miércoles, 19 de septiembre de 2018

Enredo de oficina

Con Ricardo no hablamos mucho, o hablamos mucho solo con la mirada, creo que seria más preciso decir que nuestra comunicación es simple y superficial como nuestra relación, solo con alguna mirada o un destello de los ojos nos ponemos de acuerdo. Hoy llegue tarde al trabajo, evitando a alguien que no quería ver y, no sé si el enojo, la incomodidad, lo particular de mi mañana ayudaron a que estuviera muy excitada en la tarde; pensé en tocarme en mi oficina, más sin embargo, me cruce con Ricardo en un pasillo, nos saludamos, y todo fue claro.

Al llegar a ese salón, él ya estaba ahí, me acerque, desabotono mi pantalón, lo dejo hasta mis rodillas, sin preliminares me penetro, todo sucedió muy rápido, muy intenso, muy caliente, placentero para ambos. Él salio primero, espere un par de minutos, fui al baño, luego tome un café, regrese al trabajo relajada, y pude concentrarme sin dificultad. Al salir, ahí estaba en su carro, quería traerme a casa, pero me negué, es mejor dejarlo todo simple, sencillo, sin complicaciones, y más enredos sentimentales innecesarios, aún usa su anillo de matrimonio, y considero que los enredos de oficina deben quedarse solo como enredos y nada más. 

Esta noche duermo sola, como cualquier persona, también disfruto de la soledad en ocasiones, hoy no hay muchachos mentirosos en mi cama ni hombres casados escapando de la suya.

Conversaciones que nunca debería tener

Anoche le di una nueva oportunidad a Camilo, un muchacho joven, nervioso, algo perdido en la vida; hace dos meses lo conocí, fuimos a mi apartamento, tomamos algo, follamos un par de veces en mi cama. Luego de ello, acostados desnudos, me confeso una mentira que había sostenido por un tiempo, me dijo que tenia 23 años, cuando en realidad tenia 17.  Me confeso esto cuando su celular empezó a sonar insistentemente, al principio intento ignorarlo, no obstante, al final tuvo que decirme la verdad. 

Era su mamá la que llamaba, Camilo me pidió decir mentiras para disculparlo, lo cual me molesto pero que en ultimas considere era lo mejor. Pase al teléfono, y me hice pasar por la mamá de un compañero de él, la señora pidió el fijo y tuvimos una breve conversación de mamá a "mamá". Camilo se quedo esa noche en mi apartamento, seguimos follando aunque estuviera molesta.

Ayer le advertí que no hablaría con su mamá, si deseaba pasar la noche en mi apto, él debía hacerlo posible, sin ayuda. Pero ahora la sorpresa fue cuando a las 6:00 am de hoy 19/09/2018, sonó el citofono, donde una tal "Margarita" deseaba hablar conmigo, preocupada por el comportamiento de su hijo. Le dije que bajara con su mamá, yo mientras me duche, y decidí salir más tarde de lo usual. Creo que aveces es mejor evitar ciertas conversaciones, y evitar tener relaciones con muchachos de esa edad. Al escribir esto, suena el teléfono insistentemente, es un numero desconocido. Pensándolo mejor, seria sensato no salir hoy. 

martes, 18 de septiembre de 2018

Preguntas incomodas que arruinan amistades

Anoche fue la segunda vez que salí con este hombre, es rubio pero calvo, ojos claros, no muy muy gordo, no muy delgado, es amable, y hasta donde noté suele ser ambivalente cuando habla, pues en algunos momentos habla de querer una relación abierta y luego me confunde con enunciados que relaciono a la exclusividad e incluso al matrimonio o convivencia. Dice que su nombre es Esteban.

La primera noche que salimos tuvimos sexo en su apartamento, lo disfrute bastante, tuvimos una buena conexión sexual, hablamos poco, hicimos mucho, dormimos solo un par de horas; a la mañana siguiente me despertó tocándome y penetrándome suavemente, trajo desayuno a la cama, nos duchamos juntos, y luego me fui. Escribió insistentemente las dos semanas siguientes, apenas le puse atención eso días. Anoche tuvimos sexo en mi apartamento, de nuevo dormimos poco, esta mañana nos duchamos juntos, al salir de mi apartamento, en el ascensor, me pregunto si deseaba ser la madre de sus hijos. No le respondí.

