lunes, 29 de febrero de 2016

Noche de barra libre III

Ellos dos se habían ido, estoy algo decepcionada quería compañía, pero una compañía un poco más larga; sin embargo confieso que ha sido divertido.

Me levanto y voy caminando sin rumbo, creo que voy a casa pero no decido el camino. En un punto me doy cuenta que he elegido seguramente un mal camino; en una esquina veo un par de prostitutas que me miran con agresividad, sonrío al pensar que me creen una competencia que invade su territorio, también pasan a mi lado un par de habitantes de calle que dejan un aroma fétido y pesado.

Siento miedo, es un miedo que primero me paraliza, mis pensamientos desafortunadamente quedan congelados y sesgados al temor y las desesperación; escucho los ruidos de la calle, y solo reacciono cuando un taxi choca a una camioneta, el estruendo me distrae, los pequeños vidrios a mis pies, los gritos de la gente. Levanto la mirada, giro hacia mi derecha y puedo ver un bar lleno de gente.

No lo pienso dos veces, y casi por instinto percibo que es un lugar seguro, o por lo menos más seguro que la calle. Al entrar me doy cuenta que en realidad es una tienda, de aquellas que en el día son panadería; en un primer vistazo llegue a la conclusión que la persona más joven tendría alrededor de 57 años.

Un señor se me acerca, me invita a que lo acompañe, tiene un acento extraño que no logro identificar. Pone una cerveza frente a mi, y mi primer pensamiento es rechazarla, pero pienso en la calle y en llegar a casa, por lo tanto la acepto; no es un hombre agradable, pero me siento segura junto a él, y eso es más que suficiente por el momento.

Bueno segura ante otros peligros, pero ciertamente no segura de él mismo. Es un hombre grande, con bigote y barba a medio canar, sus manos son grandes y ásperas como de toda una vida de trabajo con las manos; me dice que es conductor, camisa abierta y muy velludo.

No tuvo que esforzarse mucho, en menos de una hora ya estaba desnuda en la cama de un motel. Se quito su cinturón, y con él ato firmemente mis manos a la cama, no puedo moverme, su pene esta duro, mojado en la punta cuando roza mis pezones, lo hace suavemente, luego sube y restriega su verga en mi rostro.

Sus manos ásperas empiezan a tocarme, las piernas, los senos, el rostro, mi vagina. Abre mis piernas y con firmeza pone su palma contra mi vagina, mueve su mano haciendo que su mano y mi vagina entren en una fricción humeda, no pongo resistencia.

Se arrodilla frente a mi, y sube, haciendo encima de mi pecho apoyando sus rodillas en la cama.

-abra la boca y mamelo- me dice agresivamente.

Enseguida la abro y sin esperar mete su pene en mi boca; lentamente lo saca y lo mete de nuevo, lo masajeo con mi lengua, y puedo ver sus expresiones de un placer negado durante años.

-que rico lo mama- dijo, lo saco, retrocedió disponiéndose a penetrarme.

Se dejo caer pesadamente sobre mi, y me penetro rápidamente; me beso mientras lo metía y sacaba con firmeza, lentamente, lo deja adentro un momento, lo va sacando lentamente y rápidamente una envestida violenta, gimo y grito, eso le encanta.

-quiero dejarla preñada- me dice, nos miramos a los ojos, lo saca, y lo me lo mete violentamente; no respondo, solo lo miro y grito cada vez mas fuerte siempre que me penetra.

-yo respondo- dice al tiempo que me lo mete violentamente de nuevo.

No puedo moverme, me duelen mis muñecas, trato de decirle que las afloje, pero ignora mi petición, apaga mi voz con una nueva envestida. Me lastima, pero mi cuerpo extrañamente se apega más a él. La cama rechina, la cabecera de la cama golpea contra la pared.

Una nueva envestida, mi cuerpo comienza a restregarse contra el suyo, su ritmo cambia, ahora es rápido y profundo, tan intenso y tan profundo que pronto llega mi primer orgasmo, él se percata, acelera su ritmo y llena mi vagina de su semen.

Se incorpora, de nuevo de rodillas en la cama frente a mi, puedo ver como contempla mi vagina; a continuación inicia a frotar mi clítoris con intensidad, con la otra mano busca meter un dedo en mi culo...y lo hace fácilmente.

