las puertas las habían dejado abiertas.

Él me tomo del brazo y me llevo a la cama, me tomo del cuello obligándome a ponerme en cuatro, subió mi disfraz un poco, se arrodillo en el suelo al borde de la cama; enseguida con dos dedos estimulo ligeramente mi clítoris, luego percibí su lengua que se deslizo por la mayor cantidad de mi superficie vaginal posible, gemí, me fascino la sensación, pues tuvo toda la paciencia del mundo, no parecía cansarse, su lengua jugaba y jugaba.

A continuación un dedo en mi culo, que se abría paso lentamente pero con constancia, su lengua no se detenía, enseguida su dedo entro casi todo, luego metió un segundo dedo, comenzando ha hacer algunos movimientos circulares, después sus dedos salina y entraban; se puso de pie, estaba esperando su verga, pero sentí algo diferente que entraba en mi ano, mire por encima de mi hombro y vi que me estaba metiendo su espada láser, brillante y cálida.

-No soy un niño- dijo, y lo metía y sacaba.

Se acerco y con la otra mano comenzó a meter sus dedos en mi vagina, logrando rápidamente que me viniera... me desplome como si el orgasmo fuera un golpe, mi amante saco la espada y sus dedos, se puso de pie colocándose un condón con una prisa que me hizo entender que temía que yo no tuviera más energías o deseo.

-No he acabado- y se hizo encima de mi, metiendo su pene de un empujón en mi culo, se dejo caer sobre mi, lo metió hasta el fondo, mordió mi oreja, y se aferro a mi.

Sus movimientos se hicieron bruscos, agresivos como queriendo demostrar que era un hombre y no un niño, grite, dolía, ardía, sentía placer, me encantaba lo que me estaba haciendo; su capa me cubría lo que hacia que se acumulara nuestro calor, sudábamos, me movía como desesperada bajo su peso.

-Pontela... y... - tome la mascara con mi mano, se la mostré, él la tomo y se la puso. Se escapo de mi una pequeña risita, por la escena un tanto graciosa.

Él lo tomo como burla, se puso de pie, me puso en cuatro, y con fuerza siguió penetrándome, duro, fuerte, como queriéndome lastimar y dejar una marca, para nunca olvidarle.

Lo permití.

Lleve mis dedos a mi boca, los humedecí y luego los puse en mi clítoris, busque un nuevo orgasmo, mientras mi amante tomo un pequeño respiro y retomo buscando terminar. Grite mas, gemí...y me vine, casi al tiempo él saco su pene, se quito el condón y se vino en mi espalda.

Mi amante entro al baño y boto el condón, se fue de la habitación y desapareció, no lo volví a ver; yo me quede un rato más en esa cama, tratando de decidir si irme a casa o bajar y seguir en la fiesta.

Decidí quedarme. Me tarde en bajar, me tome mi tiempo para relajarme y limpiarme con una toalla del baño.

Me encontré al fin con mi amigo cuando baje de nuevo al primer piso, me dio la bienvenida y fue como empezar la fiesta de cero, me divertí, tome y baile. Horas mas tarde estábamos en su habitación, follando después de que la fiesta había terminado y que la mayoría de personas se había ido, usualmente cuando nos vemos le gusta el anal, y esta noche él lo deseaba, esperaba la hora de poderme dar por mi culito, sin embargo tuve que decirle:

-no, por atrás no- cuando vi su intención, hice un gesto con la mano para ser clara.

-¿en serio?-

-Si, enserio, hoy no quiero- pensé en el niño Vader... sí, definitivamente había ira en él.


lunes, 2 de noviembre de 2015

No 28. Noche sin limites

Seguí bebiendo, no tenia prisa de llegar a casa, en todo caso estaba solo a un par de cuadras de mi apto, estaba por así decirlo muy complacida, relajada, deshinibida después de haber bajado del segundo piso con Gustavo; lo vi pasar un par de veces, pero estaba más concentrado en conversar temas del bar, en mi caso estaba sentada con un grupo de tres hombres, en un principio su grupo era más numeroso, pero la noche, el dinero y el alcohol habían hecho que solo ellos tres siguieran en el bar.