Al escribir esto, Esteban, me ha enviado 27 mensajes, y no me apetece ni siquiera decirle un hola. 

SPA

Esa tarde en el SPA era sin duda lo que había estado esperando por mucho tiempo, no debido a que sea una fiel seguidora de ir a estos establecimientos, pues en sí, no creo que vaya una vez al año; pero cuando voy es un pequeño regalo a mi misma. No voy con expectativas altas, solo con la idea de relajarme, de ser atendida, de tener el claro propósito de no pensar en trabajo y en responsabilidades y, a decir verdad tampoco pensar en hombres, relaciones, deseos.

No podría ir cada semana, seria aburrido, perdería encanto, desgastaría su gracia; los masajes me es indiferente si los hace un hombre o una mujer, o una mujer con más fuerza que un hombre, o un hombre más delicado que una mujer. Solo cierro los ojos y me mantengo en la frontera entre lo onírico y la vigilia, sin llegar a entregarme por completo a alguna... creo que ese es el secreto de que pueda ser una excelente experiencia. Pero ayer fue diferente, fue un hombre joven, con lo que llamaría un tacto libidinoso, que por alguna energía extraña me impidió relajarme del todo, creo que sus dedos transgredían algunos limites del masaje, como si sus dedos avanzaran unos milímetros más de lo usual o de lo permitido. 

No miento, en algún momento espere que esos dedos fueran más allá, pero no sucedió, sin embargo, la incertidumbre, la espera, la imaginación me llevaron a mojarme significativamente; me pregunto ¿lo habrá notado?

Llegue a casa  a tocarme, y no me basto con mis dedos, no quede satisfecha. 

jueves, 7 de junio de 2018

Mujer Cansada


Esta mañana pensé que me convertí en una mujer cansada, siempre cansada, siempre ocupada; nunca imagine que mi vida cambiara tanto con este nuevo trabajo, es salir de casa, estar en un pc todo el día, luego salir, follar, comer, y dormir. Tan así es el tema que deje de pagar Netflix pues me di cuenta que hace mucho no veo una película o una serie, es más, los maratones murieron para mi.

Vendí mi tv, que se estaba pudriendo, y le aposte a los libros, a youtube y a spotify; el sexo sigue siendo importante, no, primordial para ser más precisa, pero ya no escribo, siempre que lo intento estoy demasiado cansada, en este momento me duele la cabeza, y mis parpados se sienten pesados. Anoche alguien tubo la buena intención de darme un masaje... increíblemente me quede dormida. 



Toxic Love: psycho


No soy la mejor trotando, y definitivamente no me considero una mujer disciplinada en cuanto a la actividad física se refiere, no obstante, algunos días del año -aveces meses- acostumbro levantarme temprano y dar dos vueltas a un parque cerca a mi casa. Es ahí cuando me doy cuenta de los verdaderos deportistas, puedes ir cualquier mañana del año y ahí están, disfrutando el parque y la actividad física. Ayer en la noche pensé en la ultima vez que había salido a trotar... no fue fácil, pero estoy casi segura que fue en agosto de 2017. Pensar que si me descuido podría cumplir el año me lleno de cierta vitalidad.


Y así lo hice, salí esta mañana, mucho sol, y reconocí varias personas que imagino deben llevar años haciendo ejercicio. Lo hice despacio, a un ritmo bastante moderado, con el objetivo de no ahogarme y evitar cualquier molestia muscular, no quería perder en absoluto mi capacidad de subir escaleras. 

Conocí un hombre ese día, negro, alto, lleno de tatuajes, aproximadamente 1.80 de alto, sin camisa, totalmente seguro de si mismo. Me habla, me pongo nerviosa, no sé si huir, ignorarlo; pero él es hábil, sabe captar la atención de una mujer sin mucho esfuerzo. Trato de sonreír en ocasiones, también intento parecer seria e inexpresiva, pero me doy cuenta de los movimientos extraños de mis mejillas y mi rostro, me sonrojo.