La sensación es demasiado para mi, si intensidad, no puedo hacer nada para impedirlo y viene sin aviso la explosión que deja empapada su cara, quedo exhausta en la cama; él sigue buscándome, se acuesta a mi lado, busca mi vagina de nuevo con sus manos, me frota con intensidad... cada vez mas rápido, percibo que mi rostro esta caliente y rojo, mas rojo que nunca.

-todavía sale más- dice con una gran sonrisa en su rostro.




jueves, 25 de febrero de 2016

Noche de Barra Libre II

Estoy de nuevo aqui, solo viviendo, solo dejando que la vida pase. Una cerveza helada en mi mano, el aire huele a cigarrillo; mis ojos están fijos en un concierto de los Guns ´n Roses, la música esta a todo volumen.

Veo rostros conocidos, veo sonrisas que interpreto como irónicas; he estado viviendo al mismo bar por un par de semanas, llego sola y siempre me voy acompañada. Espero que hoy sea una de esas noches.

Aprendí a facilitar las cosas, es mejor ir en minifalda y sin ropa interior, ya que se la suelen "robar", para tener una especie de "recuerdo". Esta noche llevo solo una corta minifalda que me queda ajustada y una chaqueta negra, pequeña, abriga muy bien, y debajo de la chaqueta absolutamente nada; apenas entro bajo la cremallera para dejar un profundo escote.

Se sientan en mi mesa dos hombres que ya he visto un par de veces acá; no sé si están ebrios o están drogados, de sus labios solo salen frases incoherentes acompañados de gestos de una ansiedad casi incontrolable.

Se muestran sin embargo muy seguros, el primero de cabello largo, rizado y negro se hace a mi derecha, el otro de cabello corto a mi izquierda; no son tímidos en mirar mi escote a pesar de cruzarse con mi mirada ocasionalmente. Estoy segura que me han observado... y que me han estado esperando.

El de cabello largo baja por completo la cremallera de mi chaqueta, ambos se ríen nerviosamente mientras ven y tocan mis pezones. Inmediatamente me pongo húmeda, sus manos tocan mis piernas, mis muslos, mi vagina. Les digo que nos vayamos, e imagino una noche larga en un cuarto, una noche de placer.

Estoy más ebria que las otras noches, puedo caminar sin problemas, pero en ocasiones es como sin levitara en lugar de dar pasos, es una sensación extraña. Ellos me acompañan a mis lados, de vez en cuando me manosean, voy caminando con la chaqueta abierta y no me importa, me siento juguetona.

Llegamos a un callejón más oscuro que los demás, veo que el de cabello corto saca una caja de aguardiente de su maleta, se lo pasa a su compañero; enseguida el de cabello corto me toma del brazo arrimándome contra una pared llena de grafitis descoloridos, aprieta con fuerza mis pezones, el otro pone la caja de aguardiente en mi boca y me hace beber 1/4 de la caja, al final no puedo más y un poco se riega por mi cuello y mis senos. El de cabello corto lame y chupa mis senos que están empapados de aguardiente.

-Abra las piernas putica- me dice el de cabello corto, y mis piernas se abren para él.

De un solo empujón su verga entra hasta el fondo de mi vagina, sale un pequeño grito, más de sorpresa que de dolor o placer; lo saca de nuevo suavemente, y de nuevo con fuerza me penetra, esta vez su compañero tapa mi boca para apagar mis gritos. Me dejo llevar, cualquier otra viviría esto como una violación, yo en cambio lo vivo como un placer pervertido, sin embargo no dejo de sentir cierto abuso... y me encanta.

-Le voy a llenar esa cuca- me dice, lo que me hace mojar más y me lleva a una cadena de sensaciones y emociones, entre miedo, placer, tristeza y más placer... y un fuerte orgasmo, seguido por una sensación húmeda y caliente que empieza a salir de mi vagina cuando él se detiene.

-Deme culo- dice el de cabello largo, lo cual no me sorpende, me sorpende más mi respuesta.

-Rompeme el culo- respondí, mientras me daba vuelta, apoyaba mis manos en la pared y sacaba cola. Frunci el ceño extrañada por mis palabras.

Primero metió su verga en mi vagina, lo hizo con delicadeza, entraba y salia con paciencia... como si tuviera toda la noche para hacerlo, un dedo entro en mi ano, luego dos y tres, que movía con cierta intensidad. A continuación los saco, y saco su pene, percibí la punta de su verga en mi ano.

-Relájese- susurro en mi oído, y luego me penetro con fuerza.