Ellos hablaban, y me hablaban de temas, que no comprendí en un principio, mi mente estaba más atenta a ver las miradas del bar, y me preguntaba si se dieron cuenta de mis acciones libidinosas en el segundo piso. Tal ves nos habrían escuchado en esos pocos segundos en que la música se detuvo, tal vez las canciones no sonaban tan alto como para cubrir mis gemidos y el rechinar de la mesa.

Creí entender que eran estudiantes de la Javeriana o de la Piloto, estaban en un momento de euforia que me contagio, y que logro que riera a carcajadas de todos sus absurdos comentarios.

Me había acomodado en un rincón, en un sillón bastante cómodo, además tenia la virtud de ser un punto estratégico, podía ver todo el interior del bar, y una ventana a mi costado me permitía ver hacia las frías calles bogotanas de la madrugada, casi las 2:00 am había calculado mentalmente. Compartía el sillón con un muchacho moreno, con acento de la costa, que tenia una camiseta negra con el logo de Judas Priest, a su lado alguien al quien llamaban "el paisa" que tenia una barba abundante y descuidada y, frente a mi un hombre de cabello muy largo y rizado, podría pasar como el guitarrista de Pantera.

El que estaba a mi lado según pasaban los tragos y los minutos se acercaba cada vez más y más, hasta que puso su brazo alrededor de mi cintura. Me gustaba aveces ser el centro de atención.

-¿qué me le estaban haciendo arriba?- pregunto el paisa sin ocultar su ironía.

-No, nada en absoluto- todos rieron, y yo reí también

Al darme cuenta que algo sospechaban o que tenia algunas certezas, decidí no complicarme y relajarme con la situación, el alcohol también ayudaba.

-Pero muéstrenos alguito- dijo el de cabellera larga, retándome.

Me encontraba tan deshinibida que abrí mi blusita para mostrarles mis senos.

-¿te las dejas tocar?- pregunto el que estaba a mi lado.

No respondí nada, pero no me cubrí. Ese gesto lo entendieron como una afirmación, entonces el costeño puso su mano en mis senos para frotarlos, los otros dos lo imitaron. La forma como me tocaban y apretaban mis pezones me llevo de nuevo a un punto de placer exquisito.

-ya debe estar toda mojada-

-voy a revisar y les digo- el costeño abrió mi jean con una mano, y metió dos dedos para explorar superficialmente mi coñito.-ufff esta empapada-, froto sus dedos contra mi clítoris, palpo mi humedad, saco la mano y puso los dedos en mi boca, lamí sus dedos, luego los puso en la suya.

El paisa presiono al costeño para cambiar de lugares -me toca a mi, ya usted disfruto mucho- entonces el costeño se levanto para ir al baño, el paisa se acerco, apretó mis pezones y me los mordió sutilmente, con su mano busco la humedad de mi vagina, éste metió dos dedos y penetro mi vagina hasta donde sus dedos llegaron; a continuación sentí un enorme calor por todo mi cuerpo, un calor húmedo y sofocante que me impulsaba a quitarme toda la ropa... pero no lo hice.

El de cabello largo se puso de pie, quito al paisa, tomo mi mano y me hizo levantar, entonces el se hizo camino para acomodarse en el rincón, invitándome a sentarme de nuevo, después el paisa se hizo a mi lado, y el costeño cuando regreso se hizo al frente; el de cabello largo comenzó a pellizcar uno de mis pezones, y con dos dedos de la otra mano bajo a estimular sutilmente mi clítoris, el paisa mordía mi otro pezón y me penetraba con dos dedos, mientras el costeño nos tapaba, después cambiaron de nuevo con el paisa.

Por encima del hombro del costeño fije mi vista en la barra, ahí estaba Gustavo mirando a la distancia haciéndome una señal con su mano, levantando el pulgar; sonreí, cerré mis ojos y lleve mi cabeza hacia atrás para apoyarla en el pecho del de cabellera larga.