Pase el día con él, y no pude negarme a pasar la noche con él; su pene evidentemente es coherente con su cuerpo, parece un musculo bien ejercitado. Al tenerme en sus brazos puede experimentar el volverme mantequilla, sin huesos y sin músculos, me deje llevar por su voluntad, cada cabello se movió debido a la voluntad de él. Abre mis piernas, me penetra con fuerza, y empiezo a pensar... pero no.

Pone sus manos en mi cuello, aplica presión, me excito, lo siento terriblemente erótico, cierro los ojos y me entrego completamente, mi respiración se hace irregular; la presión aumenta y no se detiene, abro los ojos, recibo una bofetada, me cuesta respirar, intento gritar o decir !basta¡, pero no puedo, no salen palabras, mis fuerzas son inexistentes en todo mi cuerpo. Luego, mi cara es cubierta con tres chorros de semen espeso, la presión termina, y el oxigeno entra. Él me toma del brazo, me pone de pie, me apoya contra la pared, me penetra de nuevo, de nuevo sus manos van a mi cuello, trato de evitarlo pero su fuerza me supera ampliamente, mi cabeza choca levemente contra la pared, una mano suya cubre mi cuello, la otra mano pellizca mi pezón.

Quedo claro para mi, que buscaba hacerme daño, la pregunta que me hice es ¿qué tanto?, cerré los ojos, sentí morir...

Al despertar al otro día me dolía todo, estaba sola...






lunes, 2 de abril de 2018

Casita Libidinosa: Exploración

Me despierta el canto de uno de aquellos pájaros amarillos, esta todo iluminado, y siento en mi cuerpo la languidez usual después de una noche de sexo, Sergio ya no esta en la cama, me había dicho que estaría todo el fuera, pero que me quedaría en compañía de los perros, que ellos me cuidarían, lo cual no me hizo mucha gracia la verdad. Me tome mi tiempo en la cama.

Me pongo las medias y una botas que Sergio me presto para mis excursiones, eran de su hermana y me calzaron a la perfección; no me moleste en vestirme, decidí ir desnuda, fui a la cocina, me prepare unas tostadas y unos huevos, debía oler muy bien, pues desde las rejas ambos perros estaba salivando. 

Después de desayunar me detengo a ver el paisaje desde el comedor, se ve mucho más vivo hoy, el sol esta en pleno y hace calor, la camioneta no esta, se me hace divertido pensar en recorrer la finca completamente desnuda; abro la reja y salgo lentamente, bajo por el camino de piedra, me detengo un momento cuando escucho a los perros ladrar en la puerta, bueno al menos estarán entretenidos ladrando a cualquier persona que pase por el camino, sigo bajando, miro en la finca vecina que tienen toda una plantación de café, lo reconozco por las pepitas rojas, continuo mi camino. Al terminar el camino de piedra me agrada la sensación del roce del pasto en mis piernas, no tengo prisa, es mas, me olvido de mi desnudez, siento todo muy natural.

Llego a la cerca, la corro, paso y la vuelvo a cerrar pensando en que los perros no me persigan y me den el susto de mi vida, ahora están callados y no sé donde están, seguramente durmiendo; seguí el camino, el mismo de ayer, pero esta vez no subo a la casita, voy por el camino de bajada, escucho algunos pájaros, también el sonido de una sierra a lo lejos y perros a una distancia que no me preocupa. El camino es mucho mas angosto, y lleva a una bajada que decido no hacer, detrás hay tres arboles de troncos secos y gruesos, de pie disfruto el paisaje, tranquila, desconectada o mas bien conectada con el presente.

-Vecina, buenos días tenga- dijo alguien tranquilamente, confieso que me toma por sorpresa, o mas sencillamente digo que me asusto. Es un trabajador de la finca donde plantaron todo ese café, esta sin camisa, sudando y me saluda desde detrás de la cerca.

-Buenos días- contesto tranquilamente.

-¿puedo pasar?- me pregunta cortesmente, y asiento al no encontrar un real motivo para decir que no.

Se agacha y de un paso dado con precaución atraviesa la cerca de alambres, apoya sus manos en el suelo y sube con relativa agilidad, solo al estar a mi lado me hago consciente de mi desnudez, no obstante, me quedo tranquila, nunca he tenido el reflejo de cubrir mi desnudez, y creo que eso le llama la atención.