No fue delicado en ningún momento, su ritmo es frenético desde el inicio, como si estuviera esperando esto por demasiado tiempo; su mano en mi boca es la que evita que llene de gritos la noche, y de repente recuerdo esa primera vez cuando mi profesor del colegio me introdujo en el sexo anal.

Mis piernas desfallecen, no me puedo mantener en pie, pero él con sus envestidas me sostiene, los mete y lo saca rápidamente, con intensidad, como con la intensión firme de lastimarme... hasta que el dolor placentero es seguido por un pseudo-alivio provocado por su semen que llena mi culo.

Se aleja, y mis piernas se doblan, mi respiración es muy agitada, estoy sudando, el suelo esta frío, no puedo moverme; intento ponerme de pie y fracaso, busco que me ayuden a ponerme de pie, me doy cuenta que estoy sola.




lunes, 22 de febrero de 2016

Noche de barra libre

Es apenas martes, me quede en la U sin sentido alguno, se paso la tarde sin darme cuenta; son más de las 8:00pm y la sola idea de ir a casa en transmilenio me aburre.

Voy caminando sola, hace frío, voy en minifalda y siento mis piernas casi congeladas; hay poca gente, no es como un viernes que es casi imposible caminar por ciertos sectores, no tengo una cita, no tengo nada, voy caminando y mi rumbo es incierto.

Me encuentro con un letrero mal hecho y viejo que dice "barra libre para mujeres". No estoy segura de entrar, pero por alguna razón no suena tan mal, además puede que encuentre un rumbo adentro.

Es una casa vieja, el bar queda en el segundo piso, las escaleras son de madera vieja y a cada paso tengo la sensación que se va a romper; la música esta a medio volumen, escucho risas y personas conversando, creo que solo ponen rock en español.

Esta oscuro, tengo esa sensación cuando se llega a cine y la película ya ha iniciado. Voy directo a la barra y tomo asiento, es el único lugar con una iluminación decente; apenas iba a abrir la boca cuando ya tenia una cerveza en la mano, esta helada y rápidamente pense que habría sido mejor un capuccino.

Mis ojos van acostumbrándose a la oscuridad, puedo ver que no hay muchas personas, sin embargo no distingo sus rostros, asumo que la mayoría serán estudiantes de la universidad.

Alguien pone una mano en mi cintura y me habla.

-Hola preciosa, estas como muy sola- es una voz de un hombre presumiblemente mayor, pero al verlo no lo es tanto.

-Hola...- respondí lentamente.

Su aliento de cerveza y cigarrillos inundo mi espacio personal, por un momento paso por mi mente ignorarlo, sin embargo fue insistente.

-Ven me acompañas, yo te cuido de todos estos pervertidos- me respondí a mi misma que seguramente él seria el más pervertido, la forma que me miraba era la de alguien que no veía a una mujer en años.

Dice que su nombre es Hair, creo entender que esta prestando el servicio militar o es soldado profesional. Hair es un hombre grande con cara de niño, su rostro muestra uno quince años de edad, pero dice que tiene 22; su forma de hablar me hace pensar que en otras circunstancias este hombre me estaría pidiendo mi celular con una navaja en su mano.

-Me llama la atención que estés sola y a estas horas en un lugar así...- con cada palabra parecía acercarse más a mi, con la segunda cerveza ya estaba mareada y accesible.

No respondí, y no reaccione de manera particular cuando puso su mano en mi pierna; habla mucho, tal vez demasiado cuando esta tomando; mi atención esta en su lenguaje corporal, su cercanía, su mirada morbosa y mis latidos.

Me dice que nos vayamos, acepte, me dice que vayamos a algún lugar pero no entendí y no pregunte, tomamos un taxi, me recosté en su pecho, no estoy ebria, creo que solo no tengo energías. En poco tiempo llegamos a un parqueadero, debe ser algún motel en chapinero.

Hair habla con alguien y le dan una llave, solo tenemos que ir al segundo piso; tomamos las escaleras, es la habitación del fondo me dice. El pasillo es oscuro, nada especial, el piso es como el de cualquier apartamento en cualquier barrio de Bogotá.

La habitación tiene un espejo en el techo, justo encima de la cama; es bastante grande e iluminado, voy a la cama enseguida y me acuesto boca arriba. En el reflejo vi que él se desnudo rápidamente, y se acerco a quitarme las botas...y toda mi ropa.

-No me gusta usar condón- me dijo al oído, al tiempo que me penetro lentamente. No dije nada, sinceramente no me importo.