No había vergüenza, o pudor, o incluso miedo, la explosión de sensaciones me llevaba más allá de esas simples cosas, lo entendí como una experiencia placentera. Pero todo eso fue interrumpido cuando tuve la certeza que estaba a punto de tener un orgasmo, casi por instinto me resistí, trate de incorporarme pero varias manos me lo impidieron; el costeño metía y sacaba sus dedos de mi coño intensamente, como tocando todo mi interior y después lo sacaba y lo metía de nuevo, el de cabello largo tomo dos dedos y froto mi clítoris cada vez más rápido. No se detuvieron pese a mis intentos, continuaron... di una patada a la mesa desde debajo, las latas de cerveza y unos vasos de cristal cayeron al suelo derramando el alcohol, la mitad vino a dar en el jean del paisa, y el resto se perdió en la madera, mi espalda se arqueo, mis gemidos salieron pero taparon mi boca, mi mano golpeo la ventana una par de veces, la otra se agarro del cabello del paisa.

Tarde en incorporarme, en parte por la intensidad del orgasmo y en parte por temor de tener demasiados ojos encima. Pero no sucedió, la música estaba tan alta que pocos desviaron su atención de sus temas personales,y los pocos que lo hicieron rápidamente regresaron a sus asuntos.

-me quiero ir- le dije al costeño al oído, al tiempo que puse mi mano en su cabello.

Él se acerco al paisa y le dijo algo que no pude entender, enseguida se levanto y fue a la barra, cuando regreso venia con una cajita de aguardiente.

-listo vámonos pues- dijo euforicamente. Me puse de pie y me apoye en uno de ellos.

Hacia bastante frío, tal vez era mi calor interno y el alcohol que hacían que estuviera cómoda sin ponerme una chaqueta, creo que debían ser cerca de las 3:00 am. Me llevaron caminando por la calle 45, pasamos la Av caracas, en un par de cuadras doblamos a la derecha hasta encontrar un edificio no muy alto, y entramos, nos recibió un vigilante que estaba ya en sus 60´s, con pelo canoso y una ruana gruesa, se saludaron entre todos como viejos amigos. No había ascensor, pero afortunadamente solo había que ir hasta el tercer piso.

Entramos a un pequeño aparta-estudio, con una sala y una cama, al entrar no dude en quitarme la ropa de inmediato, dejándola casi a la entrada, y sin que nadie me guiara fui a la cama, acostándome de medio lado, sin decir una sola palabra.

-Es mi cama, entonces voy de primeras- dijo el paisa, que se acerco a mi, abrió la cajita de aguardiente, me tomo del cabello obligándome a mirarlo hacia arriba y la vació en mi garganta; empezó a sonar música, reconocí que era Soda Estereo, dejo sus pantalones en el suelo y metió su pene ya erecto en mi boca, ¿han tenido esa interesante sensación después de tomar mucho alcohol y después comer algo?, eso se acerca un poco a mi sensación cuando su pene entro en mi boca, me encanto y la disfrute centímetro a centímetro.

-Sin venirse encima todavía, ¿no?- protesto el de cabellera larga.

-Si, todo bien- respondió el paisa, -al final la bukkakiamos-

Tomo un condón y se lo puso, yo me acomode en el centro de la cama dejando mis piernas abiertas, enseguida el paisa se hizo encima y sin perder tiempo me penetro, con fuerza.

-Te voy a dar lo que andaba buscando putica- susurro en mi oído, y sus embestidas apocaban incluso la música que estaba a medio volumen. Mire a mi costado nuestras sombras en a pared, me entregue a él y a los que quisiera hacerme.

No tarde en tener otro orgasmo, y rasguñe su espalda sin consideración.

A continuación vino el costeño, ya desnudo y con un condón puesto, me puso en cuatro al borde de la cama mientras él permaneció de pie, con facilidad penetro mi vagina, primero suavemente y lento, luego con intensidad llegando hasta el fondo como usando todas sus energías, me dio un par de nalgadas que debieron sonar hasta el primer piso, y el choque sonoro de pelvis contra mis nalgas se hacia cada vez más pornográfico.