-¿Qué hace sólita por acá vecina?-

-Estaba explorando, disfrutando del paisaje, es bien bonito por acá, entonces hay que aprovecharlo-

-Si es bien bonito, pero usted mi vecina, es mejor paisaje- mientras dice esto, me doy cuenta que ha empezado a frotarse la entrepierna.  

Solo sonrío, lo miro a los ojos y luego aparto la mirada, es un hombre fuerte, de espalda ancha; centro mi atención en la cerca, en los limites con la otra finca, me doy cuenta que el ruido de la sierra se ha ido, presumo que él era el que estaba trabajando con la sierra, de todos modos no es un misterio que me quite el sueño. Me fijo de nuevo, y se nota como su pene esta muy duro en su pantalón.

-Vecina, aquí tengo lo que necesita- se bajo los pantalones, hasta la rodilla, su pene se me muestra totalmente erecto. Se acerca a mi, me toma del antebrazo, con firmeza, con seguridad, me dejo llevar, apoya mis manos contra un árbol, me hace inclinar levemente, toca con sus dedos mi vagina que ya esta bastante húmeda, él me da una gran lamida desde mi clítoris hasta mi coxis ... aquello casi me hace perder la razón.

Siento la punta del pene en mis labios vaginales, con un ligero movimiento percibo como me entra poco a poco, hasta que entra todo, el hombre pone ambas manos en mis hombros, enseguida comienza con un ritmo constante y rápido. Escucho una voz que llama a alguien.

-Venga marica, entre por la esquina, estoy con la vecina- le dice al que llamaba en tono de cómplice. No aminora su ritmo, mis gemidos inundan ese espacio, escucho pasos en la hierba y luego un silbido.

Cierro los ojos por un momento, me concentro en las sensaciones de mi cuerpo, estoy empapada de sudor, en mi vagina hay una explosión de sensaciones placenteras, en mi hombro me doy cuenta de que cada vez aprieta mas sus manos en mi, signo de que esta a punto de venirse. Me vengo yo primero, se me doblan las piernas pero él no me deja caer y mantiene mi posición, él se viene, se hace a un lado y otra persona toma su lugar, no pierde el tiempo y me penetra con fuerza; escucho más pasos en la hierba, escucho conversaciones, escucho algunas risas, no logro entender con claridad. Termina este segundo, viene un tercero y un cuarto.

Es surrealista, estoy sola de nuevo, como si nada hubiera sucedido, pero mi cuerpo me dice que sí sucedió.

Regreso a la casa, me tardo el doble de tiempo o el doble de esfuerzo, o tal vez sean ambas al tiempo, me quito las botas y las medias, entro a la ducha, me siento sucia, con fluidos y sudor de esos hombres, pero la sensación me excita, aprovecho y me toco. 

Sergio me llama preocupado, temiendo que este aburrida, le digo que no, que esto era lo que quería -claro las sorpresas han sido bienvenidas también- , me dice que dejo algo para comer, preparo mi almuerzo y disfruto una limonada de menta con ingredientes de la huerta, lo cual me genera emoción, me tomo todo con calma, no tengo tiempos que cumplir, es sol ya no esta tan brillante, empieza su camino al ocaso, son aproximadamente las 4PM, y no he dejado de pensar en lo de esta mañana, ha sido algo extraordinario. Miro de nuevo el paisaje, y por impulso quiero volver allá. Escucho de nuevo la sierra, los pájaros y regreso, voy hasta la cerca, me dirijo por el mismo camino, voy al mismo árbol y me apoyo de la misma manera, me quedo quieta esperando que el sonido de la sierra o otro sonido me indique movimiento; la sierra deja de sonar, de nuevo los pasos, no sé cuantos son, no los miro, solo escucho.

Me incorporo, me devuelvo en el camino, escucho que me llaman voces que no me son familiares, voy al camino de subida, a la casita, entro, hay una mesa de madera en medio de la casita, me apoyo igual que lo hice en el árbol.

-Cómo usted quiera vecina- escuche que dijo alguien.

La luz del sol entra directamente por el marco donde debería haber una puerta, cuando miro atrás el solo es cubierto por las siluetas de un grupo de hombres, algunos restregándose la entrepierna con sus manos, otros con su pene ya afuera.

-Qué preciosura de muñequita-

-Bienvenida mamita!!-