Pude darme cuenta de lo húmeda que estaba al sentir como su pene entraba y salia con facilidad generando un sonido que me excitaba más. Me aferre a él, su espalda ancha hizo que me entregara con mayor facilidad, estoy dispuesta a todo.

-Llevaba 11 meses sin nada de nada- me dijo, mientras llenaba mi vagina de varios chorritos de semen.

No alcance a venirme, fue inesperado que se viniera así de rápido, me sentí algo frustrada, quise ponerme de pie pero Hair me detuvo, y empezó a moverse de nuevo. Con intensidad sentí su pene dentro de mi, y como mi cuerpo le pertenecía.

Abrí mis piernas, mordí su oreja, arañe su espalda con intensidad cuando por fin pude venirme, él no se detuvo.

-No se lo quiero sacar mi amor- dijo, puso mis piernas sobre sus hombros y busco una penetración más profunda.

Mis gemidos fueron en aumento, y también mi humedad, clave mi mirada en el reflejo del espejo del techo. Se aferro a mi, casi no podía moverme, él dominaba mi cuerpo y movimientos.

Después de la 1:00am, me levante al baño, Hair estaba ya durmiendo, exhausto, percibí como salia un montón de semen de mi vagina; me mire a mi misma, por un lado me sentí mal... pero por otro muy bien.

Volví a la cama, sabia que quería más, lo busque, me hice a un lado y busque su pene, lo metí a mi boca; se puso duro rápidamente, lo chupe con intensidad, y luego me hice encima... lo guié a mi vagina y me lo metí.

-No quiero dormir- le dije.

jueves, 7 de enero de 2016

Escribo Tocándome

07-01-2016

Escribo tocándome, no lo pienso, solo lo hago,
Una mano recuerda, la otra expresa,
Escribo tocándome y mi cuerpo revive el momento.

Mis dedos estimulan mi clítoris, mi cuerpo tiene memoria,
Mis pezones se endurecen, y las palabras se plasman.

Escribo tocándome, y mi cuerpo impulsa fragmentos de placer,
La ultima frase acompaña un orgasmo...



Tomando el sol

25-12-2015
25-12-2015

Es verano, un verano de mierda dicen algunos, un verano con un sol intenso que se esconde a las 8:00pm, con una cotidianidad diferente y personas diversas.

Catalina me convenció un día de algo impensable, de ella puedo decir que es una mujer que le gusta la buena vida y la naturaleza; no pude negarme a tomar el sol en un parque de la ciudad, idea que desde mi referente bogotano me resulta absurda. Pero mucha gente lo hace, y eso de alguna manera me deja a mi como la desadaptada.

No he visto arboles tan grandes y verdes, generan una sombra generosa; Catalina lleva un bikini azul claro, es una mujer atractiva, cualquier hombre que la admira queda abrumado por su presencia, y mide 1.75, entonces a su lado parezco su hermanita menor. Yo llevo un bikini negro, unas gafas oscuras y un gran sombrero blanco, me siento incomoda, pero pronto dejo de pensar en eso, empiezo a disfrutar del parque y su verdor.

Hay poca gente, nadie sale el 25 al parecer, o solo huyen del sol. Tendemos un par de toallas en el prado, me pongo mis audífonos y suena "T.N.T" de AC/DC, mientras Catalina se pone a leer algo de Chejov; puedo darme cuenta que ella disfruta al máximo de esto, yo por mi parte trato de disfrutarlo.

Hay poca gente, pero puedo ver varios hombres muy atractivos, pero trato de no darles mucha importancia. Me acuesto boca abajo, desabrocho la parte de arriba de mi bikini quedando en topless, y me emociono cuando empieza a sonar "Bring me the disco king"; luego Catalina contesta una llamada, creo que es su pareja, parecen estar organizando una cena especial, me invitan, pero me niego, no quiero ser violinista de una pareja recién conformada.

Cuando ella se va me deja su libro, y busco ansiosamente "la tristeza", mi cuento favorito de Chejov, y me imagino la nieve en Rusia, lo cual me hace olvidar del fuerte verano; también me hace pensar en todo aquello que no vemos por estar tan ocupados.

Alguien se acerca, es un muchacho joven, ya lo había visto haciendo cosas de jóvenes, montando patineta en las escaleras de un monumento y grabándose a si mismo; seguramente tendrá un canal de youtube, o solo sube sus saltos en su face. No tiene camiseta y lleva una gorra vieja.