Se vino, lo sentí en como enterraba sus uñas en mis nalgas. Yo me vine y todos lo evidenciaron cuando caí desplomada en la cama luego de un largo gemido.

El de cabellera larga se acerco sin dejarme descansar, aparto al costeño, me dio la vuelta y puso mis piernas en sus hombros, lo metió sin ningún preliminar y con una intensidad que hasta ahora estaba controlada; tomo mis tobillos he hizo mis piernas aun lado, se tumbo sobre mi, buscando una penetración más intensa, puse mis manos en sus nalgas y lo guié para que incrementara su ritmo, y así lo hizo, en menos de un minuto sus embestidas se incrementaron y percibí la tensión en sus nalgas, que apreté mientras él eyaculaba.

El paisa tomo mi mano y me llevo a la sala, me hizo arrodillar, el de cabellera larga se quito el condón y escurrió su semen en mi cara, el costeño y el paisa se masturbaban, enseguida sentí que el paisa me me bañaba la cara con tres chorritos, los disfrute, sentirlo en mi piel en mi cara, dos minutos después el costeño me dio dos chorritos mas de su semen.

Los mire y, sonreí.

Una sed casi dolorosa me despertó, la luz del día no era muy brillante, por lo que imagine que deberían ser cerca de las 4:00 pm, no lo verifique, la cabeza me daba vueltas en una espiral psicodelica, o por lo menos fue la palabra que en ese momento tuvo mayor eco en mi; también moría de hambre, intente moverme pero había un brazo que me pareció pesaba lo mismo que un toro sujetándome por el abdomen, hice un esfuerzo y lo puse a un lado, vi sobre mi pecho tres condones usados, los deje caer al suelo cuando me gire al borde de la cama.

Cuando logre sentarme pude darme cuenta del dolor intenso en mi cabeza, pero la sed era más dolorosa, me puse de pie, fui al baño y tome agua del lavamanos. Nunca había tomado un agua de lavamanos tan gloriosa como esa, vi mi reflejo en el espejo, esperaba verme mas despeinada, pensé. Al salir del baño pude verlos a todos dormidos, el costeño era el único que estaba en la cama, los otros, inconscientes estaban en el suelo apoyando sus cabezas en un par de cojines del sofá.

El olor a semen y sexo taponaba pesadamente mi nariz, necesitaba salir y respirar, de repente el apto se me hizo extremadamente pequeño, levante mi ropa del suelo, con prisa salí, sin darme casi cuenta que no me había vestido. Me puse mi ropa en el pasillo, baje por las escaleras, y salí, me alegraba poder respirar.

Ahora tenia que tomar algo, comer algo y descansar en mi propia cama... cómo anhelaba mi cama.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Todos Fracasos I

Tenia que hacer un trabajo importante, me encontraba cómoda ya que era un trabajo individual, eso me permitía manejar mis tiempos, así entonces decidí dedicar el sábado para hacer un mapa conceptual en el cual tendría que hacer la distinción entre el enfoque conductual y el psicoanalítico. No era un trabajo sencillo y mucho menos estimulante, pero hice mi mejor esfuerzo en la biblioteca del barrio el Restrepo, la cual era una biblioteca pequeña y agradable, se había convertido en un espacio de estudio que me era útil por la cercanía al trabajo.

Los conductistas desde un principio me parecieron aburridos y mecánicos, me causo mucha gracia que toda una teoría para comportamiento humano se basara en experimentos con ratas; por otro lado Freud lo vi complicado, poco útil y hacia perder mi interés entre más leía.

Escribí notas e ideas en mi cuaderno, me tome a pecho el trabajo, tal vez por miedo a la profesora o tal vez como un reto personal, me concentre de tal manera que había olvidado algo importante:

-Hola Pilar, ¿cómo estas?- dijo un muchacho, no lo reconocí, tomo asiento frente a mi a modo despreocupado.