Cuando me habla puedo darme cuenta lo joven que es, queda encantado con la forma en que hablo, eso me da un poco de risa; me pide que le ayude grabando un par de sus saltos, y pienso que quiere impresionarme, tal vez piense que soy una adolescente tonta.

Siento su mirada, y la veo, con mis lentes oscuros puedo verlo sin que se percate; decido ayudarle, tomo su cámara y me siento, olvidando que estaba en topless, si que sus ojos y atención se posaron en mis senos, pero actuó naturalmente, como si estuviese en una playa nudista.

Me invitó a su casa, acepte luego de que me dijera que sus padres estaban de viaje; también ayudo pensar de escapar del sol y tomar una cerveza helada, ademas estaba caliente por alguna razón.

Creo que el estar casi deshidratada genera que me maree con facilidad con una cerveza, cuando me acosté desnuda en la cama vi que el techo daba vueltas, mire a un lado y vi una foto antigua de una pareja, se ven felices, el muchacho sin quitarse la gorra lame mi clítoris delicadamente, la degusta, la saborea.

Pongo mis manos en su cabeza, lo agarro con fuerza haciendo que restriegue su rostro contra mi vagina; su cara queda empapada de mis líquidos, sube y se concentra en mis senos, los chupa, los muerde pasionalmente. Estamos sudando, él ofrece prender el aire acondicionado pero me aferro a él para impedírselo, entierro mis uñas en su espalda para hacerlo subir, y le digo a su oído que me penetre.

Él me penetra rápidamente, puedo notar su inexperiencia, pongo ahora mis manos en sus nalgas y guío su ritmo, él lo exagera y nuestro sudor lubrica intensamente nuestra fricción desenfrenada aumentada por mis gemidos de placer.

Al poco tiempo viene ami un orgasmo muy intenso, rasguño su espalda, él sigue moviéndose sin bajar intensidad al ritmo, lo que hace que tenga una nueva ola de placer y un nuevo clímax; a continuación aumenta la intensidad, saca su pene y llena mis senos de su semen.

Se acuesta a mi lado, exhaustos miramos el techo recuperando el aliento, me monto encima de él sonriendo, cuando me dice que quiere más.


miércoles, 6 de enero de 2016

Todos Fracasos V: TelMex

Hay un momento en que la independencia progresa y hace que haya una sensación de mejor calidad de vida cuando tienes la capacidad de tener Internet en tu propia casa; lo que implica no depender del Internet de otros o de pasar tardes enteras en las salas de informática de la universidad.

Para mi llego ese día, creo que es uno de los mejores días de mi vida; de alguna manera me sentí como pasar de ser una adolescente descontrolada que se piensa autónoma a una mujer con un borrador de proyecto de vida.

Creo que pase media hora tratando de hacer entender que no quería la TV, solamente deseaba el Internet, hasta que me logre hacer entender y llegaría el gran día.

He pasado la mañana pensando en lo practico y divertido que será tener por fin Internet en mi apto, pero también ha pasado un pensamiento alternativo que me ha distraído; recordé esas primeras películas eróticas que pude ver, habían escenas recurrentes, como la del fontanero que llega a hacer su trabajo en una casa y mientras esta haciendo su labor la mujer de la casa lo seduce.

Bueno, aunque me parece una circunstancia un poco tonta, no deja de divertirme la idea de experimentar algo así, claro después de que el técnico haya hecho su trabajo; luego podría jugar y tener una buena tarde de sexo al mejor estilo del cine erótico y de las películas de Cinemax pasada la media noche.

Al sonar el timbre me levanto de mi cama emocionada, vistiendo lo mas casual posible con unos jeans y un saco que deja todo a la imaginación, tomo el citofono autorizando al técnico para que siga.

Toca la puerta con timidez, al abrir, veo que es un hombre pequeño, casi de mi estatura... que para un hombre es bastante pequeño, pero ese no es el problema, usualmente no me agradan los hombres en extremo tímidos y callados; pero claro hay una ventaja se ve que sabe lo que hace y pronto tendré Internet.

Lo veo trabajar agilmente, pero mis pensamientos están en qué acciones debo tomas para seducirlo, y también ¿seré capaz de hacerlo, o me arrepentir y actuare cobardemente?, los latidos retumban en mi pecho, y estoy sudando frío.

-Por favor ¿puede prender el computador?- dijo secamente, y en un tono tan bajo que me costo entender sus palabras.

-Si, claro- respondí mientras prendía mi pc de escritorio.

Mientras él seguía en lo suyo, me quite el saco, sentía tanto calor que me estoy ahogando, no fue predeterminado, pero funciono, creo que se puso nervioso, me lanzo una mirada tímida, como queriendo admirar pero sin ser notado. Pero tampoco fue algo del otro mundo tenia debajo una camiseta blanca, de esas que solo te pones en casa y nunca te atreves a salir con ella.

-Por favor abra el navegador y revise- dijo como un vendedor de aquellos que se suben en los buses, con un tono extraño y sin mirarme.

-Esta bien- frunci el seño por la evidente incomodidad de ambos.

Entre a mi correo de hotmail, emocionada, casi que aplaudo, pero me contuve, descargue un par de imágenes, luego navegue en youtube y casi se me salen las lagrimas por ver un vídeo en mi propio pc.

-graciaasss¡¡- dije emocionada, él se dio vuelta y de su maleta saco algunos papeles que comenzó a llenar.

La alegría me ha desinhibido, mientras me da la espalda, me quito mis zapatillas, me bajo mis jeans y los dejo en en sofá, me quito la camiseta quedándome solo con mi bra, un bonito conjunto de color rosa bastante claro. Dispuesta a lo que deba venir, esperándolo como una forma personal de celebrar y de alguna manera premiarlo por su trabajo.

Cuando él se da vuelta se lleva una sorpresa que lo paraliza, sus ojos tan abiertos que podrían salirse, lo estoy esperando, pero él no reacciona, los estoy esperando y él esta retrocediendo.

-No, no.... no ...no- empieza a tartamudear, a la vez que se va lentamente dirigiendo a la puerta.

No es la reacción que esperaba, como que le genero temor, decido quedarme quieta y ver qué sucede; enseguida el técnico pone su mano en la perilla de la puerta y empieza a girarla, la puerta no se abre... luego pone su otra mano en la perilla y fracasa, la puerta no se abre, frenéticamente intenta girarla para ambos lados pero nada sucede.

Mis mejillas están calientes, no estoy segura de los que siento, tengo una ensalada de emociones, frustración, vergüenza, ganas de burlarme... un caos interno.

-Tiene el seguro- dije acercándome, quite el seguro, y él pudo salir.

Me vestí bastante desconcertada por la incomoda situación, de todas maneras me ha divertido ver que un hombre me tiene miedo, no lo vi venir, bueno lo importante es que tengo acceso ilimitado a la web.

Casi a las 7 de la noche, el citofono vuelve a sonar, no espero a nadie.

-Señorita, aqui abajo esta el técnico que les instalo el Internet, dice que se le quedo el contrato y otros papeles, que si por favor se los puede bajar...- no escuche bien la ultima parte, pero ya me esperaba algo así, por lo que baje a la portería con los papeles.

Esta vez no estaba solo, y ya no tenia el uniforme; gallina, fue lo primero que pensé, su mirada me evito lo más que pudo. Firme los papeles con algo de frustración, luego risa... la fantasía fue fallida, pero de haber sido más lanzada el pobre habría muerto seguramente de un derrame cerebral.



viernes, 1 de enero de 2016

La Butaca

Es una de mis posiciones preferidas, creo que aveces es subestimada por muchas personas, tuve la fortuna de conocerla desde muy joven y descubrí aspectos que me generan un gran placer de esta practica.

Usualmente la mujer debe ser segura de su cuerpo, pues quedamos en una posición donde nos pueden ver y apreciar nuestro cuerpo.

No es una postura sencilla, pero siempre vale la pena practicarla, y si el hombre aprieta nuestros pezones o juegas mientras tanto con nuestros senos se hace mucho mejor.

Lo mejor

Para mi la experiencia tiene que ver con tomar el control del movimiento y con que el hombre se excite observándome, para mi resulta ser una experiencia que aumenta mi placer; el movimiento circular le da al sexo una sensación diferente y un momento de observase y tocarse de una manera alterna a la usual.

Lo no tan bueno

Requiere un esfuerzo físico extra, en los brazos y piernas, por lo que resulta ser una experiencia corta, suelo cansarme rápido, sobre todo en mis hombros y brazos.

Lo recomendable

Es que sea con un hombre grande, un cuerpo grande ayuda a que mi esfuerzo sea menor, cuando ha sido con hombres delgados o pequeños, me obliga por lo general a moverme más y no tener un punto de apoyo mejor.



Cuéntenme ¿la han practicado? ¿cómo les ha ido?