-Hola- respondí por cortesía, me sorprendió que conocía mi nombre, pero estaba segura que era la primera vez que hablábamos.

Baje la mirada y la clave en mi cuaderno, estaba tensa y desconcertada, y no encontré una mejor manera de disimularlo que ser cortante, algunos dirían que grosera y antipática. Él no se movió, me dio espacio y se mostró tranquilo.

-Te vez más joven en persona- cuando termino de hablar algo hizo click en mi, me sonroje apenada por haberlo olvidado.

En el transcurso de la semana por medio de MySpace.com había concertado una cita, y no podía creer que la había olvidado; quería ir a la biblioteca pero quería algo de diversión en la tarde-noche, por esa razón había aceptado en primer lugar su propuesta.

-Déjame terminar algo y ya te pongo atención- dije para aliviar mi tensión.

Su MySpace era algo particular, carecía de virtudes estéticas, como una hoja en blanco arrugada, fotos con un uniforme camuflado, y tenia entre sus favoritos perfiles de lo que parecían reconocidas actrices porno; lo que me llevo a pensar que podría pasar un rato divertido con él. No sabia con exactitud su ocupación actual, solo tenia la certeza que tres meses atrás termino su servicio militar; tal vez por eso conservaba el típico corte de cabello.

En la tarde fuimos a tomar un par de cervezas, en un lugar en donde la música nos obligaba a gritar para tener una conversación, o en este caso un intento de conversación, pues evidencie que no teníamos temas en común, pues sus intereses eran los carros, las motos y el fútbol; y no tengo nada en contra de esos temas, pero cuando es todo lo que hablan me aburro con facilidad.

Entonces eramos dos extraños que habían quedado, yo estaba aburrida y él aunque me miraba, mis senos especialmente se veía inseguro; todo hasta que por fin dijo algo interesante:

-Vivo cerca, ¿quieres ir a mi casa y la seguimos?- asentí, nada podría ser peor, pensé.

Al llegar a su casa todo fue peor, la cervezas lo pusieron sentimental, parecía que había sufrido una decepción recientemente.

-...yo la amaba, le llevaba flores al trabajo, a la U, la invitaba a almorzar casi todos los días, hacíamos el amor y yo me sentía que estaba en el cielo, todo era perfecto... qué niña tan hermosa, hasta mi mamá me dijo que le parecía una niña muy bonita y muy de su casa- lo mire, pero en mi cabeza estaba pensando en otras cosas.

-y ¿por qué terminaron?- preguntar eso fue un grave error, y me di cuenta al verle los ojos llenos de lagrimas. Mi libido llego a cero.

-...yo la llamaba por la mañana para saber cómo había amanecido, y cómo había llegado al trabajo, y dónde nos íbamos a ver... y en las noches la llamaba después de cada clase para que se sintiera apoyada y porque quería saber de ella... un día me empezó a colgar y dejaba apagado el teléfono y entonces...- quería decirle que se callara, que parecía una niña, que era obvio que nadie quisiera estar con él, que era un maldito intenso y aburrido, pero termine por decirle "uff que mal".

Me ofreció su cama para pasar la noche, La acepte. En el fondo tenia la esperanza que todo este padecimiento podía tener un final feliz.

-Esta bien, pero yo duermo desnuda- dije algo coqueta.

-Tranquila, ante todo soy un caballero, yo duermo en el sofa- vamos a ver hasta donde te llega ese respeto o miedo, pensé.

Me di la vuelta y lentamente me quite la ropa, con la intención de seducirlo; mis jeans quedaron en el suelo, la blusita la deje encima de la cama, enseguida me di vuelta y... no había nadie. Fruncí el ceño. Me acosté, dispuesta a todo, quería una noche de sexo loco. Nunca paso.

Al día siguiente quise irme lo más rápido posible, me vestí agilmente. Enseguida él se manifestó.

-¿Como durmió la princesita?- dijo con una sonrisa que me pareció exagerada.

Tuve la microfantasia de romperle la nariz.